#16: Cambios de aires
Luego de la avalancha de sucesos que arremetió en nuestras vidas todos necesitábamos un descanso, cambiar de aires para despejarnos y seguir adelante luego de lo de John.
Byron fue el primero en hacerlo y el más drástico; tras nuestra ruptura tomó todo y se marchó a París para crecer como artista y obtener un poco de prestigio internacional.
Nico y yo cambiamos de universidad, al estar tan viva la imagen de mi hermano en aquellos viejos pasillos de madera crujiente, nos resultaba muy doloroso el día a día e imposible concentrarnos. Por eso la decisión que tomamos parecía ser la mejor.
Yo, además de seguir con leyes, me matriculé en un curso de preparación para realizar el mismo trabajo de mi madre, justo como John quería hacer. Sentí que se lo debía y sabía que mamá apreciaría que uno de sus hijos hiciera lo mismo que ella.
Helena no cambió en gran medida. De hecho, prácticamente, no cambió en nada; se cortó el cabello y se compró nueva ropa. Eso fue todo.
Raquel se mudó a casa de su abuela, en donde se sentía más acogida. Su nueva casa estaba particularmente cerca del piso de Adams, por lo que ambos comenzaron a verse más a menudo. A Raquel le costó, pero logró seguir con la carrera de parvulario que ya casi estaba terminando antes de que ocurrieran todas las cosas horribles vividas durante el último cumpleaños de su difunto novio.
Adams, en cambio, dejó la publicidad y se inscribió en la escuela de policía. Ahora sentía el deber de proteger a los demás, de cualquiera manera en la cual le fuera posible.
Mis padres se fueron de vacaciones como una especie de terapia para asumir la muerte de su hijo. Y no los odio por dejarme a cargo de Helena, ya que claramente lo necesitaban; ningún padre está preparado para ver morir a su hijo.
Taylor se encerró tanto en el baseball, centrándose tanto en el deporte a causa de la culpa que sentía, mejorando cada vez más que se fue convirtiendo de a poco en un gran jugador. En un tiempo más ya sería bastante reconocido.
Bayer dejó las leyes, dejándome como la única futura abogada de nuestro círculo. Se inscribió en la carrera de periodismo y ahí se quedó.
Al final, fue como si todos decidiéramos rendirle, de alguna manera, honor a John. Nico con sus pinturas; Helena con un esfuerzo sorprendente en ella por vestir de luto más de dos semanas; Taylor, Bayer y Adams haciendo lo que realmente querían; Raquel siguiendo adelante; y yo, haciendo lo que él no pudo concretar.
Todos necesitábamos ese cambio de aires. Y a todos nos sentó de maravilla.
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