EL PRINCIPIO DEL FIN
La noche era joven, pero aun así, la niebla y la espesa oscuridad se adueñaban de cada rincón de la ciudad. Entre toda esa penumbra, iba ella cual alma en pena vagando por las desoladas calles londinenses. Para ella, la noche era más oscura y tétrica que para nadie más crueles palabras de un doctor que cayeron sobre ella como un balde de Agua fría retumbaban en cada recoveco de su ser -Hicimos todo lo que pudimos pero su situación era deplorable, las esperanzas eran escasas desde antes, mi mas sentido pésame- dijo aquel de bata blanca. Su cara, ya demacrada por tantas largas noches de desvelo se vio anegada en lágrimas una vez mas, lágrimas de dolor, lágrimas contenidas durante horas, horas en las que maquilló su dolor con una expresión insondable pretendiendo ser fuerte mientras su interior era todo un remolino de emociones. Y allí iba luchando contra el frío de la noche y en cada paso, en cada sollozo ahogado, sentía que se le iba la vida, la joven Flor estaba consciente de que su tormento nocturno no hacía mas que comenzar.
Lentamente abrió la puerta de aquel lugar al cual alguna vez pudo llamar "hogar" y ahora no era mas que un local colmado de hermosos recuerdos de una satisfactoria vida en pareja, recuerdos que le harían imposible su existencia, cerró la puerta tras de sí y automáticamente su vista de dirigió a aquel cuadro que contenía el momento mas feliz de su vida, el día en que conoció a su amado Julian, lo tomo con mimo entre sus manos y lo abrazó con medida fuerza mientras se deslizaba suavemente su espalda contra la puerta, dejándose caer al suelo, lo observó unos segundos y por primera vez en semanas un atisbo de sonrisa se asomo entre sus labios...
Era un hermoso atardecer de febrero y ella se dirigía al edificio mas alto de la ciudad con el único objetivo de poner fin a su miserable vida, con la inesperada muerte de sus padres y el despido inminente de su trabajo ella se rindió y decidió no luchar mas y optó por la opción más fácil, librarse de ella...
Él, se encontraba como cada tarde, sentado en el mismo banco de siempre, tocando su guitarra, alegrándole la vida a todo ser que por allí pasaba, valiéndose de sus melodiosas tonadas. Hasta que la vio a ella, quizás le llamaron la atención sus apagados ojos, su mirada cabizbaja, el pesar de su aura o tal vez sólo vio la muerte dibujada en su rostro pero algo hizo que él la tomara de su mano y la sentara a su lado, sin pronunciar ni una palabra comenzó a tocar la canción mas alegre y movida que jamás hubiera tocado, ella solo lo miraba anonadada y sin mas sus ojos recuperaron su brillo y en su rostro apareció un pequeña sonrisita...
Esa tarde fue la mejor de sus tardes, una de esas en que las palabras sobran y los sentimientos se tienen a flor de piel.
Quejumbrosa, Flor se levantó del incomodo lugar que había escogido como asiento, su cara se contrajo en un mohín y un leve gruñido escapó desde lo mas profundo de su garganta debido al dolor punzante que azotaba contra su espalda, con pasos menudos se acercó al reproductor de música, no muy lejos de ella y la melancólica melodía de una canción cuya letra desconocía no se hizo esperar y poco a poco aquella residencia se vio cada vez mas sumergida en un ambiente lúgubre y pesadumbroso. Trastabillando, se acercó a la nevera buscando sosiego en el peor de los compañeros el ALCOHOL...
No fue un trago, no fueron dos, fue una botella entera de Jack Daniel's, su garganta ardía pero el llanto ya había cesado y ahora, postrada en la entrada del que hace una semanas era el cuarto de ambos, conjeturaba todo tipo de cosas sin sentido, los recuerdos, uno a uno se reproducían en su mente cual cinta de película. Noches...noches de pasión, de sexo desenfrenado de sudor, de alientos mezclándose, de cuerpos fundiéndose, noches sin pudor, donde los pensamientos pasaban a un segundo plano, noches simplemente maravillosas, besos, abrazos, discusiones, caricias, palabras, un universo de palabras, promesas, brillo, perfección, días vividos intensamente. Todo esta avalancha de sensaciones asfixiaba a la pobre Flor, se sentía tan pequeña ante todo lo que habían construido juntos que no hacía mas que ofuscarse al ver que todo se desmoronaba y ella solo podía observar el trágico deceso de lo que fue una era de puro resplandor en su vida. Sin nada más que hacer se dejó llevar, dejó que su mente corriera cual caballo en un valle, libre como el viento....
Solemne promesa esculpida por dos cuerpos anhelantes bajo la luz de la luna, sus pies se revolvían gozando de la agradable sensación que la arena les provocaba, en sus narices penetraba el delicioso olor a mar, a salitre, esa noche, los ojos de ambos tenían un brillo genuino, el húmedo viento alborotaba sus cabellos, eran la viva imagen de la perfección y el romanticismo...
- ¿ Prometes que pase lo que pase y sin importar qué, te mantendrás siempre a mi lado ?- dijo la hermosa joven.
- Incluso en las peores circunstancias, aunque todo parezca gris y oscuro yo estaré ahí para ti y seré tu lucero alumbrándote el camino, tu y yo estaremos JUNTOS POR SIEMPRE...La sonrisa de ella ante la respuesta de su amado brilló, y brilló tanto que terminó eclipsando a la tenue y blanquecina luz de la luna; un apasionado beso, consumó el amor verdadero que ambos sentían, sus labios se enlazaron y se movían al compás que les dictaba los latidos de sus corazones, el mundo se detuvo para ellos y solo las olas fueron testigos de ese fuego naciente que jamás sería apagado...
Al recordar las palabras de su amado "tu y yo juntos por siempre" Flor se levantó de golpe y por primera vez aquella noche en su rostro se reflejó la firmeza y la decisión de acero, tomó la botella vacía que yacía a su lado en el suelo y se dirigió al baño...
En un ágil movimiento de su brazo arremetió contra la pared haciendo añicos la botella, se agachó y recogió un pedazo de tamaño considerable que sirviera para su cometido. Todo estaba listo, hoy comenzó todo y hoy mismo terminará, Flor se despojó de sus prendas y se introdujo en la bañera llena con agua, observando el trozo de vidrio todavía en sus manos, luego sus grandes ojos cristalizados por el miedo se posaron sobre la parte interior de su muñeca, con manos temblorosas acercó el vidrio a su piel y cerró sus ojos apretándolos con genuina desesperación y después de pensarlo tantas veces cometió su crimen final, ese que acabaría con su miseria, una ultima lágrima corrió por su rostro, su muerte era inminente la sangre brotaba como cascada desde su brazo, comenzaba a respirar con dificultad. En su último aliento de vida Flor conjeturó en lo que fue un susurro aquella promesa que ni siquiera la muerte pudo quebrantar:
"TU Y YO JUNTOS POR SIEMPRE"...
FIN🍂
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