13
— ¡Kaiju No.9 ha sido absorbido!
Kafka siente como su corazón se oprime con fuerza, el vacío que siente al segundo siguiente es doloroso y no sabe cómo reaccionar. Escucha un pitido en sus oídos, los ruidos a su alrededor son bloqueados y no escucha los gritos aterradores que sueltan los soldados cuando los Kaijus logran derribarlos.
Kafka no escucha nada, sus ojos tiemblan incredulos, se concentra en buscar a Kamui con su sentido Kaiju. Sin embargo, no encuentra su presencia, la falta de aire se hace presente por lo que tiene que sujetar su pecho para normalizar su respiración.
Tres minutos es lo que tarda en tranquilizarse, y entonces, decide correr con todas sus fuerzas, sin importarle que se dieran cuenta de su velocidad anormal. No transforma sus piernas, solo usa sus capacidades Kaiju para correr con fuerza.
Gracias a eso, logra llegar en menos de cinco minutos. Frena sus pies sobre el piso y busca a su hija, pero lo único que ve es un enorme Kaiju de piel roja comiéndose lo que restan de la parte del estómago y piernas.
Esto lo hace enfurecer.
— ¡Se ha detectado una reacción de un gran Kaiju con nivel 9.8! ¡Es Kaiju No.8!
Cuando Okonogi suelta estás palabras, Hoshina es el primero en reaccionar y en buscar al Kaiju No.8. Su entrecejo se frunce al notar solo la presencia de Kafka frente al Kaiju No.11, abrió su boca con la intención de gritar el nombre del hombre, pero se detiene al segundo tras reflexionar y darse cuenta de su aparición repentina.
El enojo llega a él tan pronto como reflexiona sobre Kafka.
— Okonogi, ¿en donde estaba Kafka antes?
Al escuchar esto, la atención de Mina regreso al sonido que venía del comunicador. Okonogi trabajo rápidamente para comprobar las cámaras que vigilaban a todos los soldados, busco a Kafka, luego tras encontrarlo repitió las escenas hasta donde él salió corriendo a una velocidad sorprendente.
— Estuvo hace unos minutos a 250 metros al sureste. Capitana, capitán segundo.... — Okonogi observó con atención el punto rojo que señalaba la ubicación del Kaiju No.8 que se dirigía hasta donde se encontraba Soshiro.
— ¿Qué sucede?
— ¡Kaiju No.8 también apareció por esa zona e iba directo hacia Kaiju No.11 pero desapareció!
Soshiro observó la expresión de Kafka, había miedo más no por el Kaiju frente a él, tenía ojos tristes con un claro enojo en ellos, su mandíbula apretada y temblorosa le hizo saber el motivo de su reacción. Hoshina se levantó del suelo con dificultad, su expresión se había oscurecido pero no dejaba de mirar a Kafka quien parecía prepararse para entrar en combate.
Hoshina había entendido todo, se rió con amargura.
— No desapareció...— murmuró a través del comunicador, Okonogi y Mina escucharon con atención sus palabras —. Él ya se encuentra aquí.
Entonces como si Kafka escuchará las palabras de Soshiro, su cuerpo comenzó a tomar la forma de Kaiju. Poco a poco su cuerpo se cubrió de piel dura y escamosa, el rostro del conocido Hibino Kafka desapareció, sin dejar un solo rastro de su parte humana.
— ¿También te puedes transformar en humano? — preguntó el Kaiju No.11 con curiosidad. Hibino no le hizo caso, la furia dentro de su corazón lo había cegado por lo que se lanzó al ataque.
No.11 lo recibido, pero seguía sin ser lo suficientemente fuerte para detener los golpes de su rival. Conforme se daba cuenta de esto, Kafka incrementaba la potencia de sus golpes, esto hizo reflexionar al Kaiju No.11 sobre las palabras que No.9 había dicho con anterioridad, su poder no incremento luego de comerlo, seguía teniendo el mismo poder anterior.
Hoshina también lo noto y no pudo evitar reír. Soshiro comprendió cuál era la verdad ante las identidades de Kafka y Kamui, ambos eran Kaiju disfrazados de humanos aunque en realidad solo uno de ellos fue originalmente humano antes de ser Kaiju.
— Me engañó — gruñó furioso el Kaiju No.11.
Después de todo, como le había dicho Kamui, solo tragó una masa de carne que no le serviría de nada.
— Capitana, ¿aún tiene energía para continuar lanzando ataques?
— ¿Cuál es tu plan, Hoshina?
Mina decidió ignorar el problema sobre la identidad de Kafka.
— Planeo ayudar al Kaiju No.8.
La reacción de aquellos espectadores que escuchaban la conversación, sus expresiones fueron de asombro. Nadie podía creer lo que su capitán segundo quería decir o porque de repente quería ayudar al Kaiju No.8.
Mina no dijo nada, confía en Soshiro por ciertas razones y sabía que está decisión se debía a algo. Lo pensó un poco, hasta que llegó a una idea de esta decisión, su entrecejo se frunció.
— ¿Kamui ella...? — adivinando lo que su capitana quería decir, Hoshina sonrió con amargura.
— Sí, el Kaiju No.9 es Kamui a quién No.11 absorbió hace poco — explico a sus dos compañeras que lo escuchaban por el comunicador —. El motivo por el que Kaiju No.8 apareció, tal vez fue porque ya no sintió la presencia de No.9 y por lo que debe ser importante para él.
Kafka, fue el nombre que vino a la mente de la capitana.
— De acuerdo, hazlo.
Mina dio las instrucciones a Okonogi y Okonogi paso el informe a sus compañeros para que informaran al resto. En cuanto las órdenes de la capitana llegaron a Ichikawa, él se encontraba a pocos metros de llegar al campo de batalla, estaba aturdido y con el corazón casi saliéndose de su pecho.
La preocupación por su mayor y por la niña creció en su corazón. Al mirar el piso, miró la ilusión de la pequeña niña en la que ella sonreía hasta que los huyuelos de cada lado salían, luego se esfumó en el aire.
— Kamui...
Su voz salió temblorosa y entrecortada.
¡Mami! ¡Mami!
La voz infantil de la niña fueron recuerdos que llegaron a él de manera dolorosa. No podía creerlo, no podía creer que ella ya no estaba.
Kamui, su pequeña bebé, ella...
— ¡Reno!
¡Mami!
Ichikawa miró al frente, su compañero de cabellos rosas venía corriendo hasta su posición. Tenía una expresión preocupada pero no sé comparaba a la expresión rota del peliblanco.
— Iharu.
— ¡Hombre! ¿Estás bien?
Iharu soltó un suspiro aliviado, al comprobar que el estado de su amigo, se separó unos centímetros de él para verlo.
— Sí, pero tengo que ir a buscar a Kamui.
El pelirrosa lo miró con sorpresa. Él no parecía saber sobre los sucesos actuales, así que Ichikawa no le pregunto nada.
— ¿Kamui? ¡¿Vino hasta aqui?! — pero al ver la expresión aturdida de Reno decidió no hacer más preguntas e informó sobre la situación al resto de sus compañeros quienes no sabían nada al respecto —. Ya les informaré, el resto también la buscará.
Reno no dijo nada, solo lo miró en silencio y camino hacia delante.
— ¿Reno?
El peliblanco lo ignoró mientras se dirigía al campo de batalla donde se encontraba Hibino y los dos capitanes.
•••
¡Lo prometido es deuda!
Aquí la actualización del siguiente capítulo.
Espero que les haya gustado y lo hayan disfrutado.
Muchas gracias a todos por leer.
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