I N C O R R E C T O
Desde el principio de los tiempos se dictó que los hombres debían estar con las mujeres y viceversa, no solo lo dictaba la naturaleza, también diversas religiones y leyes. Más que nada para preservar a la especie humana y evitar la extinción, sumado a esto los estándares que impuso la sociedad, no solo en seres humanos era lo mismo en animales. Y el alquimista de Acero tenía una tendencia de desviarse de los estándares.
Edward Elric nunca deseo tanto en su vida que ahora que aquellas leyes impuestas por la naturaleza desaparecieran, para no sentir que está llendo en contra de toda regla establecida, pues siendo un alquimista estatal sabe mejor que nadie lo incorrecto de sus acciones. Sabía que desear tanto a su superior como detestarlo no tenía sentido ni siquiera para él, aún con todo y títulos que reforzaban su gran intelecto.
Sabe lo jodidamente mal estar con Roy envueltos en sudor en la cama de la habitación del Coronel.
Lo mal que él esté encima suya lamiendo y marcando las partes más sensibles de su cuerpo.
Lo insano de que cada beso le haga calentarse aún más.
Y sabe que es incorrecto que disfrute con un hilo de saliva, cada estocada de su superior, esas estocadas que iban profundamente y preciso que lo hacían gritar del placer.
Pero la piel de Roy es adictiva, los sonidos que el le provoca también. Las acaricias que queman son su perdición y no quiere dejar de sentirlas. Los besos lentos, calientes y húmedos le hacían perder los estribos, aunque la verdad a Edward no le importaría nunca estar cuerdo de nuevo, por eso recurre a él. Por eso tiene sexo con Roy cada vez que puede, para olvidarse de sus frustraciones y caminos sin salida que le ha llevado la piedra filosofal, se cansa de las pesadillas que lo acosan y de sentirse miserable. Edward supone que lo que motiva a Roy a pecar de esa forma con él, es que también está frustrado con sus propias metas y ambiciones, si bien Mustang tiene de donde elegir para que le abran las piernas, la verdad prefiere dejar de sentirse vacío. De hecho no lo sabe, por que nunca han hablado de eso realmente.
Aún con todo eso en cuenta y que tener a Roy follando con él sea una especie de salida, no deja de estar mal.
Por ser ambos hombres.
Siendo un adolescente de quince años y un adulto de veintinueve años. Casi doblándose la edad
Subordinado y superior.
Coronel y Alquimista Estatal.
Por eso se ocultan del mundo, por qué son un error, serán señalados y mal vistos, sin contar con aquellos que argumentarán que están enfermos y perderían sus títulos por utilizarse para salir de su miseria.
Edward ya estaba harto de los comentarios de la gente y ser señalado por sus errores, tenía suficiente recordatorio con los Automails.
Por eso Edward desea con todas sus fuerzas olvidarse del mundo de allá fuera que se ve por la ventana de la habitación, estando con Roy Mustang llegando al orgasmo por tercera vez en esa noche.
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