Cap 16: Mi amor 2/2 (+18)
Dedicado a Hikary2008
🔞CONTIENE ESCENAS SUGESTIVAS🔞
Un pequeño rubio escuchaba atentamente las historias que un ojeroso le estaba relatando, algunas sobre él y otras sobre su familia.
—Una vez, cuando tenía 7 años, atrapé a mis tíos en pleno acto.
—Ay por Dios —aun tratando de sonar preocupado, su sonrisa delataba un poco de burla por esa situación—, ¿y cómo reaccionó tu mamá?
—Me empezó a abrazar mientras le gritaba par de calenturientos a mis tíos. La verdad no tenía ni idea de lo que hacían hasta años después, pero aun así no me causa miedo recordarlo.
—Yo tuve suerte y nunca vi a mis padres hacerlo, que sepa yo —mira al techo pensando.
—¿Y nunca pensaste que tal vez mientras ibas a la escuela tus padres aprovecharon?
—¿Aprovechar qué?, ¿limpiar la casa para que no la limpiara yo? —pregunta inocentemente.
—Eh, no... Aguarda un segundo, ¿tú limpiabas la casa?
—Al principio a escondidas, pero me atraparon. Me dijeron que no tenía que hacerlo, que ellos se encargarían de eso. No me sentí contento porque en serio quería ayudar.
—¿Y cuántos años tenías?
—Cinco.
—Denki, está bien que un niño ayude en algunas tareas domésticas, pero no realizarlas todas.
—Así me educaron en el orfanato —se acomoda en la cama de tal manera de quedar sentado con las rodillas arriba, en donde deja sus brazos descansar.
—¿Qué clase de orfanato pone a trabajar de esa forma a los niños?
—Niño, en realidad. Era el único que hacía los quehaceres junto con las demás niñas.
—¿Por qué?
—Las directoras descubrieron y revelaron a todos que yo era un doncel, por lo que me volví la burla del lugar,un fenómeno, una niñita —abraza sus rodillas—. A mí y a algunas niñas nos ponían a limpiar el orfanato mientas los demás gozaban de la gran vida y eran adoptados por las mejores familias. Yo... solía asumir varias responsabilidades para que las niñas sufrieran menos. Eso —empieza a quitarse la sudadera— me dejó muy tristes recuerdos.
En ese momento Hitoshi se dió cuenta de que Denki tenía varias cicatrices en los hombros, brazos y muñecas. Ahora entendía por que era el único de los meseros que usaba la camisa manga larga y por qué siempre viste cubriendo sus brazos aun si hay calor.
—Todas las familias que querían adoptarme eran ahuyentadas por ellas al saber que era doncel. Sin embargo, solo hubo una familia que realmente se interesó en mí y me acogió como a uno suyo. Katsuki fue el primero en conocerme y rápidamente me dijo "pronto tú y yo vamos a ser hermanos". Meses después finalmente pude salir de ese lugar.
—¿Y nunca dijiste que te maltrataron?
—Lo hice, pero mis padres no podían hacer mas. Desearía, poder haber ayudado a las demás. Pero tuve suerte, pues unos meses después el orfanato cerró para construir uno nuevo, y las directoras fueron despedidas y escaparon del pueblo, pues varios niños, incluyéndome, confesamos todos los malos tratos que ellas nos dieron —sonríe nostalgico—. Ahora me siento feliz al saber que los niños que esperan una nueva familia están bien cuidados. Me alegra... de que seguramente habrá un niño doncel o una pequeña baronesa que no sufrirá lo mismo que yo.
¿Quién hubiera imaginado que un ser tan dulce tendría un pasado tan amargo y, aun así, tener plasmada en su rostro la más pura de las sonrisas?
—Denki, lamento mucho que tuvieras que vivir todo eso. Yo fui adoptado de bebé y creo que por eso no sufrí lo mismo que tú.
—Venimos de diferentes mundos, Hitoshi. Tú al menos no eres consciente de que tus padres biológicos dejaron este mundo. Nunca volvería a jugar al escondite con mi papá o comería el delicioso pastel de mamá. Los... los extraño mucho.
Los hombros del más joven fueron suavemente acariciados por su acompañante, quien trataba de demostrar apoyo, no lástima.
—Ellos seguramente están muy orgullosos de ti Denki. Y ellos te mandaron a los mejores padres del mundo, ¿no? —sonríe y contagia al rubio de felicidad.
—Tienes razón, ellos aun viven en mí. Y mis padres adoptivos son la mejor pareja que pude soñar. Mi papá Masaru cocina de maravilla y mi mamá Mitsuki siempre me contaba historias para dormir.
—Y también está tú hermano.
—Sí, Katsuki es el mejor hermano del mundo. Siempre me cuida y a veces me deja dormir en su cama, más cuando tengo pesadillas.
—Si no fuera porque son hermanos, deberías casarte con él.
—Uy no, no podría —alega dramáticamente—. A mí ya me gusta alguien.
—¿En serio?
—Sí, me gustas tú —se cubre la boca asustado.
¡Ya está Denki Bakugou! Haz cavado tu propia tumba.
—¿Yo... yo te gusto? —Hitoshi se sonroja mientras peina un poco su cabello.
—N-no... bu-bueno sí —comienza a colorarse—. O sea, eres alguien muy genial y un chico grandioso... pero es que... ¿quién no se enamoraría de ti? Porque... yo te amo pero...
—También me gustas mucho Denki —se acercó levemente a su rostro y esperó a que Denki se calmara—. Tú no te fijaste en mi estatus o fortuna, tú viste a un chico normal. Eso es lo que más me llamó la atención de ti, que me trataras como un igual, que te preocuparas por mí y que eres un amor de persona. Eres increíble, y, si tuviera que decir mas razones para amarte, creo que no terminaría nunca.
Sus cuerpos actuaron a la par de su corazón y se fundieron en un dulce tacto boca a boca, durando lo suficiente para separarse solo por falta de oxígeno.
—Denki, ¿podrías ser mi novio? Se que es una locura porque solo nos conocemos una semana.
—Hitoshi —toma sus mejillas para verlo—. La vida es una locura.
Un nuevo beso le dio a entender de que la respuesta era positiva.
Sonidos húmedos inundaban la habitación de un huésped heterocromático, el cual se encontraba besando impetuosamente los labios de un joven jardinero de cabello verde.
Estaban batallando con sus lenguas y disfrutando del dulce sabor de sus bocas, hasta que la camisa de Izuku comenzó a bajarse, para sorpresa de Shoto.
—Izuku —se separa—, tienes unos bonitos hombros.
—¡Ay! Lo siento, la camisa se me suele bajar de los hombros.
—¿De que te disculpas? La vista es hermosa —besa uno de sus hombros.
—¡Eso da cosquillas! —se ríe.
Los labios de Shoto fueron subiendo lentamente del hombro izquierdo hasta el cuello del peliverde, quién aun se encontraba riendo por el contacto.
—Tu piel es suave —muerde tiernamente su mejilla.
—Y tus labios son muy cálidos —acaricia su cabello.
Se tomaron un pequeño descanso para contemplarse y darse nuevamente un piquito
—Eres tan hermoso Izuku.
—Tú también lo eres. De alma y de cuerpo.
La ropa le comenzaba a estorbar a Izuku y comenzó a bajar cada vez más la playera, hasta que Shoto hizo el favor de sacarsela, disfrutando del torso tan bien trabajado de su pareja. Sus manos se colocaron en sus hombros y dejo unos leves apretones, sacando suspiros como recompensa.
—Te gusta, ¿eh? —asiente levemente—. Creo que estoy comenzando a sentir calor.
El bicolor se enderezó levemente y comenzó a desabotonar su camisa blanca, exponiendo su cuerpo entrenado y con exquisitez visual para el peliverde.
—¿Te gusta lo que vez? —acaricia su cuello.
Uno de sus dedos rozó levemente en un sitio detrás de los lóbulos del pecoso, provocando una reacción inesperada.
Al volver a acariciar esa zona, el peliverde volvió a gemir deliciosamente, para deleite del heterocromático.
—Mi Izuku, eres tan sensible.
Los labios que antes besaban la boca del más bajo fueron a la oreja derecha y mordieron suavemente el lóbulo, sacudiendo el pequeño cuerpo.
—Tienes un aroma delicioso —olfatea su cuello tiernamente.
—Shoto... nos... pueden escuchar.
—Entonces —apaga la luz—, vamos a pasar una larga y silenciosa noche juntos.
Los besos se volvieron cada vez más profundos, más dulces, más... afrodisíacos.
Las manos de Izuku fueron atrapadas por las muñecas sobre el colchón y su voz se empezaba a quedar ronca por las estocadas tan profundas que sentía por parte de Shoto.
Para evitar ser tosco, besaba cariñosamente su cuello y labios para que al menos se sintiera más a gusto.
—¿Quieres que te suelte?
—Es- estoy —gime—. Yo estoy... ah... bastante bien.
De todas formas lo suelta y, de manera algo torpe, las manos ya liberadas lo abraza cálidamente, aunque, al sentir otra embestida, no puede evitar apretar su espalda.
—L-lo siento.
—Des-descuida —lo besa otra vez.
Maldición, que bueno que Tsuyu tuvo la amabilidad de darle condones lubricados en su bolsillo.
Mañana lo molestaría mucho por eso.
Pero de algo está agradecido.
Esa cita tan hermosa se volvió el recuerdo más maravilloso para Izuku y Shoto, pues al final ambos pudieron encontrar a la pareja perfecta.
—¿Te gusto? —la mira con los ojos muy abiertos.
—Sí... desde esa primera carta.
La reacción de Ochaco era totalmente predecible. Se sonrojó hasta no poder más, tartamudeo, rió nerviosamente y trató de evadir la mirada.
Tsuyu continuó hablando aun con esa reacción.
—Me gusta tu forma de escribir, tu ortografía, los corazoncitos que dejabas. Y de ti... amo tus ojos y tu bonita cara. Tus mejillas son preciosas y tu mirada es muy calmada y dulce, como tu personalidad y alegría. Me gustas, Ochaco. Estoy enamorada de ti y espero algún día poder ser tu novia.
La castaña al fin se calmó un poco, conservando únicamente el sonrojo de sus mejillas.
—Dejame adivinar, no soy correspondida.
—No... es eso —mira hacia abajo—. Es que... creo que también me gustas. Desearía aceptar tu propuesta pero... necesito tiempo para pensarlo.
—Entonces no me rechazas, pero tampoco me aceptas.
—Quisiera que fuera más fácil de explicar.
—Ochaco —toma su mano—. Esta bien si necesitas tiempo. Yo esperaré tu respuesta aunque tardes mil años en responder.
Alzó la mirada nuevamente para contemplar una dulce y comprensiva sonrisa.
—En fin, debo irme —se levanta—. Nos vemos mañana Ochaco —sale de la habitación.
Apenas cerró la puerta detrás de sí, Tsuyu soltó un gran suspiro.
—Estar enamorada no es nada fácil.
Mientras Mirio usaba el baño, Tamaki revisó nuevamente la televisión en busca de una película más. Ya eran las 11 de la noche y casi todas las películas le parecían aburridas.
Se detuvo un momento al ver una película, al parecer tranquila, desmentido al poco tiempo en el que un monstruo saltó en la pantalla y lo asustó de gran forma, apagando la televisión mientras cerraba los ojos.
Su corazón comenzaba a acelerarse, su pecho dolía, le faltaba el aire y sus sentidos estaban disparatados. Agarró su camisa con fuerza y apretó los párpados.
—¿Tamaki estás...? —corre rápidamente al ver su estado—. ¡Tamaki!, ¿Qué te ocurrió? —tomó suavemente su mano esperando a que se sujetara, lo cual hizo—. Respira, tranquilo. Inhala y exhala —comienza a calmarse. Escuchame, mirame, ¿qué puedes ver?
—L-las luces... la... la habitación y... las sábanas...
—¿Que hueles?
—Hay... olor a naranja —esto debido a los refrescos que bebieron— y-y a... palomitas.
—¿Qué oyes? —empieza a acariciar su mano.
—El... el aire acon... di... cionado.
—¿Qué puedes sentir?
—La... tela suave... el... el colchón y...
Al darse cuenta, vio su mano agarrando la de Mirio. Era un agarre fuerte, pero de tacto delicado. Sus manos eran cálidas y suaves, lo que le traía paz en ese momento.
—Lo hiciste muy bien Tamaki, ya paso —acaricia su hombro—. Solo fue un susto, ese monstruo no te dañará. Estás bien, estás aquí. Estoy contigo.
—Lo... lo siento —los ojos de Tamaki comenzaron a humedecerse y pequeños hipidos salían de su boca.
—¿Qué ocurre? —inclina la cabeza.
—Te... hice preocupar —su voz sonaba entrecortada.
—Claro que me preocupé. Tamaki, el que yo quiera cuidarte no me molesta —lo empieza a acostar—. No solo es porque eres un huésped. Te tengo mucho aprecio, eres un gran amigo. Yo... yo te quiero.
Los ojitos aguados miraron la tierna mirada azul.
—¿Tu... tú me quieres?
—Mucho.
—Es... que... yo... no te quiero
—¿Eh?
—Yo... yo —cierra los ojos—. Yo te amo Mirio.
El rubio se sorprendió ante tal confesión del chico. Sus manos aun se encontraban juntas y estaban a escasos centímetros del otro. Delicadamente acunó el rostro del peliazul y lo incitó a hacer contacto visual. Tamaki seguía con algunas lágrimas, Mirio empezaba a trazar una sonrisa.
Ninguno se dio cuenta del momento en el que se fundieron en un emocionante beso boca a boca. Abrazaron al otro y se separaron poco después.
—Creo que yo también te amo Tamaki.
Apagaron la luz del cuarto y dejaron que la luz de Luna los alumbrara.
—¿Puedo pasar la noche aquí contigo? —susurró Mirio.
—Ojalá pudieran ser todas las noches —se acurruca—. Buenas noches Mirio.
—Buenas noches, Tamaki-chan.
HOLAAAA!!!!!!!!!!!!!!
Espero que les haya gustado el capítulo, por fin subido después de días en borradores.
No hay curiosidades que decir de este capítulo, la gran mayoría son escenas improvisadas y con toques de mi marca personal.
Lamento que este capítulo no sea tan bueno como los anteriores, pues esto es la segunda parte del anterior. Pero pronto subo un capítulo mejor.
Sayonara.
ALERTA DE SPOILER (SIGUES BAJANDO POR TU VOLUNTAD)
3.........
2......
1...
Habrá un nuevo huésped en el hotel.
Woxi fuera.
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