#10: Cumpleaños
El cumpleaños de John, una de las fechas más importantes en la historia de Nico… y en la historia de todos aquellos que llegaron a conocer al bueno de mi hermano John.
Para celebrarlo, nuestra madre nos convenció de ir a casa en primera instancia. John se había marchado apenas inició la universidad para no tener que lidiar más con nuestro padre, aunque extrañaba a nuestra madre. Nico y yo estudiábamos en el mismo recinto que él, por lo que nos veíamos con frecuencia. A Helena tampoco la veía hacía ya largo tiempo y así se fueron sumando los factores hasta que, finalmente, John accedió a celebrar en la que alguna vez fue su casa y hogar.
Estábamos ahí el antiguo equipo, incluyendo a Nico y a Byron, mi madre, Helena, Raquel, novia de John, y yo. Mi padre no se encontraba dada a la casualidad de que estaba fuera de la ciudad, para el beneficio y la felicidad de John.
La única que no estaba en ambiente era Raquel, ella no estaba familiarizada con la elegante vestimenta de mi madre y Helena, con la lujosa casa en la que vivíamos, la sofisticada —y escasa— comida gourmet, ni con los costosos regalos que su novio recibió aquella noche.
Todo fue casi perfecto en el tiempo en que estuvimos en casa. ¿Por qué no fue perfecto? Por la presencia de Byron. Helena, mi madre, Adams y Taylor aprobaban la relación que sostenía con Byron; mientras que a Bayer, Nico, John y hasta a Raquel les disgustaba la idea, eso ayudó a generar un ambiente de tensión en esa noche especial.
Cenamos todos en la gran mesa la fina comida del chef que nuestra madre había contratado hace un par de meses atrás. La cena transcurrió con calma, con algunas anécdotas de la preparatoria y algunas risas entre medio.
Llegó el final de la cena y Byron se marchó, llevándose así con él toda la tensión que había estado reinando en la atmósfera de la casa hasta el momento. El resto de la celebración hogareña estuvo llena de cálidas risas e historias de todos nosotros.
Helena, ya más madura y con la timidez desvanecida, había logrado superar las emociones contradictorias que despertaba Nico en ella, mas ahora su flechazo había vuelto y esta vez era para quedarse. Aprovechó la ocasión para estar cerca de Nico y hacer movimientos con un aire coqueto. Aunque debo reconocerle que, en una noche, avanzó más de lo que yo avancé en años de amistad con sentimientos ocultos entre medio, a pesar de no ser del todo consciente de ellos.
Helena no fue la única que trató de entablar una relación esa noche, ya que todos nos percatamos también de las miradas que se intercambiaban Taylor y Bayer, desde extremos opuestos del lugar donde nos encontrábamos. Ya todos estaban al tanto de que Bayer era gay, así que no era una sorpresa verlo en esa actitud; pero Taylor siempre pareció ser alguien que solo demostraba interés por las mujeres, por eso fue sorprendente verlo sonrojarse ligeramente ante las sonrisas que su amigo le dirigía en algunas ocasiones y ver cómo miraba a Bayer en otras.
Adams fue quien propuso mudar la celebración a un club, para cerrar con broche de oro la noche, aunque no pudo acudir finalmente por una llamada de su hermano. Bayer lo secundó inmediatamente y cuando este vio a Taylor pidiendo su apoyo, él apartó la mirada con un sonrojo porque lo encontró mirándolo y se limitó a decir una afirmación.
Mi madre no objetó en que nos fuéramos, tan solo pidió a Helena que no fuera con nosotros. Para John y para mí, por no decir que a todos, nos pareció lógico; era nuestra hermana menor, debíamos de protegerla y aún ni siquiera cumplía la mayoría de edad, con diecisiete años.
Pero, como era de esperarse, ella hizo una rabieta, arruinando todo (y nada) lo que había conseguido con Nico esa noche, actuando de manera más madura.
Lo que ella no sabía en ese momento, era que todos hubiésemos deseado estar en su lugar para evitar lo que ocurriría horas después, en el mismo cumpleaños del tan buena gente de John…
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