unique.

Se encontraba esperando que el resto de sus empleados terminara de conectarse a la reunión semanal, era más que nada para ponerse al día sobre las cosas que pasaban en la empresa ahora que gracias a la pandemia no podían salir.
Jeongyeon era la dueña de un exitoso buffet de abogados, gracias a su intelecto y años de trabajo duro a sus cortos veintisiete años había logrado posicionarse como una de las mejores abogadas del país, su buffet se encargaba principalmente de defender a jóvenes que eran víctimas de la lgbtfobia que abundaba ya que ella misma era intersexual, después de una vida sufriendo constantes burlas por su condición física decidió que fue suficiente y se propuso ayudar a que otros no sufrieran lo que ella sufrió, prestándoles defensa judicial.
Era muy solicitada y siempre estaba hasta arriba de trabajo, y aún así siempre buscaba tiempo para pasar con su novia, Mina. Se habían conocido en la universidad haciéndose amigas rápidamente, la pelinegra fue de las pocas personas que no se alejó de ella por su condición física y siempre la defendió cuando alguien intentaba mofarse de ella, así fue como poco a poco Jeongyeon cayó a sus pies. Eran novias desde hace cuatro años y vivían juntas hace uno y medio.
Por otro lado, Mina se encontraba en la habitación que compartía con su novia mientras trataba de concentrarse en el libro de fantasía que estaba escribiendo, ya que en la universidad había estudiado Licenciatura en letras. Siempre le había gustado inventarse historias en su cabeza y decidió que era buena idea plasmarlas en papel y compartirlas con la gente. Estaba escribiendo la tercera entrega de su primera trilogía de fantasía pero la voz de su novia en la sala la distraía constantemente.
Cerró su laptop aceptando que nada bueno para su libro saldría de su mente cuando esta estaba más con la abogada en la sala que ahí con ella, decidió tomar una ducha para ver si su acalorado cuerpo le daba tregua y bajaba la temperatura.
Se encaminó al baño y decidió poner música para despejarse por completo, puso su playlist en aleatorio mientras se desnudaba y entraba a la ducha. Cantaba distraídamente mientras se enjabonaba sintiendo como su calentura bajaba temporalmente cuando su playlist decidió traicionarla reproduciendo una de las canciones que había usado para follar con Jeongyeon, la sensual melodía de la música y la aterciopelada voz de la mujer hablando de ser follada la encendió de nuevo.
Las manos que antes estaban enjabonando su cuerpo comenzaron a pasearse de manera diferente, cerró sus ojos imaginando las manos de su novia en las suyas mientras estas paseaban por su cuello bajando a sus pechos, acarició suavemente la húmeda piel de sus pezones soltando un grave gemido, sus manos recorrieron su abdomen bajando a su entrepierna.
La suave voz que oía la hacía sentir escalofríos, imaginando que Jeongyeon le cantaba de esa manera cuando la estuviera follando.
—Mierda... —susurró la pelinegra oyendo a la mujer soltar un sonido parecido a un gemido justo cuando masajeó su clítoris con un dedo haciéndose gemir a ella misma también, comenzó a tocarse lentamente para tratar de librarse de la excitación que sentía. Metió un dedo en su entrada y se masturbó lentamente, siguiendo el ritmo de la canción que ya estaba llegando a su final, agregó otro dedo a sus embestidas sintiendo el orgasmo cerca.
Su cuerpo vibró cuando la liberación llegó y mordió fuertemente su labio para no alertar a su ocupada novia sin querer, siguió penetrándose hasta que su orgasmo pasó y apoyó su espalda contra los azulejos de la ducha. El agua de la regadera seguía cayendo, en su cuerpo no había rastro de jabón, la canción había terminado hace un par de minutos y la calentura perduraba en su cuerpo, aún cuando ya se había corrido una vez.
Cerró la llave de la regadera y salió de la ducha, tomó una toalla para secarse y se mudó a la habitación para vestirse con ropa limpia, se ponía unas bragas de encaje blanco mientras aún escuchaba la voz seria de su novia haciéndola mojarse, decidió que no podía aguantar más y que necesitaba la atención de la mayor, y la iba a conseguir.
Rebuscó en sus cajones hasta que lo encontró; un babydoll color borgoña que había comprado hace tiempo pero que nunca había usado, definitivamente sería una sorpresa para Jeongyeon. Se lo puso y se paró frente al espejo para comprobar su imagen, arregló algunos mechones de su cabello y después de auto aprobarse asomó la cabeza por la puerta, mirando hacia la sala.
Al asegurarse que la cámara de la laptop de Jeongyeon no apuntaba en su dirección comenzó a caminar en dirección de la más alta quien estaba escuchando atentamente la conversación que mantenían sus empleados, cuando Mina se paró frente a ella la castaña subió su mirada lentamente por el cuerpo de la menor, haciéndolo arder en las llamas del deseo.
Sintió un pequeño tirón en su entrepierna al ver la sensual vestimenta de su novia, olvidándose momentáneamente de la reunión luego de apagar el micrófono, solo por si acaso.
—¿Qué haces, amor? —preguntó aún escaneando el cuerpo de la menor, la seda y el encaje que llevaba puesto no dejaba nada a la imaginación, podía distinguir perfectamente sus erectos pezones bajo la fina tela, su cintura y sus bragas.
—Yo... —paró por un momento, realmente no sabía qué estaba haciendo exactamente, solo se había dejado llevar por sus impulsos—. Te necesito, Jeong.
—Ahora no puedo amor, estoy ocupada. —dijo la mayor, cortando momentáneamente las alas de la pelinegra, no iba a rendirse tan fácilmente.
—Por favor amor, de verdad estoy muy caliente... —rogó arrastrando su voz, se arrodilló junto a las piernas de Jeongyeon y con su mano comenzó a palpar el bulto de la mayor que comenzaba a despertar.
La coreana dio un pequeño saltito por la audacia de su novia, sentir sus pequeñas manos sobre su miembro siempre era algo que la volvía loca y esta vez no era la excepción, volteó la mirada a su laptop notando como nadie se había dado cuenta de su distracción. El cuerpo de Mina había desaparecido de su vista y creyó que se había ido hasta que sintió sus manos bajar el cierre de su pantalón para tener mejor contacto con su miembro, estaba bajo la mesa.
La castaña acalló un gemido apretando los músculos de su mandíbula cuando las manos de la pelinegra se adentraron en su boxer, liberando su miembro y tocando toda la extensión de este, con su mano comenzó a masturbarla a un ritmo lento, Jeongyeon bajó la mirada lo suficiente para ver a la menor mirar con deseo como trabajaba su mano, quería detenerla pero no tenía la suficiente fuerza de voluntad para ello.
Jeongyeon hacía lo posible por mantener el rostro sereno para no preocupar a sus empleados pero las acciones de la japonesa la estaban haciendo perder la cabeza, cerró fuertemente los ojos cuando sintió como la punta de su miembro chocaba con la garganta de la pelinegra, bajó una mano para acariciar la cabellera de la menor y para agregar un poco de intensidad a sus lentos actos.
—... opina, directora Yoo?—uno de los abogados se dirigió hacia ella, abrió los ojos rápidamente y su mano dejó la cabellera de Mina dispuesta a encender el micrófono cuando la voz de su novia la interrumpió con un tono de voz puramente sexual.
—Habla con calma bebé, no creo que quieras que tus empleados te escuchen gemir mientras te la chupo, ¿verdad? —formuló volviendo a meter toda su extensión en su húmeda boca, masturbando la base de su miembro con la mano mientras su cabeza subía y bajaba lentamente.
Reprimió un gemido por las palabras y acciones de la menor cuando otro de sus empleados habló.
—¿Se siente bien, directora Yoo? —preguntó la joven abogada con preocupación, Jeongyeon encendió el micrófono y trató de hablar.
—Eh... sí, yo... —se vio interrumpida por la succión que Momo le dio a la cabeza de su miembro, haciéndola temblar y tensar su cuerpo—. No, no me siento bien, me dio un... —La japonesa lamió la longitud de su miembro, desde la base hasta la punta deteniéndose ahí para succionar levemente de nuevo—. Me dio un dolor de cabeza horrible así que lo lamento, dejaremos la reunión hasta aquí.
Todos sus empleados estuvieron de acuerdo y comenzaron a despedirse, Jeongyeon también lo hizo, rápidamente finalizó la reunión y cerró de golpe la laptop, dejándose caer en la silla en la que estaba para ver a su novia quien aún trabajaba arduamente en su felación.
Mina estaba encantada de por fin tener la completa atención de su novia, la miró a los ojos mientras lamía su miembro y la mano de Jeongyeon se apoyó en su cabeza gimiendo libremente mientras ayudaba a la menor con sus movimientos.
—Me voy a correr, Mina .n—avisó entrecerrando los ojos mientras jadeaba con fuerza.
—Hazlo en mi boca, por favor. —rogó la pelinegra mirando fijamente los oscuros ojos de su novia, oyéndola gemir muy cerca de su orgasmo.
El clímax de Jeongyeon se hizo presente y se corrió en la boca de menor tal como esta rogó, aún sentía la suave humedad mientras se corría con un gemido ronco. Mina tragó toda su esencia liberando el miembro y subiendo al regazo de su novia para acariciar su rostro mientras esta se recomponía.
La pelinegra dejó cortos besos en los labios de la mayor mientras esta trataba de regular su respiración, las manos de Jeongyeon acariciaban suavemente las piernas de su novia sintiendo los besos húmedos que esta depositaba en su cuello, aún insatisfecha.
—¿Por qué hiciste eso, Mina? —preguntó una vez que se había recuperado, pensando en las consecuencias que pudieron tener los actos de la menor.
—P-perdón amor, no sé qué me pasa pero estoy muy caliente y te necesito tanto... —dijo succionando su cuello levemente, haciendo suspirar a la molesta castaña—. Juro que no quise molestarte, incluso me masturbé en la ducha pensando en ti para bajar mi calentura y no funcionó. —continuó saliendo de su cuello para mirarla con un tierno mohín.
La entrepierna de Jeongyeon volvió a dar un tirón cuando se imaginó a su novia masturbándose en la ducha pensando en ella, la caliente imagen se estampó en su mente contradiciendo la tierna imagen que tenía de su novia frente a sus ojos, quien seguía haciendo mohines.
—Sabes que mis empleados pudieron darse cuenta de lo que hacías, ¿no? —preguntó seriamente la castaña con falsa molestia, estaba más que desesperada por follar a su bonita y caliente novia.
—Uh... y-yo, perdón am... —la fuerza con la que su novia la levantó por sus muslos para depositarla sobre la mesa la interrumpió y ya no pudo hablar cuando los labios de la coreana devoraron los suyos.
La lengua de la mayor irrumpió en su boca haciéndola gemir de satisfacción, sus manos la tomaron fuertemente por la cintura haciendo que su centro chocara directamente con el ya erecto miembro de su novia, jadeando contra sus labios. Jeongyeon bajó por el cuello de la pelinegra repartiendo besos húmedos mientras simulaba estocadas para frotar la cabeza de su miembro contra la tela que cubría el clítoris de su novia.
Mina gimió ante los estímulos de la mayor, los tirantes de su babydoll fueron bajados dejando sus hombros al descubierto y los labios de la pelinegra besaron toda la extensión de sus clavículas mientras sus manos acariciaban el interior de sus muslos, subiendo a su ropa interior.
Las bragas fueron despojadas de su cuerpo entre besos en sus clavículas y sus pechos, Mina tenía la cabeza echada hacia atrás abrumada con todas las sensaciones que le proveía su novia, gimió fuerte cuando el miembro de Jeongyeon comenzó a frotarse en su clítoris simulando estocadas con su caderas. Tomó el rostro de su novia y besó sus labios con hambre, dejando en claro todo el deseo que sentía por ella.
De pronto la pelinegra echó su cuerpo hacia atrás recostándola en la mesa, sus manos abrieron las piernas de Mina dándole una completa vista de su chorreante centro, subió la mirada por el cuerpo de su novia detallando sus ojos entreabiertos mirándola fijamente, sus mejillas estaban sonrojadas y su labio inferior estaba apresado entre sus dientes, sus pequeñas manos masajeaban sus pechos por encima de la tela del babydoll.
Jeongyeon subió la delgada tela color borgoña por su abdomen y repartió besos ahí, bajando lentamente entre mordidas y succiones. Cepilló sus labios contra los muslos internos de la pelinegra y dejó una extensa lamida en el clítoris de su novia escuchando un fuerte gemido salir de su boca.
Siguió jugando con su lengua y labios en el centro de su novia mientras masajeaba su miembro suavemente con su mano puesto a que su erección comenzaba a doler por la falta de atención, penetró a su novia con su lengua varias veces y subió a succionar y lamer su clítoris. Unas cuantas lamidas después sintió a su novia explotar en su boca con un fuerte gemido mientras su mano mantenía su cabeza entre sus piernas para que no se moviera, movía sus caderas contra sus labios para alargar la sensación del orgasmo.
Mina cayó rendida sobre la mesa con sus piernas colgando por el borde, cerró los ojos para recomponerse respirando profundamente para regular su respiración, oyó a su novia moverse por el departamento sin darle importancia hasta que sintió como sus fuertes manos tomaban su cintura para atraerla a ella.
Su cuerpo chocó contra el de la más alta y jadeó, los labios de Jeongyeon chocaron contra los suyos iniciando un beso lento, ambas disfrutaron de las sensaciones de los labios de la otra contra los propios, las manos de Mina abrazaron a la castaña por el cuello y esta tomó las caderas de la menor para acercarla aún más. La coreana rozó su miembro contra los pliegues de la menor sintiéndola temblar bajo su movimiento debido a la sensibilidad post orgasmo, el beso subió de intensidad rápidamente.
La castaña bajó a Mina de la mesa rompiendo el contacto entre sus labios, giró su cuerpo y la recostó boca abajo en la madera dejando todo su delicioso trasero a su disposición, Myoui gimió por la anticipación a lo que venía, Jeongyeon frotó su miembro contra los nuevamente húmedos pliegues de su novia y entró en ella de una sola estocada.
—¡Jeong! —gimió fuertemente la menor por la agresividad de la penetración de su novia—. N-no tan fuerte, a-amor.—tartamudeó por el placer que le daban las estocadas de la mayor.
—Oh amor...—dijo la castaña jadeando suavemente—. Prácticamente me rogabas porque te follara, ¿y ahora no lo quieres?—preguntó bajando la velocidad de sus caderas.
—¡No! Digo, sí lo quiero, no pares por favor.—gimió en un lloriqueo por la lentitud de su novia, sintiendo como aumentaba la velocidad haciéndola gemir con fuerza, aferrando el borde de la mesa con sus dedos.
—Muy bien, bebé.—finalizó la conversación, tomó la cadera de la menor con sus manos para agregar más fuerza a sus rápidas estocadas, con una mano bajó a acariciar su clítoris al ya sentirse cerca de colapsar haciendo que los gemidos de Mina suban la intensidad. Se inclinó un poco más para tapar su boca con fuerza, no quería que los vecinos escucharan a su novia gemir.
Quitó la mano de su boca y volvió a tomar las caderas de su novia para penetrarla más profundamente, vio como una mano de su novia bajaba hasta su entrepierna y comenzó a frotar su clítoris rápidamente haciendo gemir a la castaña con la imagen. Unas cuantas estocadas hicieron falta para que ambas llegaran al orgasmo, Jeongyeon siguió penetrando profundamente a Mina para alargar las oleadas de placer que ambos cuerpos estaban sintiendo, las piernas de su novia sufrían espasmos mientras respiraba agitadamente.
Salió del interior de la pelinegra y vio como sus combinados fluidos salían de la entrada de esta cayendo al piso, sintió satisfacción ante la imagen y la guardó en su memoria, subió su ropa para taparse y se dirigió al baño para preparar la bañera con agua tibia para descansar con su novia.
Cuando salió del baño encontró a la menor en la misma posición que cuando se fue, comprobó que estuviera despierta y lo estaba, pero estaba recargando fuerzas después del orgasmo aplastante que le regaló su novia.
Jeongyeon acarició los cabellos de la pelinegra y esta abrió los ojos encontrándose con la sonrisa de la mayor, le correspondió algo adormilada sonrojándose un poco.
Tomó a la menor en brazos y la llevó a la bañera, le quitó el resto de sus ropas y la metió en esta haciendo lo mismo consigo, entró y se posicionó detrás de su novia acercándola a su cuerpo para abrazarla.
Mina se acurrucó contra su pecho recibiendo las tiernas caricias en su abdomen y brazos, sonrió y se giró para besar los labios de la castaña.
—Te amo, Jeong . —dijo mirándola con ojos brillantes—. Y perdón por interrumpir tu reunión.
—Yo también te amo, Minari. —correspondió a la declaración de amor, besando castamente sus labios—. Y está bien, no me molestó del todo.
Y era verdad, que Mina la interrumpiera en su trabajo para chupársela y pedirle que la folle definitivamente era algo que recordaría para siempre, y que secretamente, esperaba que sucediera de nuevo.

adaptación © Fletauren
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