Juntos (RamPoe)
Poe era un chico simple de dieciocho años, que amaba tomar café, leer, escribir y acariciar a su mapache. Hubo un baile en la ciudad, que hizo su tío, el rey Francis, en ese baile conoció a un chico misterioso, un lindo, dulce y gentil, aunque un tanto arrogante, chico de quince años...aun que el misterio no duro mucho, ya que se enteró que él era hijo de Fukuzawa, uno de los de rivales más grandes de su familia. Su tío al verlo hablar con él, le prohibió hablar con él, y lo mismo fue para Rampo
Ambos se negaban a la idea de dejar de verse, ya que esa noche, al bailar y ser mirados por todos..habían sentido una chispa, algo especial
Edgar siempre estaba encerrado en su habitación, era un hábito, el cual ahora le favorecía. Rampo todas las noches, cuando sus padres dormían, iba a la torre en donde estaba la habitación de Poe
—Psss
Rampo agarró una piedra y la arrojó por la ventana, segundos después Poe se dejó ver por la ventana, y arrojó unas cuentas hojas por ella. Rampo tomo las hojas y las empezó a leer, amaba esos escritos, escritos que dejaban en evidencia los sentimientos de Poe
—..Huyamos
Sugirió con seriedad Rampo mirando la expresión de sorpresa del mayor
—¿Q-qué?
—Seamos serios unos momentos... ambos sentimos un amor profundo, a pesar de ser tan jóvenes..¿Tiene sentido estar distanciados solo por qué nuestras familias así lo quieren? Es nuestra vida, nuestras decisiones.. Edgar, ¿Estás dispuesto a luchar para tener un final feliz?
—..¿Qué debo hacer?
Rampo no pudo evitar sonreír al escuchar la pregunta de su no formalmente novio
[ × × × ]
Rampo cabalgaba a caballo con Poe aferrándose a su cintura para no caer, Edgar podía sentir el dulce y varonil olor del menor, ese olor lo tranquilizaban
—..¿Qué haremos ahora?
—Un amigo me consiguió una cabaña en el bosque, cerca de un pueblo. Viviremos ahí y cosecharemos papas, paltas, tomate, naranjas, muchas cosas. En el día iré a trabajar al pueblo y en la noche volveré y pasaremos toda la noche juntos
—..Me da miedo...
—Entiendo, es difícil huir de casa
—No..me da miedo que cambies de opinión..tienes quince años, aún eres joven
—Puede que sea joven, pero no idiota, jamás te dejaría ir, eres el indicado para mí, lo sentí esa noche cuando bailamos..así que..lo haré formal y de manera correcta...Edgar..¿Quieres ser mí novio?
—..¡Si!
Y así siguieron cabalgando en el anochecer
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