#35: Dolorosa verdad

Me lo ha dicho todo. Absolutamente todo. No se ha dejado ni un solo detalle en el tintero. Se sinceró completamente conmigo y resultó para mal. No logro entender qué fue lo que salió mal, qué fue lo que lo llevó a hacer lo que hizo.

   Le grité un sinfín de insultos. Fue una cascada de sentimientos revueltos saliendo precipitadamente de mí, directos hacia Nico. Si mis palabras le causaron algún daño, puedo afirmar que fue uno mucho menor al daño que él me causó a mí, absolutamente.

   Mis ojos no se han dejado de derramar lágrimas ni por un minuto, me inundo en mi desgracia y en sus palabras traicionaras que atacaron a mi corazón tanto de frente como por la espalda. Aún no entiendo qué fue lo que salió mal.

   ¿Cómo se atrevió a hacer tal cosa en mi propia casa, en mi ausencia? ¿Cómo se atrevió siquiera a esperar tanto para decírmelo? ¿Cómo lo pudo hacer siendo que yo ya le había dicho todo lo que sentía por él? Fue una traición de las más baja. Una dura traición que jamás sería capaz de perdonar, de olvidar del todo.

   Cosas como esa eran difíciles, por no decir imposibles, de olvidar, aún menos de poder aceptar del todo.

   Él dijo que era su única musa. Verdaderamente, yo pensé que era su musa porque decidí creerle en mi ingenuidad. Cada alabanza dirigida a cada una de sus obras, aquella admiración y apoyo incondicional que le tuve... Todo para que acabara así conmigo. No se le pudo ocurrir una peor manera de extinguir las esperanzas y los sentimientos de una joven. No se le pudo ocurrir una peor forma de ponerle fin a nuestra amistad que ya había comenzado a creer que sería inmortal. Me equivoqué, mi error.

   Pensar que mi madre le tenía tanto afecto, pensar que hasta mi padre lo consideraba casi como a un hijo. Pensar que fue el mejor amigo de mi buen hermano John para que nos traicionara a todos de esta manera.

   Helena, mi hermana menor, la fuente de todas mis desgracias. La fuente de todas las desgracias de la familia Conaughey. La hija pródiga, la hija insolente, la hija desconsiderada que no sabía pensar en nadie más que no fuera ella misma.

   Los dos confabularon en mi contra. Aquel parecía ser el héroe se alió con la villana para atacar a la secundaria que parecía asumir un rol protagónico.

   Nico se unió en un romance pasional con mi propia hermana justo después de revelarle mis sentimientos, justo después de que me marché a Bélgica para brindarles cierta calidez y esperanza a mis padres, a quienes ella misma abandonó de manera egoísta y desconsiderada. Aquello tampoco era una sorpresa, al fin y al cabo, así era, es y siempre será Helena. Ya no le tengo esperanzas de cambio.

   ¿Qué mejor manera de acabar una amistad por un amor traicionero? Y, ¿qué mejor manera que acabar con un amor no correspondido que en manos de una propia hermana?

   Me esperaba que Helena hiciera intentos de cautivar a Nico. Lo que no me esperaba era que él cediera con tanta facilidad ante la arpía de mi hermana menor, en especial cuando acababa de ponerme completamente indefensa ante él.

   Juzgué mal a Nico, él no era la pobre criatura que parecía tras haber vivido tantas desgracias, él era un monstruo generado de ellas, uno insensible con todos aquellos sentimientos que no lo afectaran de manera directa, con aquellos que no pudiera explotar y aprovechar sobre un lienzo.

   Tal parece, ninguno de los dos conocía tan bien al otro como pensábamos. Conocíamos nuestra historia, pero no conocíamos del todo nuestro interior. Dudo que Nico siquiera conozca su propio interior.

   Estoy abatida, las lágrimas siguen rodando por mis mejillas húmedas. Ya no quiero hacer nada. Ya no volveré a verlo. No puedo perdonar una traición como tal, aún menos cuando él era perfectamente consciente que lo que hacía era una puñalada por la espalda. Lo sabía muy bien, y aún así lo hizo. Eso dice mucho de Nico.

   Tal vez debería dejarlo hasta aquí. Tal vez ya no deba insistir. Tal vez, ya no deba seguir contando su historia.

   ¿Para que honrar a alguien contando su historia si aquella persona no se lo merece?

   Todos nos equivocamos con Nico. Todos lo juzgamos mal. Y no estoy segura de que yo pueda soportar esta dolorosa verdad que me fue ocultada por tanto tiempo.

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