Mi no tan querida madre:

Han pasado cinco años desde que no nos hablábamos. Desapareciste de la faz de la tierra o al menos te escondites muy bien entre la mugre de los barrios bajos de una ciudad extranjera.

No te conozco. Desde niño me dicen que no debo hablar con desconocidos, no es como si enviara alguna de las cartas a una dirección en concreto. Nunca salen de este cuarto. Menos de la caja en la que los tengo encerrados. Las personas no deben saber de tus acciones, esos asuntos y sentimientos me pertenecen únicamente a mi persona.

Tal vez lo sepas, o no, pero hoy es el cumpleaños de Takeshi. Él es una persona dulce y algo tímida con la gente nueva. Es como una manta en una noche fría, te calienta lentamente para envolverte con un cariño cegador. Él cumple trece años, en el inicio de la primavera cuando el hielo del lago detrás de la casa apenas comienza derretirse. Resulta que es un genio de la robótica, sus profesores lo presumen con frecuencia algo que lo avergüenza pero se que en el fondo se siente orgulloso de si mismo. Igualmente lo hago, me da orgullo de pensar que esa fantástica persona sea mi hermano mayor. Tengo fé en que llegara más lejos que David Shield, eso me recuerda la vez que fui a la I-Island, eso terminó muy mal para varios.

Es algo que pone triste a Sorahiko, le gusta patinar en hielo algo que no puede hacer en los meses más calurosos del año. Aunque la llevamos al centro para que patine en aquella pista de hielo. También le encanta tomar fotos de cualquier cosa que considere que es bonita. Ella no te recuerda, al menos uno de nosotros se salvó de ti

Pero eso no cambia el sentimiento de abandono y curiosidad enfermiza de querer saber porque nos despreciabas tanto, cuando tú único trabajo era ser nuestra madre. Es algo que deja una enorme herida que jamás cierra en el corazón de un niño, pues cree que está roto y se culpa a si mismo.

No estás aquí.

Nosotros si.

Tú nunca estuviste aquí.

Jodida mierda, tu jamás estuviste aquí.

¡Te fuiste, tenía cinco años!

Nos dejaste.

Me dejaste para arder.

Jamás debí confiar en tí.

NO. DEBÍ. CONFIAR. EN. TI.

Siempre me pregunte...

¿Alguna vez nos amaste?

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