En un día tan caluroso como el de hoy, con Nix decidimos ir a visitar a las Náyades Elara, Fimi e Izzi, ellas eran las Ninfas que cuidaban el pequeño riachuelo que estaba en el bosque. El camino no era tan largo y cuando por fin llegamos, no había nadie, cuando las Náyades escuchaban algún sonido solían esconderse, con Nix nos acercamos al riachuelo, ya que antes de nadar un rato, debíamos obtener el permiso de las Ninfas, no queríamos ofenderlas.
—Elara, Izzi, Fimi — las llamo Nix, una a una fueron apareciendo, las gemelas Izzi y Fimi tenían el cabello verde azulado, mientras que Elara lo tenía de color cobalto, las tres tenían la piel de un tono cerúleo y los ojos azules.
—Yeá— nos sonrió una de las gemelas, las tres hermanas danzaron en el agua esperando a que entráramos, era un poco peligroso meterse con ellas al agua, pues si se llegaban a molestar, terminarían ahogandonos, pero valía la pena.
Luego de meternos al agua, nadamos por un rato con las tres hermanas, había una cuarta, Niva, pero ella era más celosa y molesta, casi nunca la veíamos. Lo cierto era que una sola vez la habíamos visto, su piel del mismo tono que sus hermanas, su cabello egeo y sus ojos color zafiro, ella era la más hermosa de las cuatro, tal vez por eso era tan engreída. Cuando salimos del agua, esperamos un rato a que el sol nos secara, las Náyades eran algo traviesas y escondieron nuestras ropas, cuando las encontramos por fin nos pudimos vestir. Escuchamos un sonido muy fuerte por lo que las Náyades se metieron al agua y con Nix nos escondimos tras de un árbol, el llanto de una niña nos hizo salir de donde estábamos. Seguimos el llanto, tras unos arbustos había una niña como de nuestras edad, su claro y brillante cabello castaño estaba lleno de hojas, su nariz roja por el golpe y sus codos sangraban, cuando la niña abrió los ojos con Nix nos quedamos observándolos, pues estos eran de un color inusual, tan claros como el agua.
—¿Estas bien? ¿quieres que te ayudemos? — preguntó mi hermana, la chica se limpió las lágrimas con el dorso de su mano y se comenzó a levantar lentamente — Ven, mis amigas te pueden ayudar con esas heridas.
Nos siguió en silencio hasta el riachuelo, era tan extraño ver a alguien con esos ojos, por lo que había estudiado supe que ella era una vidente, cuando los videntes llegaban a una edad más madura, podrían llegar a ser grandes oráculos, sus padres o uno de ellos tenía que ser un oráculo y/o vidente para que ella tuviese esos ojos. Lo más probable era que Nixie ni siquiera lo supiese, pues a ella le daba igual que fuese, si alguien necesitaba ayuda, ahí estaba Nix para ayudar.
—Chicas — llame, pero no se asomo ninguna de ellas — Essea, Megara — esta vez pude ver a Elara, ella salio con cuidado hasta estar a sólo unos centímetros de nosotras, cuando vio a la niña herida volvió a meterse de prisa al agua, salio solo unos segundos más tarde junto a Niva, la cuarta hermana nos miro despectivamente.
—Geas — murmuró Elara — Ichaer, hael — Niva fruncio el ceño, Elara le dio un empujoncito en el brazo — Va— algo enojada Niva se acerco hasta la chica a nuestro lado, se inclino y puso sus manos frente a ella.
—Conynhaela, conynhaela, conynhaela — mientras repetía esas palabras, las heridas de la niña se fueron curando, cuando estuvo completamente recuperada, Niva se metió al agua sin decir ni una solo palabra más.
—Gracias — dijo la desconocida, Elara nos sonrió.
—Va faill — con Nix asentimos.
—Va faill — nos despedimos.
Elara se metió al agua, como se estaba haciendo tarde, le dijimos a la niña que volviéramos al pueblo, por el camino nos fuimos hablando con ella, ahora ya sabíamos su nombre, Adara, noventa y cinco años, era solo un año menor que nosotras. En el camino nos contó que su padre era un poderoso oráculo y que ella solía tener visiones algunas veces, esta vez nos había visto y quiso saber quienes eramos para aparecer en sus visiones, pero había tomado mal el camino y al final había terminado cayendo de una pequeña cima. Adara era muy simpática, algo extraña, no sonreía mucho y era algo más seria que las niñas de nuestra edad, pero al final nos habíamos llevado bien, ella vivía más lejos que nosotras, por eso era que no la habíamos visto antes.
*"*
—¡Feliz cumpleaños Nix!— grité, acababa de despertar y ahora estaba sobre mi hermana para que también se despertara.
—Meg, pesas — me alego ella, me acosté a su lado en la cama — Feliz cumpleaños Meg — dijo con una sonrisa.
Mamá nos había preparado una tarta de Rambután, aquella fruta era difícil de conseguir, sobre todo porque crecía serca de una pequeña aldea de Elfos y a ellos no les gustaba compartir aquel manjar. Por la tarde, luego de pasar el rato con Nix, Dara, algunas Ninfas del bosque y las Náyades, tomamos el camino de regreso al pueblo, Nix y Dara iban unos cuantos pasos adelante de mi, conversando y riendo. Por mi parte, estaba algo preocupada, hace un rato que la extraña marca que tenía en mi muñeca quemaba, sabía que ésta cambiaba de color, aunque no sabía el porque, pero nunca la había visto de color rojo, justo como la tenía ahora y no quería preocupar a las demás. Escuche un susurro pero no logre escuchar lo que trataban de decirme, otro más, pude ver a una Hamadríade oculta en su árbol, me acerque a ella con cuidado ya que no era alguna que haya visto antes o por lo menos nunca se había mostrado con anterioridad.
—Morvudd — sus ojos negros se veían más grandes de los normal — Raenn veloë — susurro esta vez — Abb— ninguna advertencia de parte de ella pudo evitar lo que siguió, una hermosa flama azul con su centro verdoso apareció frente a mis ojos. Su bella luz atrayéndome, comencé a seguirla — Neén, abb— volvió a decirme ella, pero ya no podía hacer otra cosa que seguir la flama.
El ardor en mi muñeca aumentaba con cada paso que daba, pero aún así no me detuve, podía escuchar claramente como aquella flama me llamaba. Su hermoso canto como el de una sirena, sabía que estaba en peligro si me ponía a comparar lo que tenía frente a mi con una de esas bestias llamadas sirenas, pero ya no podía hacer nada. Mi cuerpo no me respondía, estaba siendo llevada por esa cosa a quien sabe donde, escuchaba los susurros de las criaturas del bosque, todas y cada una de ellas, diciéndome que estaba en peligro, era tan frustrante no tener el control total de tu cuerpo, intente hacer un hechizo, pero no podía. Solo unos pasos más y caería por un gran risco. <<¡Maldita sea, has algo Megara! Se supone que eres la descendiente de un poderoso mago, ¡un estúpido fuego fatuo no puede ganarte!>> Era inútil seguir con esto, ya solo quedaba un paso, alguien me jalo del brazo y caí hacía un lado, me volteé enseguida y vi a un joven mirando a la flama.
—¡Va bloede! — le grito él, el fuego fatuo al ver que no estaba afectando al recién llegado, se esfumó. Él se volteó en el momento justo en que me puse de pie, el joven era muy apuesto, más que todos los chicos de mi edad, no lo reconocí del pueblo, por lo que tal vez era de algún pueblo vecino como Dara, su piel clara hacía un lindo contraste con su negro cabello, sus facciones dignas de la nobleza. Me inspeccionó con la mirada al igual como yo lo hacía con él, cuando nuestros ojos se encontraron él sonrió, algo burlón para mi gusto.
—¿Qué? — pregunté frunciendo el ceño, su sonrisa no me gustaba para nada.
—No puedo creer que la poderosa princesa, haya caído por algo tan débil como un pequeño fuego fatuo — se burlo. Yo también me hubiese burlado si hubiese sido alguien más, pero ese no era el caso. ¿y de donde sacaba este imbécil que era tan poderosa? Aún me faltaba mucho para llegar siquiera a ser llamada poderosa. Lo mire enojada, me volteé y comencé a alejarme de él.
—Estúpido, imbécil, ¿quien se cree para tratarme así? Esas cosas serán débiles pero es difícil salir de su encanto cuando ya te atrapa, lo odio, si lo vuelvo a ver lo golpeare — iba murmurando molesta.
—¿Siempre hablas mal de las personas que te salvan?— me detuve de golpe y alce la vista sorprendida al tenerlo frente a mi. Estaba segura de haberlo dejado atrás, ni siquiera había escuchado sus pasos, ¿como me había alcanzado tan rápido sin hacer sonido alguno?
—¿Como..? — sonrió de aquella manera burlona, mordí mi labio enojada — Nunca he necesitado que nadie me salve y no había necesidad de hacerlo ahora, estaba completamente bien sola — mentí, claro que había necesitado ayuda, pero eso no lo aceptaría ante él. Pase a su lado para alejarme del molestoso desconocido, solo había dado unos pasos cuando, él volvió a aparecer frente a mi, mire hacía atrás, ¿como había hecho eso?
—¿Ni siquiera un gracias? — dijo sonriendo, frunci el ceño.
—No te pedí ayuda — dije cortante.
—Minne — susurro una dríada.
—Thaesse — dije molesta y la mire mal, ella se escondió, escuche la risa del chico y lo volví a mirar.
—Que princesa más amable — se burlo, quería golpearlo, en serio quería hacerlo, pero me contuve lo mejor que pude, iba a responderle, lo mandaría al demonio, pero fuimos interrumpidos.
—Graham, me dejaste sola — una hermosa chica de cabello color miel, piel pálida y ojos dorados. Di un paso atrás en cuanto la vi, una bruja, mi surte no podía ser peor, cien años no se cumplían todos los días y si estos malos momentos me seguían pasando seguramente no cumpliría más años.
Fui rápida en escabullirme, el chico, Graham, ya no me siguió más y cuando estuve de vuelta en el camino al pueblo, me encontré con mi hermana y Adara, ellas al darse cuenta que no las estaba siguiendo se habían devuelto para buscarme. Por ahora lo peor ya había pasado, trate de recordar el color de ojos de Graham, pero no podía, era extraño, lo había visto directo a los ojos, si los hubiese tenido dorados me habría dado cuenta, pero lo raro era que ni siquiera podía recordar si los tenía violetas o dorados. Enserio esperaba no volver a encontrarme con él, no porque fuese el chico más guapo que haya visto en mi corta vida, no quería decir que me haya gustado ni nada de eso. Claro que no.
Abrí los ojos lentamente, mi cabeza dolía como nunca antes, si volvía a ver a Ambrus lo lanzaría a los fachen. Me incorpore, maldiciendo al Mago por haber usado su magia en mi, la habitación estaba oscura, ¿cuanto tiempo había pasado? La última vez habían sido unos días, me levante y camine a la puerta, dude un segundo si salir o no. Suspire.
—Graham — llame, podía sentirlo, ya estaba aquí, escuche el chasquear de sus dedos. Abrí y cerré los para que se adaptaran a la claridad, fije mi vista en él.
—¿Estas bien? te ves pálida — se acerco a mi, toco mi frente con la palma de su mano, cerré los ojos sin poder evitarlo. Amor a primera vista, así le llamaban el sentirse atraída por un chico desde la primera vez, en aquel tiempo no lo quería admitir, ahora Graham estaba mucho más maduro que esa vez y se suponía que yo igual, había muchas cosas que quería preguntarle, pero también había muchas cosas que me faltaban por recordar.
—Estoy bien — con cuidado me aleje de él — ¿Cuanto tiempo ha pasado?— quise saber.
—Un par de horas, Ariadna me informó apenas te dormiste — puso ambas manos en sus bolsillos — Lo siento, no sabía que Ambrus vendría.
—Esta bien, solo me provocó una fuerte jaqueca — le reste importancia — Te recuerdo — dije mirándolo a los ojos, él se sorprendió— Esseath bloede.
Se hecho a reír, su ronca risa era tan sexy, maldita sea, esto pasaba cuando recordaba y tenía la mentalidad de una adolescente. Sonreí. Tal vez no era tan malo tener que recordar mi pasado.
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Glosario Lengua Antigua:
Deith: Llama/ Flama/ Fuego.
Essea: Soy yo/ Yo soy.
Geas: Maldición.
Ichaer: Sangre.
Hael: Cura (prácticamente le dice Curala)
Va: Ir/Ve/Vete/haslo. (Tiene varios significados)
Conynhaela: Significa Cura rápida, por lo que lo tome como un hechizo de curación.
Va Faill: Adiós.
Morvudd: Enemigo(s)
Raenn: Correr/ Corre.
Veloë: Veloz/ Rápido.
Abb: Huir/ Huye.
Bloede: Maldito/Puto/Estúpido/Idiota/Imbécil.
Minne: Amor/Enamorado(a)
Thaesse: Callate (callarse)/Silencio.
Esseath: Tú eres/ Eres tú.
Que o quien es:
Náyades: Ninfas del agua dulce, con forma femenina, muy bellas, son algo orgullosas.
Elfos: Son bajos, orejas puntiagudas, ojos rojos, cabello marrón, piel más oscura. Saben usar dagas, no pueden usar magia, son mentiroso, malvados, unos asesinos.
Sirenas: Mitad mujer, mitad pez. Muy hermosas, se pueden confundir con las Neridas y Ondinas. Son malas y carnívoras, atraen a los viajeros (marinos) con su canto. Sus dientes son afilados (iguales a los de los tiburones) ellas se vuelven horribles cuando atacan para comer.
Neridas y Ondinas: Son Ninfas acuáticas, muy hermosas, mitad mujer, mitad pez, son buenas. Las Neridas ayudan a los marinos del peligro en el océano.
Fuego Fatuo: Estos engañan a las personas para llevarlos directos a sus muertes.
Extra:
Rambután: Es parecida en su consistencia a la uva y es más bien dulce.
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