El último viaje.

-¿Y bien? ¿pudiste ayudar a Kakashi? - pregunto Rin a su alegre compañero.

-¡Debiste verlo! Kakashi pasara a la historia como el mejor de los ninjas, será recordado en todas las naciones, al igual que ese chico...

-¿Que chico? - dijo con gran curiosidad.

-Naruto Uzumaki.

El pequeño Obito se perdió por unos minutos en sus pensamientos mientras la castaña solo sonreía por escucharlo.

A lo largo de su vida había cometido muchos errores, quitado muchas vidas y destruido la felicidad de miles de personas, no importaba que fuera manipulado, la culpa seguia siendo suya. Pero a pesar de todo eso  ahi estaba junto a la chica que siempre había amado, riendo y lleno de orgullo por su mejor amigo, sin duda el destino era bastante extraño.
Ambos chicos avanzaron por aquel camino de luz, por fin luego de mucho,  podían descansar un poco y pasar un rato juntos o al menos eso era lo que el Uchiha había pensado hasta que algo llamo su atención.
Fuera del camino se encontraba una niña sentado, no parecía sufrir, pero tampoco estaba contenta.

-Oye Rin ¿Que le pasa a esa pequeña?

La joven detuvo sus pasos e instantáneamente volteo a ver al muchacho, sus facciones mostraron algo de lastima cuando empezo a explicar.

-Veraz Obito, este sendero de luz es el camino que lleva directo a lo que se conocería como "paraíso", sin embargo no todos pueden ir ahí, eso se debe a muchas razones, pero de entre todas ellas hay una muy especial... - bajo un poco la voz, era como si decir aquello le doliera- ... existen personas que no desean seguir el camino.

-¿Cómo que no lo desean? ¿por qué habrían de quedarse aquí?

-Hay varios motivos. -con sus dedos comenzó a enumerar las razones- Puede que esten perdidos, tal vez tienen culpa y no pueden avanzar, muchos debido al orgullo o ira se quedan en los alrededores; aquellos que no pueden aceptar su muerte suelen estancarse. Hay otros que tienen cosas pendientes o están esperando a alguien. De cualquier forma el estar aqui sólo es bastante triste, hay ocasiones donde se te presentan visiones de los vivos, incluso hay momentos donde puedes interactuar con ellos, pero cada vez que eso pasa te vuelves mas adicto a vivir...

-¿Adicto? - preguntó.

- Es difícil de explicar, es como si no aceptarás la situación en la que estas y deseas volver una vez mas.

En cierta forma el azabache entendía lo que ella le decía, su despedida con Kakashi sin duda le había destrozado, por un momento pensó que aquel dolor que producía el adiós era mucho mas duro que el que dejó el ataque de Kaguya Otsusuki. El uchiha comprendió tambien porque conforme la plática avanzaba su compañera se notaba tan afligida, debido a su prematura muerte, lo mas seguro es que ella permaneciera en ese limbo todos estos años en espera tanto de él como de el ninja que copia.

Debido a sus expresiones fue muy sencillo para la castaña adivinar sus pensamientos, sin duda su amigo seguia siendo tan transparente como antes.

-Pero no es tan horrible como suena, la verdad es que a pesar de todo no estuve realmente sola ¿Sabes? Kushina-san me acompaño durante un tiempo, además gracias a eso pude estar al pendiente de los dos. -le dedico una gran sonrisa antes de avanzar una vez mas.

El chico se sorprendió de la fuerza de  voluntad que tenía su amiga y recordó el porque le gustaba tanto.

Decidido, el joven comenzó a avanzar sin embargo apenas pasaron unos minutos sintió una ligera punzada en su corazón, algo casi imposible pues se supone que ya muerto no debería sentir nada.

-Rin... ¿puedes seguir adelante sin mi? - aquellas palabras desconcertaron  totalmente a la chica- hay algo mas que debo hacer. Me temo que deberás recorrer el camino tu sola por un rato, prometo alcanzarte así que tomate tu tiempo ¿si?

El corazón de la joven dio un vuelco al recibir aquella tan característica sonrisa del Uchiha, no entendía porque, pero Obito le resultaba inusualmente atractivo.
Asintió un par de veces y siguió su andar con paso lento.

 Antes de salir del camino, el chico miro una vez mas a su dulce compañera, sin duda volvería a su lado y por fin pasaría con ella toda la eternidad.

Dio un paso adelante y comprobó que en realidad nada pasaba al salir del sendero,  al contrario, resultaba bastante sencillo el andar fuera de este. Dispuesto a terminar rápidamente su misión el chico se apresuro en ir a donde estaba aquel hombre de larga cabellera rubia. Al llegar frente a el pudo notar que mas que afligido aquel sujeto estaba bastante entretenido jugando con su arcilla.

-Sin duda tu tampoco has cambiado.

Su comentario saco del trance al ex akatsuki.

-¿Quién eres? y ¿qué quieres niño? - dijo apenas prestándole atención.

-Mucho gusto mi nombre es Obito Uchiha y solo estaba interesado en usted y su arte - comento esperando ganar algo de su simpatía.

- ¿Uchiha? - Deidara se pregunto a si mismo si aquel niño tendría relación alguna con Sasuke e Itachi a parte de su apellido, sin embargo le pareció muy estúpido como para ser un rival digno- da igual, lárgate.

-¡No espere! Quiero... quiero ser su aprendiz - se excuso torpemente.

-¿Te das cuenta de qué estamos muertos? ¿para qué quieres un maestro? Eso debió ser antes de ser asesinado o lo que sea.

-¡por favor sea mi maestro! - insistió. - quiero cruzar ese sendero de luz, pero sin un apoyo como usted seguro no lo logro.

De alguna manera aquel argumento había logrado enfurecer al rubio, hasta el grado de hacerlo lanzar su arcilla.

-Escúchame bien mocoso. Yo no voy a ir por ese camino, me niego totalmente a avanzar a través de el.

Lleno de curiosidad y al ver que Deidara respondería a todo debido a su molestia, el pequeño Obito decidió preguntarle el porque.

-¿A caso está esperando a alguien?

-...

Su silencio fue la mejor respuesta, al parecer hasta un sujeto como Deidara tenía alguien a quien esperar. 

-Durante mi vida he permanecido solo por mucho tiempo, vivía para mí arte y mi arte existía por mi, pensé que era lo suficientemente fuerte para no perder ante nadie, que me dedicaría a crear más  y más esculturas con el único propósito de defenderme a mi mismo y hacer públicas mis explosiones, pero llegaron ellos...- sus ojos tomaron un brillo especial - aquellos que me dieron un nuevo objetivo y con ellos venía ese sujeto.

-¿Ese sujeto?

- Así es... jamás me había enfrentado a alguien como el, la primera vez que vi esos ojos rojos me di cuenta de que este mundo era más grande de lo que yo esperaba, que yo no era el más fuerte y mi arte no era el único que existía.

-Itachi Uchiha, sin duda.

- ¿Como es que lo conoces? -Pregunto con cierta desconfianza

-Es una leyenda ¿No? Digo... Itachi es conocido por cualquiera que lleve este apellido. Además, hubo un tiempo en el que me dediqué a investigar a grandes criminales, lo mejor de lo mejor.

Al principio parecía que no se tragaba la historia, pero luego lo dejo pasar, quizás ya no veía la importancia de pelear luego de muerto.

- Como sea... No es que este esperando a alguien es sólo que de un tiempo para acá me acostumbré a caminar  en compañía de otra persona. Si te soy sincero no me arrepiento de ser asesino, la verdad es que ni siquiera me consideraba como uno... No tengo culpa,  tampoco quiero castigarme a mi mismo,  es solo que... Me gustaría tener a mi viejo compañero de vuelta.

- Entiendo... la muerte lo ha vuelto muy sincero, señor Deidara ¿extraña tanto a sasori sempai? -luego de decir aquel nombre tapo su boca con ambas manos pues lo había dicho sin querer.

-¿Saso...? Niño ¿Quien diablo eres tú? Entiendo que conozcas a Itachi, pero ¿Cómo es que sabes que hablo de Sasori?

-Te lo dije antes ¿No? Mis investigaciones de criminales me hicieron saber de todos los relacionados con Akatsuki, también de usted. Yo no conozco muy bien a Sasori, pero estoy seguro de que él tampoco quiere seguir ese camino sin ti.

-Lo dudo, el es bastante genial además siempre se quejaba de mi.

Obito rió un poco por lo bajo, esa forma de actuar era la misma que Deidara tomo con "Tobi", tal vez lo hizo porque lo extrañaba.

-Como sea, debemos apresurarnos ¿No quieres que se te escape o si? El vino a este mundo antes que tú así que debe estar más adelante. 

Deidara no estaba muy convencido de acompañarlo, incluso permaneció sentado en el suelo por varios minutos, no fue sino hasta que terminó su figura de arcilla que se puso de pie.

-Solo avanzare por dos horas, si en ese tiempo no lo encontramos me quedaré donde sea que lleguemos -le advirtió.

-¡Me parece un trato justo! - el menor tomo su mano y le jalo un poco para llevarlo dentro del sendero.

Deidara se quejó pero al final se dejó llevar, cuando estuvieron en el ya mencionado camino,  Obito soltó su mano y se colocó a su izquierda.

-¡Esto es tan nostálgico! Y eso que aún no empezamos a caminar ¿No lo crees? Seguro te trae recuerdos de algo.

-¿No puedes estar callado un minuto? O cuando menos deja de gritar; y no, no tengo recuerdos de caminar junto a un mocoso.

-Lo siento sempai, es solo que en verdad estoy muy emocionado, después de todo este va a ser nuestro último viaje.

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