29. Un último intento
—Tú y yo no éramos amantes —espetó Off una vez terminó la llamada y devolvió el teléfono a su bolsillo.
Gun levantó una de sus perfectas cejas con arrogancia. Tenía que aclararle unas cuantas cosas a Off y tenía que ser antes de que llegara Jeff. Solo podía tener esperanzas de que Off le creyera.
—¿Por qué? Porque eres heterosexual. Lo siento por ti gatito, pero conmigo nadie es heterosexual y menos tú.
Gun tuvo el impulso de pararse detrás de la silla del escritorio, pero si se movía demasiado Off le dispararía en el vientre y eso no sería nada bueno. Tenía que ir un paso a la vez ahora que ya había comprobado los verdaderos efectos de la mierda que Jeff le había dado a beber a Off. Al menos no estaba muerto, aunque si todo salía mal, el muerto sería Gun y por una bala de su propia arma y de la mano de Off, el padre de su hijo.
—Déjame decirte todo, al menos mi versión de todo este teatro. Luego decides si me entregas a Jeff si todavía prefieres creerle a él.
Off se volvió a sentar en su silla y Gun se quedó de pie junto a la ventana. Era una lástima que esta diera al patio y no a la calle, donde podría ver el momento en que Jeff apareciera.
—No voy a creerte nada, pero si quieres hablar, habla. Te lo concedo.
¿Cómo demonios iba Gun a explicar todo antes de que llegara Jeff. Tendría que ir por las partes importantes y esperar que fuera suficiente, quizás intentar un movimiento.
Gun comenzó desde el principio. La primera vez que Off visitó el casino. El préstamo, el trato, los encuentros.
—Entonces, dices que tú me prestaste dinero para pagar por el tratamiento de mi madre y que a cambio yo te pagaría algún tipo de intereses follándote, aun siendo heterosexual, usándome como un juguete ¿No olvidaste mencionar a las hadas y los duendes en toda esa historia?
Off no lo había notado, pero mientras Gun hablaba se había acercado tan lentamente a él. Estaba tan cerca y tan lejos. A Gun le picaban las manos por tocarlo, sentir su calor, pero estaba tan cerca ahora de él como del cañón de la pistola, que decidió no moverse más, todavía, y en cambio, seguir hablando.
—No. No lo olvidé, pero tú olvidaste decirle a tu polla que se mantuviera quieta. Eres tan receptivo a mí, Off. No puedes negar eso. Eres mi gatito mimoso. Me quieres y yo te quiero. Si no, ¿por qué tu cuerpo reacciona de esa manera? Aun si no lo recuerdas.
Off siguió la mirada de Gun hacia su mitad inferior. Tenía la polla dura y tensa dentro de los pantalones y Gun aprovechó para dar un paso más.
—Aun así, si dices la verdad... era solo un trato comercial, cuando pagara se acabaría y cada quien seguiría su camino. ¿Por qué me has buscado todo este tiempo? Y ¿qué tiene que ver Jeff en todo esto?
—Jeff quiso ser mi amante por mucho tiempo y lo rechacé en cada intento. No apreció que ninguno de sus esfuerzos sirviera de nada y tú quedaste en el medio. Fuiste solo una táctica para vengarse de mí.
—¿Por qué? Un juguete sexual a cambio de dinero que no tenía nada que ver con tus negocios y no representaba nada para Jeff. No veo porque valdría la pena el esfuerzo.
Gun sabía que cuando encontrara a Off habría un momento para la confesión, pero habría pensado que estarían en la cama, jodiendo como animales en celo y corriéndose el uno en el otro cuando lo dijera. No de esa manera en la que parecería que lo decía para salvar su vida, aunque fuera en parte cierto.
Dio un último paso al frente y dejó que la punta de la pistola se empujara contra su costado, en un valiente intento por convencer a Off. Gun era conocido por no detenerse ante nada ni nadie y justo en ese momento ni el mismo Off lo detendría de llegar hasta él. Extendió la mano y ahuecó la polla de Off contra su palma y luego se agachó contra su oído para susurrarle, sin perderse la profunda inhalación de Off sobre su pelo.
—Representabas al enemigo para él gatito. Yo te preferí a ti, sumiso e inocente, antes que a él que creía que podía deslumbrarme con su poder, cuando yo siempre he tenido más.
Gun apretó con más confianza la polla de Off y lamió su cuello cubierto por una fina capa de sudor, deleitándose en el estremecimiento y la respiración entrecortada que recibió a cambio.
—Siéntelo gatito. Tu cuerpo está en sintonía con el mío, aunque no me recuerdes. En el fondo reconoces mi olor, el calor de mi cuerpo, el dominio que tengo sobre ti y además de eso me amas. Se lo dijiste a Jeff.
Gun disfrutó de la sutil manera en que Off empujó las caderas hacia adelante, buscando más de la mano alrededor de su polla sobre la tela de los pantalones, del fuerte y firme agarre, las respiraciones superficiales de Off y como su boca gravitaba de manera inconsciente hacia la de Gun, pero Gun no lo besó, aunque se moría por hacerlo. Off seguía clavándole el cañón del arma contra un costado.
—¿Por qué te amaría? —Se las arregló Off para preguntar— Acabas de decir que era un juego. Yo pagaría y seguiría mi camino y tú buscarías a alguien más con quien jugar.
La amargura en la voz de Off se podía incluso sentir. Gun casi gimió de placer por sentirse tan deseado por Off, el verdadero, debajo de esa cáscara que Jeff había moldeado.
—Porque te gusta ser mío, que te diga lo bien que me follas y porque después de un tiempo dejó de ser un juego para ambos. Intentaste pagarme y yo nunca cobré ese dinero de vuelta. Rompí el cheque la última vez que nos vimos.
—¿Y?
—Y te amo, Off.
Off se puso de pie de un salto y empujó a Gun contra la pared del otro lado de la habitación. Levantando la pistola hasta su cien, cerniéndose sobre su cuerpo, chocando con las manos de Gun otra vez frente a su abdomen.
—Mientes.
—No.
—¿Qué hay de Fluke?
Gun trató y falló en no rodar los ojos con fastidio.
—Tu amigo el conejo. Ese chico es un lastre, pero ha cuidado bien de tu madre estos meses. Él es el culpable de los problemas entre nosotros, pero ha tenido que lidiar con los suyos propios.
—¿De qué hablas?
—De que es tan recto como tú cuando estas metido entre mis piernas, pero no quiere admitir que está enamorado de Ohm.
Ante el ceño fruncido de Off, Gun hizo un nuevo intento.
—Sólo te estoy contando las partes importantes aquí. Te has perdido del mapa por dos meses y han sucedido más cosas de las que podrías imaginar.
Off miró hacia abajo, a las manos de Gun entre ellos y luego a sus ojos y preguntó:
—¿Lo que escondes debajo del suéter es importante?
Las manos de Gun bajaron y dejó que sus brazos cayeran a los lados. Dio una mirada significativa a Off antes de responder.
—Compruébalo tú mismo gatito.
Gun sintió el calor de la mano grande de Off sobre su piel, después de todo ese tiempo y se estremeció ante el tacto, viendo los ojos de Off agrandarse cómicamente y a punto de decir algo, pero la puerta de la habitación abriéndose lo interrumpió.
Jeff estaba de pie en el umbral, sonriendo como un idiota. Gun sintió el tirón de la mano de Off en su brazo hasta ponerlo entre él y Jeff. El arma apuntando de nuevo a su cabeza en la parte posterior.
—Bien hecho Off. Esta noche tendremos nuestra venganza.
Mierda.
Gun cerró los ojos por un momento. Rezando para que Off creyera en él o al menos se apiadara de la vida del bebé.
Su bebé.
𝕰𝖛𝖎𝖎 𝕭𝖑𝖚𝖊 ʚĭɞ
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