🦚🐝Especial 3🐝🦚
Félix había vuelto a la mansión, se quedaban con su madre debido a que Chloé estaba en la recta final de su embarazo.
Su madre estaba muy feliz de tenerlos allí, bueno, más bien, le encantaba tener a la joven, porque le daba la oportunidad de consentirla y comprarle cosas, en lo que llevaban aquí, su madre le había comprado un guardarropa completo (por no decir que, literalmente, le compro una tienda de ropa de lujo para embarazadas, solo para ella sola).
Sonrió, su pequeña esposa si que era consentida, no quería imaginarse cuánto iban a consentir al bebé, aún no sabían el género, bueno, no quisieron saberlo, preferían que fuera una sorpresa.
Abrió la puerta de la mansión y se quedó allí, estático, en la entrada.
Su cuerpo tembló, su corazón se paro dentro de su pecho y sus ojos se contrajeron.
Había líquido rojo y espeso por todas partes.
Este manchaba las paredes, los muebles y el suelo.
Todo estaba teñido de carmín, era como si alguien hubiera arrojado deliberadamente pintura por todos lados, pedo sabía que no era pintura...
Era sangre...
Lo único que cruzó su mente era buscar a su esposa, verificar que ella estuviese bien.
Corrió hacia la habitación que compartía con su esposa y lo que halló en aquel lugar, lo iba a perseguir hasta el fin de sus días, era una imagen que de grabó a fuego en su memoria y en su alma.
Se tambaleó hacia un lado, soltando un gritó desgarrador.
Tirada en el suelo estaba Chloé, su piel pálida y su rostro marcado por el miedo, sus ojos estaban vacíos y carente de todo rastro de vida.
Su vestido blanco, aquel que su madre le había obsequiado, estaba repleto de sangre, está lo había tenido de un intenso carmín.
Lo más horrible de ver era, el vientre de su esposa, estaba abierto de lado a lado, vacío.
No muy lejos encontró el cuerpo del pequeño ser que había sido creado por Chloé y por él, estaba ensangrentado, su cordón umbilical aún conectado a su madre.
Las lágrimas se acumularon en sus ojos.
Se derramaron como una cascada, dejando salir todo su dolor y su tristeza.
Con manos temblorosas agarro el pequeño cuerpo de su bebé y lo acercó a su esposa, a quien abrazo con fuerza, todo estaría bien, lo estaría, iba a estarlo.
Las cosas se iban a resolver.
Se resolvería.
Tembló, abrazando los cuerpos de los que eran los seres más importantes de sus vidas, suplicándole a cualquiera, pidiendo que alguien viniera a ayudarles.
Sus ojos se podqdon en una pared.
Cuando vio aquello, su mundo se hundió aún más.
En la pared lateral, escrito con sangre y brillos dorados estaba: "¡Felicidades Es Un Hermoso Varón! - L.R".
🦚🔸🐝🔸🦚
Inhaló bruscamente y se sentó, su cuerpo estaba sudoroso y no podía parar de temblar.
Jadeó cuando algo le tocó el brazo, bajo la mirada y sus ojos grises chocaron con un par de joyas azules, que lo veían con preocupación.
Chloé.
—¿Estás bien, Félix?— Preguntó preocupada la reencarnada, durante la noche su esposo se había movido mucho y también había sudado.
El Fathom se lanzó sobre su esposa y la abrazo con fuerza, soltando un sollozó, aquella era la segunda vez que lo veía llorar (la primera fue cuando eran adolescentes).
La mano izquierda de Félix descendió, temblorosa, hacia su vientre y lo tanteó con la yema de sus dedos, parecía querer asegurarse de algo, solo que no sabía qué.
Él siguió llorando en silencio por un par de minutos, mientras ella le acariciaba el cabello, tratando de calmarlo.
Félix volvió a dormirse, está vez, aferrándose a ella, como si temiera que se alejará de él.
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