Capítulo uno.
Era un excelente día, nublado, hace frío y levanté de un excelente humor. Estoy acostada viendo hacia el techo pensando en que si es buena idea ir a la preparatoria patinando o dejar que mi mamá me lleve.
- Haber, está nublado, hace frío. Es perfecto para irme en patines - y sin más me levanté de la cama, fui a mi armario, saqué mi ropa del día y me metí a bañar.
- Sadie - llamó mi madre a través de la puerta del baño - se te hará tarde, cariño. - dijo lo ultimo y se fue.
Salí del baño, me cambié, cepillé mi cabello (es muy corto por lo tanto no hay mucho que hacer en él), me miré en el espejo y suspiré.
- Todo sería mejor si no tuviera tantas ojeras - susurré y salí de mi habitación tomando mi mochila y mis patines, entré al comedor, tomé una manzana para guardarla en mi mochila, salí de la casa y me senté en la banqueta de afuerita a ponerme los patines dejando mi mochila en el piso, mientras me los ataba sentí una mirada pero la ignoré y me até los patines, una vez que me puse y até los dos me levanté, tomé mi mochila, metí los tenis que me quité y me alisté pero en eso voltee y me encontré con miles baker viendo todo lo que hacía.
- ¿Se te ofrece algo? - pregunté mirándolo de pies a cabeza.
- ¿A mí? - preguntó y asentí. - No, pero a ti te hace falta una buena peluca, no hay un hombre con el cabello mas corto que el tuyo. - terminó y se rio, lo cual simplemente lo ignoré y me fui patinando a la escuela.
No tengo idea de porque me hacen burla por mi cabello, ¿tiene algo de malo tenerlo corto? ¿tan mal me veo?. Esas y varias preguntas más inundaron mi mente hasta que llegué a la escuela. Al entrar me senté en una jardinera para quitarme los patines y ponerme mis tenis.
- Sadie - dijo una tierna voz que reconocí al instante mientras me quitaba un patín. Emily, mi mejor amiga desde que tengo memoria. - Que bueno que llegas, tengo una noticia que darte. - emocionada se sentó a mi lado y estaba sonriendo mucho.
- Bueno, dime porque estás muy emocionada - dije agachándome para quitarme el segundo patín.
- Miles me invitó a salir - dijo casi susurrando, al escuchar el nombre subí la cabeza y la miré con terror.
- ¿Miles? - grité y ella asintió. - ¿Miles Baker? - volvió a asentir.
- ¿No es increíble? - preguntó con cara de enamorada. - Me ha gustado desde que vamos en la secundaria y me acaba de invitar al cine.
- No, no es increíble. Él es un patán y lo sabes. - dije mirándola seriamente y saqué mis tenis para ponérmelos.
- Vamos sads, él se ve cambiado y tiene meses que no lo veo con una chica - arqueé una ceja y me agaché para ponerme mis tenis - dijo que lleva meses mirándome. - dijo sonrojada y la miré con cara de terror, me toqué las sienes y suspiré.
- Bien, si tú quieres ir con él, no tengo problema. - la miré
- No estaba pidiéndote permiso. - dijo con una voz muy extraña, suena como a una persona posesiva y amenazadora, definitivamente esa no era su dulce voz, la miré buscando respuestas - perdón, me enojé un poco.
- Sé que no me estás pidiendo permiso. - la miré seriamente. - es sólo que no quiero que ese imbécil te lastime, Emily.
- No lo hará. - aseguró - ahora, vayamos a clases que los demás deben estarnos esperando.
Me levanté y caminamos juntas hacía nuestro salón.
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