Capítulo Treinta y Ocho

Maratón por Semana Santa :P (3/4)

Capítulo 38

—¿Tú crees que le llegue a agradar a tu madre?—preguntó Susan "algo" nerviosa a Liam mientras ambos se acercaban a la entrada de la mansión.

—Por supuesto—sonrió él—Eres una joven inteligente y hermosa. Mi madre te adorará. 

Susan al oír eso, no pudo evitar sonrojarse.

—Dame tu mano—indicó Liam gentilmente. Ella en seguida colocó su mano en aquella mano de largos dedos. Podía sentir esa mano cálida, ¿acaso esto sería el destino? A pesar de que no sabían que sus padres eran mejores amigos, tuvieron la oportunidad de conocerse y verse a menudo. Al parecer el destino también los quería unir.

Si esto era el destino preparado para ella... Susan, se sentía preparada. 

Mientras con una mano sostenía la delicada mano de su prometida, con la otra, Liam tocó el timbre. A pesar de que mostraba una gran sonrisa a Susan, Liam seguía sintiéndose extraño. No sabía si lo que hacía estaba bien. Sabía que su madre lo forzó a comprometerse con Susan, y que él ya estaba en la edad para formar una familia. Sin embargo; se preguntaba si lo que sentía por Susan era amor o simplemente cariño.

—¡Hijo, viniste!—exclamó Judith mientras abría la puerta con fuerza—¿Ella debe ser Susan?

Liam asintió.

—Bu-Buenas tardes, señora Gilmour. En-Encantada de conocerle—titubeaba la chica  al ver el rostro de la "suegra" observándola de pies a cabeza.

—¡Encantada soy yo, linda! ¡Pasen!

Al momento de entrar a la casa, Liam observó unos zapatos cerca del sillón de la sala. Subió la mirada y encontró el rostro de la pequeña Rosa sorprendido. Inmediatamente, por reflejo, soltó la mano de su acompañante y volteó a preguntarle a su madre, qué hacia ella aquí.

—¿Quién? ¿Rosa? Pues, ella vive acá.

—No me refería a eso—susurró—¿Esto no iba a ser una reunión entre Susan, tú y yo?

—Cambio de planes—sonrió mientras volteaba a sonreírle a la futura novia. —¿Pasa algo, Susan?—preguntó al notarla atónita observando a Rosa—¿Ustedes dos se conocen?

—Eh...Sí, sí, señora—asintió intentando lucir alegre—Ella es como una hermanita para Liam, ¿no es así?

Rosa y Liam al escuchar nuevamente esa palabra de la boca de Susan, bajaron la mirada al saber que Judith afirmaría eso.

—¿Hermanos? ¡Yo no necesito tener otra hija! Ya estoy muy vieja para criar mocosos—contestó Judith naturalmente mientras los tres se aproximaban a la sala a sentarse.

—Oh, solo pensé que...Oh, bueno. No importa—rio avergonzada. 

Ya en la sala, colocando lentamente una bandeja de galletas y té verde en la mesa, se acercó a Liam como toda una ama de casa y le preguntó—¿Cu-Cu-Cuánto deseas de azúcar?

—Tres, por favor.

Mientras Susan tomaba su té, observaba detenidamente al hijo y a la hija negada de Judith.

«No me gusta cómo le sonríes a ella...La miras como si... te gustara»

—Un pajarito me contó que ustedes se habían conocido desde antes que yo hablara con Frank para juntarlos—comentaba Judith sabiendo que ese pajarito había sido Rosa—¿Se conocen de a fondo?

—¿A qué se refiere, señora?—giró de inmediato a verla.

—Llámame Judith, por favor.

—Judith...—sonrió pensando que ya había conseguido su confianza.

—Me refiero si ustedes conocen pasatiempos, anécdotas u otras cosas del otro.

—Oh, bueno...yo-

—No es necesario que sepas de mi pasado—terció Liam—lo importante es el presente.

Rosa escuchando eso, tomó la bandeja de la mesa y regresó silenciosamente hacia la cocina. ¿Era momento de rendirse entonces? Rosa había interpretado que tal vez Liam solo le importaba el ahora porque estaría enamorado de Susan. Pero la verdad era... que él no quería que su prometida se enterara de su "traumática infancia".

—¡A otro sapo con ese cuento! ¡Tú no quieres contarle que de niño eras mi-

—¡Madre!

—¿Qué acurre, Liam? ¿Qué no quieres que sepa?—reía Susan pensando que tal vez Liam había sido travieso de niño.

—No te preocupes, Susan. Yo te pondré al día. ¡Traje mi álbum de fotos!

—Madre, no te atrevas...

—En todas las fotos, mi hijo sale muy lindo o diría... ¿linda?

—¡Mamá!

***

Mientras tanto en King's, Jules se encontraba en su oficina escuchando a su asistente sobre los detalles del "centenario". Faltaban menos de una semana para dicha celebración. Tenían el local listo, la lista de invitados confirmada y otros preparativos al día también. Sin embargo, lo que preocupaba a la empresa era si su competencia haría algo especial ese día para llamar la atención de los medios. Hace tres meses, se había cancelado su concurso de modelos por un escándalo, dejando mal a la empresa. King's decidió "apoyar" a Gilmour's, y como ofrenda de "gratitud", la madre del CEO de Gilmour's había decidido darle la favorita del concurso para que sea la nueva imagen de King's. ¿Había algo que preocuparse en eso? Los directivos aun no la conocían, ni Jules había dicho el nombre de la chica en la empresa. ¿Sería posible que Jules quisiese presentárselos recién en el centenario?

—Señor, el centenario se acerca. ¿No cree que debería comunicarse con la modelo que será la imagen de King's? Hay que hacerle sesiones fotográficas y ayudarla a saber contestar a los reporteros pronto.

«¿Por qué habría llorado ese día en el hospital?» se preguntaba Jules sin prestarle la mínima atención a su asistente. «¿Acaso la amaba tanto para llorar así?»

—¡Señor King!—exclamó el joven dando una palmada en el aire.

—¡Ah!—saltó de su asiento—¿Qué pasa? ¿Ya terminó de exponer?

—Señor, últimamente anda muy distraído. ¿Se encuentra bien?

—Ya te he dicho que no te interesa.  Solo dime que nos falta para el centenario.

—Esto...solo nos falta la modelo, señor.

—¿Qué modelo?

—La que será la imagen de King's a partir del 100° aniversario. ¿Ha podido comunicarse con ella? Necesitamos prepararla lo antes posible para la fecha.

—Ok, lo haré. Puedes irte.

«¿Debo hablar con ella? ¡¿Tan pronto?!»

Al escuchar a su asistente salir de la oficina, prendió uno de sus puros rápidamente y se lo metió a la boca para calmar esa ansiedad que le provocaba al solo recordar lo que había pasado en el hospital.

«Había ido a verla cuando el doctor intervenía a Colin, pero luego de que desapareció después de que falleciera. No fui a buscarla... ¿Lo habría hecho por rencor? O tal vez... no la amaba lo suficiente...» 

—Ojalá me llegues a perdonar, rosquita...

***

—No sabía que te gustaba vestir de niña, Liam...—decía Susan algo perturbada al ver las fotografías del álbum.

—¡Yo-Yo-Yo no sabía que estaba mal!

—¡Y no solo eso hacia!—terció Judith contenta—Le gustaba cocinar, bordar y jugar al té conmigo.

—¡Madre, ya basta!

—Ay, tranquilo. Solo quiero que Susan conozca un poco más de ti. Además creo que Susan se divierte viendo fotos de ti pequeño. ¿No es así, querida?

—Bueno, si Liam se siente avergonzado por haber hecho esas cosas, creo que no es motivo para reírse.

—Entonces por gusto saqué los VHS de sus fiestas infantiles que tanto me costaron encontrar. Yo solo quería recordar a mi hijo cuando era un bebe... pero parece que a ti no te importa.

—¡N-No es así! No sé moleste, por favor. ¡Co-Coloqué la cinta, si quiere!

—No... ya no quiero nada.

—¡Co-Colocaré entonces yo!—indicó Susan nerviosa—¿Dónde lo colocó? ¿Aquí?

Liam observando como su madre manipulaba a su prometida, decidió no ser parte de eso. Tomó el plato vacío de galletas y caminó hacia la cocina.

Dentro de la cocina...

—¡¿Qué-pasó-aquí?!—preguntó Liam atónito al ver toda la habitación luciendo un desastre.

—Esto...Esto...—Rosa había intentado hacer un licuado de frutas para el almuerzo. Era simple hacerlo, sin embargo; el pequeño mono había olvidado colocar la tapa a la licuadora—Ya lo estoy limpiando. No hay de qué preocuparse.

 —Hay jugo de papaya en el techo. Creo que no podrás hacerlo tú sola. Déjame echarte una mano.

—Bueno, está bien...—aceptó pasándole una esponja.

Liam se remango la camisa y empezó a limpiar la parte superior de los muebles.  Mientras tanto Rosa, agachada en el suelo se sentía como la "Cenicienta" al principio del cuento.

—¡Me duele la espalda! ¡No puedo más!—suspiró exhausta levantándose del piso—Cambiemos de posiciones.

—Bueno, si quieres.

«Qué raro... ¿Por qué no me está regañando?.... ¿Y por qué no está con los demás?»

 —Oye, ¿y qué tal va la reunión? ¿Susan ya se ganó el corazón de tu madre?

—La verdad, no lo sé... Pareciera que quiere sacarla de aquí ya.

«Al parecer Judith ya empezó hacer su parte del plan. Eso quiere decir que yo lo debo hacer también...Oh, diablos».

—Miss Liam

«¡¿Qué estoy haciendo?! ¡Llámalo por su nombre! Se supone que vas a...declararte».

—Liam, quiero decirte algo importante—comentó la pequeña Rosa mientras lo observaba limpiando el suelo.

—Dime.

—Yo...Yo...Yo...

—¡Liam!—se acercó Susan agonizando hacia la puerta—Ve con tu madre, por favor. ¡Ya no puedo más!

—Termino de limpiar y voy.

—¿Qué pasó aquí? ¿Primera vez que usas una licuadora, Rosa?

 —Sí...¿Y esa bolsa?—preguntó al verla sacando algo de su cartera.

—Quise darle una buena impresión a la señora Judith, así que hice algo de estofado. ¡Oh! Veo que también cocinaste tú. ¿Quieres que te ayude a servir el almuerzo?

—No es necesario. Gracias.

—¡Listo!—exclamó Liam levantándose del piso—Ya que almorzaremos, ayudaré llevando los cubiertos—Cierto, algo importante querías decirme. ¿Qué era?

—Ah, pues... quería decirte que había cocinado tu comida favorita. Estofado...

—Oh, era eso. Veremos cómo te salió. 

—Liam ve con tu madre, por favor. Va pensar que me escapé de ella—suplicó la novia.

—Sí, ya estoy yendo.

Al salir Liam de la cocina, Susan y Rosa se pusieron a servir sus estofados en los platos.

—Veo que te has esforzado cocinando, Rosa.

—Lo mismo digo—contestó tranquila—No era necesario que cocinaras sabiendo que aquí habría alguien que cocinara.

—Ya te dije que quería ganar el corazón de la mamá de Liam, pero parece que será difícil. Estuvo mostrándome fotos y videos vergonzosos de Liam.

—¿Los de sus fiestas de princesas?—preguntó riéndose al recordar que un día ella y Judith habían hecho una noche de cine viendo todos los videos de infancia de Miss Liam.

—¡Sí!¿Cómo pudo hacerle eso a su hijo? Él nació hombrecito, los niños no juegan con muñecas.

—Pero a Liam le gustaba. No todos los niños les gustan las mismas cosas. Por ejemplo yo de niña, prefería ver en la tv lucha libre antes de una película de Barbie, y eso sigue siendo hasta ahora. ¡Seguidora fiel de Undertaker por siempre!

—¿Under qué? Igual, es raro. Creo que no permitiría que su madre se acercará a mis hijos varones.

—¿Qué? No es para tanto.

—No quisiera que mi hijo salga rarito.

—¿Estás diciendo que Liam es rarito? ¿Tienes miedo que él compre el vestido de novia, no para ti, sino para él?

—¿Qué? ¡Nooo!

—Ah...pues con lo que me dices, parece que sí.

—Liam dijo que dejó todo ese lado femenino en el pasado. Y yo le creo.

—Sí...pues no todo lo dejó en el pasado. Su madre le regaló su libro favorito de "¿Cómo ser una dama perfecta?", y ese libro se volvió también su favorito. Se llama "La Vida es Color de Rosa", seguro también le regalará a Liam Junior y también será su favorito.

—¡¿Qué?!

—Bueno, yo ya voy llevando estos platos—dijo caminando hacia la puerta.

—Alto, Rosa.

Rosa escuchando su nombre, volteó a verla. Susan lucía algo decaída, al parecer ese comentario de Rosa le había afectado. Cogió los platos con su estofado y se acercó a Rosa.

—Deja de mentir, Rosa.

—¿Ah?

—Estás diciendo estas cosas, porque quieres alejarme de él. Sé que a ti también te gusta Liam.

Rosa al oír eso quedó estupefacta. ¿Cómo se había dado cuenta de eso? La verdad Rosa era tan obvia, pero como siempre, ella es la última en enterarse.

—¿Qué?

—No puedes mentirme, Rosa. Me di cuenta cuando fuiste con un amigo a espiarlo en el auditorio. Déjalo, Rosa. Liam no es para ti. Él es mucho mayor que tú.

Diciendo esto, Susan se adelantó primero al comedor.

«¿Hasta ésta se dio cuenta antes que yo? Eso quiere decir que... ¡Liam también sabe que me gusta!»  

***

Ya los cuatro en la mesa, Judith tomó su copa de vino y se levantó a brindar por la pareja.

—Hoy quiero brindar por mi hijo que encontró a una joven hermosa que lo quiere, a pesar de su pasado... Un pasado lleno de muñecas, peluches y vestidos.

—Mamá...

—Por encontrar a una chica que sabe que mi hijo es un hombre ocupado y que solo lo verá en fiestas, ¡y eso!

—¡Mamá!

 —Y por encontrar a una mujer que renunciará a su trabajo de doctora para criar a mis cuatro nietos.

—¡¿Qué?!—gritó Susan preocupada mirando a Liam.

—¡Mamá, basta!

—¡Salud, por eso!

—¡Salud!—reía Rosa mientras observaba como Susan se contenía sus palabras.

—Mi hijo me ha dicho que tú, Susan, has cocinado también estofado. Probemos entonces—dijo metiendo un gran cucharon a su boca.

—Esto, ese no-

—¡Aj! ¡¿Qué es esto, por Dios?! ¡¿A esto lo llamas comida?! Ni le daría esto de comer a mi peor enemigo. Liam debes enseñar a cocinar a tu futura esposa antes de que mate a tus hijos.

—Madre, ese no es el plato de Susan—contestó Liam estampando su mano en la cara.

—¿A no?

—No, ese plato es mío...—levantó Rosa la mano avergonzada.

—Oh...Bueno, no está tan mal. A decir verdad, Rosa es mejor haciendo postres y refrescos.

—Déjese de disparates, ella ni sabe usar la licuadora—susurró Susan comiendo su propia comida.

Liam quién se sentaba a su lado, escuchó su comentario. Miró su plato preparado por Rosa, e intentando salvar el honor del pequeño mono, tomó aire y empezó a comer todo ese intento de comida.

Las otras mujeres pararon de conversar al ver que Liam comía sin parar. Rosa y Susan estaban sorprendidas y Judith sonriente, ya que sabía que su melifico plan estaba dando por fin frutos.

En segundos, Liam colocó su cuchara en la mesa y mostrando el plato limpio a las damas, le pidió a Rosa que le sirviera un poco más de su estofado.   

Rosa conmovida, no pudo contener derramar lágrimas de felicidad. Al fin alguien se atrevió a comer su comida.

—¡En seguida!—exclamó ella corriendo hacia la cocina.

—No era necesario que mintieras—terció Susan.

—No sabe tan mal. Está un poco salado sí, pero se pasaba.

—Si querías más estofado, porque no comes lo que te preparé—señaló el plato que estaba enfrente de él.

—Luego lo comeré—sonrió mientras observaba como Rosa regresaba con su plato lleno de comida—¡Asu, espero tener estomago para tanto estofado!

***

Luego de una "grata" tarde en la casa de los Gilmours, Liam llevó a su prometida de regreso a casa. Dentro del carro, Liam podía observar a Susan enfadada, intentaba hacerla reír con uno de sus chistes monses, pero nada.

—¿Qué te ocurre?—preguntó él.

—Nada.

—Cuando las mujeres responden eso, es porque pasa algo. ¿Te molestó que no comiera primero tu estofado? ¿Es eso?

—¡No, Liam! No es eso...

—¿Entonces?

—¡¿Es que no te das cuenta?!

—¿Darme cuenta de qué?

«¿Acaso no se da cuenta que le gusta Rosa?» se preguntaba Susan mientras lo miraba manejar «Si le hago darse cuenta...lo perderé para siempre.»

—¿Qué cosa debo darme cuenta?—repitió Liam—Ah...¿Mi madre?

—Sí, tu madre. Creo que prefiere a Ro-creo que no le agradé.

—No digas eso. No te sientas mal, ella es así con todo el mundo al principio. Recuerda lo que te dije, eres una joven inteligente y hermosa. Mi madre te adorará. ¡Pero! Con el tiempo. Hay que saber que las madres son sobreprotectoras con sus hijos. 

—Cierto, y los padres no se quedan atrás—rio al recordar a su padre llamándola todas las noches para saber si había cenado—Gracias por decir eso Liam.

—De nada.

«Definitivamente no quiero perderte, Liam Gilmour».

—Liam...

—Dime.

—Te quiero.

***

 Mientras tanto en la casa de los Gilmour.

—¿Por qué que la música?—preguntó Rosa al ver a Judith  cantando "We are the Champions" con la radio a todo volumen.

—¿No es obvio? ¡Hemos ganado, Rosa!

—¡¿Así?!

—¡Sí! Seguro cuando la deje en su casa, le dirá: "Lo siento, Susan, pero me he dado cuenta que quiero estar con el mono de mi bella madre, así que...cancelemos la boda".

—Ojalá sea así... pero omitiendo lo del mono.

—Iré por champagne. ¡Tenemos que celebrar!

De repente, Rosa sintió como su delantal empezó a vibrar. Sacó su celular del bolsillo y revisó su buzón de mensajes.

—¿Mensaje de Jules? ¿Qué habrá pasado?

"Hola, Rosa.

Lamento no haber podido verte estos días, he estado ocupado por el trabajo. Te escribo, porque necesito que vengas a mi oficina mañana en la mañana. Tenemos que prepararte para el centenario de King's. Ven bien presentable, por favor. Te mostraré a los directivos como la nueva imagen de King's."

—¡¿Imagen de King's?! ¡Me había olvidado eso! Ya no podré cumplir el maléfico plan de Judith, Jules se convirtió en mi amigo, pero...tampoco estaría bien trabajar con la competencia de Gilmour's... ¡Rayos! ¡¿Y ahora qué hago?!

***

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 Sé que me demoré un poco :S ayer me distraje con una página, sé que no es justificación, pero lo bueno es que ya publiqué :D

¿Qué pasará ahora? Se cumplirá la "profecía" de Santa Judith? Los directivos aprobaran a Rosa? Y cuando m* Liam se dará cuenta de la verdad??!! D:

Más cerca al final :') Voy a llorar de emoción y de tristeza cuando lleguemos al cap. 40

Gracias como siempre por sus comentarios y likes ♥♥♥ 

Nos vemos el Domingo en la noche, o tal vez Lunes en la madrugada, porque aún no he escrito el siguiente cap. jejeje Gomene(?) igual nos vemos pronto, roses ♥

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