01
Después de tanto tiempo podrá ver a Kurapika. Mentiría si no dijera que esta emocionado; sus latidos aumentaban al pensar en su querido amigo. Para ponerlos en contexto el último Kurta había accedido después de casi cien intentos a juntarse con Leorio, desde que se despidieron en aquel aeropuerto no habían tenido contacto alguno más que pequeños monosílabos en llamadas.
Así que la emoción no cabía dentro del cuerpo de Leorio, él quiere demasiado a sus amigos y al ser un hombre de tan gentil corazón es normal que este así.
Luego de alistarse y ponerse sus infaltables pequeños anteojos partió rumbo hacia el parque, lugar donde acordaron verse.
Sus ojos chocolatosos escanearon el parque, buscando a su amigo. Casi soltó un chillido para nada masculino cuando lo encontró con su ropa tradicional del clan. Se acercó con largos pasos y aunque pensaba asustarlo, el rubio pudo sentirlo a unos metros de distancia.
—Leorio —susurró con un tono nostálgico y algo de cariño.
—¿Que hay? —saludó el contrario resistiendo las ganas de abrazarlo, entendía que su amigo no era fan del afecto físico.
—Ven —le invitó a tomar asiento a su lado.
El silencio reinó después de que tomara asiento, pues ambos tenían tanto para comentar pero ninguno se animaba. El Kurta quería que su amigo dé el primer paso y él pelinegro temía poder incomodarlo.
—E-em ¿como estuvo todo? —preguntó Leorio.
—Normal.
Luego de contestar el rubio tuvo el impulso de auto bofetearse al ver la decaída expresión del Paladiknight.
Seguro piensa que hizo algo mal.
—Leorio yo t-
—¡Auxilio! —interrumpió un grito femenino, ambos voltearon de donde provenía.
Un hombre con el rostro cubrido -exceptuando un ojo- salía corriendo de la librería, la pareja supuso que había robado algo. Fueron corriendo a atraparlo.
—¡Largo! —gritaba y empujaba a los civiles aquel ladrón.
Kurapika y Leorio debido a su entrenamiento de cazador pudieron igualar la velocidad, acorralaron al desconocido en un pasillo.
—Si te entregas tendremos compasión —amenazó el pelinegro.
El ladrón fácilmente deducio que aquel par eran más fuertes que él, así que tiró los libros robados y levantó sus brazos en señal de derrota. Kurta se acercó para atarlo, sin embargo
—¡Cuidado! —gritó su amigo, demasiado tarde.
El hombre había tocado a Kurapika y recitado unas palabras extrañas causando un fuerte brillo que obligó a Leorio cerrar sus ojos. Cuando los abrió pudo ver que Kurapika lo había atrapado con éxito, pero ¿en qué momento se cambió de ropa?
Y ¿Por qué había un mini-kurapika tironeando de su traje con un libro en sus manos?
—¿Qué está pasando? —susurró antes de caer desmayado al piso, fueron muchas emociones de repente.
•°•°•°•
Al abrir sus ojos vio a un Kurapika con ropa de mujer sentado en el sillón de algún hotel, también a otro con unas prendas de rojo color y a uno más con ¿falda?
¿Acaso este sería otro de sus sueños húmedos para nada homosexuales con su amigo?
—Sé lo que te estás preguntando, y sí, somos todos Kurapika. Al parecer fuimos traídos hacia aquí por algún tipo de Nen —explicó el Kurapika con peluca.
—¿Qué es Nen? —indagó el de prendas rojas.
—Es-
—¡Un momento! —interrumpió Leorio— no termino de entender.
—Esta claro. —volvió a responder con ese tono algo indiferente el de peluca, parecía algo tenso.
Después de unos largos minutos el joven Paladiknight comprendió que no era un sueño y todo lo que estaba pasando era real. Sorprendentemente no estaba muy sorprendido, es decir, ya vivió muchísimas cosas y tener a tres Kurapika no podía ser tan malo ¿verdad?.
—¡Leorio! ¿Como te encuentras? —entró en la habitación un cuarto Kurapika, a diferencia de los otros dos disfrazados de mujer, éste se mostraba más amable y tenía el atuendo clásico del clan Kurta.
—Bien —contestó algo sorprendido, hace mucho tiempo no veía tan "relajado" a su amigo.
Ya son cuatro Kurapika en total memorizó.
—¿Hay algún otro? —preguntó, por si las dudas.
—Somos siete.
—¿Siete? ¿¡Siete!? —exclamó con notable sorpresa, ¿de donde salieron tantos?
Se puso de pié y pidió al Kurapika con prendas rojas que llamara al resto. Después de unos segundos aparecieron otros tres Kurapika's. Uno vestía también la ropa tradicional del clan sin embargo resaltaba una ficha blanca en su pecho, como la del examen de cazador. Otro vestía un traje negro y, a diferencia de los demás, se veía más serio y algo decaído, además de unas ojeras profundas. Por último un Kurapika niño, abrazaba su libro y veía entre asustado y maravillado a todos, sus ojos no mostraban odio alguno, es más, tenían un lindo brillo en sus ojos.
Adorable pensó Leorio, nunca imaginó ver a su amigo tan... Puro.
—¿Alguno recuerda algo? —preguntó y al mismo tiempo se sorprendió de haber hecho una pregunta útil, no es que fuera un idiota pero tampoco alguien con habilidades intelectuales altas.
—Etto, yo estaba con mi amigo Pairo cuando de repente aparecí aquí —habló el pequeño mientras estiraba la ropa de Leorio tratando de llamar su atención. Era muy adorable, el de orbes marrones sintió el impulso de meterlo en una caja para que nada en el mundo le hiciera daño, después se retó a sí mismo por lo mal que sonó eso.
—Yo estaba entrenando para poder abrir las puertas de la mansión Zoldyck —levantó la mano el de ropa roja.
Bien, eso lo recuerdo.
—Yo me encontraba con Senritsu ideando un plan para salvar a Gon y Killua —respondió el de peluca y grandes anteojos negros.
—Atrapando a Chrollo —declaró el de falda, llamando la atención de casi todos.
—Tomando el examen de cazador.
—Hablando contigo por una llamada en el parque, aunque luego tu rostro fue ensuciado con magdalenas —respondió el Kurapika amable y sonrió vagamente recordando esa escena, algo que también hizo sonreír a Leorio.
Kurapika tiene una preciosa sonrisa.
—Faltas tú. —señaló al de traje, era el que más le llamaba la atención.
—Admirando... —dio una respuesta seca.
—Tsk. Si no cooperas no saldremos de esta ¿sabes? —se quejó Leorio pero fue completamente ignorado, eso lo indignó más.
—Al parecer todos venimos de tiempos diferentes pero seguimos siendo el mismo. —dio su opinión el Kurapika con falda—¿Sucedió algo anormal antes que apareciéramos?
—Pues estábamos intentando atrapar a un ladrón cuando tocó a Kurapika y aparecieron ustedes.
—Puede ser que haya usado una técnica con Nen —dedució el de peluca y ropa negra. —Podemos preguntarle a él que lo hizo como volver a nuestros tiempos.
—La asociación de cazadores lo atrapó, querían interrogar por qué un civil podía usar Nen.
—Bueno, Kurapika, vamos —habló Leorio y los siete Kurapika lo miraron, se sintió raro por un segundo —Esto va ser complicado.
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Y acá otro intento de fic del leopika, realmente no tengo ni idea de por qué lo hice, simplemente escribí cosas al azar y ya kdjdj.
En fin, esto tendrá dos o tres capítulos supongo.
¡Muchas gracias por leer!
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