Capítulo Tres
Capítulo 3
— Una mujer a la cual muestra su “femeinidad”, no sólo atrapará las miradas de todos sino que será percibida de buena manera por ambos sexos…— Liam leía la primera hoja del libro. — ¡Mira! — le señaló la hoja a Rosa. — Aquí, al principio hay un test para ver cuán femenina eres.
— ¡Pregúntame!— exclamó Rosa ansiosa.
Liam le preguntó las quince preguntas que estaban en el test, cada pregunta tenía cuatro posibles respuestas, ella tenía que elegir la mejor. La puntuación variaba en las respuestas. Si llegaba a sumar 75 puntos, era toda una dama. ¿Habría logrado por lo menos alcanzar los 50 puntos?
Después del test hecho, Rosa enfurecida estampó su cabeza hacia el escritorio.
— ¡Cuidado! ¡Te harás daño!— gritó Liam.
— No me importa. ¡Ya nada importa! ¡Nunca llegaré a ser la novia de Colin!— le responde sin quitar la cabeza de la mesa.
— Mira el lado bueno, por lo menos no fue -75.
— ¡Tuve -74 puntos! Estoy destinada a ser así. ¡Debí nacer como hombre mejor!
— Claro, un hombre todo grosero y malcriado... Con esa actitud, tampoco a las chicas les gustaría salir contigo, créeme.
Rosa levantó la cabeza ofendida.
— ¡Eres un hijo de p….!— Ella no terminó de decir la palabra con "p". Lo pensó y exclamó — ¡Tienes razón!...¡Soy una bestia!...¡Voy a morir sola! ¡Seré una soltera con siete gatos! ¡Y para colmo soy alérgica a ellos! ¡Liam tienes que ayudarme!— suplicaba mientras acercaba su cabeza ferózmente hacia él.
Liam se sintió intimidado que retrocede su asiento.
— ¡Tranquila! ¡ Y siéntate bien!— gritó él.
«¿Cómo es posible que haya sacado -74? Hasta yo siendo hombre tuve mejor puntaje que ella...» pensó él mientras la observaba. «No sé si seré capaz yo solo de ayudarla.»
Liam se levantó de su asiento desprevenidamente, Rosa lo ve y hace lo mismo.
— ¿Por qué te levantas? ¿Ya te rendiste? ¡Dijiste que me ayudarías!— exclamó Rosa.
— Lo sé, y lo haré. Pero no lo haré solo. Pediré ayuda a la única persona que confió que te hará convertir igualita a la chica del libro.
— ¿Quién te ayudará?— preguntó Rosa emocionada.
— Ya la conocerás. Ella te hará pasar de bestia a bella.
***
Dentro de King's.
— ¿Hicieron lo que les pedí?— Preguntó Jules a sus dos empleados
—Sí, señor. Aquí esta. — Le hacen entrega de un folder manila.
Jules empezó a leer las hojas, botando nuevamente las hojas leídas al suelo. No le interesó leer las dos últimas hojas ya que no le servía para nada.
— ¿Son inútiles, acaso? ¡Les dije muy bien que me trajeran el expediente completo de Liam Gilmour! ¿Y qué hacen? ¡Me traen esta basura! ¡Nada de esto me sirve!
— ¡Perdónenos, señor! — respondieron ambos trabajadores.
— ¡Largo de aquí! ¡Que quiero estar solo!
— Sí, señor. — ellos responden mientras salen rápido de la oficina.
— Necesito saber alguna debilidad, algún secreto, algo que la prensa lo devore. ¡Y que por fin caiga su empresa! Pero... ¿cómo?
Jules camina lentamente por su oficina, pensando y pensado algún plan para destruir su competencia.
— ¡Ya sé!— Se detuvo— Si mando a que estos babosos hagan esto, será pérdida de tiempo.
Jules suspiró.
— Si quiero destruirlo, con mis propias manos tendré que hacerlo... Bueno Liam, me parece que hoy tendrás una cordial visita a tu oficina. ¿Y de quién? ¡Pues de mí!
Cogió su saco, y riéndose salió de su oficina.
— ¡Joven Jules! ¿A dónde va?— preguntó su secretario mientras veía a su jefe caminando rápido hacia el ascensor.
Dentro del ascensor, Jules se colocó sus lentes de sol y respondió— ¡A dar un paseo!—y la puerta se cerró.
No era necesidad de que Jules vaya en su coche a Gilmour's, ya que su rival se encontraba al frente de su empresa. Pero como a él le encanta ser la atracción, salió en su Ferrari, color rojo.
Al llegar, salió de su lujoso carro, se sacó su gafas de su rostro y miró a su alrededor. La gente lo observaba ya que aparte de ser rico, era muy atractivo. Aunque su personalidad era su GRAN defecto.
Caminó hacia la puerta y vio que un grupo de chicas adineradas lo observaban. Él se acercó a ellas y les sonrío. Ellas empezaron saludarlo, pero él ni las escuchaba, ya que bajó su mirada hacia las bolsas de compras. Cada bolsa llevaba el logo de Gilmour's.
— ¿Qué compraron?— señaló él.
— ¡Maquillaje!— respondió una. — Para vernos más lindas.
Sus amigas rieron.
— Veo que compraron en Gilmour's...
—¡Obvio, o sea estamos al frente!...¡Hey! ¿No te gustaría unirte a nosotras a tomar un cafe latte? — le preguntaron.
— Lo siento, señoritas. Esta belleza se tiene que retirar.
Las chicas se despidieron de él .
Jules observando como desaparecían las chicas entre la multitud susurró.— Hermosas, ricas, pero estúpidas frente a un hombre.
Entró a Gilmour's y se dirigió hacia el ascensor.
***
Rosa había cogido su mochila que la había tirado en el sofá de la oficina y se dirigió con Liam al ascensor.
La puerta se cerró, y el ascensor de al lado se abrió. Jules salió de él y caminó hacía la oficina de Liam.
«¿No hay nadie?» pensó él mientras caminaba.
El secretario de Liam se le acercó y preguntó qué hacía aquí.
—Vengo a visitar a mi buen amigo Liam, pero veo que no está.—respondió Jules.
— El joven Liam salió casi recién.
— ¿Me podría decir a dónde va? Necesito verlo ahora.
— Lo siento, pero no dijo adónde iban.
— ¿Iban? ¿Con quién, se podría saber?
— Con alguien que no le interesa saber. — respondió el secretario cortante, sospechando de las malas intenciones de Jules.
— ¡Bien! ¡Me voy!—Gritó Jules enojado.
Entró nuevamente al ascensor.
« ¡Igualado!» susurró él.
Y el ascensor se cerró.
***
— Señora, el joven Liam ha llegado acompañado de una señorita. — dijo Tabata, la empleada.
— Hazlos pasar. — respondió la señora.
Entró primero Liam a la sala de la casa.
— ¡Hola, mamá! — fue a abrazarla.
— ¿Qué te trae por aquí, mi vida?
— Vine a visitarte.
— ¿Viniste solo a visitarme? Tabata me dijo que viniste acompañado de una señorita
— Sí, pero no...
— ¡Ay! ¡Qué lindo!— le interrumpió. — Trajiste a tu novia para que la conozca.
— No mamá, ella no es....
— ¡Es la primera vez que traes a una chica a la casa!— le interrumpió de nuevo. — ¿Será que es la indicada?
— ¡Mamá, déjame terminar de hablar! ¡Ella no es mi novia!
— ¿A no?— preguntó desilusionada.
— ¡NO! Además ella es una chiquilla, tiene 17 años.
— ¿Y? ¡No hay edad para el amor!
— ¡Madre!
— Está bien...Está bien. ¿Entonces para que la trajiste?
— Por esto. — le hizo entrega del libro.
— ¿Por qué trajiste esto? — preguntó ella.
— Ella necesita tu ayuda.
— Sigo sin entender a qué te refieres.
— ¡Rosa!— exclamó Liam.
— ¡¿Qué?! ¡Ya puedo entrar!— gritó Rosa desde la cocina.
— ¡Sí! — asintió él.
Rosa entró a la sala masticando una manzana y la madre de Liam inmediatamente quedó espantada por como lucía la joven. Llevaba puesta unas zapatillas sucias, jeans sueltos, una polera negra y una gorra roja. Además, el cabello lo tenía desastroso que parecía que no se había peinado, ni bañado en días. Sin embargo, lo que le llamó más la atención de Rosa, era sus grandes cejas sin depilar.
«¿Acaso esta niña tiene una ceja? » se preguntó ella tocandose el entrecejo.
— ¿Qué tal, seño? — Rosa estrechó su mano con la señora, mientras tomaba asiento frente a ella.
— Bien... gracias por preguntar.
— Su empleada me invitó manzanas— dijo Rosa con la boca llena— Están muy ricas. ¿Dónde las compró?
— Gracias, la verdad no lo sé. — respondió la señora asqueada al ver como la comida salía de su boca.
Liam viendo la escena incomoda, la presentó.
—Ella es Rosa Wood.
—Lindo nombre. — dijo la mamá.
—Lo sé, es español. — respondió Rosa mientras limpiaba sus dientes con la uña.
—La encontré hoy mismo en la tienda, y vi que necesitaba ayuda. Tú misma sabes que me encantan los retos, pero creo que esto será difícil. Por eso vine a pedirte ayuda, mamá.
— Sí que necesitas mi ayuda. — afirmó mientras observaba detenidamente a Rosa.— Rosa, este libro me enseñó muchas cosas buenas. Y sería bueno que sigas los pasos al pie de la letra, para que llegues a ser toda una señorita.
— ¡Eso me dijo su hijo! ¡Wooh! ¡Ambos piensan igualito!
Ellos se rieron.
—Soy muy estricta cuando se trata de enseñar ética. ¡Así que prométeme que no renunciaras jamás!
—¡¿Estricta?! ¡Yo no quiero seguir orde...
Liam le tapó la boca con la mano al instante, antes que dijera una palabra fuera de su lugar.
—¡Ella está encantada a que le ayudes, mamá!—exclamó él.
La madre se levantó contenta de su asiento y abrazó a Rosa.
—¡Muy bien, Rosa! Deja tu mochila acá y sígueme. Vas a ir tomar un baño.
La madre se retiró en busca de Tabata.
— ¿Un baño? — se olío las axilas— ¡Si yo no huelo tan mal! ¡Oiga, yo no voy...!
Nuevamente Liam le tapó la boca a Rosa.
— Solo hazle caso. Que no conoces el carácter de mi madre.
A los segundos volvió la señora acompañada de Tabata.
—Tabata te acompañará al baño. Ella te bañará.
—¡¿Bañarme?!— Liam le piñizcó— ¡AUCH!
—Yo iré a mi antiguo armario en busca de ropa apropiada para tí, mientras te bañan ¿Entendido?
Ambos se quedaron mirando a Rosa. Ella sofocada por sus miradas, aceptó.
— Señorita, sígame por aquí. — indicó Tabata a Rosa.
— Tabata. — Llamó la señora.—¡Báñela muy bien y asegúrate de que ya no apeste!
La mamá se retiró y Liam preocupado volteó a ver la reacción de Rosa.
— ¡¿Dijo que apesto?! ¡Pues, usted es una...!
Liam y Tabata cogieron rápidamente a Rosa al baño, antes de que explotara de furia.
La señora Gilmour, es famosa por ser una persona con clase, muy dulce y educada. Pero también de ser una persona muy estricta y de fuerte temperamento.
Lo que ella diga, se tiene que hacer.
¿Rosa podrá tolerarla?
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Nuevo personaje! La madre de Liam :) Yo me la imagino como "Meryl Streep", ¿ustedes también? jejeje Vota si te gustó el capítulo ;) ¡Gracias a todos por leer!
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