Extra
Como advertencia para el siguiente capítulo extra que se verá a continuación, tendrá un contenido para adultos. Es decir, aquí se verá un lemon +18 y no apto para todo público. Sin embargo, tienen completa libertad en continuar y leer lo siguiente.
Se mostrará aquí lo que sucedió aquella noche en cuando se llegó a casa y pronto se dejaron llevar sus instintos hasta irse a la habitación.
Mi primera vez haciendo un lemon, así que espero que sea del agrado de muchos y disfruten.😉
***
Una vez entrando a la habitación la puerta se había cerrado con el pie libre de Boruto, sin dar descanso a su tarea con la peliazul. Imposible en querer voltear para otro lado cuando tenía en sus manos a una mujer como lo era Ada, además de que su instinto masculino le prohibía en estar a más de 30 cm lejos de ella.
Bendecida y maldecía las hormonas que iban haciendo un papel importante en todo esto.
Cuando la puerta se había cerrado se encaminaron hasta la amplia cama se encontraba. El lugar le pareció algo increíble, un cierto que para ser de una mujer oficinista si que estaba bien. No era tampoco la gran cosa, pero se veía de lo más acogedor en cuanto entró a esta habitación.
No pasó mucho tiempo para que después se volvieran a ponerse muy pegados y en un segundo volvieron a besarse con la misma pasión y deseo que habían tenido hace unos momentos en el sofá.
Sus manos comenzaron a tocar en todas partes el cuerpo de Ada causándole una gran euforia. No estaba muy contento por aún tenerla con ropa, pero ya no será un problema en cuestión de momentos. Aún así no dejaba de quedar maravillado en sentir las curvas sobre su ropa; sus pechos, sus caderas, el trasero. Todo era tan increíble que jamás creyó que sus manos estuvieran al alcance de una mujer como ella.
Él había levantado una de las piernas de Ada, la cual aprovechó para envolverse con la cintura del joven. Sus besos hambrientos de cada uno se hacían escuchar por la habitación, más siendo unos gemidos de parte de la mujer que parecía estar muy perdida en las caricias, pero más que nada en el beso.
Ninguno pudo estar más tiempo de pie y por descuido de ambos cayeron en la cama. El Uzumaki fue cuidadoso con eso y decidió en irse él primero para que ella quedara encima suyo.
Ada se levantó un poco para tener una buena vista de su situación. Le emocionó como estaban posicionados, siendo ella la que estaba arriba y él abajo.
Un sentimiento pervertido pasó por su cabeza en cuanto vio que estaba sentada sobre la entrepierna de él.
No quiso desaprovechar la oportunidad y provocó al Uzumaki. Meneaba un poco su trasero para masajear el pene de él. No tardó en hacer que apareciera un bulto en el pantalón hasta sentirlo restregarse un poco con su trasero.
Soltó una risita al sentir el "amiguito" del hombre que tenía debajo suyo. Ambos se quedaron mirando por unos breves instantes y sin perder de más tiempo acercaron sus labios hasta conectarlos entre uno y el otro. Ella metió su lengua de forma tan seductora e incluso lamer los labios del Uzumaki.
Fue un encuentro que duró menos que los anteriores, se alejó un poco hasta tener los rostros a centímetros de distancia. Ella le miró profundamente a los ojos y él igual. Ambos hipnotizados en verse tan cerca y compartiendo miradas profundas.
—Jugada muy sucia de parte tuya. —dijo ella.
— ¿Qué quieres decir? —preguntó con cierta molestia hacia ella.
—Esta dulce, amable, considerada y linda vecina te dijo que quería ser tu acompañante de esta noche para que no te sintieras solo en el trabajo, pero nunca se refería a esto —amplió su sonrisa sin perder contacto visual—. ¿Qué se siente aprovecharte de esta pobre dama?
Cuando pensaba que no podía arruinar un poco el ambiente esta mujer, él no creyó que fuera tan molesto con lo que fue que usó para que eso fuera posible.
—Lo siento, pero aquí quien hizo que los dos llegáramos a esto fue esta vecina —frunció el ceño mientras se hacía ver con dureza ante los ojos de ella—. Yo decidí también en ser tu acompañante de esta noche para que cuentes tus problemas. No me refería nunca a dejarte que bebas demasiado 'ttebasa.
—Esta bien así, después de todo tengo a mi humilde vecino para que me deje en casa.
—Es una pena que no tenga menos de 18 años para usarlos en contra de tí. —dijo Boruto en un suspiro.
Viendo ella la expresión en el rostro del joven, su humor se hizo más visible. Llevó una mano hasta la cara de Boruto para así tener su atención.
Él no dejó un solo detalle mientras solo la observaba, teniendo aún el fuerte deseo de seguir besándola, aún cuando estaba un poco de malas. Eso no significaría que iba detener todo esto.
Esos pensamientos los podía leer Ada con solo verle los ojos, viendo su deseo tan latente en llegar hasta el final con ella.
—Creo que podemos hacer un arreglo con lo de antes —Ada susurró cerca de los labios de Boruto—. Ya que ambos teníamos unas intenciones de ser el acompañante del otro el día de hoy. ¿Por qué no nos hacemos compañía de forma mutua?
—…
La dulce sonrisa en el rostro de ella que se había vuelto traviesa, y Boruto se encontró incapaz de encontrar un pensamiento coherente para responderle.
Sintió que le ardía toda la cara y las gotas de sudor resbalaban por su nuca, mirando los labios carnosos de Ada y luego sus ojos repetidamente.
—Esta noche, si que seré una MUY buena acompañante~.
Boruto se estaría mintiendo a si mismo si dijera que esa forma en que Ada decía esas palabras no causaron algo en él.
Un cosquilleo en su estómago y una sacudida en su pene que creció aún más cuando la vio alejarse de él hasta arrodillarse en el suelo, sus ojos azules y claros como la luna nunca dejaron los de él.
Él se sentó por la orilla de la cama.
Las manos de Ada se deslizaron en la cremallera de los pantalones de Boruto, tirando hacia abajo y luego tirando de los pantalones hasta las rodillas junto con su ropa interior.
Con su mano derecha, tomó el pene de Boruto y la acarició lentamente mientras le observaba atentamente, de cerca, tomándose su tiempo. Había sabido que cosas así ponían impaciente y excitado a los hombres cuando una chica se acuesta con él.
Le gustaba ver cómo se agitaba el Uzumaki cuando le estaba acariciando el pene.
Había una clara burla en el rostro de la peliazul, mostrándole al joven universitario que era muy buena para provocar un endurecimiento tan exitante y exquisito en su pene con solo su mano. Logra tal hazaña en tan poco tiempo.
Con su mano moviéndose hacia arriba y hacia abajo en movimientos circulares, se mordió el labio mientras observaba la longitud varonil del Uzumaki a solo unos centímetros de su rostro, incluso dejando escapar un gemido sin palabras mientras miraba a los ojos de su amante hasta hacer contacto visual, esto solo con el objetivo de burlarse de él.
No había nada más exitante para ella que jugar con él mientras le daba placer a su pene con su mano.
—Agh, Ada-san… esto —dijo entre cortado sus palabra cuando sintió que como la mano de la mujer se movía con un poco más de velocidad.
— ¿Qué pasa vecino? —Ada fingía confusión en su tono sin perder el ritmo en la que no iba su mano—. ¿No me digas que no te gusta mi mano?… Bueno, supongo que podría usar otra cosa.
Habiendo dicho esas últimas burlas hacia el Uzumaki, la peliazul comenzó a recorrer su pene con la lengua. Boruto la miró con los ojos muy abiertos y sin poder creer lo que estaba viendo.
— ¿En serio te…? —sus palabras murieron en pleno camino de su garganta tan pronto como Ada tomó la punta entre sus labios carnosos, acariciándola varias veces mientras su mano derecha continuaba estimulándolo.
Un gemido involuntario escapó desde lo más profundo del estómago de la mujer cuando deslizó la cabeza de la longitud masculina por su lengua. Había dejado que se deslizara contra la piel suave y resbaladiza de sus mejillas, ganándose para lo que ella consideraba un encantador gemido gutural de Boruto.
Él no podía con lo que ella le estaba generando e involuntariamente estiró una de sus manos hacia la mujer. Sus dedos se hundieron en los mechones del cabello azulado en la parte superior de su cabeza para mantener el equilibrio. Se contenía con el tremendo impulso de tirar de ella hacia adelante mientras movía las caderas, buscando más.
— Yo…Ada-san, date prisa… —Él jadeó con impaciencia y ella se sintió orgullosa de sí misma, de tenerlo en tal estado con tan poco esfuerzo que estaba haciendo ahora.
—Realmente te encanta que te esté dando este tratamiento —susurrando cerca de su erección, dejando que su cálido aliento hiciera su trabajo, sin detener los movimientos de su mano—. Seguramente has de haber tenido fantasías conmigo haciéndote esto mismo.
Ada le echó una última mirada a su rostro contorsionado y rojo por el deseo y la desesperación. Una vez obtenido la breve atención de Boruto, se lanzó y tragó toda la plenitud de su pene, apreciando el gemido bajo que lo acompañaba y el empuje involuntario del Uzumaki que la ayudaba con su tarea.
Boruto tuvo que resistir el impulso de gritar de placer, recordando por un segundo que estaba los demás vecinos podrían en oírlo y no quería despertarlos . Sería muy vergonzoso en lidiar con ellos.
El Uzumaki centró su mirada en Ada, y la vio allí, entre sus piernas, con la mirada aún clavada en él y la boca llena. No podía negarlo, pero ella se veía demasiado bien desde ese ángulo, con sus facciones iluminadas y su cabello algo despeinado. Un rosa pálido brillaba en sus mejillas y en sus labios un rojo que se intensificaba con cada subida y bajada de su cabeza.
Ada soltó su pene una vez más, no sin antes sostener su glande entre sus labios por unos segundos, chupándolo. Podía ver cómo el Uzumaki se retorcía, haciendo su mejor esfuerzo para contenerse mientras continuaba aferrándose al cabello de ella.
—«Jamás creí que fuera tan buena.»
Ella lo miró, entrecerrando los ojos ante la sonrisa traviesa que se extendió por su rostro. Ada estaba claramente feliz y eso hizo que el corazón de Boruto se acelerara en su pecho.
¿Qué se le había metido?
¿Es que acaso cuando se pone ebria es de esas que comienzan a ser mucho más activas?
Había oído de esas pero nunca creyó que fuera a tener una en frente suyo, y más en que lo estaba tratando a él y su pene.
Él le dio una última mirada antes de empujarla hacia adelante con su mano, presionándola en su lugar para poder disfrutar mucho más de la profundidad de su garganta.
Alrededor de su pene podía sentir el calor húmedo de su boca, su lengua raspando la parte de atrás y mojando cada centímetro de su piel. Boruto respiraba con fuerza con cada giro de su pelvis. Presionó y se mantuvo quieto durante unos segundos durante los cuales Ada lo dejó descansar en la parte posterior de su garganta mientras sus miradas se encontraban juntas, sin decir nada más que eso.
Aplaudía en lo buena que era Ada en esto, lo hacía sentir muy bien, o tal vez solo porque era ella. No tenía ni idea, no lo sabía, pero se sentía tan malditamente bien que le parecía increíble que estuviera perdiendo la cabeza constantemente de esta manera.
—Ada… —él dijo, rompió el silencio con un pequeño grito ahogado, sus ojos aún se encontraban con los de Ada, pero la diferencia es que ella se agitó un poco, se sorprendió oírlo decir su nombre sin nada de honoríficos—. Por favor, déjame también hacete sentir bien.
Exigió con urgencia, acariciando su cabello suavemente. Está mujer le hacía cosas que no podía creer, lo menos que podría hacer por ella es devolverle la misma intensidad que él estaba sintiendo.
— ¿En serio? ¿No me vas a dejar terminar lo que he comenzado contigo? —ella pidió de forma arrogante y provocativa.
Aprovechó el momento en que las manos de Boruto la habían liberado para mover su cabeza arriba y abajo repetidamente mientras chupaba el exceso de saliva que estaba haciendo un desastre escapando de sus labios. Se estaba volviendo codiciosa, queriendo ir más y más lejos.
—E-Espera, me voy a correr. —suplicó el Uzumaki.
Se quejó aún más cuando vio que sus súplicas fueron completamente ignoradas y la fuerza que tuvo que ejercer para contener su orgasmo. Su abdomen estaba tan tenso que sentía que le dolían los músculos por el esfuerzo, pero no quería correrse todavía, porque quería que ese momento con su bella vecina durara mucho más.
No hubo caso a sus deseos codiciosos y arrogantes cuando sintió que su lengua se deslizaba sobre su glande de nuevo, y su mano pronto la siguió para bombearla.
Boruto trató de no hacer más sonidos, aguantando todo lo que pudo para disfrutar de la lengua y los labios abultados de su amante. Sin embargo , también había comprendido que fue un grave error haber hecho eso, lo llevó a su perdición. Los espasmos que lo llevaron a su eyaculación comenzaron poco después.
Se había empezado a correr en la garganta de Ada, sintiendo una enorme descarga desde su pene mientras seguía estando prisionero de los labios de la mujer.
Ada se cuidó de recibir cada gota que saltaba con fuerza contra su lengua, muchas vueltas de cabeza para marearla, pero así efectivamente tomó toda su esencia sin derramar más que un poco.
—Fuiste muy buena —Boruto comenzó a hablar, rompiendo el silencio en el que solo se escuchaban sus agitadas respiraciones. Unos sonidos que Ada estaba más que feliz de escucharlos—. ¿Puedo ponerlo ahora?
Ante la petición urgida del Uzumaki, Ada no quiso insistir demasiado, pues al fin y al cabo se moría por tenerlo, así que en cuanto lo escuchó pedir en tomarla, se encargó de de darle un empujón hacia la cama hasta caer de espaldas.
Ada se había agachado para quitarle por completo el pantalón y los boxer, incluso los calcetines. Lo dejo desnudo de abajo y con solo la camisa blanca que él tenia.
Cuando tenía todo preparado para solo tener el gusto de saborear el pene de este joven universitario con sus labios inferiores, ésta le dedicó una sonrisa seductora.
—Me gustaría estar en la cima, si no es mucha molestia. ¿Puedo?
Espero una respuesta inmediata de él o que le diera una aprobación con una expresión avergonzada del joven. Sin embargo, le sorprendió cuando Boruto se levantó y se inclinó para besarla, yendo directo a su lengua y voltearla hasta estar sobre ella en la cama. Soltaba tantas exclamaciones de necesidad como ella. Dejó un rastro de besos húmedos por el resto de su rostro y cuello, luego se levantó para apreciarla en la oscuridad.
— ¿Creés que haré todo lo que quieras? —la miró de manera desafiante hasta poner un poco rígida a la mujer, incluso ponerla nerviosa ante el trato que le estaba haciendo.
Sin perder contacto en los ojos de ella con los de él, deslizó su mano lentamente hasta por debajo de la camisa de ella, sintiendo la suave piel hasta que su mano consiguió tocar uno de los pechos con el sostén puesto.
— ¿Me dejarías hacer lo que quisiera contigo a partir de lo siguiente que venga? —le preguntó con una sonrisa que hizo que Ada le devolviera la sonrisa, complacida y satisfecha.
—Por supuesto que si vecino —respondió ella, tomando su rostro entre sus manos para atraerlo a un beso. Ella suspiró en su boca con alivio al sentir su piel, pegajosa y cálida contra la de ella—. Has lo que tú quieras.
Por parte de Boruto, colocó suaves besos por toda su mandíbula, al mismo tiempo en darle uno que otro apretón al pecho que había aprisionado con su mano. Le brindó a ella todo el afecto que su condición le permitía.
—Quisiera también que dejes de decirme 'vecino' cuando estamos haciendo esto. Me presenté en mi trabajo y me gustaría que digas mi nombre mientras estamos haciendo esto.
No lo pidió, no le sugirió. Ada lo entendía muy bien con el tono en que lo decía el Uzumaki. Esto era una orden absoluta que él le estaba dando, lo miraba en esos ojos azules tan intensos la dejaban a merced. Tuvo mucho más efecto cuando sintió como Boruto pasó levantando el sostén ella hasta por fin tocar de forma directa sus pezones mientras los moldeaba a su gusto. Los pellizco con delicadeza y fuerza.
El gemido de Ada empezó suave hasta ir agarrando un poco más de lascivo, cosa que ella no lo había notado. Estaba muy metida en los toques del joven.
—Veci…Boruto… —susurró Ada mientras cerraba los ojos y se sentía flotando sobre el colchón.
El Uzumaki se rió por lo bajo, admirando su sumisión. Una vez que ella estuvo acostada en el centro de la cama, él decidió en hacer su primera jugada con ella.
Mientras seguía devorando su boca para sellar un poco los peques gemidos de Ada, él fue pasando de los pechos hasta llegar hasta los shorts crop negros de Ada. Para serlo más emocionante los fue bajando de forma lenta mientras sentía entre sus dedos la piel de abajo de la mujer.
Le quitó tanto los shorts como las bragas negras de sus piernas hasta arrojarlas al suelo. Se acomodó boca abajo entre sus piernas separadas.
Está vez era su turno de jugar con ella y torturala con su boca.
Ada sintió los besos del pelirrubio contra sus tobillos, sus pantorrillas y espinillas, luego sus rodillas. Se sincero, realmente se sentía extraño ser tocado tan íntimamente de esta manera. Claro, el sexo en sí mismo era muy íntimo, delicado y también muy agradable, pero ser tocado y besado con tanta delicadeza era irreal.
¿Cómo podría ella no enamorarse de él?
Definitivamente él era muy diferente a lo que era Kawaki, el joven que le estaba dando amor a su cuerpo era más delicado y más apasionado.
Boruto salpicó esos castos besos desde sus rodillas hasta sus muslos, los agarró con un poco más de fuerza mientras repartía besos en ellos, cubriendo la piel con las marcas invisibles de sus labios. Con cada beso que daba, la sensación en cada zona seguía sintiéndose en un par de segundos.
Realmente parecía que le gustaba a él mucho sus muslos, no dejaba de besarlos. Ada esbozó una sonrisa a eso, le importaba en lo más mínimos.
Todo lo que Ada podía hacer era acostarse allí y asimilarlo todo. Por mucho que quisiera que él se apresurara y la empezara a follar, no había manera en el infierno que perdería la oportunidad de que él la tocara y la tratara así, en sentir está calidez de un hombre.
—Es mi turno de vengarme por lo de hace un momento. —murmuró, sus labios besando desordenadamente la suave piel de sus muslos.
Ada había dejado escapar un gemido que no le sorprendió a Boruto, pensó que se debía al beso cerca de su centro, pero la verdad era que se debía a sus palabras y lo que le hicieron. Cada vez le gustaba ese lado tan sumiso de ella.
Los ojos de Boruto brillaban mientras contemplaba la vista que hacia en la cama, mirándola y los párpados de Ada se cerraron cuando sintió sus labios y su lengua sobre ella, comenzando a darse un festín con su calor goteante.
—Boruto… —su nombre salió de su lengua en un suspiro, y él gimió en su coño, haciéndola gemir—, dios…
Él se concentró en su clítoris, empujándolo y chupándolo con la lengua y los labios con avidez. Mientras sus jugos se acumulaban en sus labios y mentón, sus manos subieron hasta sus muslos y los agarró con un poco de fuerza para evitar que ella cerrara sus piernas, no dejaría que ella se librara de él comiéndosela.
Acciones como estás despertaban algo en él que no creía sentir, tener las ganas de ser alguien tan dominante a una mujer. Se fue entregando a esta nueva emoción, así con más confianza fue reanudando su tarea en el centro de ella. Haría que su cuerpo le sea obediente y eso le emocionaba más.
Su cuerpo entero tembló cuando sintió que sus piernas temblaban. No podía esperar para empezar a follarla.
—Oh Dios. Boruto… eres… —gimió su nombre, sus dedos agarrando su cabello desde la raíz mientras él lamía su clítoris una y otra vez en el mismo lugar que tenía sus muslos temblando—. Ahí, justo ahí~.
Pronto vio quejas en sus gemidos, las caderas meciéndose contra su lengua. Él alcanzó a observar cómo el rostro de ella se contraía de placer mientras llegaba al orgasmo. Probó su liberación en su boca, untándose desordenadamente y goteando en sus mejillas. Le encantó. Le encantaba especialmente la forma en que sus dedos tiraban de su cabello.
El pecho de Ada se agitó luego de la liberación que había sufrido. Apenas y podía formular algo coherente y lógico.
Ada ahora estaba ebria de lujuria, lo vio en sus ojos cristalinos y azulados mientras recuperaba aire con su pecho subiendo y bajando. Las manos de Boruto apretaron sus muslos suavemente, sus dedos masajeando su piel.
— ¿Debiste pasarle muy mal, no? —bromeó con una sonrisa arrogante—. Aún así, veo que sigues muy animada 'ttebasa.
Ella solo asintió con la cabeza, esbozó una sonrisa aún con su agitado pecho y con sus mejillas rojas por el calor.
—Bueno, supongo que... estoy un poco emocionada al tener un buen acompañante~.
La sonrisa que tenía en sus labios era perezosa, pero llena de felicidad, Boruto se dio cuenta.
Con la emoción creciendo dentro de él y su pene más dura de lo que había estado, se decidió a irse a tomar todo de ella.
Se colocó encima de Ada para poder besar sus labios. Le quitó a ella lo que quedaba de ropa al igual que él hasta estar completamente desnudos, sintiendo la piel en su totalidad.
Sin una palabra, abrió sus largas piernas, dejándolas tener un mejor acceso y vista a su centro. Se mordió el labio. Llevó sus manos a su coño y separó los labios, dejando que el Uzumaki viera el interior.
—Por favor...
Boruto trepó hacia adelante, agarró a Ada por la cadera, manteniéndola firme mientras apuntaba su pene hacia su calor. Dejó escapar un siseo cuando empujó hacia adelante, su uretra besando su excitación pegajosa antes de que se deslizara fuera de ella. Incluso después de ese orgasmo que tuvo, todavía estaba demasiado apretada, pero él se reposicionó y lo hizo de nuevo. Se atragantó con el aire ante la sensación, olvidándose de cómo respirar cuando el extraño gruñó y dio pequeños empujones más profundo, centímetro a centímetro.
El dolor la atravesó cuando el pene de Boruto abrió sus paredes de par en par. Ella gimió, sus dedos clavándose en la almohada. El joven no se detuvo. Ada siguió ahogándose en sus jadeos, los ruidos temblorosos la atravesaron a medida que más dolor seguía a medida que él se adentraba.
El Uzumaki se detuvo cuando estaba a medio camino dentro de ella. Él cayó hacia adelante, sus manos cayendo a ambos lados de su pecho. Jadeaba, su respiración era demacrada, sus jadeos sonaban como sibilancias.
Miró su rostro, cómo parpadeó para abrir sus ojos con lágrimas. Echó las caderas hacia atrás y las empujó hacia adelante justo después, haciendo que Ada chillara. Lo hizo una y otra vez, haciendo una mueca mientras el sudor le corría por la cara y lo vio salpicar la piel. Él no se detuvo. Ella no le pidió que se detuviera, deseaba esto.
— ¡Ah! Tan bueno~.
Más profundo, más profundo, más profundo, el joven rellenó el coño de Ada con su pene. Ella lo miró con la boca abierta, sus chillidos interrumpidos por bocanadas de aire cuando no podía respirar bien, sus jadeos superficiales y seguidos de largos gemidos temblorosos.
Ada se había venido. Este orgasmo pareció golpearla de la nada. De repente, todo el dolor que sintió por él reclamándola y estirándola se disipó en la cascada de felicidad. Esta vez no se echó a chorros, pero el Uzumaki gimió cuando sus entrañas se retorcieron a su alrededor, más apretadas que nunca pero también más húmedas que nunca.
Él se alejó un poco, deslizando su pene hacia atrás como si intentará salir de su coño. Ada se aferró a su brazo, obligando a verla mientras ella mostraba confusión y suplica en sus ojos.
— ¿P-Por qué…? —jadeó por debajo de él, trataba de recuperarse—. ¿Por qué te estás alejando?
Él sonrió, le volvió a provocar mientras iba metiendo de nuevo su pene y lo sacaba después. Sus manos se agitaron hasta que encontró sus brazos, y se aferró a ella como si le fuera la vida. Fue entonces cuando comenzó a moverse de nuevo.
—Solo quería darme un pequeño tiempo para apreciar tu belleza —susurró sin quitar su sonrisa—. Voy a querer hacer un desastre en tí.
Él le había mostrado consideración a pesar de su represión que se sentía como un hombre poseído, metiéndose dentro de ella y follándola más fuerte de lo que lo haría incluso con otra mujer. Él estaba aquí para arruinarla. Quería hacerla suya por completo; tené esu cuerpo y corazón solo para él, aunque sea por esta noche.
— ¡B-Boruto~! —se ahogaba en las fuertes embestidas que le estaba dando el joven.
No mucho después de que el cuerpo de Ada se estremeciera con otro clímax, el Uzumaki iba corriendo hacia el suyo.
— ¡Eres... Eres jodidamente sexy, Ada! —escupió, su mirada se desvaneció mientras sus ojos se vidriaban y se desenfocaban—. ¡No puedo, no puedo parar!
Su visión se volvió blanca cuando sintió que la tensión en la base de sus ingles comenzaba a explotar. Estaba por soltar su semilla.
En el último segundo posible, se deslizó fuera de ella, envolviendo su carne masculina en un agarre mortal mientras se impulsaba hasta el final. El semen brotó de él en un torrente de blanco, arqueando el cuerpo de Ada antes de salpicarla en cuerdas pegajosas.
Él no pudo contenerse, maldijo mentalmente mientras pintaba a la peliazul con más y más semen, sus bolas latiendo con lo que parecía una cantidad interminable. Contuvo la respiración, manteniendo la tensión todo lo que pudo para exprimir tanto semen como fuera posible, los ruidos que hizo subieron en espiral hacia el techo, sus labios fruncidos.
Ada miró con asombro, atónito al ver el pene del joven latiendo de la manera en que lo hizo, observando cómo continuaba arrojando su carga sobre ella. Se lo llevó a la boca. Ella se lo pasó entre los labios.
Entendía muy bien que el pelirrubio saliera de ella antes de arrojar el semen. Cuando su orgasmo comenzó a terminar, dejando que su semen se pegara y formara un charco por todo el frente de su cuerpo desnudo, algo dentro de ella se preguntó cómo se sentiría si él lo hubiera guardado todo dentro de ella.
Ada no tuvo tiempo de explorar el pensamiento. El universitario pelirrubio seguía estando duro por allí abajo. Compartieron una mirada, y los ojos de él se miraron una sola vez ante la erótica vista del cuerpo de Ada cubierto con su semilla antes de que sus manos agarraran su cuerpo nuevamente.
Entonces, Ada lo sintió empujarse dentro de ella una vez más, sus caderas volvieron al ciclo, estirándola. Ya no la empujaba con delicadeza, sino de forma ruda y mucho más rápido. Se estaba volviendo un acto carnal tan intenso que ella estaba más que encantada.
Ya estaba acostumbrada al ritmo de él.
Se echó hacia atrás para observar el rostro de ella cuando finalmente la sintió mojada y estirada lo suficiente. Su circunferencia penetró en Ada más rápido que nunca ahora, era casi tan fuerte como el golpe de su piel.
Miró el rostro de Ada mientras continuaba dándole la vuelta, cada centímetro amenazando con empujarlo al límite. Su cara estaba roja, el semen todavía pegado a una mejilla como el flequillo de su cabello pegado a su frente. Ella era tan fuerte , aullando y gimiendo sin cesar, cada tirón de su polla la hacía maullar.
Él la mantuvo inmovilizada mientras la golpeaba como un loco, sus embestidas eran tan fuertes y rápidas que no se sorprendería si las magullara.
La estuvo obligando a verlo mientras le seguía empujando, una forma para que ella jamás se olvidara de él mientras recuerde los momentos más íntimos de su vida. Se aseguraría de estar en su cabeza y tener en su mente a él y en como le hacia el amor está noche.
Ella se había vuelto a correr, de forma tan fuerte que su espalda se levantó limpiamente de colchón y su cabeza se hundió en la almohada mientras dejaba escapar un grito silencioso. Parecía que no distinguía su izquierda de su derecha, su cerebro estaba tan revuelto por su polla que bien podría ser una perra en celo.
Y, sin embargo, todavía tenía las facultades mentales para suplicar.
— ¡Eres muy bueno! ¡Más! ¡Dame mucho más por favor!
Boruto la miraba tan perdida en la lujuria que solo podía en responderle a sus mismas súplicas con empujes que ella seguía pidiendo con fuerza.
En el siguiente aliento, el joven clavó los dedos de los pies en la cama y comenzó a follar a Ada de la mejor forma que pueda disfrutar una mujer de su edad, su piel se estrelló contra la parte inferior de sus gruesos muslos con tanta fuerza que su piel se puso roja.
—Realmente siempre quise hacerte esto desde que te conocí —confesó mientras no paraba de empujarla fuerte sin quitar sus ojos de los suyos—. Quería hacerte mía de cualquier forma. Siempre me volvías loco.
— ¡L-Lo soy! ¡Soy tuya~!
Su boca no podía cerrarse, su mandíbula trabada en una "O" perpetua, sus ojos se sentían como si estuvieran rodados en la parte posterior de sus cuencas.
Los pies de Ada colgaban por encima de sus cabezas cuando el hombre la penetró más profundo. Sintió que cada embestida de él era como un puñetazo en sus pulmones, y solo quería más. Apretó sus músculos internos alrededor de él para absorberlo más profundamente. Ella se corrió, y no dejó de correrse, no cuando el hombre seguía escarbándola con todo lo que valía.
—Voy a correrme —dijo Boruto mientras su rostro se ponía rojo—. ¡Estoy por correrme!
Con lo último que le estaba quedando de su fuerza, intentó en volver a salir del interior de Ada. Sin embargo, los brazos de ella salieron disparados hacia él, clavando sus uñas en su piel. Ella tiró de sus caderas, negándose a soltarlo. Los ojos del Uzumaki se abrieron de golpe cuando sintió eso, encontrándose con la mirada desesperada de Ada.
—Por favor —dijo entre susurrós con una mirada suplicante—. Lo quiero dentro. Te quiero conmigo. Por favor.
Esas palabras fueron un detonante que le impidió hacer cualquier acción que fuera dejando de resistirse a la expulsión de su semilla.
Cayó hacia adelante sobre los brazos de Ada, su boca se estrelló contra la de ella cuando sus lenguas flojas se anudaron juntas, y ella gritó en su garganta.
La primera ráfaga de su semen salió disparada en una cuerda que salpicó contra las paredes del fondo del interior de Ada. Duró más de un par de segundos, y cuando terminó, el Uzumaki apretó los músculos pélvicos lo más fuerte que pudo, dejando que la siguiente explosión se acumulara el mayor tiempo posible mientras tiraba de las caderas hacia atrás antes de embestir hacia adelante para asegurarse de correrse lo más profundo dentro de ella.
Cuando terminó, el joven deslizó los brazos de sus piernas, dejándolos caer a los costados como si sus huesos fueran gelatina. Su pene se deslizó fuera de ella con un sorbo húmedo, ganándose un suave gemido compartido. Finalmente se separó de la boca de Ada, hilos de saliva separándose entre ellos mientras sus respiraciones agitadas se empañaban contra las mejillas del otro.
Ada lo miró con una neblina nublada en los ojos. Ella le dedicó una salvaje sonrisa de borracho antes de que la experiencia por la que acababa de hacer pasar su cuerpo resultara demasiado.
Ella había caído tan rendida que se quedó completamente tirada en la cama. Pronto todo el mundo a su alrededor se volvió oscuro hasta ya no sentir nada. No podía en seguir con los ojos abiertos y así se fue sumergiendo en un profundo sueño. Se quedó dormida del cansancio.
Boruto siguió agitado mientras trataba de mantener la compostura, pero poco a poco estaba también cayendo en el cansancio. La adrenalina ya había hecho su parte y ahora estaba dando la bienvenida al sueño mientras se comenzó a tumbar hacia un lado de Ada.
Todo se volvió oscuro después de que fue sintiendo su cuerpo completamente entumecido y sin energía. Cayó en el sueño en unos segundos después.
*
*
*
—…
— ¿Pasa algo Boruto? —preguntó Shikadai al ver a su amigo pelirrubio en blanco.
—Así que eso es lo que había pasado. —dijo con los ojos completamente abiertos.
Boruto habló en shock mientras permaneció con la vista hacia adelante, quedándose pensativo cuando intentaba procesaba lo que había llegado a su mente.
Ahora que había vuelto a sus actividades de siempre de la vida, una inesperada ola de recuerdos lo golpearon hasta quedarse atascado de lo impresionado, avergonzado y asustado.
Es cierto que no le importaba que había pasado hace 2 días, aunque ya había generado uno que otro recuerdo que salía de su subconsciente. Sin embargo, no se sabía toda la historia completa a detalle, pero ahora…
—Me pregunto si ella aún lo recuerda todo.
Oh, por supuesto que si lo hace. Ella es quien más habría querido estar atenta a todo para tener una mejor forma para irritarlo. Esa es la forma en la que su vecina se divertía.
Al menos sabiendo ya cosas que no esperaba que supiera nuevamente fue una oportunidad perfecta para atormentarla de vez en cuando.
¿Sobre lo que dijo que es suya lo dijo en serio?
Va, posiblemente sea productivo de la euforia y emoción que se había presentado en ese momento que ocurrió aquello.
Ada es una mujer que le gusta provocarlo y también jugar con los demás, así que le es difícil saber si mucho del lado que él había visto de ella era cierto le desconcertaba.
Mejor no pensar mucho sobre eso, porque solo le causaba un dolor de cabeza. Ese golpe lleno de muchas memorias de aquella noche fue horrendo y muy molesto, así que decidió en dejar pasar eso.
Una cosa que puede sacar provecho de eso, es que se sentía afortunado de que sea la única persona que ha podido tener a una mujer, y no una cualquiera , sino una mayor que él e increíblemente bella a muerte. Algo que nadie de sus amigos tendrá oportunidad de tener.
— ¡Si que tienes agallas de decir eso!
— ¿Eh? ¿Hablé en voz alta? —preguntó Boruto un poco alterado mientras veía a sus amigos por su lado—. ¿Qué estábamos haciendo?
— ¿No te acuerdas? —preguntó Inojin—. Vinimos a la cafetería a encontrar alguna chica que podamos conocer. Estamos en la universidad, hombre. Hay que ser más activos con el sexo femenino.
—Yo no necesito a alguien…, pero no negaré que me siento un poco solo. —susurró Shikadai un poco detrás del Yamanaka.
—Y cuando habíamos visto unas muy bonitas, te quedaste parado como tonto —exclamó el chico pelirrubio, se acercó para encararlo—. ¿Acaso te volvió a dar algo raro tu tía preparado por ella?
Por suerte no era algo así, pero si que algo había paralizado a él en el buen sentido. Por como se estaba comportando uno de sus amigos, estaba a salvó de que sepan ahora lo que había hecho hace días.
Al principio tenía pensado en presumir tal hazaña a sus amigos, pero luego de recordar TODO lo que sucedió entre él y Ada…
Por una vez en su vida —más bien la segunda luego de su anterior pareja—, va a guardar hasta el día de su tumba haberse acostado con una mujer mayor que él y que la hizo su sumisa.
Un hombre no podría pasar por esto más de una vez en la vida, y estaba más que orgulloso de haber sifo alguna tuvo la oportunidad.
La suerte le sonreía para una parte de todo esto, pero también estaba cansado de pensar mucho en ella, más ahora que había tenido ese golpe de memoria.
De repente su celular comenzó a vibrar. Lo sacó rápidamente para atender a la otra persona que le había mandado algo. Creyó que era su tía o Himawari luego de aquel otro asunto que había tenido pendiente en su vida.
Para sorpresa suyo se trató de Ada mandando un cordial saludo desde su trabajo. Al parecer también está en su descanso mientras está con una compañera de trabajo que le pone de apodo como Delta por su carácter.
Un mensaje demasiado llevadero y confiado de si misma. Se mostró muy relajada a palabras en como las escribió, aún así había algo que no entendió muy bien:
— ¿Cómo es que sabe mi número?
En una situación normal estaría encantado con el mensaje, pero eso pasaría si él le habría dado su número alguna vez. Además, si mal recuerda, este es nuevo celular el que tiene, así que ella no tendría que tener nada que ver.
Su cabeza comenzó a hacer un pequeño click como la cadena de un simple foco. Algo había alumbrado su mente y pensó en algo que no había tomado en cuenta antes.
Su rostro se oscureció y se puso rigido ante una idea que le ponía los pelos de punta y también le ponía avergonzado ante tal idea.
Su mente viajo hacia una posible madrugada de un domingo de hace días, cerca que fuera saliendo el sol estuviera él y aquella mujer en la misma cama. Lo siguiente que visualizo fue a ella levantarse primero antes que él, sea a lo que fuera quieriendo hacer lo haría y después agarrar su celular que había estado en sus pantalones hasta comenzar a buscar el número sigilosamente.
Volvió a dormir en el mismo lugar en el que se había despertado hasta que él despierte dos horas antes de eso.
Una imaginación que fácilmente podría haber sucedido… ¡Tonto, por supuesto que había sucedido! Si armaba bien las piezas lograría en dar con todos los sucesos.
—«Realmente es una mujer astuta…» —frunció el ceño con una muñeca.
No pudo tener tiempo para seguir pensando cuando recibió otro mensaje de ella, está vez con una invitación hacia su departamento para cenar en casa. Propuso cocinarle algo para la noche, cosa que él rápidamente entendió que ella se refería a que ÉL sea quien cocine la cena porque sabía muy bien que ella no lo hace bien.
Come todo que esté de días comprado y hecho de otros lugares. Está información lo sabía muy bien, ya que esto se lo comentó ella cuando le habló de ella enteramente en su trabajo de medio tiempo. Un grave error después cuando Boruto se expresó como buen cocinero ya que lo aprendió de su madre y Himawari.
Si tan solo se hubiera quedado la boca y tener ese tema para si mismo.
Pese a todo eso, él suspiró y le devolvió el mensaje con uno propio de él a ella.
Aceptó la propuesta.
Aún así era un fastidio en ser usado como un cocinero para ella, igual no podía dejar muerta de hambre a una mujer o sino su madre lo jalaría de la oreja muy decepcionada, al igual que su abuela.
Ciertamente si vida está llena de mares que nunca espera encontrarse, incluso al día de mañana.
Conocer y convivir con Ada es una experiencia que aceptó cordialmente. Posiblemente está cena con ella sería mucho más agradable ahora que se hicieron más cercano.
Al menos eso es lo que pensó, antes de que la noche cayó ese día y la cena que fueron teniendo volvió a ser una noche de sexo que Ada había planeado como trampa para él desde el principio.
Y con toda la traición de su cuerpo y remordimiento de su alma, se entregó ante los encantos seductores de ella que al menos pensó que sería mucho más considerada de lo que él es hacia ella.
Realmente odiaba ser un hombre tan débil hacia las mujeres.
FIN
***
A/N: Bueno, y con esto voy terminando este extra que honestamente se me hizo extraño de aprender a escribir un lemon.
Principalmente lo quise hacer porque como dije en el One-shot, hubo un amigo que deseaba una historia de Boruto x Ada. Sin embargo, también tuvo la idea de que tuviera lemon en ella, cosa que hice, pero decidí dejarlo como aparte; separando la historia con lo gustoso que muchos les gusta leer a veces.😏😆
Además, experimentar en escribir un lemon estaba en mis planes antes, porque en algunas de mis historias llegaré a tocar dicho momento. En algún punto lo haría, y quería expandir mis horizontes como escritor, como dije antes.😗
En fin, espero que lo hayan disfrutado mucho está buena gente perver… digo, educativa hacia la vida humana y social entre un hombre y una mujer.😏😝
¡Nos leemos hasta la próxima!
¡Sayo!
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