Capítulo Treinta y Nueve

Maratón por Semana Santa :S (4/4)

Sé que me he demorado dos meses en publicar este capítulo. No quiero hacerles un testamento enorme, porque ya sé que todos ya quieren leer xD Pero debo decirles lo que pasó, aunque sea en resumen. El domingo de semana santa se fue la luz en mi casa, y pensaba hacerlo en la semana que seguía pero luego se me juntaron tareas, así que lo pospuse para el fin de semana que seguía, pero luego me dieron la oportunidad de ser mesera en un restaurante. Y pues, quería el dinero, y empecé a trabajar en ese lugar (por cierto, el lugar me recuerda al Machazo jajaja) Trabajo de Lunes a Sábados y se me junta con mis deberes y mis estudios, por eso no tenía tiempo para organizarme y enfocarme en terminar esta y las otras historias que tengo. Ni en los feriados he tenido tiempo, tenía que hacer mis trabajos los domingos que tenía de descanso y hubieron dos feriados (día del trabajador y día de la madre) que tuve que trabajar, y pues... :'( No me tenía ni tiempo de entrar a la computadora. Recién ayer y hoy (porque estoy publicando este capítulo a las 3a.m.) lo he escrito. Estuve leyendo sus comentarios y unos me emocionan, otros me hacen reír como nunca. Gracias por sus saludos y sus preocupaciones. Estoy bien (: Don't worry. Bueno, ahora si les dejo leer el cap.39. Que han estado esperando meses por esto. Los quiero, roses ♥

Teffo.

Capítulo 39

-¿Qué haces vestida así?-señaló Jules a Rosa al verla corriendo desde el ascensor a la entrada de su oficina-Te dije que vinieras bien vestida. No con unos jeans y una polera. Esas hienas te comerán viva-dijo refiriéndose a los directivos de King's.

-Lo siento, me quedé dormida-respondió agitada apoyándose en el hombro del asistente de Jules-Y no te preocupes, les caeré bien a esas hienas. Soy adorable, ¿o no?

Jules, con el rostro enrojecido por esa pregunta, evitó responderle entrando inmediatamente a su oficina. Su asistente le siguió y Rosa viendo que los otros entraban miró el suelo y se preguntó si esto era lo correcto. Ella estaba enamorada de un Gilmour, y si lograba ser la imagen de King's, quienes son enemigos de Gilmour's-o mejor dicho, solo de Judith-no estaría bien que la prensa la vea al lado de Liam, quien aparte de ser un Gilmour, era el dueño de la competencia. Era una decisión difícil que debía ella tomar. O era su carrera como modelo, o seguir siendo parte de la familia Gilmour.

«Si llegó hacer modelo, no podré ver más a Liam. Pero... si igual elijo estar con los Gilmours, las cosas no cambiarían...» pensó imaginándose a Liam sosteniendo la mano de...Susan.

-Señorita Wood-empezaron a llamarla desde la oficina.

«Creo que no te queda elección. Solo te queda ser tú misma y ver que te depara el destino» se estimuló ella misma mientras entraba sin preocupaciones a la habitación.

***

Mientras tanto, en Gilmour's. Después de que Judith viera a Rosa saliendo disparada de la casa a dirección a King's, temió lo peor. Había llegado la hora. Faltaban solo siete días para el centenario. Sabía muy bien que le sería imposible cumplir su "maléfico" plan, ya que su "mono" se había vuelto amiga del "mocoso" de Jules. Pero eso no era lo que le preocupaba. Sino tener que separarse de Rosa cuando ésta se vuelva la imagen del "enemigo".

Por otra parte, Judith tenía la confianza de que todo esto podía arreglarse si hablaba con su primogénito, tenía el ligero presentimiento de que ayer Liam había decido cortar con Susan, después de la "cálida" reunión en su casa.

Entró a la oficina de su hijo, y saludándolo se sentó enfrente de él.

-¿Ocupado?-preguntó ella al verlo sellando unos papeles.

-¿Qué deseas, madre?

-Solo quería verte-respondió con una sonrisa- y... ¿cómo está Susan?-preguntó acercando su mirada a la suya.

-¿Có-Cómo voy a saberlo?-titubeó Miss Liam al recordar a su prometida diciéndole "Te quiero"-Tengo mucho trabajo que hacer, mamá. Así que por favor-

-Sabes...pasó algo con Rosa.

-¿Qué pasó con ella?

-¿Recuerdas que no aceptabas que Rosa sea la imagen de King's?- asintió él-Pues...Hoy fue a conocer a los directivos de esa empresa. Al parecer Rosa quiere ser modelo profesional.

-¿Modelo?

Liam volteó su silla mirando hacia la ventana, estaba sorprendido. ¿Rosa como modelo? ¿Era algo posible? Tal vez sí. Rosa le había demostrado en el concurso de su empresa, que con su distinta actitud a las otras concursantes, la forma feroz en la que caminaba en la pasarela y la admiración del público, eran justo las cosas que mostraban el camino que estaba destinado para ella. Rosa no era solo una chica de cara bonita. Había algo más en ella.

Pero, ¿qué era?

-Me alegro por ella-agregó Liam volviendo a mirar a su madre-Espero que se prepare bien.

-¿Eh? ¿Cómo dices?

-Si es lo que le apasiona. Bien por ella.

-Creí que estarías en contra de esa decisión. ¡Recuerda que será la imagen del enemigo!

-Entregarla a Jules fue tu idea, mamá.

-¡¿Ahora yo tengo toda la culpa?!

-Madre, no exageres. Mira el lado positivo de esto, Rosa cumplirá su sueño de ser modelo, será famosa y...estará cerca de Jules.

-¿Cerca de Jules? No entiendo como apruebas esa amistad.

-A pesar de que Jules aparenta ser malvado por fuera, es bueno. Un poco torpe, pero buen chico. Además Rosa está saliendo con él, no puedes prohibirle verlo.

-¡¿Ah?!-Arqueó la ceja, sorprendida por ese comentario-¿Rosa saliendo con ese mocoso? ¿Quién te dijo esa barbaridad?... ¿Fue Susan?-preguntó imaginándose a su "nuera" riéndose victoriosa.

-¿No era así?-Judith le negó rotundamente con la cabeza-¡Sabia que no podía ser verdad!-suspiró Liam aliviado sin poder evitar sonreír. Sin embargo a los pocos segundos, dándose cuenta que su reacción no tenía sentido, intentó rectificarse-Digo, porque Rosa estaba profundamente enamorada de su amigo Colin.

Judith viendo a su hijo tratando de lucir tranquilo, sabía que por dentro él estaba brincando de la felicidad por la soltería de su pequeño mono.

«Al parecer aun no te has dado cuenta, Liam...» pensó ella mientras con una pequeña risa se levantaba de la silla.

-Hijo... ¿Cómo no te das cuenta?

-¿Darme cuenta de qué?-preguntó mostrándose cohibido.

-Eres igual que Rosa. Ambos son tan ingenuos, por no decir otra cosa...¡Liam, despierta!-exclamó aplaudiendo cerca del rostro de su hijo-Tú estás enamorado de mi mono.

-¿Qué? Mamá, yo no-

-Claro que sí lo estás, ¿cómo es que no te das cuenta? ¡Rosa y tú deben estar juntos!

-¡Por favor, madre! ¿Cómo vas a estar diciendo que estoy enamorado de ella? Te recuerdo que estoy con Susan, y no solo eso. Sabemos muy bien que me casaré con ella.

-Liam...

-Déjame solo. Tengo mucho trabajo que hacer.

¿Qué podía hacer ahora Judith? Su hijo acababa de decir que se casaría con Susan. ¿Acaso la quería de verdad? ¿Y más que a Rosa?

-Hijo...-lo llamó desde la entrada de la oficina-escucha a tu corazón. Olvida todo sobre el matrimonio arreglado, quiero que hagas lo correcto y seas feliz-diciéndose esto, salió de allí dejando a Liam entumecido en su asiento.

Oyendo esas palabras inesperadas de su madre, se le venían a la cabeza todas las veces que se preguntaba que era esa emoción que sentía por Rosa, esa emoción que no lograba descifrar. Esa emoción que le hacía sentir aún más emociones, que nunca había experimentado con otra mujer. Sabiendo que su pregunta ahora tenía una respuesta. ¿Estaría bien enamorarse de Rosa? Ella aún era una adolescente. 13 años de diferencia que tal vez para otras parejas sea normal, pero no para una persona que está rodeada de la prensa todo el tiempo. Y ahora que Rosa haría su debut como modelo, caería mal a su imagen, que la vincularan con la competencia de la empresa que ella representaría. ¿En que se habían metido Liam y Rosa? Quién diría que él, un hombre maduro y exitoso sentiría algo más que cariño por Rosa, la niña uniceja que había conocido hurtando un labial de su empresa. ¿Acaso era casualidad o destino?

Liam aun sentado en su escritorio tomó su celular. Era hora de tomar una decisión. ¿Quién de las dos mujeres escogería?

Marcó un número sin pensarlo dos veces.

-¿Alo?-una voz contestó.

-Susan, necesito verte ahora.

***

Dentro de King's.

-¿Ella es la joven que será la imagen de la empresa?-preguntó uno de los directivos espantado señalando al pequeño mono-¡¿Ella?!

-¡King's representa elegancia, no rebeldía!-agregó otra "hiena".

Jules no aguantaba más las quejas de las hienas viejas, sus cejas cada vez se fruncías más y más al oír sus chillonas voces. Iba a botarlos a todos de una de su oficina, pero en eso, Rosa quien estaba siendo observada como un mono en su jaula, decidió hablar.

-Lo que necesita King's es llamar la atención de los más jóvenes, señor.

-¡No, niña! Funcionará para otras empresas, pero nosotros no somos como ellos. Queremos que nuestra imagen luzca como una reina, no como una pordiosera.

-¡¿Pordio-qué?! Saben, no sé lo que quiere decir esa palabra, pero lo que sí sé es que la reina que se imaginan es del siglo pasado. Estamos en el siglo XXI, varias de las personas de la realeza no usan vestidos con corcel todo el tiempo o creo que ni usan eso. A ellos les gusta también estar a la moda. Usan jeans, botas, zapatillas, etc. ¿Por qué no se arriesgan a cambiar a su "clásica reina de Disney" a una que pueda ser la voz de esta generación? ¿Qué les parece una reina imperfecta, ah? ¿No les gusta la idea?

-Una reina del desastre...-continuó Jules-Me gusta como suena. Señores, creo que el argumento de Wood es muy convincente, ¿no lo creen?-preguntó fulminándolos con la mirada-¿Todos a favor?

Los directivos al ver la mirada asesina del mayor inversionista entre todos ellos, solo les tocaban resignarse.

-Confiamos en usted, señorita Wood-indicó la hiena más anciana-Pero por favor, no ocasione un desastre en esta prestigiosa empresa.

-¡Gracias por esta oportunidad! ¡Les prometo que no les defraudaré!

Al parecer pronto King's y todo Londres tendrían un nuevo "ángel de la nación" con expresiones fáciles de chimpancé y con una ácida dulzura. ¿Llegarían a estar preparados para su llegada? Rosa tenía una semana exacta para ponerse al día con los preparativos del centenario. ¿Lograría cumplir con todas las expectativas?

***

Se acercaba la noche en Londres, y Liam al fin tuvo la oportunidad de reunirse con Susan Beckett. Mientras Liam esperaba en el estacionamiento del hospital donde trabajaba su prometida, practicaba como decirle las noticias de que su madre no aprobaba su matrimonio y de que él-

-¡Liam!-se acercó Susan a él entregándole un vaso de café-Aun corre viento frio... Perdón, por no poder encontrarme antes. Tú sabes, los niños no quieren que me aparte de ellos.

Susan sonreía sin poder evitar sonrojarse. Su amado quería verla, y tan pronto después de que ella le dijo que lo quería. A pesar de que Liam no le había respondido en el carro, sentía que su respuesta era "Yo también".

-Susan, tengo que decirte algo importante.

-Dime. ¿Qué pasó?-preguntó sorprendida por el tono serio de la voz de Liam.

-No puedo casarme contigo.

Susan quien también sostenía su vaso de café, lo dejó caer sin percatarse que mancharía su pantalón blanco. ¿Qué podía hacer? El futuro que se había imaginado al lado de Liam se había hecho añicos, y sabía buen bien el nombre de la responsable.

-No quería decírtelo aquí en tu mismo lugar de trabajo. Yo te quiero mucho, Susan. Pero... no de la manera que esperas de mí. Sé que no merezco tu perdón. Mi madre habría planeado el matrimonio y todo eso, sin embargo; yo fui el culpable. Herí el corazón de una mujer, pensando que unirnos sería lo correcto, y me equivoqué.

-¡¿Y crees que lo correcto es ir tras de Rosa?! ¡¿Me dejas por ella?!-exclamó entré sollozos.

-¿Rosa? ¿Por qué la incluyes en esto?

-No soy idiota, Liam. Sé que te gusta ella. ¿O no es así?

-No, tienes razón-rectificó sin dudarlo-Nunca pensé que pasaría esto, pero me gusta Rosa.

-¡No puedes estar con ella! ¿Qué harán cuando los paparazis los descubran? ¿Qué dirá la gente? "Uno de los hombre más poderosos de Inglaterra, Liam Gilmour está saliendo con una niña, trece años menor que él que ni sabe usar una licuadora."

-¡Rosa ya no es una niña!

-Hace poco acaba de terminar el colegio. ¡Despierta, Liam! Tu madre quiere que te cases pronto, Rosa aún es muy joven para eso. Tiene toda una vida por hacer. ¿Qué vas hacer? ¿Vas a embarazarla y arruinarle la vida?

-¡Basta!-gritó Liam tirando su café con fuerza hacia el tacho-¿Tú crees que soy esa clase de persona que solo piensa en sí mismo? Sé en qué es lo que me estoy metiendo, y sé que no permitiré que le hagan daño, sea que yo esté o no este a su lado.

Diciendo esto, Liam colocó sus manos en los bolsillos y volteó a retirarse.

-¡Liam, por favor!-suplicó Susan aferrándose a su espalda-¡Yo te amo! Sé que hay esa frase que dice "si lo amas de verdad, déjalo ir", pero sé que si te dejo, no volverás. No estoy interesada por tu dinero, trabajo para ganarme la vida. Lo único que faltaba en mi vida era conocer el amor. Y el único que despertó mi interés fuiste tú. Por favor, por favor...No te vayas de mi lado.

Liam tomó las manos de Susan que lo rodeaban y con dolor dejó caer sus manos en el aire. Se sentía la peor persona del mundo al hacer llorar a una mujer que se suponía que sería su "prometida", ¿pero qué quedaba? Él al fin había escuchado a su corazón y ya no había marcha atrás.

***

Se acercaba la hora de dormir de Rosa, y ella seguía estudiando un folleto que le habían dado los directivos. Era como un manual donde debía aprenderse los nombres y rostros de cada persona importante que vería en King's y en el centenario. Además tenía los horarios de sus sesiones fotografías, ensayos de modelaje, cursos de oratoria y demás cosas. Sin embargo había una cosa muy importante que debía ensayar para el centenario. Algo que ni ella se imaginaba que pasaría.

-¡Vamos, niña! ¡Si sigues bailando como calamar, no irás nunca a dormir!-exhortó Judith mientras volvía a colocar la música.

Uno de los directivos había dicho que la celebración del centenario sería como una fiesta de la realeza, era definitivo que la nueva imagen de King's debía bailar el vals con todas las imágenes públicas de Inglaterra. Aunque él nunca imaginaría que para Rosa, bailar sería un completo desafío.

Las horas pasaban, y la pequeña Rosa seguía enseñando. Judith se había cansado de ser pisada y golpeada por las "patas" de su mono que decidió irse a dormir. Por otro lado Rosa quería seguir practicando, no le importaba desvelarse, ya lo había hecho antes cuando intentaba modelar con tacones.

-¡Vamos, no puede ser tan difícil! Un, dos, tres...Un, dos, tres...-seguía ella contando sus pasos, hasta que de repente escuchó el timbre sonar.

Colocó pausa a la radio y se acercó a la entrada de la casa, escuchó unos golpes en la puerta y no dudo en sacarse la zapatilla.

-¡¿Quién anda allí?!-Gritó imitando una voz varonil italiana-A Tony, no le gustará saber que hay intrusos aquí.

-¿Rosa?-se escuchaba una voz conocida tras la puerta.

Ella avergonzada, abrió la puerta e intentó huir lentamente de allí.

-Alto allí.

-¡Miss Liam, qué sorpresa verte por acá! ¿Nuevo corte de pelo? ¿Qué hay en esa bolsa? ¿Comida?-exclamó intentando cambiar de tema.

-¿Tony? ¿Tony Montana? ¿Es en serio?

-Bueno, bueno, ¿qué haces acá? Es tarde.

-Lo mismo digo, es tarde, ¿qué haces despierta a estas horas?

-Los directivos de King's me aceptaron como su imagen. Y ahora debo hacer varias cosas, incluyendo bailar...vals.

-¿Vals?-preguntó riéndose-Sí que King's quiere resaltar en el centenario. ¿Y cómo te va en el baile?

-Mal...No soy dos pies izquierdos, sino dos tentáculos izquierdos.

-¿Tan mala eres bailando? Si quieres puedo ayudarte.

-¡¿En serio?! ¡Sí, por favor!

Liam observando la emoción de Rosa chorreando en su mirada, sintió un gran latido en su pecho que lo sonrojaba descontroladamente. Ahora sabía que era esa emoción, y le gustaba. Mientras Liam se sacaba su abrigo y se acomodaba la ropa para bailar, Rosa encendía nuevamente la radio sin dejar de husmear la bolsa de comida que había traído Miss Liam.

Liam era un excelente bailarín de tap y de otras danzas, así que tal vez Rosa tendría un maestro del baile enfrente de ella, sin embargo al sentir su mano entrelazada con la suya, y con su mano sosteniendo su cintura, la colocaba rígida, y nula en aprender. ¿Qué podía hacer? La música colocaba al ambiente a uno peor. Su corazón palpitaba a mil por hora y sus manos ya empezaban a sudar.

-¿Qué te parece si intentamos un ritmo diferente, pero con el mismo estilo de baile? -sugirió Liam.

-¿A-A qué te re-refieres?-preguntó ella titubeante.

Liam sacó su celular y colocó "play" a una canción de su reproductor de música.

«Esa canción... ¡La he escuchado antes!» pensaba Rosa mientras nuevamente era cogida por la cintura.

Why do birds suddenly appear

Everytime you are near?

Just like me, they long to be

Close to you

La canción era "Close to you" de Carpenters, la misma con la que había bailado con Jules en la pista de patinaje, y también con la que bailó con el joven sin rostro en su sueño. Sorprendida por lo que estaba sucediendo, miró a Liam a los ojos y sin darse cuenta, sus pies se dejaron llevar por el compás de la música.

Tal vez la canción duraba unos minutos, pero para ellos el "vals" duró toda la noche.

***

El centenario de Gilmour's y de King's se acercaba, se había acordado que ambas empresas lo celebrarían juntos en el Hotel Royal's como una "reconciliación" en memoria de los fundadores. Todo estaba yendo perfecto, pero no para Jules.

Una noche antes del centenario, se escuchó el timbre sonar en la mansión de los King's. Jules, quien se encontraba solo echado en su cama, decidió ignorarlo. Aunque, eso no duraría por mucho.

A los cinco minutos...

«¡¿Pero qué demonios le pasa a este tipo?!»Se preguntaba enfurecido al escuchar su timbre sonar sin parar.

-¿Dónde está mi arma...?

-¡Jules, soy yo!-se escuchaba una voz masculina detrás de su puerta.

«Esa voz... ¡Esa voz!» Gritaba Jules de agonía por dentro. Sabía que esta persona lo volvería a ver tarde o temprano, pero nunca pensó que en su propia casa y a estas altas horas de la noche. Respiró hondo y mientras acercaba su mano a la manija de la puerta, intentó buscar algo filudo para "saludar" a su visita.

Abrió la puerta e inmediatamente intentó atacarlo con un lapicero. El joven sosteniendo una mochila y un estuche de violín, esquivó su "ataque" y aplastó el rostro del CEO de King's contra la puerta.

El joven miró a su alrededor sin poder creer que había pasado bastante tiempo desde que había dejado... su hogar.

-Julian...-masculló Jules con sus encías ensangrentadas.

El chico se agachó para mirarlo y con una sonrisa no tan amigable lo saluda.

-Hola, hermanito. ¿Me extrañaste?

***

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Hola, Hola :D

¿Qué tal el capítulo? ¿Pasaron muchas cosas, no? ¿Qué deparará el cap. final D:? Viene un nuevo personaje, pero solo en el final ¿? Ya en su momento, les tendré una noticia :) Estaré contestando sus mensajes estos días, gracias por la espera :'s Besos <3

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