🐝Capítulo 10🐝


Argos se mantenía alerta, Ladybug iba acortando cada ve más la distancia y sabía que pronto la heroína iba a actuar, seguro estaba esperando a su secuaz, pero no dejaría que el gato se uniera a la partida.

Se detuvo y dejo que Queen Bee siguiera divirtiéndose, ella no había disfrutado de su infancia, merecía tener aunque sea un pequeño dejo de felicidad infantil.

Hizo un ademán un su mano y justo cuando la heroína de puntos se detuvo e iba a confrontarlo, Clover emergió de las tejas y mordió con fuerza la pantorrilla de la heroína, paralizando así a la de coletas, que cayó al suelo como peso muerto.

—Eres demasiado confiada, Bicho Maravilla— Argos se acercó a la chica paralizada. —Pero tener demasiada confianza es malo, ciega a las personas, aunque ¿No ya eres bastante ciega de por sí?—

La burla adorno la voz del portador del pavo real, que caminó rodeando a la heroína, viendo como ella inútilmente intentaba e intentaba moverse, la desesperación brillaba en aquellos ojos azules que miraban al de traje azul.

La peliazul tembló cuando la serpiente de color café claro se acercó y bufó, mostrándole sus colmillos en una clara amenaza.

—Escucha, la verdad, sería muy fácil el quitarte tu lindo miraculous y dárselo a Mi Reina, pero ¿Por qué le daría algo con tan poco valor? Ella merece solo las mejores joyas, y esos aretes que traes no van para nada con ella, son feos— El rubio se agachó y tomo a Clover con su mano derecha, el sentiser se enroscó en la mano del rubio. —Mira, Escarabajo Maravilla, puede que actualmente París te ame, pero pronto todo ese amor será para Mi Reina, ¿O acaso te lo quieres quedar para ti sola? No seas egoísta, es momento de compartir—

El portador del pavo real sonrió de lado, haciendo una ligera inclinación, como si se estuviese despidiendo de la heroína paralizada (que lo observaba con gran enojo desde su posición en el suelo).

—Oh... Por cierto, deberías regresar a casa y ayudar a tus padres en la panadería, no es bueno romper promesas... Dupain-Cheng— Al mencionar los apellidos de la chica lo hace con odio y hasta cierta repulsión. —Y... tampoco es bueno acosar personas—

Dicho eso, Argos se fue, siguiendo el mismo camino por el cual se había ido Queen Bee minutos atrás.

Marinette estaba aterrada, este tipo sabía quién era y sabía sobre sus padres, ¿Este sujeto trabajaba para Hawk Moth? Era lo más seguro, pero entonces ¿Por qué no le quitó su prodigio? Podía habérselo quitado, en lugar de eso la paralizo y la humilló, el tipo tenía razón, si tan solo no se hubiese confiado, él no habría podido atacarla y si hubiese estado más al pendiente, seguro habría notado que era vigilada.

¿Debía decirle al Maestro Fu sobre esto? Si lo hacía, él le quitaría a Tikki, no quería perder a su amiga.

Apretó los ojos con fuerza e intento moverse, está vez pudo hacerlo, le costó mucho el solo sentarse. Sus ojos se mantuvieron fijos en la misma dirección en la que aquellos portadores se habían ido, mantendría esto en secreto, nadie podía saber que aquel tipo conocía su identidad secreta o lo perdería todo.

¿Y por qué ese chico dijo que era una acosadora? No lo era, tan solo quería tener tanta información de ciertas personas como le fuera posible, eso no era acoso, ¿Verdad?.

Cuando pudo ponerse de pie, la peliazul descendió a un callejón y allí se destransformó, le pidió a Tikki que se ocultara dentro de su bolsillo, la kwami así lo hizo. Luego de eso salió del callejón y se dirigió a casa, donde la esperaban sus padres, ninguno le pregunto nada y solo le pidieron que los ayudara con las entregas (tal como había prometido que haría).

Tomo varias cajas y salió a entregar los pedidos, esperaba que con esto su mente pudiera distraerse al menos por un breve instante, por más efímero que fuese.



La reencarnada se percató de la ausencia de Félix, así que decidió esperarlo en la Torre Eiffel (punto al que se dirigían de todas maneras).

Al llegar a la enorme torre metálica, subió hasta un punto al cual los turistas no eran capaces de acceder, se sentó y cruzó sus piernas, pensando en todo lo que evitaría al tener a Argos de su lado, Nathalie no iba a enfermar por culpa del prodigio roto, además de que Hawk Moth ua no tendría a su más poderosa aliada junto a él, aunque la mujer si podría llegar a ser un problema en el futuro, era mucho más inteligente y perspicaz que Gabriel, así que tendría que vigilarla.

Y tenía que pensar en que es lo que haría con Emily, hasta ahora había leído el libro de los prodigios unas 17 veces y aún no había encontrado nada que la ayudara a curar a la madre de Adrien, su estado si o si debía tener una cura, la magia de un prodigio roto la había puesto en un coma irreversible, ¿No podría el conocimiento de los antiguos guardianes el salvarla? Quizás el Maestro Su-Han sabría, él era la máxima autoridad entre los giardianes y también sabía cómo controlar sus emociones para no ser controlado por un Akuma, la cosa era que...

Actualmente ese hombre estaba dentro del estómago de un sentimonstruo, que ahora era una estatua y aún permanecía oculta en alguna parte de China...

Soltó un suspiro y se masajeó la sien, habia leído varias historias en las que los guardianes curaban a la madre de Adrien, pero jamás te decían como es que lo hacían, solo ponían que ellos la ayudaban y ya, nada más que eso. 

Fue sacada de sus pensamientos con la llegada de Argos, que traía enrollada en su brazo una pequeña serpiente de color claro con jades y plumas, era bastante bonita.

—¿La creaste tu?... Es magnífica— Dice la de traje rayado, que quedó encantada con la serpiente (estaba de más decir que amaba con locura las serpientes, eran su reptil favorito).

—Si, quería probar mi poder— Él se sentó junto a ella y dejo que el sentiser se deslizara desde su brazo al regazo de la portadora del prodigio de la abeja, que empezó a acariciar al reptil como si fuese un simple cachorro. —La nombre "Clover"—

—Me gusta el nombre— La rubia sonrió y puso la serpiente sobre sus hombros, simulando una bufanda. —Lo siento, Argos, ahora está cosita preciosa es mía, es una joya hermosa y solo puede pertenecerle a la Reina, ¿No crees?—

Al ver cómo Queen Bee usaba como accesorio a la pequeña serpiente (que se mantenía quieta y hasta parecía disfrutar de la atención que la rubia le daba), Argos solo atinó a sonreír, había creado a la serpiente con ciertas características de gema con el fin de que Chloé no se asustara a verla, jamás espero que a ella le gustará tanto como para querer apropiarse de ella, dicho hecho le hacía feliz, porque su creación era del gusto de la rubia.

—Tienes razón, solo una Reina podría tener tan esplendorosa joya— Dice, sus ojos brillaban al ver sonreír a la Bourgeois.

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