Epílogo

Tres años después de la boda, Draco esperaba impaciente paseándose de un lado al otro del pasillo. Se encontraba en el área materna de San Mungo, acababan de ingresar a Hermione, ya que estaba en labor de parto de su primer hijo.

El rubio estaba tan desesperado por ingresar con ella, pero no le permitieron y para que se relaje y dejé que los sanadores hagan su trabajo, le dijeron que vendrían por él, en cuanto la hubieran acomodado y preparado.

La gente que pasaba por su lado se le quedaba mirando, él creía que era por lo nervioso que estaba, sin embargo, su cara era la que llamaba la atención. La sala de espera estaba abarrotada de gente esperaba ansiosa la llegada del bebe de la Hermione.

Se encontraban todos los Weasley, los Potter, los Nott y los Zabini.

Ya que todos estaban reunidos en la mansión Malfoy. En una fiesta sorpresa, en honor al nacimiento del primogénito de los Malfoy.

Flashback

Las chicas habían preparado un "Baby Shower" que era una tradición muggle que sabían que la castaña adoraría. Para darle regalos para el bebe, pero habían incluido también a sus esposos, hermanos y padres.

Todo lo habían preparado Ginny, Luna, Pansy y Daphne, después del baile de San Valentín se estrechó la amistad de todos.

Mientras las chicas preparaban todo. Draco se había llevado a Hermione a dar una vuelta, para que las chicas pudieran sorprender a Hermione.

Adornando el salón azul de la mansión Malfoy en tonos verde y plateado, colores que le gustaban al rubio, ya que intuían que su primogénito sería un niño rubio y Slytherin al igual que su orgulloso padre.

Sus amigas querían qué todo fuera una sorpresa Ginny había investigado todo lo relacionado con los juegos que se llevarían a cabo. Luna se encargó de la comida, tuvo que investigar ya que prepararían platillos muggle. Pansy se encargó de la decoración, estuvo visitando varias tiendas en el Londres muggle para comprar lo que se necesitaba. Daphne por su parte se encargó del pastel y de los postres, debía hacer un pedido muy grande ya que vendría la familia Weasley, que era muy numerosa y de buen comer.

Cuando la castaña llegó la esperaban unos escondidos detrás de los muebles, y otros cubiertos por un encantamiento desilusionador.

La sorpresa que se llevó fue monumental ya qué no se esperaba ese detalle.

Las lágrimas acudieron a empañar sus ojos debido a la emoción, que la embargo, pues nunca vio venir aquella grata muestra de cariño.

La comida transcurrió entre risas y emociones, la castaña y el rubio recibieron encantados los presentes que sus familiares les daban, porque eso representaban, todos eran una familia unida. Después de todo lo acontecido en el pasado, todos convivían en dicha y paz, por el bienestar de sus familias ya que todos eran amigos entre sí.

La fiesta estaba en la mejor parte, todos se reían del rubio, a quien las chicas en un intento por molestarlo lo hicieron participé de un juego. Mientras Hermione se reía sin parar, Draco no estaba nada contento, ya que Pansy tuvo la genial idea de ponerlo a adivinar quien había llevado cada regalo. Obviamente no podía usar su habilidad.

Fue la penitencia que le pusieron al rubio por no estar presente desde el inicio de la celebración, así que cada vez que se equivocaba, Pansy se encargaba de marcarlo con un pintalabios rojo para que resaltará.

Ya no quedaba una porción de su cara sin pintar y la castaña ya no aguantaba la risa, cuando de repente se quedó callada de golpe y dio un grito que llamó la atención de todos los presentes.

Todos al escucharla corrieron a su lado asustados, ya que no comprendían a causa de gritaba, mas en cuanto la vieron sostener su vientre con las manos, comprendieron "el bebé" estaba por nacer.

El rubio no se podía aparecer con ella en San Mungo, porque le haría daño al bebé.

Así que tomó las llaves de su auto BMW y los llevó al hospital, las enfermeras al reconocer a la heroína de guerra, colocaron a la castaña en una silla de ruedas y se la llevaron.

Flashback end

Draco ya no podía con los nervios cuando apareció una enfermera.

-¿Se encuentra el esposo de la señora Malfoy? - llamó en voz alta.

- ¡Soy yo! - Se apresuró el rubio a contestar.

La enfermera lo observó de arriba abajo y aguantando las ganas de reír le indicó.

- Sr. Malfoy tiene que acompañarme, su esposa está a punto de dar a luz, pero así no puede pasar, tiene que asearse. - El rubio la miró como si tuviera dos cabezas, no comprendía a que se refería y volteó a ver a los demás.

Quienes al verlo comprendieron las indicaciones de la enfermera y estallaron en carcajadas que, fueron calladas por la enfermera.

Draco seguía sin comprender porque todos se reía de él, hasta qué la enfermera sintió lástima por él y lo llevó hacía la sala de preparación dónde había un gran espejo.

El rubio abrió la boca sorprendido al ver su imagen en el espejo con su cara manchada de pintalabios rojo. Cerró los ojos recordando quien había osado dañarle su impecable imagen, pero la voz de la enfermera lo despertó de su ensoñación.

- ¡Sr. Malfoy! - llamó la enfermera. - Tiene que apresurarse su esposa lo necesita, pero tiene que limpiar su cara, así no puede pasar. - Ya limpio ingresó al quirófano, donde su mujer estaba aferrada a las sábanas soportando las terribles contracciones.

El rubio al verla se acercó y le sostuvo la mano, la castaña al sentirlo se aferró a él con todas sus fuerzas.

- Lo estás haciendo bien amor. - Le susurró el rubio a la castaña.

Ella sólo observó a su esposo, el dolor no la dejaba hablar. Un medimago entró a la habitación revisando a la castaña.

- ¡Muy bien señora Malfoy! - aseveró el medimago. - Llegó la hora de conocer a su hijo, en cuanto sienta la contracción puje con todas sus fuerzas. - La castaña solo asintió, en ese momento sintió una contracción y pujó con todas sus fuerzas apretando más la mano del rubio.

- ¡Muy bien amor! Sigue pujando. - La alentaba el rubio aguantando el dolor, sin duda ella sufría más.

Luego le vino otra contracción golpeando a la castaña, quien pujó más fuerte que la primera vez, con eso logró que se escuchara el llanto de un bebé.

- ¡Felicidades Señores Malfoy! - dijo el medimago - Es un hermoso niño. -

- ¡Oh Draco! Es un niño - dijo la castaña recuperando el aliento, sintiendo que las lágrimas peleaban por salir de sus ojos.

El rubio asintió sintiéndose el hombre más feliz del mundo.

- ¡Gracias Hermione! Me has hecho el hombre más feliz del mundo. - Y la besó.


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Chic@s esta pequeña historia a llegado a su fin, espero que la disfrutaran.

Si les a gustado no olviden poner ⭐ y dejar su comentario.

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