II
Julieta dió un sorbo a su jugo de lulo calmadamente cuando vió a su hermana correr hacia ella con una sonrisa emocionada.
-Te vez muy felíz, ¿Pasó algo?-
Pepa asintió, haciendo que su hermana avanzara un par de pasos y mirase en la dirección en la cual su hermano se encontraba.
-Bruno hizo una amiga- Comentó la pelirroja con arcoíris sobre su cabeza.
Julieta sonrió al observar como Esmeralda tomaba a Bruno del brazo mientras caminaban hacia el balcón de Casita, alejandose de la multitud.
-Sí... "Amiga"- Julieta y Pepa se sonrieron con complicidad, sabiendo que tenían una charla que espíar.
Avisando a sus respectivos esposos, ambas partieron tras Bruno y Esmeralda con cautela. Mientras tanto, estos antes mencionados continuaban su charla entre risas y alegrías.
-Entonces, ¿Dices que haces obras con estas pequeñas?- Esmeralda sostenía dos ratas en su manos, dejando que pasearam por sus brazos y hombros.
-Telenovelas, para ser más exacto- Aclaró el vidente, jugando con sus manos.
-Qué lindo- La castaña devolvió las ratas a su dueño, dejando las mismas sobre las manos ajenas -Apuesto a que no es muy sencillo que hagan lo que pidas-
Bruno negó brevemente.
-Oh claro que no, son un poco traviesas- Expresó dandoles breves caricias que los roedores aceptaron gustosos.
Esmeralda lo miró con un brillo singular en las pupilas ante la linda escena. Era realmente adorable.
-Es hermoso- Dijo antes de siquiera pensarlo, provocando que un gran rubor en el rostro de Bruno -¡D-digo- las ratas, no tú- ¡No lo digo por ofender! No quiero decir que seas feo, e-eres muy atractivo y pues...- Suspiró avergonzada, cubriendo su rostro con sus manos.
El silencio se hizo presente antes de que las carcajadas provenientes del vidente se hicieron sonar. Apenando aún más a Esmeralda, que quería que la tierra se la tragara en esos momentos y nunca volvier a escupirla.
Bruno suspiró, dejando de reír poco a poco.
-N-no te preocupes- Bruno sonrió mientras comenzaba a juguetear con sus manos -Entiendo lo que quieres decir-
-Menos mal- Respondió Esmeralda, descubriendo su cara una vez estuvo calmada.
El silencio reapareció y Bruno titubeó antes de volver a hablar.
-Y tú...- Tragó en seco, mirando hacia el suelo, evitando su mirada -Yo igual pienso que e-eres hermosa-
Esmeralda se mantuvo callada, mirando al vidente con sorpresa a la par que todos su rostro se tornaba rojo. Bruno cubrió la mitad de su cara con el gorro de su poncho y las ratas se escabulleron bajo su ruana.
-¡Me tengo que ir, buenas noches! ¡Adios!-
Bruno escapó corriendo, dejando a una avergonzada y sonrojada Esmeralda sola en el balcón. Sonriendo ante la silueta del vidente que se alejaba cada vez más.
Tiempo después Esmeralda partió del balcón, pasando delante de unas emocionadas Pepa y Julieta que ya habían escuchado lo necesario para saber que su hermano podría tener muy cerca la oportunidad de encontrar el amor, y lo iban a ayudar.
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