💮Capitulo 4💮
Capitulo 4:" Cadenas de Soledad-1"🔗
El silencio reinaba una vez más en su vida, una calma ominosa que contrastaba con el tumulto interno que sentía. El eco de aquella voz que alguna vez lo reconfortó seguía resonando en su mente, como un susurro lejano en la tormenta. Su cuerpo adolorido y cansado lo traicionaba; ya no era el majestuoso gran perro blanco que solía protegerla; ahora era un humano frágil, despojado de su antigua grandeza, sin poder ni memoria.
"Rin," murmuraba su mente una y otra vez, el nombre era una constante en sus pensamientos, un mantra de desesperación y esperanza. Su dolor era un recordatorio constante de su incapacidad para protegerla, de su incapacidad para encontrarla. El camino ante él se desplegaba en la penumbra, una pequeña carretera que serpenteaba sin rumbo fijo, sin promesas de un destino seguro. Cada paso era un eco de su desesperación y anhelo, cada latido un recordatorio de lo que había perdido.
La noche llegó, envolviéndolo en una oscuridad implacable. Aunque sabía que debía descansar, la fatiga lo vencía solo parcialmente. No era como cualquier otro humano; cualquier otro ya habría pedido comida, agua, refugio, pero él se mantenía en silencio, su hambre una sombra de su antigua fortaleza. Sus ojos se cerraron lentamente, pero el sueño no era un consuelo, sino una fantasía efímera. Soñaba con el reencuentro, con el calor de su compañía que lo había acompañado en sus días más oscuros.
Pero el descanso se desvaneció abruptamente. Sintió cómo lo arrastraban hombres desconocidos, sus manos ásperas y brutales. Intentó defenderse, pero su cuerpo, debilitado y descoordinado, no respondía. La lucha era fútil; estaba a merced de ellos, su dignidad y esperanza tambaleándose con cada empujón.
-Señor, tengo a otro esclavo -gritó uno de los captores con una frialdad cruel, forzándolo a caminar junto a un grupo de prisioneros.
-Muy bien, Sarutobi. Falta poco para llegar a la capital -respondió otro, con desdén, mientras empujaban al grupo hacia adelante, el suelo áspero bajo sus pies cansados.
El tiempo parecía dilatarse, y el hombre de cabellos plateados, exhausto y confundido, se sentía cada vez más fuera de lugar. Sabía que no pertenecía allí, que necesitaba escapar, pero la torpeza de su forma humana y la debilidad lo habían desarmado. Cada paso lo debilitaba más, su espíritu atrapado en un torbellino de desesperación, el deseo de romper todo a su alrededor chocando con sus energías drenadas.
El bullicio del mercado de esclavos era ensordecedor. Las voces se alzaban en una cacofonía de ofertas y codicia. Miradas escrutadoras examinaban cada cuerpo en exhibición, evaluando su valor. Yako, con su cabello plateado y sus ojos que alguna vez irradiaron poder, se destacaba entre los demás, pero ahora solo era una sombra de su antiguo yo. La indignidad y el sufrimiento que experimentaba se reflejaban en su postura encorvada y su mirada perdida.
Entre la multitud, un hombre mayor, de presencia imponente y mirada astuta, se detuvo al verlo. Era Totosai, uno de los ministros más importantes del emperador Naraku. Había visto a muchos esclavos antes, pero algo en este joven lo atrapó. No era solo su apariencia distintiva, sino la intensidad en sus ojos dorados, fríos como el acero, que parecía ocultar una historia de sufrimiento y poder.
Totosai observó a Yako con interés, mientras su mente divagaba, aún centrada en el recuerdo de Rin, en la imagen de su sonrisa. Despertó de su ensueño con un impulso de escapar. Se levantó con una determinación renovada, intentando romper las cadenas que lo mantenían preso. No era débil, se decía a sí mismo; lograría escapar. No era como los demás prisioneros.
Los sirvientes de Totosai se abalanzaron sobre él con palos y armas, intentando someterlo. A pesar de sus esfuerzos, parecía que Yako no se dejaría vencer. Sin embargo, el dolor de la herida no curada lo debilitó. El sufrimiento que sentía era agudo, un recordatorio cruel de su fragilidad. La frustración y la vergüenza lo envolvían; un hombre que en otra vida se sentiría avergonzado por ser vencido por simples humanos.
A pesar de su debilidad, había una gracia innata en su forma de moverse, una fuerza que se resistía a ser domada. Totosai, observando desde la distancia, se acercó con una mirada de aprobación mientras Yako caía al suelo.
-¿Cuál es su precio? -preguntó Totosai con voz firme, su mirada nunca apartándose del joven.
-Señor, usted...
Pero el anciano, con astucia, ya había tomado su decisión.
-100 monedas de oro.
Los vendedores, al notar el interés de Totosai, sabían que habían encontrado un buen negocio. Tras un breve regateo, Yako fue vendido a Totosai, quien lo llevó a su residencia, intrigado por el potencial que veía en él.
Yako no sintió el momento exacto en que lo llevaron; solo sabía que terminó en un pequeño establo, donde sus heridas fueron tratadas, aunque el verdadero dolor, el de su espíritu roto, permaneció sin alivio.
La noche llegó nuevamente, y una vez más se encontró rodeado de soledad, aquella que había conocido antes de Rin. Cerró los ojos, y en su mente aparecieron imágenes de una sonrisa cálida, de un llamado suave. "Rin," susurró con desesperación. Ya no era el gran perro que la acompañaba; ahora era un humano que deseaba sostenerla, protegerla.
Uno que, a pesar de la confusión y el dolor, anhelaba volver a verla, sentir su presencia, y en lo profundo de su ser, deseaba devolverle el amor que ella le había ofrecido. Nada más importaba, ni siquiera lo que había olvidado, pues había encontrado la felicidad en ella, y esa chispa de esperanza era lo único que lo mantenía vivo en la oscuridad.
CONTINUARA...
Hola ,como van? Ayer estaba reescribiendo Melodias del corazon y me encontré con esta historia que quise publicar ,pero a pesar que se había avanzado no se publico. Espero que les gustes ,a mi me recordó a la primicia que tenia y me decidí a traérselas ,estas es super corta a lo que siempre digo ,Espero que les guste los 4 capítulos de hoy ,¿creen que son sufientes capitulos?
Posdata:Ya tengo el cap. de Encuentros prohibidos ,pero aun no me animo a publicar ,hast pense que lo publique bueno,veremos si lo publico hoy. .
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