Cap 2: Huéspedes 1/2

4 horas antes...

—¿También te obligaron a venir?

Un joven de cabello bicolor levantó la mirada de su libro para ver sentado a su lado a un chico de casi su misma edad, de ojos y cabello morados. 

—Algo así. Mis hermanos lograron convencer a mi viejo para que me mandará de vacaciones aquí.

—Mi tutora y mis tíos prácticamente me obligaron a tomar unas vacaciones —respondió su compañero de asiento.

—Les agradezco a mis hermanos lo que hicieron, así no tengo que escuchar nada más acerca de mi compromiso.

—¿Compromiso?

—Mi padre quiere casarme con una mujer de nuestro nivel a menos de que yo consiga pareja antes de mi cumpleaños.

—¿Y es...?

—En menos de un mes.

Ambos siguieron platicando durante todo el viaje en barco.

El acceso al pueblo como turista o visitante es mucho más sencillo que la reservación hotelera. La reservación se hace con 3 semanas de anticipio, con formularios confidenciales y muy estrictos.

Para llevar a los huéspedes, primero viajan en avión en dirección a la costa, en donde los espera un barco rumbo al pueblo. Al desembarcar por el puerto, deben ir en una gran balsa por el río, dejando a los clientes contemplar las hermosas flores de cerezo al dirigirse al hotel. Eso es lo que significa Sakura ni kakusareta, "escondido en las flores de cerezo." El viaje es muy cómodo, pero algo largo, así que en total dura unas 3 horas.

Finalmente el bote se detuvo en el edificio e invitaron a los pasajeros a bajarse y buscar su equipaje —transportado en otro barco— para identificarlo y llevárselos a sus cuartos. 

La primera de ellos en llegar fue Mei Hatsume, reconocida arquitecta, pues había cobrado un favor personal de su tutor y amigo de ingeniería mecánica, Higari Majima.

Poco después, comenzaron a formarse los demás, y el dúo de compañeros de viaje vió como se les acercaba una bonita chica de cabello negro.

—Shoto-chan, ¿te gustaron los árboles de cerezo? Yo tomé varias fotos.

—Disculpa pero, ¿quién eres? —preguntó el de orbes morados.

—Ups, lamento mi descortesía. Soy Momo Yaoyorozu. Shoto-chan y yo somos amigos desde la infancia.

—¿Primogénita de los dueños de Creati? —la chica asintió—, yo soy Hitoshi Shinsou, vicepresidente de la compañía Midnight.

—¡¿Entonces conoces a la gran Nemuri Kayama!? —Momo preguntó con emoción. Nemuri era una gran inspiración para ella por haber empezado la compañía a la corta edad de 17 años.

—Sí, ella de hecho es...

Las puertas se abrieron dejando pasar a los nuevos huéspedes. En total eran, sin contar a Mei, 10 huéspedes. Cuatro de ellos iban en pareja y los demás en solitario.

Se formó una fila y el recepcionista empezó a trabajar, atendiendo primero a una pareja de casados.

—Buenos días, ¿a nombre de quién es la reservación?

—De Mina y Hanta Sero —contestó la joven pelirrosa.

—Un placer atenderlos señor y señora Sero, su habitación es la 207.

—Muchas gracias amigo —Hanta tomó con una mano la llave y con la otra la mano de su esposa.

 Tenya los miró con una sonrisa y prosiguió su trabajo.

—Su nombre por favor joven.

—Soy...soy...Tama-Tamaki, Amajiki... —contestó un nervioso chico de pelo azul.

—Entendido señor Amajiki, me pone contento atender al hijo de tan famosa escritora. Su habitación es la 310.

—Mu-muchas gracias —se retira rápidamente.

—Sus nombres por favor.

—¡Ejirou y Tetsutetsu Kirishima! —respondieron al unísono el pelirrojo y peligris.

—Su habitación es la 414.

—¡Gracias! —respondieron nuevamente a coro.

Tenya negó con la cabeza mientras sonreía.

—Señorita, ¿cuál es su nombre?

—Soy Ochaco Uraraka.

—Muy admirable el trabajo de sus padres. Su habitación es la 519.

—Gracias —se retira.

—Siguiente.

—Hitoshi Shinsou.

—OK. Su habitación es la número 625.

—Entendido, muchas gracias.

El siguiente cliente no esperó el saludo del recepcionista y rápidamente dijo su nombre.

—Fumikage Tokoyami.

—Entendido señor, se hospedará en la 732.

—Claro —se retira.

Momo y Shoto no eran pareja, pero se acercaron al mostrador al mismo tiempo.

—Momo Yaoyorozu.

—Shoto Todoroki.

Tenya se sorprendió al ver a los hijos de la compañía Creati y la industria Endeavor. 

—Sus habitaciones están en el último piso. Señor Todoroki la suya es la 1000 —le da la llave—.Y señorita Yaoyorozu, la suite presidencial se encuentra en la número 1050.

—Muchas gracias —ambos se retiran.

—Les pedí a mis padres una habitación sencilla —Momo deja escapar un suspiro.

—Ya he ido a tu casa y tu habitación es más lujosa que una suite, creo que lo hicieron para que no sintieras nostalgia.

Momo soltó una risita mientras tomaban juntos el elevador.

Como era bastante temprano —y estaba hambriento—. Hitoshi fue al restaurante a desayunar. El lugar era bonito, pero se sintió incómodo al ver las miradas coquetas de las camareras y otras comensales. Finalmente encontró un sitio apartado y se pudo relajar.

—Solo quiero tener un desayuno tranquilo —masculló mientras leía el menú.

De pronto, escuchó y vió como enfrente de él depositaban una taza de café con un gato dibujado con crema.

—Yo... no ordené eso.

—Lo sé, es de parte mía.

Hitoshi miró al camarero enfrente de él, vistiendo un clásico uniforme de chaleco y corbata negros y un delantal.

—No me gustó su incomodidad por mis compañeras.

Denki había visto al cliente llegar y comenzar a sentirse molesto por los coqueteos de sus compañeras. Él no iba a negar que Hitoshi era guapo, pero no es para nada agradable que la gente no deje de mirarte cuando haces algo que deseas realizar con paz. Así que hizo uno de sus famosos cafés con dibujo, muy efectivas para combatir el desánimo y mal humor.

—Pues, muchas gracias. Y es un lindo gato.

—Se nota que amas a los gatos —Denki se sonrojó y se puso nervioso— ¡Lo lamento, eso suena personal!

—No te preocupes, mis amigos y conocidos saben perfectamente que adoro a los gatos. Más con el broche de gato que mi prima me hizo —le enseña un gato hecho con cartón y ojos móviles.

—Es bastante bonito —sonríe.

—Como sea, voy a ordenar el desayuno 4.

—Enseguida.

Mientras buscaba su libreta, la vio en la mesita —pues la había dejado ahí mientras servía el café—, pero al momento de tomarla, accidentalmente su mano y la del cliente se tocaron (Hitoshi estaba intentando dársela).

—Lo siento mucho señor —dijo Denki sonrojándose aun más. 

—No te preocupes —Hitoshi tenía un sonrojo menor— solo sería eso. Gracias.

Vio al mesero irse de forma rápida y algo torpe. Decidió probar el café mientras aún estuviera caliente, quedando maravillado por esta bebida.

Delicioso.

Luego de una llamada con su hermana mayor, el joven Todoroki había decidido recorrer el jardín del hotel. Por más áreas atractivas que hubiera, su sitio favorito siempre sería el jardín.

A su madre le encantaban las flores y desde pequeño a el y a sus hermanos les había enseñado lo maravillosas que son. Él especialmente quedó fascinado por esos regalos de la naturaleza, por lo que en su departamento tenía hermosas macetas (actualmente su hermano Touya las estaba cuidando para que estas no murieran)

Se detuvo al observar los tulipanes rojos, su flor favorita. No eran iguales a los procesados y cortados para hacerlos adornos o aquellos inundados de pesticidas. 

Las manos de aquel que los cuidara sin duda eran las de un ángel.

—Lindo pasto, hermosas flores —se detiene—. Pero que bonito arbusto.

Cuando acarició ese misteriosamente suave arbusto, escuchó un reclamo.

—¡Oye!.

En ese momento, pudo conocer al jardinero que había logrado cultivar los hermosos florales.

Y vaya que es un ángel.

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