4°
Madre.
La noche se siente fría y aún no es invierno. El aire se siente pesado entre las cuatro paredes que aprisionan el rencor que nace en el interior de la familia. El olor del alcohol de mi hermano me embriaga a la par de la que me asquea.
Me aterra quedarme en el rincón escuchando los ecos de las discusiones de ambos sintiendo el peso de una culpa que no es mía no lo será. En esos años no puede evitar cargar esas cadenas al desconocer la verdad de sus acciones.
La noche está fría, yo estoy helado a pesar de que no hay brisa para bajar la temperatura. Las llegadas de Hotaru son a medianoche, sé que el papeleo lo inunda para adornarlo con el acoso los servicios sociales, por nosotros.
La noche es silenciosa. Tu voz no rebota más en las paredes porque a sido reemplezada por la sintonía de las cuerdas vocales de mi hermana.
Mamá, el resto de las noches sin estrellas es Madoka quien me arropa en el calor de las sábanas para brindarme de sus abrazos amorosos.
¿Sabias cuántas veces le pregunté por ti?
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