Capítulo 6: Prueba de entrenamiento (3)
Miraba unas dos veces más los nombres de mis compañeros de equipo y solo pude mostrarme muy decepcionado, como también mortificado.
Habían tantos personajes, incluso más extras aquí para que estén en mi equipo, pero tuve una mala suerte de haber sido emparejado alguien como lo es Iwabe Yuino.
Sujete mi cabeza procurando que no me vaya a dar un dolor de cabeza por el estrés que me estaba comenzando a generar.
Todos ya se habían empezado a movilizar, al igual que Denki que se había apresurado mientras se iba despidiendo.
Yo le devolví la despedida, esperando que haya logrado tener un buen equipo.
Solo esperaba que él no vaya a tocarle uno donde todos vayan a ser malos con él.
Yo fui buscando a Iwabe, y siendo alguien con algo de músculo, tendría que ser fácil, además de su gorro rojo que siempre llevaba en la cabeza.
En cuanto pasé de algunos alumnos, lo distinguí de algunos mientras lo veía sosteniendo un hacha metálica que descansaba en sus hombros.
Suspiré.
Me preparé mentalmente mientras buscaba toda palabra congruente para ser civilizado con él.
Sin embargo, antes que pudiera intentar dar el primer paso, alguien me había agarrado de mi hombro derecho desde atrás.
Me tomó por sorpresa hasta voltearme de una y encarar a la persona detrás mio.
Sorprendentemente me sorprendió ver a un rostro que conocía muy bien, y que por supuesto, era también parte de mi equipo, Renga Kokubō.
-Hola, disculpa si te sorprendí -se rascó la cabeza apenado-. ¿Eres Boruto Uzumaki, no?
-Si, ese soy yo.
-Oh, eso es bueno. Haha. Ya pensaba que me había equivocado con un rubio distinto.
¿Debería ofenderme eso?
No tenía ni idea si él trataba de aligerar un poco el ambiente entre los dos, apenas nos estábamos conociendo. Supongo que es una forma para dar con una conversación.
Actué como si también se me hizo algo gracioso su comentario para seguirle la corriente.
- ¿Cómo supiste que era yo? -pregunté.
No perdí de la risa forzosa que estaba haciendo.
-Digamos que, estuve algo indeciso con que llevar exactamente de arma, hasta que cierto chico rubio se acercó a buscar la suya propia y solo llamó la atención de la instructora Akane.
-Oh..., así que lo viste.
-Lo siento. Haha... Debió ser algo incómodo, ¿no?
-La verdad que sí, pero no salió tan mal 'ttebasa.
-Si, supongo -suspiró mientras daba las últimas risas en la conversación, pero sin perder aún esa sonrisa en su rostro-. En cualquier caso, espero en trabajar contigo. Soy Renga Kokubō, Rango D, y tomaré la posición Tanque. Soy escudero.
-Boruto Uzumaki. Soy Rango E y tengo de posición guerrero, más concreto...
-Espadachin, ¿no? Digo, se puede notar por esa katana en tu cintura.
-Si, podría decirse 'ttebasa.
Nos estrechamos la mano con confianza, de él hacia mí y yo hacia él.
Mi vida estaba en peligro en ser lastimada por la siguiente hora, así que, no tenía de otra que tener confianza en que él puede cubrirme del peligro.
Su posición de ser tanque era vital, y más cuando era un escudero. Entre una formación en una expedición, está clase de posición los hace ver como un buen punto seguro para todos en el equipo.
Aún así, tenía que hacer lo posible de no tratar de aprovecharme de él a qué solo me proteja.
-D-Disculpen...
Entre nuestro lado se nos acercó una chica de casi nuestra estatura, bueno, más en concreto de la mía, ya que Renga era un poco más alto.
Ella nos miró algo incómodo, pero también un tanto distante de nosotros con sus palabras mientras nos inspeccionaba con los ojos.
-Perdonen si los interrumpo. Los escuché hablar mientras iba de pasó, pero... ¿Ustedes son Boruto Uzumaki y Renga Kokubō?
-Oh, si -asentí la cabeza-. Lo somos. ¿Y tú eres...?
- ¿Eres Namida Suzumeno?
Renga se adelantó en sus palabras mientras iba dirigiéndose en palabras hacia la chica con un tono amigable.
-Si, así es. Esa soy yo. Tengo Rango E y tengo el papel de exploradora en posición.
También había esperado un saludo de mano, y él se lo concedió amablemente. Yo asentí y ella a mí en cuanto me vio mientras pasaba a mostrarse más tranquila.
Supongo que eso significó que no sabía en como dirigirse a nosostros si fuéramos personas malas, eso o no era tan buena socializando con personas que apenas conoce.
Al menos eso pensé, hasta que la con Renga hablando con más confianza.
Ya estaban más amigables, hablando bien mientras iban mostrándose más entusiasmados. Yo me distancié de la conversación, no tenía ni idea de que hablar. Apenas llegué aquí ayer, así que de experiencia con armas no sabría que decir.
Desvié mi mirada para otro lado mientras solo sonreía angustiado, pero más que nada por lo gracioso de mi situación.
Me sentía como el integrante apartado del grupo, aunque fue más elección mía.
Los miré otra vez, pero está vez estando un poco más conciente de la presencia de ellos, o más bien, sus nombres.
Estos dos personajes son de los que llegarán a tener cierta participación en algunos eventos de la trama principal para ayudar al elenco principal.
Al ser unos extras, no tenían tanta importancia en los lectores. Aunque Namida tenía más gente que les gustaba tenerla más presente, pero al final ambos quedaron al olvido luego de dos arcos atrás del actual donde me había quedado de escribir.
Interactuar con ellos se sentía muy extraño, además de que nacieron de mi mente. Aún así, eran tan entusiastas que me hicieron sentir algo de culpa por olvidarme de ellos.
-Oh, lo siento mucho, Boruto-san -se había volteado a verme Renga-. Empezamos hablar mucho que se me olvidó que también estabas aquí.
-Si, l-lo sentimientos mucho por eso, Uzumaki-san.
O no, yo lo siento a ustedes por dejarlos de lado durante mucho más tiempo hasta olvidarlos.
-Descuiden, no se preocupen por mí 'ttebasa.
Y sinceramente, no me importa mucho que me tomen mucho en cuenta mi presencia, ya que de todos modos yo soy más extra que los mismos extras. Estoy en una categoría por debajo de casi un NPC.
En cuanto nos seguimos mirando entre los tres, los ví con una expresión intranquila mientras su ojos iban más allá de mí, lo que algo o alguien estaba detrás mío.
Me dí la vuelta.
Efectivamente, era una persona.
Desafortunadamente, no era una persona común, sino el último integrante de nuestro equipo y quién más difícil se me hará tratar.
-Ustedes deben ser de mi equipo. -Iwabe dirigió su mirada de los otros dos.
Me ignoró por completo, pasó de mí mientras seguía con esa hacha metálica que portaba con su mano y lo apoyaba en su hombro.
Noté algo de incomodidad en los otros dos que estaban detrás de mí, pero no fue tanto para no actuar como antes.
-Mucho gusto, soy...
-Ya pueden decírmelo de camino -Iwabe no le dirigió tanto la mirada, pasó entre los dos hacia la dirección al bosque-. Hay que apresurarse, si no, perderemos contra los demás equipos.
-C-Claro, está bien.
Los otros dos asintieron lentamente mientras se incomodaron ante la mirada dura de Iwabe.
Prosiguieron a dar rumbo hacia la misma dirección en la que Iwabe estaba por irse, oía como Renga fue explicando la prioridad de su posición y en la de Namida y yo. Aunque el chico de gorra roja no le hizo mucho caso sin perder el paso.
Yo les seguí en seguida mientras me quedaba atrás de ellos, pensando en las formas posibles para que esto no fuera siendo un desastre.
***
- ¡Iwabe, no te apresures al frente!
Renga con las fuerzas que tenía, utilizaba un simple escudo de hierro que bloqueaba todos los ataques dispersos que iban llegando por nuestros lados.
Habíamos acabado en un campo abierto lleno de todo tipo de plantas y flores alrededor. Entre el sitio acabamos un enfrentamiento contra una planta carnívora enorme de unos 3 metros, donde parte de sus raíces iban en un lado a otro para alcanzarnos.
Al ser una mera copia de sus contrapartes originales, no dejaban de ser menos fuertes que otros. En el menor de los descuidos uno podría salir muy mal, ya que, en esta academia militar de Hunters no eran tan buenos con los cadetes cuando se trataba de estos simulacros.
Renga estaba posicionado al frente de nosotros con ese escudo para protegernos de los ataques de la planta con sus raíces. Iba atacando constantemente para hacer retroceder y cansar al adolescente, pero él resistía mucho a los impactos que era improbable que se cansara pronto.
Por otro lado, Namida se posicionada en lados laterales para algunas otras plantas pequeñas que eran el apoyo de la gigantesca. Ella los cortaba con dos dagas en ambas manos mientras movía con mucha gracia, aunque una que otra vez hacia torpes movimientos que no la hacían reaccionar a un contraataque rápido.
Estás cosas trataban de llegar hacía Renga, aunque difícilmente lo conseguían gracias a que ella los eliminaba a duras penas.
Yo por mi lado, también hacia lo mismo que Namida para ayudar a Renga, pero difícilmente conseguía cortarlos para acabar con ellos. Solo iba de asistencia para que después Namida los fuera eliminando.
El problema de todo esto fue Iwabe, quien solo se disponía a enfrentarse contra la planta más grande él solo.
Al ser alguien con una gran fuerza mientras maneja un hacha, era lógico que él consiga hacerle más daño al más grande, pero al mismo tiempo solo dejaba desprotegido al resto del equipo para un apoyo más táctico.
No solo nos descuidaba, sino también las mismas raíces que usaba la planta para atacarnos. Eran completamente dejadas de lado por Iwabe, sin al menos acabar con ellas para que tuviera tiempo Renga en avanzar.
Yo hice un esfuerzo y me adelanté con movimientos torpes para atacar a una de las raíces que estaba por golpear a Renga, afortunadamente esto hizo retorcer de dolor a la misma planta, hizo que nuestro tanque fuera usando esta oportunidad para avanzar y nosotros con él.
Y antes de que fuéramos a dar otro paso más hacía adelante, una gran raíz se nos vino por la izquierda hasta empujarnos y caer hasta el suelo.
Me había dado un golpe por el estómago, y como era de esperarse se sintió una fuerte corriente de dolor que erizó todo mi cuerpo hasta caer de espaldas.
Me retumbaba los huesos, la sensación de mi cuerpo siendo empujado contra un peso mayor al mío fue horrendo, dándome una mala experiencia, la peor de todas.
Renga y Namida lograron recuperarse rápido mientras se levantaban, yo aún me costaba mucho en hacerlo por mi cuerpo que no estaba acostumbrado a este tipo de trato.
Y en cuanto apenas fuí el último en levantarme del suelo, oí a la planta enorme de 3 metros retorcerse de dolor hasta caer al suelo, sintiendo un leve retumbar por su peso cayendo.
En unos segundos después todo el cuerpo de la enorme planta se comenzó a desintegrar lleno de partículas pixeladas.
En cuanto terminó de desaparecer solo quedó un robot autómata sin rostro y tamaño humano tirado en el suelo.
Iwabe solo se limitó a destrozarlo después.
Nosotros tres lo observamos y en unos cuantos momentos de incredulidad, Renga se animó a irse a por los pequeños que aún seguían estando rodeandonos.
***
- ¡¿Se puede saber porque hiciste eso?
-Es culpa de ustedes por haber sido muy lentos en reaccionar.
-Yo te he dicho que debíamos de pensar primero en un plan para ir contra esa cosa. ¡Tú mismo te lanzaste contra esa planta sin titubear y sin avisar al equipo!
Luego de un par de minutos, los cuatro nos habíamos alejado de ese campo abierto de flores hasta volver al bosque, situandonos en una brecha raíces y rocas.
Era un lugar perfecto para descansar luego de todo lo ocurrido, aunque en otro aspecto de esto no había descanso para Renga. Solo estaba con el mayor problema de todos, Iwabe.
Todo esto inició porque nos habíamos topado a la vista con esa planta carnívora enorme, Renga por supuesto pensó en idear una forma para tratar con esa cosa, pero al mero instante de idear alguna forma de llegar a ella, Iwabe se lanzó sin avisar contra esa cosa y fue allí donde empezamos a seguirle hasta tomarnos no solo con esa cosa, sino con muchas más plantas que nos rodearon a los tres, pero Iwabe solo se enfocó en la grande hasta abandonarnos.
Ahora solo escuchaba las quejas de Renga contra Iwabe, y éste último no mostraba ni una pizca de remordimiento en sus acciones. Solo pasaba de largo al descontento de Renga que seguía estando muy molesto.
No lo culpaba, yo también lo estaba mientras los miraba de reojo en silencio.
Es por esta misma razón que me preocupaba en tener que hacer equipo con Iwabe Yuino. Él en mi historia era una persona demasiado intranquila y demasiado orgullosa en tratar de hacerse mucho más fuerte.
Nunca conseguía hacer buenas notas y siempre se metía en problemas con el resto de sus compañeros por su actitud maleducada.
Una persona como él no sería nada beneficioso para mí si quería hacer esos objetos opcionales.
Instintivamente hice que se abriera aquella ventana de sistema con un PLIN al aire, mostrando nuevamente mis misiones y el progreso de éstas.
[Objetivo opcional: Elimina a 15 objetivos antes que acabe el tiempo (3/15).]
[Objetivo opcional: Obtén la atención de alguno del elenco principal (0/1).]
[Objetivo opcional: Ganarle a alguien del elenco principal (0/1).]
Maldecía hasta mi propia inutilidad.
No había hecho mucho y ya habían pasado unos 23 minutos desde que empezó el entrenamiento de prueba. Me quedaba menos tiempo ahora para completarlas y ni cerca estaba de hacer todas.
Quejarme de Iwabe era inecesario ahora sí tenía que compararlo conmigo, que también estoy obstaculizandome.
Suspiré en desgracia mientras solo seguía oyendo la discusión de los dos chicos.
-Eso un poco duro, ¿no?
Oía a Namida decir por mi lado mientras estaba sentada abrazando ambas piernas sin quitar la vista de los otros dos hablándose con molestia.
Tanto ella como yo nos mantuvimos alejados de la discusión de Renga e Iwabe, sentandonos en una roca grande que estaba cerca.
No era lo más cómodo del mundo, pero no era tan malo para poder recuperar el aliento y descansar mi cuerpo tan abatido por la fatiga.
-Supongo que si -asentí, mirando también a los dos chicos a lo lejos-. Me disculpo si no hice tanto para ayudar.
-Descuida, no tienes que disculparte conmigo o con Renga. Hiciste tu mejor esfuerzo y también me diste buena asistencia, Uzumaki-san.
-Bueno..., muchas gracias por eso. Y por favor, ya te dije que sin formalidades. Tu y tenga pueden decirme Boruto y nada más. No me gusta mucho que sean tan formales conmigo 'ttebasa.
-Lo siento, es que siempre me educaron a que debo serlo con los demás, y en esta academia debo ser más respetuosa.
-Bueno, te entiendo. -dije sin más mientras veía hacia arriba.
Casi se me salía en decirle a Namida que ya sabía eso, ya que fui yo quien le dió esa actitud en la misma historia, pero afortunadamente no soy TAN descuidado para que se me escape de mi boca.
-Perdona por meterme, pero... ¿Puedo preguntar algo?
-Claro, no hay problema.
Le concedí el permiso de que preguntara sea lo que sea hacía mí. No tenía mucho problema con que lo haga, siempre y cuando no sea una tan complicada de responder.
-Dime, ¿por qué eres un espadachín si no se ve que eres tan bueno con la espada?
Bueno, creo que hablé de más al desear que no hiciera una pregunta tan molesta como ésta.
Empecé a sudar frío mientras solo disimulaba una actitud normal y nada alterada. Actuar como que si esa pregunta no fue algo que me puso en pánico.
-D-Digamos que..., so-soy un... aficionado para ser un espadachín... So-Solo que, nunca tuve tanto entrenamiento.
-Oh, ya veo. Descuida, no te juzgo que no seas tan bueno y que tengas el nivel de un principiante, al menos lo estás intentando.
-Gracias por eso. Haha...
No sé, pero sus palabras fueron tan buenas y muy amables. Y aún así me siento como si me hubieran insultado de manera tan indirecta.
Se que no fue intencional de parte de Namida, pero al menos hubiera pensado mejor lo que iba decir. Me hizo sentir ahora mucho más inútil de lo que me creía antes.
Observé el cielo y el buen viento que se hizo un poco más presente, lo que me sacó de mis pensamientos y me hizo volver a centrarme en el problema de ahora.
Aún me faltaba muchos enemigos por eliminar para la primera opcional, y las otras dos ni se diga, que son mi mayor problema de todos.
Hice un pequeño brinco desde la roca para dirigirme hacia los otros que seguían hablando.
Sinceramente no me atrevería a meterme en una discusión como está -ni siquiera me imaginé una así-, pero de todos modos tenía que intervenir en esto.
Sentí después el aire a mi alrededor un poco más fuerte, estaba a medio camino mientras me acercaba a los dos adolescentes.
Al momento de un siguiente paso, mi cuerpo por alguna razón se había elevado y mis pies ya no se encontraban firmes en la tierra.
- ¡Eh!
Mi cuerpo había sido levantado completamente desde mis brazos, al igual que no podía moverlos porque estaban siendo inutilizados.
Miré hacia arriba, encontrándome con una ave de mayor tamaño.
Había sido recogido por otro monstruo que eran de la misma prueba, pero está vez de tipo volador. Al mirarlo mejor, me topé con una de las criaturas fantasiosas más comunes y conocidas en muchas historias.
Era un grifo.
En una situación diferente me habría emocionado y me detendría en admirar a la ave, ver una era un gran sueño. Pero ahora estaba siendo llevado por uno y posiblemente ser eliminado por él.
Rápidamente buscaba una forma en que pueda librarme de la ave, pero no pude evitar a comenzar a estar en pánico en cuanto veía que estaba en una altura que podría llegar a morir.
El resto de mis compañeros estaban siguiendo en donde estaba siendo llevado, aunque Iwabe no estaba haciendo su mejor esfuerzo en preocuparse al menos. Me ofendió en no ser algo importante a tener en cuenta.
Me llamó después la atención en ver no solo a mis compañeros de equipo persiguiendo al grifo. Por el lado derecho a unos mayores metros estaba otro equipo que iban en la misma dirección, no sabría muy bien si trataban de también salvarme o al menos acabar con el ave.
Sospeché que sería lo último, después de todo veía algunos que iban con intenciones de atacar.
-Esto no podría ser algo peor...
Y claro, mi sucia y tonta boca había hecho realidad mis más indeseados deseos en mi "suerte".
Una de las alas del grifo había sido atravesado de un parpadeo, acompañado de un potente ruido desde abajo.
Por instinto me encogí de hombros mientras se iba poniendo alterada la criatura y cerraba los ojos con temor a que pueda caerse.
BAM BAM BAM
Recibió una el grifo unas tres balas más, una en la misma ala, otra en lo que parecía ser su ojo y el otro en una de las patas que me había agarrado.
Estos disparos fueron ocasionando que fuera perdiendo el equilibrio. Descendió hacia tierra dando vueltas mientras intentaba recuperar su vuelo, pero con la velocidad de la caída le fue siendo imposible.
Entre la caida soltó mi otro brazo y eso me hizo caer solo, empezando a ponerme algo alterado mientras que estaba por gritar por instinto.
No quería morir y solo cerré los ojos esperando una muerte segura.
Antes que mi cuerpo hiciera impacto contra el suelo, escuché las ramas de los árboles moverse y de las hojas algo pasaba entre ellas.
De un parpadeo la figura de Namida llegó pasando en frente mío desde una de las ramas del árbol más cercano de dónde caía.
Mi cuerpo había sido atrapado por el de Namida y ella se aferraba con fuerza, me arrastraba hacia un lado en dónde el terreno estaba aún rodeado de raíces y rocas.
Afortunadamente Renga pasó de nosotros y llegó hacia el punto en el que los dos estábamos por aterrizar.
Con su fuerza conseguimos ser atrapados por él sin esfuerzo alguno, dándome una impresión de muerte al presenciar su fuerza que me sorprendió aún más de lo que aparentaba.
Quedamos tirados en el suelo algo pasmados mientras seguíamos casi aferrados por la preocupación de antes. Renga fue el primero en levantarse mientras se limpiaba su ropa de la tierra que cayó en él.
-G-Gracias chicos, creí que no la contaba.
Me expresé con sinceridad, porque sinceramente si pensé que mi vida habría acabado.
-Descuida, yo también creía que no lo lograría. Es un milagro que le atiné en pararme en el lugar correcto para atraparlos.
-Y-Yo también creí que no lo harías -Namida se desplomó entre mis piernas mientras solo suspira de estrés-. Menos mal que lo logramos.
-Bueno, al menos no fui comido por un grifo.
Me expresé aliviado mientras esperaba que Namida se quitara de mis piernas y Renga que me ayudara a levantarme. Aunque sinceramente no tenía ni ánimos de levantarme, a pesar que aún estaba contra reloj.
CRACK
A unos pocos metros atrás desde atrás de nosostros se oyó un estruendo y crujidos, venían de árboles siendo arrancados en dos. Esto debido al grifo que había caído en los dos árboles que hicieron amortiguar su caída.
Se revolvía en el suelo mientras hacía un duro esfuerzo de levantarse para ascender al cielo nuevamente, sin embargo fue un esfuerzo inútil en cuanto se oyeron otros tres disparos más hacia él.
Está vez las balas habían impactado en su cráneo hasta atravesarlo.
Comenzó a desintegrarse en particulas pixeladas hasta no quedar rastro de la creatura, dejando solo el rastro de dónde había caído.
-Que increíble. -soltó Namida sin querer.
Una vez rompiendo el silencio de nosotros, unas pisadas fueron ocupando la frecuencia de mis oídos, al igual que el resto.
Giré mi vista hacia donde estaba ubicada la persona que nos ayudó.
Observé que estaba por arriba de una roca. Tenía su ropa de entrenamiento como todos los demás, pero al tener una sudadera corta me percaté que se trató de una chica, y más cuando su cabello era largo que se movía al ritmo del viento.
Ella tenía un accessorio extra en su ropa deportiva de entrenamiento, y es en la bufanda de color verdoso como el jade que rodeaba a su cuello mientras los dos salientes colgaban hacia atrás en su espalda.
En cuanto miré a la chica mejor, mi cuerpo se había paralizado y había comenzado a tensarne.
Maldición, de todas las personas, no esperaba que me encontrará con ésta.
Mi suerte definitivamente me estaba abandonando en esta prueba.
Sin embargo, tenía sentido que estuviera también aquí. Después de todo, también era alguien que debía de estar presente junto con el resto del elenco principal.
Me quedé mirando su figura y solo pude pronunciar su nombre desde mi cabeza.
Sumire Kakei.
El tercer estudiante recluta de la academia que debió asistir a la ceremonia de entrada aparte de Kagura Karatachi y Sarada Uchiha.
Me había topado con otro personaje importante de mi historia.
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Continuará...
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