Turf - Parte 2
—Muy bien, metamos a nuestros stands para interrogar al usuario ebrio, ¿de acuerdo?
—Esperá —interrumpió el mayor García mientras cargaba el pesado baúl junto a Cerati—, ¿se puede hablar a través de un stand?
—¿Se puede hacer eso? —intervino Cerati.
—Sí, solo deben de concentrarse para caminar y hablar a la vez —respondió Gabriel a las interrogantes de sus compañeros que habían cargado el baúl por 100 metros y faltaban otros 100.
Cerati y el mayor García se miraron y se encogieron de hombros. Gabriel miró a JoJo y Miranda que caminaban a su par en la acera del frente. Todo estaba marchando como él esperaba.
—A la cuenta de uno... —Cerati estaba listo para activar a su stand y meterlo dentro del baúl—... dos... —el mayor estaba más que concentrado, tal movimiento debía hacerlo rápidamente para que otro usuario de stand que esté cerca no sepa su identidad—... ¡tres!
Torre de Babel, Soda Stereo y Ultraviolento salieron de sus respectivos usuarios y entraron dentro del baúl, encontrando al usuario de Mosca Tse-Tse pasando su lengua entre sus dientes. Torre de Babel chasqueó sus dedos-bolígrafos, encendiendo la vela para iluminar el oscuro baúl.
—¡Carajos! Ya me fui al infierno —dijo el usuario de Mosca Tse-Tse, esta vez con menos acento de ebrio.
—No te pases de listo —dijo Gabriel a través de Torre de Babel. Clavó uno de sus dedos en la costilla del usuario, provocando sangrado.
—¡Aaahhh!
—Oye, Gabriel. Lo necesitamos vivo y despierto —mencionó Soda Stereo, con la voz de Cerati.
—Despreocúpate, Cerati. Es una técnica de interrogatorio que aprendí en Londres —contestó Torre de Babel.
—¿Me van a dar más ron o no? —preguntó el usuario.
—Antes que nada, dinos tu nombre —interrogó Ultraviolento.
—S-Soy Sergi, tengo 43 años y no tengo trabajo alguno. Bueno, lo poco que gano lo gasto en bebida.
—¿Quién te paga? —interrogó Torre de Babel.
—No sé —dijo Sergi, encogiéndose de hombros y exagerando una mueca en su rostro.
—¿No sabes quién te paga? —preguntó Torre de Babel.
—No.
—¿No? —preguntaron Torre de Babel, Soda Stereo y Ultraviolento a la vez.
—Digo si... ¡hip! —contestó Sergi con un erupto.
—Ya sé —comenzó Ultraviolento muy animado—, hay que castrarlo lentamente hasta que diga algo de valor.
—¡Apoyo la idea! —exclamó Soda Stereo haciendo un círculo con sus dedos.
—¡Comencemos de una vez! —exclamó Torre de Babel, abriendo el pantalón de Sergi.
—¡¿Qué?! ¡No, no, no! ¡Eso no por favor!
—Entonces colabora. Si lo haces, te podrás ir —dijo Torre de Babel.
—E-Esta bien, diré todo lo que sé.
—¿Qué es lo que sabes?
—No sé.
—Mayor, cástrelo de una vez —enfatizó Torre de Babel.
—¡Con gusto! —Ultraviolento sacó un pequeño cuchillo y comenzó a pasarlo dentro del pantalón de Sergi.
—¡NONONONONO! ¡No, por favor! ¡No! —exclamó soltando chillidos de auxilio—. ¡No sé lo que quieren saber ya que no me preguntaron!
—¿En dónde se encuentra el Gran Maestro? ¡Dilo! O los cerdos se comerán tus bolas —Torre de Babel estaba enfurecido.
—Y-Ya les dije que no sé quién es el Gran Maestro.
—¿Seguro?
—S-Sí. Si lo sabría, se los diría, la verdad que no me importa guardar secretos.
—Hmmm...
Los tres stands meditaron las palabras de Sergi, hasta que Soda Stereo rompió el silencio.
—¿Cómo es que funciona el stand de este sujeto? —preguntó a Torre de Babel.
—Literalmente, el usuario debe estar dormido o inconsciente para que esa mosca salga.
—¡Esa es la respuesta! —concluyó Soda Stereo—. ¿Recuerda lo último que soñó?
Sergi quedó intrigado por la pregunta del stand, sin embargo, él sí recordaba.
—Tengo un sueño recurrente. Siempre es de noche y vuelo por todo Buenos Aires. De un momento a otro, estoy en un enorme patio al frente de una pileta muy rara por donde entro a una especie de cueva parecida a un monasterio.
—¿Pileta? —preguntó Soda Stereo.
—Sí, esas cosas que botan agua.
—¡Ah! ¡Ya sé qué es una pileta! ¿Pero cómo era?
Torre de Babel interrumpió la conversación.
—Ya sé donde está el Gran Maestro.
Mientras ellos interrogaban a Sergi, JoJo y Miranda caminaban de lo más normal en la acera hasta que Miranda soltó una pequeña carcajada dentro de la manta que cubría casi todo su rostro.
—¿Qué es tan gracioso? —interrogó JoJo con curiosidad por la repentina risa de su compañera.
—¡Che! Esos tres vestidos así me hacen recordar a mis amigos de la infancia. —Ella abrió un poco la manta, dejando ver su rostro ruborizado y su piel blanquecina—. De niña vivía en una caravana circense que viajaba a todas las ciudades del país.
»En uno de esos viajes, descubrí a Mariposa Tecknicolor. Hasta ese momento no sabía lo que era por lo que me asusté al verla. Pero cuando vi que era inofensiva, empecé a descubrir sus secretos. Por lo que poco a poco descubrí su habilidad. Aunque esto parecía favorable, no lo fue tanto.
—El señor Lafourcade está dentro de la carpa, niña —dijo un payaso con la cara blanca y la nariz roja, aunque estaba vestido como un pájaro.
—Gracias, señor —contestó Miranda de cinco años. Vestía con vestido de bailarina de ballet llena de lentejuelas. Al entrar a la "oficina" del señor Lafourcade, hizo una reverencia como las princesas lo hacían. El señor Lafourcade se quedó viéndola un rato y luego dejó su puro consumido a la mitad en el cenicero.
—¿Qué querés, niña? ¿Más comida? Entonces, no hay —contestó tajantemente y sin mirarla.
—No, señor Lafourcade. Quiero mostrarle algo, sé que le gustará.
—Muéstramelo de una vez, chiquilla.
—¡Mariposa Tecknicolor! —El pequeño stand de Miranda se hizo presente, pero el señor Lafourcade no pudo verlo.
—¿Solamente querías mostrarme cómo gritabas? ¡Dejá de joder, pelotuda! —exclamó enojado lanzándole el cenicero en la cabeza.
—¡Ay! —A Miranda le dolió tanto que salió llorando de ahí.
»Ese día lloré mucho, aunque llegué a la conclusión de que solo yo podía ver a Mariposa Tecknicolor. Tenía cierta ventaja sobre el resto de la caravana. Como no tenía padre ni madre, estaba al cuidado del señor Lafourcade quien era dueño de la caravana. Y como era muy autoritario, siempre le hacía bromas con la habilidad de mi stand.
—¡Atención, pelotudos! —gritó el señor Lafourcade con su voz más ronca por el cigarro y el alcohol—. ¡Desde ahora tendrán solo dos raciones de comida al día! ¡Los animales tendrán tres! ¡Si tenemos bastante público, serán tres raciones para ustedes!
—P-Pero señor Lafourcade —comenzó una mujer embarazada vestida de payasa—, estoy esperando un hijo, no puedo comer solamente dos...
—¡Nadie te mandó a preñarte! —exclamó el señor Lafourcade dándole una fuerte cachetada a la mujer, tirándola al suelo. Todos los demás estaban quietos pero impotentes ante la acción del señor Lafourcade.
Miranda también estaba impotente al ver la agresión, así que activó a Mariposa Tecknicolor y la acercó hasta la espalda del señor Lafourcade. Con un chasquido, en la parte trasera del pantalón se formó un inmenso globo. Toda la caravana empezó a reírse al ver como el señor Lafourcade trataba de aplanar nuevamente su pantalón.
—¡Ah! ¡Dejen de reírse! ¡Dejen de reírse!
»Cuando tuve 12 años, el señor Lafourcade me dio un número propio con el nombre de Miss Lafourcade. En dicho número hacía acrobacias y trapecismo, ya que mi cuerpo ligero me lo permitía y con el paso de los años, fui atractiva para todas las personas que venían a ver mi número. Por ello, cuando tenía 17 años, reunía a más de 100 personas en un día. En uno de esos días, estuve a punto de caerme debido a que mi mano se resbaló del trapecio y el siguiente estaba muy lejos de mí, así que activé a Mariposa Tecknicolor y pude llegar. Hasta entonces no sabía que habían personas que podían ver a mi stand, por lo que no me preocupé. Luego de esa noche, el señor Lafourcade me empezó a mirar con otros ojos.
—Miranda —dijo el hombre, más viejo y más gordo que antes—, lo de ayer fue muy espectacular. Todos pudimos ver como flotaste hasta la otra vara para columpiarte y sería muy bueno que compartas lo que sabes.
—Solo fue coincidencia —replicó Miranda.
—¡Nada de coincidencia! —exclamó el señor Lafourcade, lanzando todas las cosas que había en su escritorio—. ¡Dilo, fenómeno! ¿Qué clase de magia hiciste anoche? —La mano del señor Lafourcade cogió el cuello de Miranda torciéndolo hacia atrás.
—N-No... sé —iba a decir "puedo explicarlo", pero eso sería afirmar que escondía algo.
El señor Lafourcade la soltó y, de un grito, ordenó que salga de su oficina.
Aprovechando que era un día libre, fue al río más cercano. El día era soleado y fresco para darse un buen baño en las cristalinas aguas del río. Miranda se quitó la blusa, la falda y la ropa interior dejándola en la orilla. Su cuerpo voluptuoso se reflejaba en el agua por lo que soltó una pequeña risa. Cogió el agua con su mano y la pasó por sus redondos senos, descendiendo por sus piernas y sus nalgas. Su piel blanca reflejaba la luz del sol como si fuera un espejo. Al cabo de unos minutos, escuchó unos extraños sonidos provenientes de los arbustos. Un hombre salió con un rostro neutro y una ropa muy elegante.
—¡¿Quién sos?! —exclamó Miranda, cubriéndose sus partes íntimas con sus manos.
El hombre en cuestión levantó sus manos y dijo:
—No vengo a hacerle daño señorita, pero lo de anoche fue algo que me asombró por completo. Sé lo que usted porta y no es la única en el mundo.
Miranda quedó intrigada por las palabras del hombre misterioso. Este era joven y muy apuesto, deslumbrando a la joven Miranda.
—Si me da la oportunidad, le esclareceré todas sus preguntas.
—¡Ya! Pero voltéate, pelotudo, ¿no ves que estoy desnuda?
»Su nombre era Rick. Rick Martin. Él tenía 19 años cuando lo conocí y me explicó lo que era Mariposa Tecknicolor, sin embargo, omitió un detalle muy importante: él también era un usuario de stand.
—¿Y cuando te lo dijo? —preguntó JoJo.
—Nunca. En verdad, no me importaba ya que después de vernos aquella vez, nos volvimos a ver varias veces —el rostro de Miranda volvió a iluminarse con una dulce sonrisa—. El fue mi primer y único novio.
JoJo pasó saliva y siguió caminando. Se sentía intranquilo por lo que dijo Miranda.
—¿Qué pasó después?
—Él... Espera, ellos se han detenido —interrumpió Miranda, al ver que Cerati, el mayor y Gabriel les hacían señas para que se acerquen. Estaban a pocos metros de llegar a la avenida que los llevaría hasta el manicomio, y aún así, la intersección estaba concurrida por carruajes, coches y diversas personas—. ¿Qué es lo que habrán descubierto?
—Debió ser muy importante porque incluso Gabriel detuvo su marcha —inquirió JoJo.
El suelo frente a ellos empezó a moverse. Ellos vieron como una cabeza semicuadrada salió del suelo, viéndolos fijamente.
—¡Es un stand! —exclamó Miranda.
Turf, reventó el suelo de un salto para estar a la altura de JoJo y Miranda.
—¡Sui Generis! —El stand de JoJo lanzó un fuerte puñetazo, pero Turf lo esquivó deformando su cuerpo.
—¡Saaabaaaayááááááááan! —Turf acomodó sus piernas traseras y apuntó a JoJo y Miranda con su entrepierna. En menos de dos segundos, Turf expulsó un liquido amarillo que los cubrió por completo.
—¡Aaagghh! —exclamó Miranda, sacando el líquido pegajoso de su cara.
—¡Vamos a ayudarlos! —exclamó Gabriel—. Cerati, quédate a cuidar a Sergi. Evita que escape.
—De acuerdo.
Luego de orinarlos, Turf empezó a derretirse en el suelo hasta evaporarse.
—¡Ay! ¡Para colmo está caliente! —exclamó JoJo muy enojado.
—¿Realmente era un stand? —cuestionó Miranda, secando su rostro con la manta que usaba.
—¿En dónde está el stand? —preguntó el mayor García, sin embargo, sus ojos quedaron flechados en los de Miranda—. Hmmmm... Te ves muy bien con ese líquido encima —su tono de voz era demasiado coqueto.
—Eh... ¿gracias?
—¡JoJo! —comenzó Gabriel—. ¡Mi buen amigo! Hoy te ves muy atractivo con esa ropa de sacerdote.
—Gracias Gabriel, no lo sabía —respondió JoJo. A su tras, unas mujeres cuchicheaban muy enojadas acerca de JoJo.
—¡Oh! ¡Es tan feo! ¡Alguien debe sacarlo de aquí antes que se coma a alguien!
—Es un horrible monstruo.
Mientras tanto, Cerati veía de lejos lo que pasaba, pero no se esperaba la llegada del enemigo por la espalda.
—No hagas ningún movimiento, Cerati. Si tu stand me ataca, el revólver que está apuntando a tus riñones disparará ya que tiene un complejo mecanismo de engranajes que detecta los pulsos de las yemas de mis dedos. Si los engranajes no los detecta, disparará y reventará tus dos riñones. Dejándote con solo 3 tortuosos minutos de vida.
—¿Ese era tu stand, verdad? —dijo Cerati, sin hacer ningún movimiento brusco.
—Shhh... Yo haré las preguntas aquí—dijo Spinetta. Pateó el baúl y ladeó la cabeza señalando dicho objeto—. ¿Qué hay ahí?
El baúl empezó a temblar y dos golpes se escucharon en la compuerta.
—Debe ser el usuario de Mosca Tse-Tse, ¿no es así? —dijo sonriendo—. ¡Ábrelo, boludo, ábrelo!
Una gota de sudor cayó por la sien de Cerati.
—¿Qué le hiciste a JoJo y a Miranda?
Spinetta observó a Cerati con una mirada neutral. Rápidamente, metió su mano en su bolsillo derecho y sacó una enorme cadenilla que se enrolló con su brazo hasta que el reloj de mano llegó a su mano derecha con un ademán de triunfo. Abrió la tapa del reloj y contó los segundos.
—Solo observa, Cerati. Apenas han pasado veinte segundos de la primera fase. Estoy seguro que te emocionarás con lo que vendrá después —terminó con una carcajada perversa.
JoJo empezaba a tener un mal presentimiento de lo que pasaba a su alrededor.
—Miranda, alejémonos un poco. Ese stand debió activar su habilidad en nosotros.
—Sí —dijo Miranda, pero el mayor García la cogió de la mano, evitando que se vaya.
—No te vayas, preciosa. Quédate para admirar tu belleza —la mirada del mayor estaba prendida en la de Miranda.
—¡Algo pasa con ellos, JoJo!
—¡Lo sé! —dijo JoJo mientras Gabriel sobaba su rostro en el abdomen de JoJo.
—¡Oh, cielos! ¡Eres tan robusto!
—Gabriel, detente —dijo JoJo muy preocupado. De pronto, sintió unos golpecitos en su espalda. Era un grupo de personas que lo escupían a él y a Miranda.
—¡Los odio! —dijo una mujer, sacando su lengua.
—¿Q-Qué es lo que ocurre con estas personas?
1. Sergi: el nombre de este personaje hace referencia a Ale Sergi, vocalista principal del grupo musical Miranda!
2. Rick Martin: el nombre de este personaje hace referencia al cantante de pop latino llamado Ricky Martin.
Próximo capítulo: Turf - Parte 3
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