Capitulo 6: Cambio de planes
Alex se acercó a mi antes de que el profesor de Ciencias entrara. Su andar y su sonrisa mostraba que tenia toda la confianza del mundo.
-Hola esclava.
Resoplé mientras abría mi cuaderno para tomar notas.
-Que yo sepa, tu eres mi siervo.
-No, ahora tu me obedeces.
Me reí y rodee los ojos ante su absurdo comentario.
-Ni lo sueñes.
-Tal vez a la directora le interese saber que una alumna está interfiriendo en el futuro de su estrella- dijo colocándose la mano derecha sobre el corazón actuando sus últimas palabras. Lo miré indignada- Vi como te preocupabas que el entrenador de gimnasia te reportara, y como soy prácticamente el yerno de la directora no me preocuparía por saber a quien creería y a quien no.
-Eres el diablo en persona- contesté intentando que mi voz sonara despreocupada. Que absurdo que semejante chico de mas de 1,80 mts venga a querer delatarme con la directora como si estuviéramos en primaria, aunque yo lo iba a hacer con su padre. Bello karma
Tenia claramente dos opciones frente a mi, una era rendirme y obedecerle, y la segunda era delatarle con sus peleas callejeras frente a su padre y directora quizás en persona o atreves de un mail, pero ¿Serviria de algo? Estaba prácticamente convencida de que el máximo castigo que alguien de su estatus podría sufrir era que le quiten el celular o alguna otra comodidad absurda.
-Que chistosa. Pero igualmente quiero que hagas mi tarea de matemática y química.
-Ni soñarlo- recliné mi cuerpo sobre el respaldo de la silla, alejando lo mas posible de él- ¿Por qué no lo haces tu?
Se encogió de hombros indiferente.
-Tengo que entrenar para el partido y no tengo tiempo.
-No lo haré. Yo también tengo cosas que hacer.
-¿Además de mirarte al espejo y romperlos?
-¿Tanta hambre tenías que te comiste un payaso?
Al principio ambos sonreímos sin poder evitarlo y luego cesamos cuando nos dimos cuenta del momento que estábamos compartiendo. Dejamos de mirarnos cuando el profesor entró al aula, Alex tuvo la intención de dirigirse a su asiento pero cuando pasó al lado mio, yo le puse el pie para que se tropezara. Mi actitud fue la de una nena pero no me importó y menos cuando lo vi balanceando sus brazos para que no cayeran. Sonreí abiertamente ante el vistazo de odio que me dio y voltee hacia el frente del aula. Diablos, ¿Como se retorció la situación en tan poco tiempo? ¿Tanta mala suerte tengo? Primero podía gozar de beneficios de tenerlo haciendo lo que le pedía, y ahora tendría que hacer su tarea. Toda la clase fijé mi vista en el profesor, no quería voltear y que Alex se diera cuenta de que había ganado este round. Apoyé mi barbilla sobre mi mano y continué garabateando sobre mi cuaderno.
Las horas pasaban lentamente mientras nos deslizábamos de clase en clase. Decidida, hice mi tarea rápidamente en clase para tener tiempo después de hacer la de Alex. Estaba claro que no pensaba hacérsela de manera perfecta. No dediqué ni mucho esfuerzo ni tiempo en hacer sus tareas, esperaba que apruebe raspando los trabajos.
En el breve instante en que lo tuve cumpliendo lo que yo quería, no pensé esclavizarlo de esa manera porque sabía que dedicaba mucho tiempo a entrenar y no quería quitarle tiempo y que le fuera mal por mi culpa. Al menos, yo tenía un buen corazón, no como el suyo que se debe estar pudriendo. Apostaría que su alma es tan negra, que ni en el infierno lo querrían.
Me sobresalté al oír una puerta al abrirse.
-Disculpe, la directora quiere hablar con Maddalena Morais- anunció una mujer cuarentona que no había visto nunca.
-Entonces tiene permiso para irse- dijo el profesor mientras yo ya me estaba levantando de mi asiento. No puedo mentir, realmente me asusté.
Miré a Alex que estaba detrás de mí para ver si él estaba involucrado porque realmente pensaba escabullirme de noche en su casa y asesinarlo mientras dormía, pero descubrí que me miraba seriamente. Mientras caminaba a ver a la directora, mis manos comenzaban a sudar por la preocupación y sentía mi pulso acelerarse a mil.
Mientras avanzaba por los pasillos, esperaba que no sea nada malo. Imágenes de mis padres teniendo un accidente pasaron por mi mente. Basta Lena, no seas paranoica pensaba. Se hizo eterno el camino hasta que por fin llegué a la secretaria y me dirigí a la puerta que pertenecía a la persona que me mandó a llamar.
Al llegar, golpee la puerta y alguien dentro de la habitación me invitó a pasar.
Cuando entré vi que era una mujer rubia con anteojos de lectura, me miraba atentamente detrás de su escritorio. Tenía el pelo rubio ceniza firmemente sujeto en una trenza, de ojos color marrón, si no tuviera arrugas, se podría decir que era la viva imagen de Kelly. Estaba ante la directora.
-Siéntate Maddalena- me señaló una silla frente a su escritorio y yo obedecí- quería hablar sobre un tema muy serio acerca de ti.
Comencé a retorcer las manos y sentía que me temblaban las piernas. Definitivamente me iban a echar.
Continuó:
-No he podido hablar con tus padres porque por algún motivo no tenemos su teléfono así que te lo tendré que decir a ti. La Junta directiva ha decidido que te debemos retirar la ayuda económica ya tenemos que ser justos con el resto de los chicos y además estamos haciendo un proyecto de ampliación. Tenemos proyectos para construir una pileta olímpica y necesitamos utilizar el dinero.
-¡Pero no pueden hacerme eso! – exclamé poniéndome de pie, no podían hacerme eso. La beca que me daban cubría una pequeña parte de la cuota pero era necesario. Seguramente Kelly le había llenado el cerebro con mentiras y esta era su venganza. Si se inmutó por mi sobresalto, lo disimuló muy bien.
-Cálmate, estoy segura que tus padres podrán arreglarlo.
-Pero yo realmente necesito la beca.
Gotas amenazaban con salir de mis ojos. Me negué a llorar delante de esta frívola mujer. No le mostraría lo mucho que me afectaba ya que probablemente le contaría a su hija y ella se burlaría de mí.
-Lo lamento, no hay nada que pudiera hacer- Reclinó su cuerpo sobre el escritorio y agregó:- Este mes tendrías el descuento, mas allá de eso no.
Mentirosa. Estaba ahí sentada como una reina en su trono con joyas, lo único que le faltaba era la corona. La impotencia de no poder hacer nada me molestaba, únicamente podía asentir y nada más. De nada me servía quejarme ya que la decisión estaba tomada.
Salí del lugar furiosa, a ellos poco le importaban mi situación. Iba marchando por los pasillos cuando sonó el timbre y para mi desgracia me encontré con Alex.
-¿Qué ha pasado? – preguntó con curiosidad para luego entrecerrar los ojos al ver la frialdad de los míos. Ni siquiera me detuve a contestarle.
Pasé junto a él y golpee su hombro con el mío.
Ver a mamá llorar me partía el corazón.
Ya era de noche cuando decidí comentarle a mis padres el encuentro desafortunado con la directora. Afuera, el clima no ayudaba. Fuertes vientos acompañados por la incesante lluvia azotaban nuestra casa como si la fueran a destruir. Intenté ignorar la sensación de que se aproximaba una tormenta.
-Es mi culpa, si hubiera trabajado más duro, tal vez no me hubieran despedido- balbuceaba entre sollozos.
-Has trabajado día y noche mamá. No había nada que pudieras hacer.
-Pero no se cómo haremos para pagar tú educación.
Pasé la mano por su pelo mientras mis brazos la envolvían en un cálido abrazo intentando tranquilizarla. No había tomado muy bien la noticia.
En cambio, papá cocinaba. Al parecer sacaba de esa manera su enojo. Podía oírlo golpear la masa de lo que sea que estaba cocinando contra la mesada. Rememoré una situación similar a esta, cuando no solo mama lloraba sino que yo también, fue un día muy triste cuando nos enteramos que nuestras vidas iban a cambiar de mala manera. Habíamos llegado del hospital luego de haber escuchado la noticia que nos dio el médico y cada uno intentaba lidiar con ella de distinta forma.
-Voy a intentar al máximo conseguir otra cosa. Podría intentar de niñera un tiempo - intentaba convencerse mamá.
-Cálmate mamá, todo va a salir bien. Yo también trabajaré más.
-Te amo Leni.
Sonreí ante su muestra de amor y la estreché más fuerte.
-Yo también mamá.
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