Epílogo: En el interior

Miraculous Ladybug no es de mi propiedad al igual que el arte aquí utilizada.

Dos años después

Los girasoles eran sus flores favoritas, conocía la razón y por ello las había acompañado con unas cuantas hortensias azules. Aspiró con ligereza, intentando recordar su perfume.
Las colocó en el florero de su tumba, aquella que le habían cedido justo bajo un árbol frondoso y feliz como él lo era.
Sophie tomaba su mano mientras sobre la tierra removía sus piecitos sin atreverse a mirar el nombre de su padre tallado en el mármol blanco.

      —Supuse que te vería aquí— escuchó a su espalda.

Se encontró con el fino rostro de una rubia, cubierto en su mayoría por unos lentes de sol. Sus labios estaban entintados de un carmín brillante y las sombras en su cara se marcaban por el amplio sombrero negro que portaba. Ahora así de mayor se parecía a su madre, claro que mucho más linda.

     —Yo también esperaba verte.

     —¿Dónde está Hugo?— cuestionó.

     —En el mausoleo Agreste— respondió perdida en los pétalos de las flores antes puestas— Quería charlar con su padre un rato.

     —Ya veo— murmuró la rubia inclinándose ante la pequeña que llevaba de la mano— Cariño, ve con la pequeña a jugar ¿Vale?

La pequeña asintió tomando la mano de la azabache mejor, quién  miró a su madre interrogativa. Marinette asintió y la niña se encaminó con la otra a uno de las jardineras cercanas.

     —Soy Sophie...
     —Yo soy Dior...

      —¿Dior?— sonrió la morena mayor.

     —Gemelos, Christian y Dior, él se quedó en New York con su padre...  ¿Sophie?

     —Luka lo escogió— murmuró Marinette. La otra dio una sonrisa a la placa del Couffaine— ¿A qué has venido, Chloé?

     —A verlo, me enteré de todo por Sabrina, pero no quise venir, no podía hacerlo.

     —Creo que debiste venir, a él le hubiera gustado que fueras tú quien diera el discurso, siempre fuiste mejor en ello.

     —Sí, pero tú eras su esposa— suspiró y se quitó los lentes oscuros dejando ver por fin sus ojos rojos pero perfectamente maquillados— ¿Recuerdas hace seis años, cuando me llamaste para decirme que habías encontrado una carta?

     —Sí, me colgaste.

     —Era el día de mi boda, lo que menos quería era hablar acerca de Luka.

     — Bueno, no sabía qué más hacer. Comprenderás que estando embarazada y con una carta de la exnovia de mi esposo no parece un buen arco.

     —Bueno, sí, y no. Luka y yo nunca fuimos una pareja como tal. Hubo buenos ratos, me hizo feliz y me hizo aprender a amar, pero nada era seguro, y a ambos nos gustaba vivir en el pasado.

     —Dijiste en la carta que te visitaba por las noches, incluso cuando estaba iniciando algo conmigo.

     —Lo hacía, venía todas las noches y sólo se quedaba acostado en mi cama, viendo el techo, repensando y tarareando musiquita. Luego, sólo se soltaba a llorar y permanecía inmóvil.
Se despedía y se marchaba. Fue así por un par de meses, luego no volvió más.

     —¿Por qué no le pediste que se quedara?

     —Marinette, ¿Has escuchado acerca del dilema de los dos amores?...— quedó en silencio, Marinette negó y la Bourgeois de limitó a colocarse nuevamente los lentes— Luka te amaba, de eso no tengas duda jamás. Aquél día no contesté a tus preguntas y preferí colgar porque yo no soy como ustedes, no soy como Luka, Adrien o tú, yo soy más egoísta que ustedes juntos.  Si tú me hubieras dicho que tenías problemas con Luka, que desconfiabas de su amor, yo sin dudarlo habría corrido de vuelta a París, lo hubiera buscado y sin importarme más le hubiera pedido que se quedara. No sabes las veces que soñé con regresar y encontrarlo para mí, porque él era lo único bueno que me ataba a París.

     —Lo siento mucho, Chloé. Yo... Usé a Luka para no sentirme sola, permití que dejara todo atrás por mí, cuando yo nunca pude dejar todo atrás por él.

     —Adrien me llamó un par de días después,  estaba tan feliz porque mi mejor amigo vivía, él dijo que quería volver a París, y recuperarte, y a su hijo. Pero cuando le dije que estabas casada, su corazón se rompió, y yo no pude ver lo que estaba creciendo en él— su voz se quebró— Me quedé callada, porque creo que lo comprendía de algún modo. Porque como él, yo siempre pensé que casarse con alguien iba más allá, significaba estar con quien amas y después de ello no había vuelta atrás.

     Marinette comenzó a llorar cuando escuchó a Chloé y miró una lágrima escurrir por su barbilla.

     —Él te mandó una respuesta, ¿No es así? Lo vi su última noche encerrado en el despacho y luego fue a la oficina postal. Al final fuiste tú, Chloé— sollozó— Luka sufría por tener que cumplir una promesa impuesta, y yo nunca lo supe, porque solo veía por mí.

      — Todos guardamos cosas, Marinette. Buenos recuerdos, tragos amargos, promesas difíciles, akumas...— ironizó— todos llevamos cosas en el interior, cosas difíciles de sobrellevar. Luka tenían demonios, como tú, como Adrien, como yo...

     —Quisiera regresar el tiempo.

     —Pero no puedes, así como no puedes reflejar tus frustraciones en tus hijos. Sólo queda enfrascar esto, guardarlo dentro y perderlo, superarlo para poder respirar.

     —Chloé—llamó con quietud y limpiando sus lágrimas— ¿ T-tú has vivido el dilema de los dos amores?


Te amo como nunca amaré.

Lo sabía,  en su interior siempre lo supo

     —No.

Fin.

Planeación: octubre 2017
Inició: Abril 2018
Finalizó: Abril 2020

Al fin terminé Inside.
Quiero agradecer a todos los que se tomaron el tiempo de leer esta historia, a quienes no les gustó y a quienes se alocaron como yo. Jajaja
No habrá segunda parte ni nada parecido, ese no es mi estilo. De cualquier modo espero lo hayan disfrutado.
Pueden leer si mis demás obras si gustan, recuerde que tengo muchas jajaja.

También recuerden que hoy Abril 1° del 2020 haré un live en mi instagram "cjdelarge"  para que platiquemos un rato, lloren y más.

Gracias nuevamente, bye, bye y nos leemos a la próxima 🖤.

—Cj.

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