Capítulo Quince

Capítulo 15

Para que Rosa pudiera ir a la cita  a espiar a Liam, o mejor dicho a malograr la cita, Judith tenía que enseñarle algunos consejos antes de salir al lado de Jules.

Rosa no debía mostrar en ningún momento su "verdadero yo", ya que eso sería la gran sorpresa del día "De".

Al día siguiente de hacer el trato, Judith llamó a Jules para que saliera con Rosa el sábado. Según ella, era para que se conozcan y para ver si era verdad de que Jules siempre obtiene lo que quiere. Jules queriendo demostrarle a Judith que eso era verdad, aceptó.  

Así que solo faltaban cuatro días para la cita de Liam con Susan y Rosa con Jules.

—¡Rosa, tenemos que seguir con tus lecciones! Trae el libro, por favor.

—Ay, noooo

#5 Una dama no es una reina del drama.

¿Una mujer promedio, cuántas telenovelas o cuántos cuentos de hadas ha visto en su vida? ¿Incontables, no? Una reina del drama, en su realidad se convierte en la protagonista de esas historias, ella es víctima de personas perversas que mayormente la hacen sufrir y solo piensa: "¿Qué hice para merecer esto?" "¿Por qué todos me tienen envidia?" "¿Por qué nada me sale bien?" Definitivamente todo en su vida se confabula para causar lágrimas, dolor y más lágrimas. Sin embargo en una dama, ese rol nunca iría con ella. Una dama tiene coraje, es fuerte, no es celosa, y no necesita estar rodeada de hombres para sentirse querida. Si te preguntas después de leer esto, "¿Acaso soy una Drama Queen?", pues sí, sí lo eres. Pero no te preocupes, si te comprometes a ti misma en cambiar de mentalidad de "victima", dejar de desconfiar en tu pareja, y perdonar a los que te ofenden—recuerda que perdonar no es olvidar, sino recordar sin dolor—, podrás por fin acabar con tu estilo de vida de telenovela.

Después de leer el quinto "mandamiento" y de haber practicado algunos ejercicios, Judith y Rosa continuaron con los demás detalles de la "cita" en el transcurso de la semana.

Aparte, Liam tuvo la semana muy recargada, tenía entrevistas con la prensa, reuniones con los directivos y en especial arreglar el asunto del concurso.

El abogado de Liam, pudo localizar a las modelos sospechosas del desmayo de Rosa, así que ellas tenían que asistir a una reunión íntima con el CEO de Gilmour's y la modelo "envenenada", es decir Rosa.

—Buenos días.—saludó Liam a las jovencitas en su oficina.

Ambas modelos llevaban consigo su propio abogado. ¿De algo les servirá?

—Buenos días, señor Gilmour.—respondieron ellas sentándose en los sillones.

—¿Ellos son sus...?

—Nuestros abogados.—contestó Ann.—Si  va levantarnos alguna demanda, tendrá que hablarlo con ellos.

—¡Esto no es ningún interrogatorio de "Law & Order", señoritas!—exclamó molesto el abogado Turner.—¡Además tendrán ustedes mismas que explicarnos por qué le dieron de tomar Anfetamina a la señorita Rosa Wood!

Las modelos asustadas se miraron por un instante. "¿Cómo es que saben eso?"

—¿Có-Cómo pueden  pensar que nosotras haríamos eso? ¿Acaso no lo saben? ¡Somos modelos profesionales, no delincuentes!— respondió Jackie cruzando los brazos.

—Tenemos pruebas.—siguió el abogado.

Nuevamente Ann y Jackie  se miraron preocupadas, que acudieron a sus abogados mostrándoles una "mirada de auxilio", entonces uno de ellos preguntó.

—¿Qué tipo de pruebas? Porque según lo que yo tengo entendido en este caso, es que han estado solo las tres señoritas en el camerino, nadie más.

—¿Nadie más? ¿Y los maquilladores, los estilistas, los asistentes, quién son entonces? ¿La pared?  

Liam viendo lo gracioso que se veía su abogado desafiante, intentaba ocultar su risa tosiendo algunas veces.

—¿Se encuentra bien, señor?—le preguntó el Dr. Turner.

—Sí, Sí. Por favor, continúe.

—¿Y cómo sabremos que no les ha pagado a uno de los "testigos", ah? ¿Acaso quieren quedar mal nuestra imagen? —Terció Ann "llorando" por la humillación.—¡No es nuestra culpa por lo que la gente cree que su concurso fue arreglado!

—No te estoy culpando de eso, señorita McCartney y a usted tampoco señorita Lou. Lo único que quiero saber es el por qué ustedes jugaron sucio en ese concurso.—dijo Liam señalándole a su abogado que colocara el video.

Sergey puso el CD en la laptop y les mostró a las jóvenes, las cintas de las cámaras de seguridad del hotel. Mostraban perfectamente los rostros de las tres modelos, pero en especial el momento en el que agregaron la droga en la copa de champagne de Rosa.

Liam observando sus rostros de preocupación de las modelos y de sus abogados se levantó de su asiento.

—No aceptamos ninguna negociación sobre el incidente, señoritas.

—Y-Yo...—Ann no sabía que decir para limpiar su imagen. La evidencia estaba allí, y ya no podía hacer nada más.

—¡Señor Gilmour! ¡Por favor, no me mande a la cárcel! ¡Soy muy linda para estar tras las rejas! —suplicaba Jackie entre lágrimas arrodillada, su abogado le rogaba que se levantara, pero ella ni caso le hacía.

Liam, caminando hacia la puerta, les mostró la salida.

—¡No, por favor no nos mande a la cárcel, señor Gilmour!—pedían las chicas de arrodillas, sus abogados nerviosos también se arrodillaron con ellas.

"¡Qué ridículos!" susurró el Dr. Turner cerrando la laptop.

—Si quieren sobrevivir en esta industria, tendrán que hacer una cosa.

—¡Sí, sí cualquier cosa haremos!—exclamaron las modelos.

—Quiero que le pidan disculpas a la señorita Wood.

—¿Ah?

—¡Sí, sí eso haremos!—siguió asintiendo Jackie, excepto Ann.

—Bueno, entonces traeré a la señorita Wood.

Liam llamó a su secretaria y esta trajo a Rosa.

Ella mostrando una mirada asesina a las modelos, sacaba "conejos" a sus nudillos mientras se acercaba a la reunión. Las modelos nuevamente tomaron asiento y Liam presentó a Rosa a los abogados.

—Ella es Rosa Wood, la modelo que sus clientas la sabotearon.

—¡Van a hundirse, brujas!—exclamó Rosa señalándolas.

—Señorita Wood, tranquilícese.

—Tiene razón, señor... pero primero, voy a tener que... ¡Ahorcar a estas brujas!—respondió Rosa a Liam balanceándose a las chicas. Liam reaccionó rápido que la cogió por la cintura y la jaló hacia él.

—¡Rosa, por favor! ¡Tranquilízate!

—¡¿Cómo quiere que me calme?! ¡Estas tipas casi me matan! —pataleaba Rosa e intentaba librarse de los brazos de Liam, pero este la cogía más fuerte.

—¡Ellas van a pedirte disculpas! ¡Por favor, solo escúchalas!

Mientras Liam seguía teniendo a Rosa como prisionera, Jackie se levantó y se acercó a Rosa. Mostrando un rostro de culpabilidad le pidió que le perdonara.

—R-Rosa, perdón por haber actuado de esa manera estúpida. Sé que estuvo mal colocarte droga en tu bebida y admito también que te deseaba lo peor en la pasarela. Estuve muy celosa de que fueras la favorita de la señora Gilmour, que  Ann y yo planeamos sabotearte. ¡Estoy en serio muy arrepentida! ¡Por favor, no hagas que me metan presa!

Rosa no podía aguantar más escuchar su voz chillona quebrantándose que  la perdonó, con tal de que no se deje llevar por los celos otra vez y que nunca más se cruzara en su camino.

Jackie contenta aceptó.

—¡Muchas gracias por no mandarme a la cárcel!—lloraba Jackie de la felicidad.—¡En serio, gracias!

—Ya, ya, ya...¡La que sigue!—indicó Rosa sin poder mover aún ninguna extremidad.

Ann se acercó a Rosa y le dijo.—Perdón.

Rosa arqueó la ceja como todos los demás esperando a que Ann dijera algo más, sin embargo seguía callada.

—¿No vas a decirme un discurso de arrepentimiento?—preguntó Rosa.

—No.

—¡Oh, ya veo...! ¡Entonces déjame hacer que te arrepientas de haber nacido!—exclamó tirando codazos al pecho de Liam para que la suelte.

—¡Ann, discúlpate, ya!—dijo Jackie preocupada.

—¡Ya lo hice!

—¡Pero no fue sincero!—terció Rosa tirando un "supercodazo" a Liam, este no pudo aguantar el dolor que la soltó y cayó al sillón.

—¿Se encuentra bien, señor?—preguntó el Dr. Turner a Liam, ayudándolo a levantarse.

—Sí, no se preocupe.—respondió con las justas.—¡Está bien, creo que no! Ayúdeme a salir de aquí, por favor.—El doctor Turner colocando el brazo de Liam alrededor de su cuello lo ayudó  a caminar hacia la salida.—¡En un rato, vuelvo! Sigan, por favor.  

Rosa exhalando toda su ira, le advirtió a Ann.

—¡Si no vas a disculparte bien, entonces atente a las consecuencias!

—¡Ves, Ann! ¡Discúlpate con Rosa, por favor!—insistía Jackie a su amiga.

—¡Está bien!—asintió harta Ann, se acercó un poco más a Rosa y mirándole a los ojos le dijo—Perdóname por lo de-

—No, no, no. Así no.

—¿Eh? ¿Entonces qué quieres que haga? ¿Arrodillarme?

—¡Así es!

—¡¿Qué?! ¡¿Estás loca, acaso?!

—Sí, si lo estoy. Ahora arrodíllate ante mí, sino quieres que tu carrera se derrumbe.

El rostro de Ann hervía de la rabia, pero qué podía hacer estaba bien amenazada. Lentamente se arrodilló en el suelo y mirándola a los ojos volvió a repetir que lo sentía.

—¿Qué dijiste? No te oí. —dijo Rosa rascándose la oreja.

—¡Dije que lo siento!—exclamó Ann avergonzada y harta.

—Ok, te perdono. ¡Ahora, largo de aquí!

Ann se levantó del suelo y salió rápidamente de la oficina sin mirar atrás, seguido de los abogados.

—Gracias, Rosa por perdonarnos. Eres una buena persona.—dijo Jackie antes de salir por la puerta.—¡Adiós, Señor Gilmour!—se despidió de Liam viéndolo caminar cojeando hacia la oficina.

«¿Soy una buena persona? ¡Lo sabía, siempre fui un ángel!» pensaba Rosa sin poder evitar sonreír.  

—¿Qué pasó? ¿Por qué se fueron tan rápido? ¿Llegaste a perdonar a la señorita Ann?—preguntó Liam caminando hacia el sillón más próximo.

—Sí, pero no fue fácil. Tuvo que hacer una cosa primero...

—¿Qué cosa?—preguntó él apoyando suavemente su espalda hacia el respaldar del mueble.

—¡Hice que se arrodillara ante mí!—exclamó victoriosa.

—¡Hey!¡Eso no se hace, Rosa! ¡Eso fue muy malvado de tu parte!

—¡P-Pero mínimo debía hacer eso, la bruja; después de casi matarme con su poción! ¡Por mí, la hubiera estrangulado  o degollado o mutilado o-

—Definitivamente dentro de ti hay un diablillo vengador—bromeó Liam mientras seguía quejándose del dolor de su abdomen.

—¿Tan fuerte te golpeé? Perdón, no lo quise hacer apropósito. Yo-

—No te preocupes, ya pasará.

—¿En serio?

—Sí, para mañana ya estoy mejor.

«¡Rayos! ¡La cosa era que no puedas caminar, para que no vayas a esa cita!» pensó Rosa yendo hacia la puerta.

—Rosa.

—¿Sí?

—Nos vemos el domingo.

—¿Domingo? ¿Mañana no irás a visitarnos?

—No, no puedo, perdóname.

—Ok, no importa.—respondió fría sin mirarlo.

—¿Pasa algo?

—No, nada.

 «¿Nada?»

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Hola, hola!

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Aquí les dejo una imagen de como me imagino a la encantadora Judith Gilmour. Para las que no saben quién es ella, ella es Carmen Dell'Orefice, una modelo estadounidense con más de 50 años modelando, que apesar de su edad sigue en el mundo de la moda por su elegancia y belleza *-*  ¡Igualita a Judith, caray! :D

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