Capitulo 9
¡Es un día especial!, ¡es un día especial!, saltaban las nietas en la cama del abuelo.
— ¡Niñas! ,bajense, el abuelo viene cansado, que no ven que tiene sueño.
— Ajá, con que Adelina y Aminela me despertaron, ya voy por ustedes.
— [gritaron de la emoción y corrieron]
— Jajaja, [río de sus nietas].
— Ya ven (Blanca), jajaja (abuelo), el abuelo es muy travieso.
— ¿Pero que es ese ruido? cuestiono doña Linda, Ah pues claro, quién más si es el abuelo con sus travesuras jeje — sonrío.
— Pero que alboroto traen ustedes de veras, renegó Ortelo.
— Porque hijo, ¿que no te dejabamos dormir? — Abuelo, estaba soñando que me daban un reconocimiento y aparte me iba de vacaciones y luego pues...
— ¿Y luego que?
— Pues luego ya ni me acorde de que más veía en el sueño que tuve.
[Se levantó Welong]
— Abue, (se refería a su abuela).
— Dime pequeño. — ¿Ya está el café? — (Jajaja) ríeron todos.
— No, aún no, ¿te levanto el hambre o que?
– Si, ¿como sabe?
– Para que veas chiquitin. — Linda
— Pero, ¿que haran de almorzar? , unos huevos rancheros — Welong.
— No, yo quiero una ensalada de pollo —Adeline.
— Pero es que eso ya comimos hace días —Ortelo.
Es cierto, ya comimos eso Welong. Aminela.
—Bueno, a ver, ¿quién quiere huevos rancheros? , levanten la mano, nadamas Welong.
La ensalada de pollo... ni modo, gano el menú de Adeline.
— Pero abuela. — Welong.
Otro día niño, no podemos gastar para hacer de comer algo distinto a cada uno.
— Bueno, ya traje la leche que es la que faltaba, ahora sí, ya les va su café
— Yumi, yumi, eh, dijo ríendo el abuelo mirando a sus cuatro nietos sentados en el comedor.
— Jajaja, ríeron todos.
— Abuelo, ¿como le haces para siempre hacernos reír? — le preguntó Adeline.
— Es que, tengo mis trucos. — respondió.
— Jajaja,carcajeó su esposa, de hecho mija, es algo que ni yo se, ese viejo siempre es tan ingenioso.
— ¿Cuál viejo abuela? — preguntó extrañamente su nieta.
— Pues de quién más, de papá Reldob jeje.
— ¿Está rico el cafecito?, les pregunto la abuelita.
— Si abue, confirmó Adeline y Aminela.
— Abuelita, abuelita, porque usted y mamá cocinan tan rico, quisiera aprender — dijo Ortelo.
— Pues es que antes, las mujeres nos dedicabamos a esto, desde siempre, los hombres al trabajo arduo y pesado y las mujeres a la atención de este.
— Ya terminamos, contestaron Welong y Aminela, ¡que!, ¿tan rápido? — preguntó de forma impresionada la abuelita.
— Si abue, ya acabamos mi hermano y yo.
— Pues sí que tenian hambre. —
Ja-ja-ja (río el abuelo).
Preparense, iremos a un lugar que jamás hayan visto
— No es cierto — dijo Reldob... Así es, vamos a el RockinBlue's, dónde bailaremos rock-and-roll y vestiremos de negro como los adolescentes que eramos Rel. —
(cara de extrañeza y rareza por parte de los niños y Blanca) .
— ¡Que!, ¿apoco no podemos vestir como si estuvieramos jovenes? cuestionó la abuela.
— Si, además hoy es mi cumpleaños y yo amo el rock, ¡que viva el rock! - exclamó el abuelo.
— ¡Si!, ¡que viva el rock! — Linda.
— Bien, creo que dicen que la juventud se vive una vez, pero este día es para que lo vivan los abuelos juntos unicamente así que, por esta ocasión, nos quedaremos en casa — mencionó Blanca.
— Mamá, pero nosotros queremos ir, ¿verdad niños? — preguntó Welong.
— ¡Si! ¿también podemos ir verdad abuelo? — preguntó Aminela.
— Bueno, aquí la palabra quién la otorga es tu madre, ella decide si van o no y hay que hacerle caso. Recuerden, si no los deja, ¿que hay que hacer? — Reldob.
— obedecer – contestó Ortelo.
— Así es niño. — dijo el abuelo.
— Entonces... ¿nos dejarás? — Welong.
— Mejor, los llevaré a otro lugar. — les dijo Blanca.
— Esta bien— contestó Welong.
— Bien,ya nos vamos, nos vemos al rato. — Reldob.
Los abuelos se iban rumbo al RockinBlue's, dónde iban a vivir de nueva cuenta el espectaculo de bailar rock cómo en sus años de juventud hermosa.
— Bienvenidos, pasen por acá, (los invitaron a tomar asiento).
— ¿Quieren algo de beber?, ¿o algo de comer?, pidan lo que quieran, allí vienen las comidas en el menú.
— Mira, yo quiero esto y mi esposa pedirá este platillo.
— Ok, excelente, en un momento vengo con su pedido.
— Gracias— contestó Reldob.
— A usted. — le devolvió los agradecimientos la señorita que los atendió.
Al regresar, ya no los vió en la mesa sino bailando la clásica canción de Elvis Presley.
(The warden threw a party in the county jail) (The prison band was there and they began to wail)(The band was jumpin' and the joint began to swing)(You should've heard those knocked out jailbirds sing)(Let's rock)
Pero, ¿señor Reldob donde se los dejo?. (Everybody, let's rock)
— ¿Que? , no ¡escucho!.
– (Everybody in the whole cell block)
¡Se lo dejaré aquí!le gritó —
. (Was dancin' to the Jailhouse Rock)(Spider Murphy played the tenor saxophone)
— Sabes — le dijo Linda.
(Little Joe was blowin' on the slide trombone)
— Aún tienes el toque. — le indico a su esposo.
(The drummer boy from Illinois went crash, boom, bang)
—¿De verdad? — le preguntó.
(The whole rhythm section was a purple gang) Let's (rock)
— Si, todavía bailas viejo.— Linda
(Everybody, let's rock)
— Jajaja, ríeron los dos.
(Everybody in the whole cell block)(Was dancin' to the Jailhouse Rock).
(Number 47 said to number three)("You're the cutest jailbird I ever did see)(I sure would be delighted with your company)(Come on and do the Jailhouse Rock with me")(Let's rock)(Everybody, let's rock)(Everybody in the whole cell block)(Was dancin' to the Jailhouse Rock, Rock, Rock)
— Bailame Rel, bailame — le decía su esposa.
De pronto se veían tan incomparables, que hasta la cuenta les salió gratis.
— ¿Que?, ¿no debo nada?, pero bueno, al menos tenga, que le vaya muy bien señorita y gracias.
— ¡Gracias a ustedes!, ¡vuelvan pronto!.
—¿Quiénes eran? le indico el gerente del RockinBlue's.
— Eran una pareja buenisima para el baile, solo eso sé.
Y se quedó maravillada aquella noche al ver como dominaban la pista.
Don Reldob no podía comer pastel por algunos problemas de salud que tenía, de hecho no era de consumir mucho pan. Al llegar, su querida esposa le vendo los ojos y entraron a casa.
Los niños le tenían una sorpresa a su abuelito.
— Gracias papi Reldob, por ser el mejor, gracias porque nos das esa alegría cálida de todos los días, te queremos y amamos mucho, atentamente Adeline y Aminela.
El abuelo lloraba al ver ese cartelon puesto en su cuarto y para terminar, Ortelo y Welong le obsequiaron una camisa del Gladiators, así es, de su equipo de futbol favorito. Finalmente, el abuelo Reldob, vivió uno de sus mejores días, cumpliendo sus 73 años en compañía de su bella familia.
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