Relato 3: Horned Serpent (Parte 2)

Nada más cumplir los once años, pasé horas y horas sentada en el recibidor, esperando con entusiasmo mi carta de admisión en Ilvermorny. A pesar del entusiasmo que le ponía al asunto, aquello que deseaba desde hacía tantos años llegó en un momento en el que me había quedado dormida en la madrugada, muy a mi pesar. Sin embargo, al despertarme y encontrar a mis pies el sobre con el nudo gordiano de la escuela, la posible tristeza de no haber presenciado el momento en el que la carta entrara en la casa no me invadió. Es más, agarré el que ya se había convertido en mi objeto preferido y comencé a saltar de alegría por toda la casa. Desperté a toda mi familia (y creo que también a los vecinos) pero por suerte nadie se enfadó.

Otro día que recuerdo con mucho cariño fue aquel en el que fuimos a Nueva York para comprar todos los materiales que necesitaba para empezar mi año en Ilvermorny.
Las tiendas mágicas estaban ocultas a ojos de los no-mágicos en Central Park, pero tras un rápido movimiento de varita por parte de mi madre, en cuestión de segundos los árboles y toda la vegetación se transformaron en varias calles con tiendas multicolores y un bullicioso público mágico. No era la primera vez que veníamos, pero desde luego sí fue la vez que más ilusionada estaba.
Primero, entramos en una librería para comprar todos los tomos necesarios y material de escritura. Luego, compramos mi túnica roja y azul propia de Ilvermorny.
También entramos en la tienda de mascotas, donde empecé a recorrer los interminables pasillos llenos de criaturas, sin encontrar nada que me emocionase. Entonces, mi mirada se cruzó con un gato de pelo largo negro y ojos verdes como esmeraldas y supe que era para mí.
Por último fuimos a elegir mi varita. Antes de entrar a la tienda, sentí mis piernas temblar de la emoción. Probé bastantes, pero ninguna se adaptaba a mí. Entonces, el vendedor me dio una de madera de roble. La cogí y al instante esta
-¿Qué centro tiene? -pregunté, curiosa.
-Bueno -comenzó el vendedor-, tiene un centro muy poco común: cuerno de serpiente cornuda, como el de la fundadora de la escuela.

El uno de octubre mis hermanos y yo montamos en el tren que nos llevaría a Ilvermorny. Cuando nos bajamos del tren, el espléndido colegio destacaba en la cima del monte Greylock. Seguramente no nos llevaría más de diez minutos llegar allí. Los mellizos se fueron con los estudiantes que no fueran de primer curso, por lo que me quedé sola. Miré a mi alrededor: había cientos de alumnos, si no miles, sin saber muy bien qué hacer.
Entonces, una mujer de mediana edad se acercó a nosotros.
-¡Hola a todos! Aún no hemos llegado al colegio, pero estamos muy cerca. Yo soy Kaylee Hart, profesora de Cuidado de Criaturas Mágicas. Ahora por favor, poneos en fila india y seguidme por el bosque.

Algo desconfiada, miré a los demás y, viendo que obedecían, me limité a ponerme detrás del último en la fila y comenzamos a andar. Todo estaba muy oscuro, cosa que me extrañó. De repente, la profesora volvió a hablar:
-¡Uy, casi lo olvido! ¡Lumos!
Al instante, cientos de artefactos colocados a los lados del camino se iluminaron, dando al bosque tonalidades azules y rojas. Era precioso, y no fui la única que se quedó embobada mirando a sus alrededores. Durante todo el trayecto no paraba de fijarme en todo: la vegetación, el cielo nocturno lleno de estrellas brillantes... Fue entonces cuando tras un árbol cercano me pareció ver algo brillar. Curiosa, me acerqué un poco más, hasta que vi su fina cara, su cuerpo reptante y sus cuernos. En efecto: era una serpiente cornuda. Sin poder evitarlo, me aproximé aún más, alargando mi mano para intentar, aunque fuera por un segundo, tocar sus brillantes escamas. Sin embargo, un pukwudgie al servicio de la escuela me llamó la atención y la criatura huyó. Apenada, seguí caminando.

Y al fin, llegamos a las puertas de Ilvermorny. Las imponentes estatuas de mármol de Isolt y James a ambos lados nos dieron la bienvenida. La profesora abrió las puertas y una sala gigantesca con una cúpula de cristal apareció ante nosotros. También había un balcón enorme de madera desde el cual noto miles de miradas posadas en nosotros. En el centro de la sala, el símbolo gordiano con las cuatro casas (Pukwidgie, Wampus, Thunderbird y Horned Serpent) grabado en la piedra parece llamarme.
Nos distribuimos alrededor de la sala y fueron llamándonos uno a uno para decidir a qué casa pertenecíamos. El proceso era rápido y pronto escuché mi nombre resonar en la sala. Nerviosa, me apresuré a colocarme en el centro del nudo gordiano, sin saber qué esperar. Tras unos instantes, vi que el cristal engarzado de la serpiente se iluminó, pero antes de que la profesora pudiera decir nada, el pukwudgie alzó una flecha al aire y el ave del trueno batió las alas. Abrí los ojos como platos, era posible que...

-¡Pero qué tenemos aquí! Más de una casa ha escogido a esta jovencita, ¡Y ni más ni menos que tres! Díganos, Olivia Blackraven, ¿cuál es su decisión?

Tras sus palabras, todos los alumnos aplaudieron, entusiasmados. Por mi parte yo estaba aún sin creérmelo e intenté concentrarme. Podría seguir la tradición familiar y escoger Puwudgie o Thunderbird. Siendo mi sueño estar en Horned Serpent, no podía dejar pasar esa oportunidad. Tras intentar hablar, sin éxito, me limité a sonreír y a señalar el símbolo de la serpiente. Los alumnos de Horned Serpent empezaron a vitorearme y, roja como un tomate, volví a mi sitio.

Este fue el momento más memorable del que tengo memoria en la escuela, ya que el resto del año fue completamente normal: hice varios amigos, me uní al Club de Observación, que consistía en conocer el bosque que rodeaba a Ilvermorny y a su vez aprendíamos magizoología. Mis calificaciones fueron excelentes, destacando sobre todo en Cuidado de criaturas mágicas.

El segundo año no fue muy diferente del anterior, aunque sí hubo algo destacable. Era una tarde de otoño en la que la líder del club de Observación, Kaylee Hart, nos hizo separarnos en el bosque para buscar un tipo de hongo, pero siempre en un lugar en el que ella pudiera vernos desde el claro en el que se encontraba. Me interné un poco entre los árboles, sin encontrar ni un solo hongo de la especie que nos habían mandado buscar. Entonces, noté que algo se acercaba por mi derecha. Antes siquiera de que girase la cabeza, sabía que se trataría de ella. No me equivocaba: la misma serpiente cornuda con escamas rojas y doradas del primer día en la escuela reptaba hacia mí. Alucinada, me agaché y esperé que se acercara y con mucha lentitud acerqué mi mano a la criatura, hasta que rocé sus escamas con la punta de mis dedos. El tacto era extraño, pero me fascinó. Me aparté un poco, pero el ser no se movió, aún con sus ojos clavados en mí. Entonces oí la voz de Hart llamándonos, y me obligué a apartar la mirada y volver al claro.

Mi tercer año marchó con normalidad, como también lo hizo el cuarto y el quinto, donde escogí la opción de Cuidado de criaturas mágicas. Sin embargo, el séptimo año fue un torbellino de emociones. Empezando por el hecho de que era mi último año de secundaria, y en consecuencia mi último año antes de la educación especializada, el nivel en las asignaturas troncales subió notoriamente. A pesar de ello, mis visitas al bosque no acabaron, donde mi amiga la serpiente venía a mi encuentro casi siempre. Por desgracia no sé hablar pársel como Isolt, pero yo me limitaba a leer un libro o a estudiar para alguna asignatura mientras ella se mantenía a mi lado durante un rato, hasta que decidía irse por sí sola.

Por otro lado, la noche del veintitrés de abril ocurría una catástrofe, la desaparición de dos alumnos de primero. Al parecer, una compañera los había visto por última vez en las lindes del bosque. Aunque el bosque no era un lugar peligroso de día, de noche los escondetrás, criaturas que cazan criaturas humanoides y que además tienen un sistema de ocultación excelente, sí lo son, y más si los magos son inexpertos.

Alarmados, los profesores pidieron a los alumnos de los últimos cursos ayuda, entre los que estaba yo. Nos dividimos la superficie del bosque para poder buscar en todos los lugares posibles. Tras varias horas de intensa búsqueda, nadie había logrado dar con ellos. Fue entonces cuando llegó la salvación: mi serpiente se acercó a mí, con su joya reluciente en la cabeza, ofreciéndome su ayuda. La criatura se limitó a mirarme directamente y luego mirar en algún lugar entre los árboles. Comenzó a reptar en ese sentido y la seguí, sabiendo que me guiaría. Tras varios minutos de incesante marcha, veo tras unas rocas a los dos alumnos, inconscientes pero aparentemente sin daños graves, y justo a su lado, el peor de mis temores: un escondetrás. Cuando estaba a punto de tocar a los niños chillé, apuntándole con mi varita:

-¡Desmaius!

Inmediatamente después, el ser se derrumbó, sin consciencia. Segundos después, añadí:

-¡Expulso!

Solo entonces me arrodillé junto a los magos y les tomé el pulso. Por suerte, su corazón llevaba un ritmo normal. También busqué cualquier lesión externa, pero solo tenían algunas magulladuras en las manos y el rostro. Aliviada, lancé una señal al resto de las personas de la búsqueda, que llegaron casi enseguida para ayudarme a llevar a los chicos de vuelta al colegio. Justo antes de irme del lugar, susurré un "gracias" a los dos ojos que me observaban entre los árboles. No esperaba que me entiendiera, pero era necesario decirlo. Contenta de haber solucionado este asunto, empecé a caminar hacia Ilvermorny.
--------------------------------------------------
Este capítulo está dedicado a @PresidentaGuau porque el 12 de abril fue su cumpleaños. Gracias por ser como eres, B.
¡Y no os olvidéis de felicitadla!

Pero aún hay más. Cuando escribí esta parte de la historia me quedé con ganas de contar más sobre este personaje tan interesante, Olivia, por lo que tengo varias opciones pensadas:
A) Escribir sobre esta parte del relato todo lo que quiero añadir.
B) Hacer un relato independiente a este a modo de tercera parte.
C) Este es el menos probable de todos, que consistiría en crear una historia totalmente aparte de esta obra con una trama más compleja y más (muchos más) personajes.

Estas son las tres opciones. Ahora es vuestro turno: decidme en comentarios qué opción preferís y, aunque yo tomaré la decisión final, tendré muy en cuenta lo que penséis.

Eso es todo por el momento, ¡Hasta pronto!

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top