UNICO

Mi nombre es Lady_Wox

Este One-Shot contiene 3,496 palabras (sin contar este mensaje.)

El fandom al que pertenece es al de Boku No Hero Academia.

El tema: San Valentín.

Disfruten.


Denki es famoso.

No por salir en televisión, presentarse en los escenarios, modelar en las pasarelas y mucho menos por actos de vandalismo criminal.

No es un actor, un cantante, un modelo, y claramente no es un criminal.

La realidad es que es famoso porque tiene un don.

Puede unir a las personas con su alma gemela.

Desde que era un niño pequeño todos sabían su habilidad especial para hacer parejas. En el jardín de infantes fácilmente predijo que la maestra de su grupo y el maestro del grupo C acabarían juntos, también que la hija del intendente y la sobrina de la directora eran más que mejores amigas.

La frase "el amor es amor" es prácticamente el mantra de toda la vida.

Sin embargo, ¿qué pasaría si te dijera que él NUNCA ha buscado su propia alma gemela?

De niño eso nunca le importaba, disfrutaba mucho más el estar rodeado de muchos amigos y descubriendo algún romance entre los docentes.

En secundaria cambiaron las cosas. Aquí se dedicaba a emparejar a sus mejores amigos, y entre sus éxitos más conocidos están la relación entre su amigo Mashirao y su compañera Tooru en el primer año, el noviazgo entre sus mejores amigos Hanta y Mina en segundo y, finalmente, el emparejamiento de Katsuki — su vecino de la infancia— y Eijirou — su amigo de otro grupo.

En este periodo tampoco buscó su propio romance debido a su propio debate: cuál era su orientación sexual.

Por suerte para él, sus queridos amigos lo guiaron en ese momento tan crucial, más específicamente Eijirou y Katsuki. El primero solo permitía la entrada de hombres a su corazón, mientras que el otro amaba en su totalidad al pelirrojo, sin importarle su género.

En el caso de nuestro chico, le atraen ambos, pero tiene sus preferencias. Aceptaba las mujeres de alma y pensamientos bonitos, prácticamente una mujer que lo tratara bien. En el caso masculino, que fueran caballerosos y amables con él. Un hombre o una mujer para amar mucho y que lo ame mucho.

Pasó tanto tiempo debatiendo sobre esto que, cuando al fin se declaró bisexual, ya estaba haciendo formularios de inscripción a la preparatoria.

Una noche, antes de acabar las vacaciones, se había reunido con sus amigos y les platicó su más grande deseo próximo a cumplir.

— ¿Pareja para San Valentín? preguntó Mina.

— Sí, es mi sueño tener un día romántico con mi pareja el día más romántico del año.

— Al menos para ti, el mío es Navidad bromeó Hanta.

¿Por qué ese repentino interés Denki? Desde que te conozco nunca tuviste alguna intención romántica. Si no fuera por Kats y por mi orientándote, hubiera jurado que eras asexual.

— O arromántico agregó Katsuki.

Pues, es que nunca había tenido ese deseo. Pero cuando cumples 15 años, y te das cuenta de que le falta algo a tu vida... la verdad, llevó mucho tiempo soltero.

Que bien que te das cuenta el pelirrojo se ríe ¿o acaso estás enamorado?

Ah... se sonroja-sí, en realidad.

Lo siguiente que pasó fue un gran grito por parte de su mejor amiga Mina.

— ¡Dime quién es!, ¿chico o chica?, ¿la conocemos?

— Amor, no lo atosigues.

Perdón se sienta.

— Es una chica que conocí en las inscripciones. Su nombre es Kyoka, y  tienen razón, creo que me siento atraído por ella.

— Pues te deseamos suerte amigo todos alzan sus pulgares en apoyo.


Nos adelantamos tres años, con nuestro protagonista y sus amigos en tercer año de bachiller. Casualmente es catorce de febrero, y en la escuela están teniendo un bonito convivio que durará todo el día, pues San Valentín llegó en viernes.

Estaban realizando una actividad puesta por su profesor, donde tenían que escribir cartas a sus amigos. Se gastaron casi 200 hojas tan solo en su grupo, pero su maestro adora verlos felices, aunque casi nunca lo demuestra.

— ¿Ya terminaron? —todos asintieron— Muy bien, las llevaré a la sala de profesores y nuestro Cupido las va a entregar salón por salón, así que a nosotros nos llegarán en al menos hora y media —esto debido a ser el último grado.

—¡Salúdenos a Hizashi! —gritó Denki antes de ver a su maestro abandonar el salón, con un rubor creciente en sus mejillas.

Todos empezaron a acomodar el salón para empezar con la pequeña fiesta. Algunos salieron al baño o a recorrer las actividades generales, otros fueron por la comida y los demás se quedaron revisando los regalos de su intercambio y los chocolates que iban a regalar.

Algunos estudiantes, incluso con parejas, recibían, como los años pasados, montones de regalos. Los estudiantes que más reciben son Shoto Todoroki, Momo Yaoyorozu y Eijirou Kirishima.

Irónico, la mayoría son dados por personas del género opuestos, pero ellos prefieren a los de su mismo sexo.

Por otro lado, están los que dan más de lo que reciben, en este caso se encuentran Izuku Midoriya, Koji Koda y, por supuesto, Denki Kaminari.

Este se encontraba platicando con Izuku, con el tema más popular de la escuela.

—¿Cómo van los preparativos de tu boda?

—Denki —se sonroja mientras sonríe.

—Lo siento, es que ya te dije que quiero ser organizador de eventos, por eso te quiero ofrecer toda mi ayuda.

—Estamos comprometidos, pero no apresurados.

—¿Me lo enseñas otra vez? —el peliverde rodó los ojos antes de enseñarle su anillo otra vez.

Hace dos meses toda la escuela fue testigo de la propuesta de matrimonio de Shoto a Izuku luego de 7 años de conocerse y 4 años de noviazgo, y obviamente sabemos cuál fue su respuesta.

— Vendrán las vacaciones de primavera y ahí nos puedes ayudar. Además, tenemos pensado casarnos en julio, ya graduados y en vacaciones. Estás más emocionado que yo, y eso que yo soy el novio — ambos sueltan unas risas tiernas.

— Ok chicos —el maestro Shota Aizawa entra otra vez al salón— vamos a empezar con el intercambio. Iré yo primero, mi regalo es para...

Según fueron recibiendo regalos, fue el orden en que los entregaron. Denki se sorprendió al ver a Kyoka entregarle su regalo, junto con un abrazo cariñoso.

¿Quién diría que en el intercambio de regalos le habría tocado a su exnovia?

Kyoka y él se conocieron durante el primer día. Ella, aunque le costara admitirlo, adoraba su faceta inmadura y divertida, la cual siempre usaba para hacerla reír incluso en sus peores días. Y él la tiene en un pedestal, es su ejemplo de mujer perfecta, mientras él mismo se consideraba un desastre.

En fin, era una relación complementaria: lo que tú tienes, a mí me falta.

Fue un romance muy bonito, cariñoso y bastante presente. Sus amigos esperaban mucho de su relación.

Sin embargo, todos se sorprendieron al saber que fue el mismo Denki quien puso fin a la historia de amor, 4 meses antes de San Valentín.

En ese entonces, se había dado cuenta de algo diferente en su novia. No daba tanta pasión en los besos y continuamente estaba distraída, como si solo estuviera actuando. Risas falsas, besos secos y muestras de afecto vacías.

Kyoka no era la misma.

Denki se preocupó, y más porque sabía cuál era el problema. No era él, no era ella.

O tal vez sí lo fue.

Resulta que Kyoka, al principio bisexual como su exnovio, descubrió su atracción exclusivamente hacía las mujeres. Sin embargo, no quería romperle el corazón a un chico como Denki, aquel que siempre estuvo para ella y la trató como una reina.

— Denki, tenemos que hablar ambos se encontraban en el parque de su primera cita.

— Lo sé Kyoka. Yo sé que no puedes seguir engañándote.

— ¿Qué?

Te haces daño al negártelo, y no quiero verte sufrir. Es hora de que encuentras a tu chica ideal le sonríe, a pesar de estar al borde del llanto—. Te deseo lo mejor, gracias por los mejores meses de mi vida. le da un último beso.

Ambos acabaron llorando ese día. Denki por su corazón roto y Kyoka al sentirse egoísta, pues incluso con ese último gesto, no sintió nada, absolutamente nada. La peor parte del amor es cuando no es correspondido.

Incluso después de la ruptura, siguieron estando juntos, pero ahora como mejores amigos.

Fue él quien se dio cuenta desde hace tiempo que la chica gustaba de la delegada del grupo, y que el sentimiento era recíproco. Fue el quien realizó sus citas y las juntó cada vez más, hasta que su relación se formalizó en febrero, después de San Valentín.

No estaba dolido, estaba orgulloso. Puede que su primer amor no haya resultado, pero al menos conservaría para siempre una maravillosa amistad con su chica perfecta.

— ¡Muchas gracias por el regalo Kyoka! —Denki se acercó a ella después del intercambio y antes de empezar la comida.

— Por favor, todos sabemos cuánto amas las sudaderas extragrandes. —suelta una risita.

— Me conoces mejor que nadie, así que me alegra ser tu elegido.

— Yaomomo me ayudó a escogerlo.

— ¿Y cómo van las cosas con ella? Tengo entendido que vas a cumplir tres años de noviazgo.

— No creo que debamos hablar de eso —intenta zafarse del tema.

— Ay vamos, dime —la agita con un pequeño berrinche— ya superé lo nuestro, estoy bien escuchando sobre tu felicidad.

—Sé que superaste lo nuestro, pero también que... tal vez aún no te recuperaste de Shishikura.

El rubio dejó de agitarla al oír ese apellido. 

— Pues... ya lo superé también. Fue hace un año y gracias a ustedes estoy muy bien.

— ¿Sigue yendo a terapia?

—A veces, pero ya me rehabilité completamente hace un año. Ya no hay ni dolor físico ni emocional.

En octubre, durante el segundo año de preparatoria, Denki conoció a un estudiante de otra escuela en un festival. Su nombre era Seiji Shishikura y le había gustado de inmediato por su caballerosidad. Pasaron solo dos semanas para que empezara su noviazgo, maravilloso y cariñoso. Esta vez pensó lograrlo y dedicarle a Seiji el mejor día de los enamorados.

Pero solo pasaron 2 meses antes de que todo comenzara a ir muy mal.

El atento caballero pronto se convirtió en una bestia manipuladora y extorsionista. Controlaba todo en el pobre chico: la vestimenta, sus horarios, sus contactos. No lo dejaba tanto tiempo ni con sus padres. Si le reclamaba algo, o le daba el más mínimo disgusto, le propinaba una tremenda golpiza. Ni siquiera se disculpaba o mentía diciendo que iba a cambiar. El chico es malditamente muy honesto.

Incluso lo engañaba descaradamente en su propia casa. Vaya, hasta lo obligaba a ir por condones a la farmacia a altas horas de la noche.

El pobre Denki no lo soportaba, y no podía cortarlo por las amenazas de Seiji. Su luz se estaba apagando y creyó que sería así para siempre, teniendo que estar atado a alguien que no lo amaba.

Una vez lo dejó tan destrozado que lo dejó en un callejón. Pero esta vez el bastardo no se salió con la suya.

Kaminari puede jurar que sintió la presencia de un ángel cuidándolo hasta que la ambulancia llegara. No lo distinguió debido al dolor y la desorientación, pero su presencia lo llenaba de paz. Sentía una vibra enormemente relajante en su mano y en su voz mientras le decía que todo estaría bien.

Despertó en el hospital casi un día después, descubriendo una denuncia anónima en contra de su ahora exnovio, además del pago de sus cuentas de hospital. Al preguntarle a sus amigos, resultó que ninguno lo había hecho, apenas se habían enterado de su tragedia y estaban listos para apoyarlo. Katsuki incluso dijo que, de no haber sido del encarcelamiento de Seiji, él mismo habría cometido un crimen de odio.

Pasó por muchas rehabilitaciones, corporales y mentales, con ayuda de sus seres queridos y su familia. En poco tiempo reconstruyó todo el ser maravilloso que el malnacido destruyó.

— ¿Seguro que estás bien?

— Que sí, Kyoka —rueda los ojos— ustedes me ayudaron mucho para estar a como estoy ahora: muy bien —recalca la última palabra haciendo reír a la chica.

Todos se entretuvieron con los juegos clásicos de fiesta, como Twister — donde Katsuki y Eijirou protagonizaron una posición comprometedora— , UNO — casi destruyendo el noviazgo entre Mina y Hanta — y también Jenga — con Shoto perdiendo adrede para la victoria de su prometido—.

Estaban tan entretenidos que casi ignoraran el llamado de la puerta.

— Chicos, siéntense por favor —todos obedecen—, ahora tenemos una visita importante.

Al salón entró una pequeña de cabello azul claro y ojos rojos, con un vestido blanco de seda, unas alas blancas y una diadema con corazones, cargando un saco blanco lleno de sobres.

—Cupido llegó a entregarles cartas.

— Hola a todos. —sonrío dulcemente la niña.

— ¡Hola Eri! —respondieron a coro a la hija adoptiva de Shota y Hizashi Yamada, el maestro de inglés.

—Yo no soy Eri, soy Cupido —finge indignarse.

— Bueno "Cupido", ¿tienes algo que entregar? —el maestro se agacha a su altura.

— ¡Ah sí! Vengo a darles unos mensajitos de amor que... —gira hacia su papá— ¿Qué seguía?

— Que unas personas les mandan.

— Que unas personitas les mandan.

La niña sacaba paquetes de cartas amarrados y con el nombre del destinatario. Los más grandes fueron entregados a Shoto, Izuku, Tsuyu, Momo y Mina, el más pequeño a Katsuki y todos los demás recibieron medianos.

Bueno, no todos.

— Denki, ¿no tienes ni una carta? —preguntó preocupada Tsuyu.

— Al parecer no, ¡pero estoy feliz por ustedes!

— Amigo, deprímete un poco por ti —mencionó Hanta.

— Esperen —Eri revisa el saco— hay más cartas. Lo que pasa es que la liga se rompió. Y todas son para Denki Kaminari.

La pequeña le fue dando al rubio varias cartas, algunas de su grupo, otras de estudiantes ajenos a su salón y año escolar. Incluso su profesor y otros más le habían hecho una carta.

— Y esta es de Eri, o sea yo —le entrega un sobre blanco.

— Esto es lo más lindo que me ha pasado en San Valentín —mira sus cartas.

— Lamento que aún no hayas podido cumplir tu romántico sueño —Katsuki le da una palmadita en el hombro.

— Nah, este año me concentraré en la amistad. Además, no he tenido flechazos con nadie, aunque sí otros flechazos —voltea a ver como Tsuyu platicaba animadamente con un azabache de nombre Fumikage.

— Así se habla bebé —animó Mina.

—Oye, hay un sobre más —la niña busca hasta el fondo del saco.

Este último sobre era de color morado y con preciosos detalles dibujados con marcador negro y pintura blanca. Además, a diferencia de las demás cartas, lucía lindos corazones y una frase:

"Para el dueño de mi corazón"

— Dice que es anónimo —lee en voz alta el rubio.

— ¿Anónimo? Pensé que era de Hitoshi.

La inocencia de la pequeña sin querer desató una gran sorpresa en el salón. Las chicas gritaron casi a coro, Eijirou le dio un leve codazo, el resto estaba sorprendido y Shota negaba con su cabeza.

Tiene una hija muy inocente y un hijo demasiado romántico.

Al final del día escolar, los chicos se fueron a los dormitorios de la academia con todos sus regalos. El rubio se encontraba en la soledad de su cuarto, contemplando la carta violeta. Siempre fue el quien se enamoraba y lo demostraba, pero ese chico le ganó el trabajo.

Y es que ya sabe de quién se trata, gracias a su profesor y una vez que tuvo que asistir a asesorías extras para evitar las clases de verano en el segundo año. Su hijo mayor, Hitoshi, lo apoyó bastante durante ese período y fácilmente pasó las pruebas.

Tuvo que haber sospechado. Cada vez que llegaba se comportaba muy amable con él: le explicaba los temas, le servía bebidas y le ofrecía bocadillos. Una vez incluso le dio un masaje en los hombros por haber acabado una serie de operaciones demasiado complicadas.

Siempre le decía cosas bonitas y alentadoras, a veces tocando su mano dándole relajantes vibras.

Oh Dios, ahora sabía algo más.

No fue hasta que abrió la carta que al fin aclaró sus dudas.

Denki:

Tú no lo sabes, pero te conozco desde hace mucho desde el primer día de preparatoria, y no sabes cómo me deprimí al saber que no estaríamos en el mismo grupo. Quise acercarme a ti, pero me daba pena hacerlo, eres alguien tan increíble que me sentí intimidado. ¿Por qué un perdedor como yo tendría derecho a acercarse a alguien tan perfecto como tú?

Supe lo de tu primera ruptura y me sentí mal por ti, pero no estuve contigo porque sé lo mucho que debiste sufrir y no quería hacerte más daño. Siendo honestos, no sé como tratar con los sentimientos de las personas, ni siquiera puedo con los míos.

Siempre procuré que te sintieras bien conmigo, y cada vez que nos encontrábamos, buscaba tu total comodidad.

Cuando saliste con Seiji, pensé que al fin serías feliz y recé por tu felicidad. Tremendo coraje tuve al saber que el bastardo se atrevió a dañarte. Junté evidencia en su contra más un vídeo donde te dio su última golpiza. Nadie que se atreva a lastimarte se queda sin castigo bajo mi guardia.

Carajo, no te imaginas cuantas ganas tuve de asesinarlo yo mismo.

Lamento no haber intervenido antes, te hubiera ahorrado sufrimiento. Por eso apenas se fue, envié el video a la policía y llamé al hospital. Me quedé protegiéndote y tratando de mantenerte consiente. No me aparté de ti en todo el viaje e incluso pagué tus facturas médicas. Aunque no te fui a visitar después, supe por tus amigos y mi papá que estabas mejor.

Tal vez te diste cuenta de que en segundo y tercer año yo fui atento contigo. No puedo hacer más que preocuparme por ti y tu bienestar.

¿Sabes por qué? Porque te amo.

Te amo Denki Kaminari. Amo tu forma de ser, tu naturaleza bondadosa, tu risa que alumbra cualquier día gris. Esa sonrisa me motivaba a ser mejor, por ti es que me esfuerzo en todo, todos mis triunfos están dedicados a ti, y todas mis derrotas las superaré por ti.

Te amo, y no puedo negarlo, aunque no espero que me correspondas.

Te prometo nunca hacerte daño, cuidarte, protegerte, darte amor todos los días. Te demostraré y te recordaré que vales mucho, que eres un ser maravilloso y con una infinita cantidad de virtudes.

Te amo mi rayo de vida.

PD: ¿Podrías verme afuera de los dormitorios de 3-C a las 5:00 pm? Ponte algo bonito y calientito, que hace algo de frío.

Al ver las manecillas del reloj apuntando a las 4:30, rápidamente saltó de la cama y buscó su más bonita y calientita ropa.


5:00 y se encontraba en el edificio indicado, caminando en dirección al jardín y sentándose en la fuente al llegar. No pasó mucho para sentir la presencia de alguien a su lado.

— Hola, Kaminari —alza la mirada al escuchar su apellido.

— Hola —sonríe mientras mantiene el contacto visual

—Yo quisiera... —el rubio lo interrumpe mientras se levanta.

Sacó de sus bolsillos una rosa color blanco, las cuales siempre regalaba a aquellos que conquistaban su corazón.

—Feliz San Valentín, Hitoshi.


1 año después.

Los labios de Denki se encontraban incapaces de separarse de los de Hitoshi al mismo tiempo que no puede evitar soltar suspiros de placer al sentir sus manos recorrer por debajo de su playera.

— Hito...Toshi —ladea su cuello para recibir besos en su clavícula.

— No sabes cuánto amo la forma en la que dices mi nombre, solecito.

— Y yo amo como me haces sentir, cielo.

El peli morado depositó suavemente a su chico en la cama sin despegar su boca o sus manos de él, poniendo enfásis en las caricias y dándose tiempo de mimarlo, más celebrando dos acontecimientos importantes.

Su primer San Valentín juntos y su primer aniversario.

Su relación había comenzado apenas se vieron en la fuente del jardín y fue en ascenso. Estuvieron juntos en la graduación y también en la boda de Izuku y Shoto, hasta compartieron la mesa justo cuando el ramo cayó en las manos de Katsuki bajo la mirada coqueta de Eijirou, la risa de Hanta y los gritos de Mina.

Terminaron en la misma Universidad y compartiendo habitación, la cual ocupaban ahora para celebrar de su forma favorita: dándose amor de manera carnal. 

Los ritmos casi sincronizados entre las estocadas y los gemidos del rubio, el suave tacto de Hitoshi relajando su piel, los besos ladrones de oxígeno y la romántica ambientación... ambos podrían considerarlo una manera perfecta de concluir su velada.

Luego de esa apasionada —y algo ruda— sesión de placer, ambos se acurrucaron para dormir, con Hitoshi recostando la cabeza de su novio en su pecho mientras le daba caricias y más mimos, mientras Denki acariciaba delicadamente su pecho y se dejaba querer.

Estos últimos meses se pueden definir como tiempos perfectos. Tiempo en el cuál Denki pudo sentir el verdadero amor, amistoso y cariñoso.

La tercera relación de su vida resultó exitosa.

La tercera persona con la que tiene una relación es la persona perfecta.

La tercer pareja de su vida, y al parecer la última, con la que está seguro que en un futuro contraerá nupcias y formará una familia.

Ahora el número tres por mucho es su favorito.

Por algo se dice que la tercera es la vencida.

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