Capitulo 24: club
-¿Nos dejarán entrar siendo menores?- murmuré la pregunta mientras nos acercábamos al personal de seguridad que custodiaban la puerta. Se veían como gorilas gigantescos, con un solo movimiento de dedos parecían capaces de romper tus hueso.
-Si conoces al dueño, si.- Sam y Erick saludaron a los hombres sin disminuir el ritmo mientras entraban al lugar. Me limité a saludar tímidamente y a seguirlos. Solo rogaba no caerme y hacer el ridículo con los tacos, un pequeño paso después del otro.
El lugar era mucho mas grande de lo que aparentaba. Tenía tres escaleras dispuestas en distintas partes y conducían a pistas de baile distintas. Nos abrimos paso a la pista central que estaba que rebosaba de personas frotándose unas con otras. Pasé junto a un joven que estaba fumando y en ese instante fue alumbrado con varios láseres, los gorilas se habían reproducido y ahora habían un par recorriendo el lugar.
-Voy a comprar los tragos- gritó Sam intentando que lo escucháramos mientras se alejaba hacia la barra del fondo. Hubiera agradecido que no me dejara con el chiflado de su amigo.
-Hola hermosa- dijo un hombre a mi espalda y voltee a verlo, le transpiraba la cara de la manera mas asquerosa e indecente posible, parecía como si su rostro fuera un grifo. Puso una mano sobre mi cintura para que no intentara escapar. No quería ni pensar en los gérmenes. Tenía los dientes amarillentos y eso fue lo ultimo que examiné cuando giró su rostro hacia otra voz.
-Será mejor que la sueltes hombre porque ella esta conmigo- anunció Erick mientras miraba desafiante al hombre. Estaba tan ebrio que ni se percató de la amenaza y se encogió de hombros y se marchó. Al parecer yo no valía la pena como para discutir. Erick se acercó y yo me aparté.
-Tampoco te aproveches que la amenaza de los dedos sigue en pie.
- Toda una guerrera.
-Todo un idiota.
-Sigo sin entender el motivo por el que no te caigo bien.
-A ver- fingí dudar y comencé a contar- tal vez será tu arrogancia o tu poco respeto.
-Si aún no me conoces. ¿Tu mamá no te enseñó a no juzgar?
-Puede ser. Pero mi juicio no se equivoca.
-¿Y que te dice tu juicio de mi?
-Que me aleje de psicópatas y mafiosos como tu.
-Ya veremos.
Me miró con cara de pocos amigos. Al parecer dañé su orgullo. Creo que debía aprender a cerrar mi boca o terminaría decapitada en algún rincón.
-Tengan- nos tendió Sam cuando volvió con una medida de tequila para cada uno- que empiece la noche.
-Pero yo no bebo...- ni siquiera lo hacia para brindar, no era algo que me gustase o disgustase pero nunca me llamó la atención como para hacerlo con regularidad, además ¿Por qué gastaría dinero en algo que me deje una sensación de resaca o malestar?
-Ya empezó a lloriquear la princesa.
-Ya cállate- únicamente por ser impulsiva, tomé el vaso y lo llevé a los labios. No pude evitar la expresión de disgusto en mi rostro porque estaba fuertísima la bebida. Coloqué el vaso vacío sobre la mesa. Los chicos tomaron y me imitaron cuando tomé una medida más. Lo siguiente que tomé fue un batido rojo riquísimo que me invitó Sam mientras que ellos bebieron y bebieron botellas de cervezas y champagne. Habrá pasado una hora cuando el piso, literalmente comenzó a moverse. Podría haber sido producto de un terremoto y la verdad que ni un cargo. Seguí a los chicos hasta un rincón donde había otros jóvenes y se saludaron de manera muy amistosa, probablemente amigos desde hace mucho. Eran tres hombres con unos cinco o seis años más que Sam y yo, con tatuajes y piercing en varias partes del cuerpo. Me senté sobre el reposabrazos, prácticamente me dejé caer como si la gravedad me succionara hacia el centro de la tierra. Me reí de todo lo que decían aunque no tenía idea de lo que hablaban. En un momento pensé en ir al baño pero tendría que arrastrarme por el sucio piso ya que no podía pararme. Estaba demasiado ebria pero, a decir verdad, la estaba pasando bien. Sam se sentó a mi lado y puso una mano sobre mi rodilla y trazó círculos sobre mi piel. Me ponía nerviosa el gesto y en cierta manera se sentía incorrecta, quise apartarlo pero mi lento movimiento pareció confundirse con una caricia. Retiré la mano y la dejé descansar bajo mi pierna, no quería darle una falsa... ¿De que estaba hablando? Sam tenía una sonrisa tan perfecta que derribaría a todas las mujeres, no entiendo como en el colegio le ven tan nerd y santo, no es para nada así. Parece que tiene mucha experiencia en la vida. Sentí mi visión iluminarse, no se si fue el flash de una cámara o las luces del lugar.
-¿Quieres muñeca?- habló un hombre barbudo mientras me tendía una pastilla. Creo que si continuando hablándome asi vomitaría. Tenía las pupilas demasiado dilatadas, parecía que podía ver su alma.Si, un poco exagerada.
-No, gracias.
Erick hizo ruidos de gallina, llamándome cobarde.
-Sea lo que sea no quiero.
-Yo si quiero- dijo Sam mientras le arrebataba la pastilla y la tragaba acompañada de cerveza.
-¿Que es?
-Es mejor que no sepas- dijo Sam mientras se levantaba y caminaba hasta el sector de baños.
-Miren , miren quien esta ahí.- dijo Erick mientras jugaba con la etiqueta de su botella. Estaba recostado sobre una columna con los pies cruzados mientras veía en dirección contraria a la que se fue Sam. Había un joven al que reconocí inmediatamente como uno de los amigos de Alex. Siempre comían juntos y solían charlar en los recreos. Creo que se llamaba Jeremy o tal vez James. Llevaba un Jean oscuro y una remera blanca que brillaba por las luces del lugar. No lograba captar completamente sus movimientos porque se perdían en mi visión nublada.
-Hey Jason- gritó uno de los hombres del sillón de mi zona- ¿Donde está tu perra?
El aludido miró en nuestra dirección y me sostuvo la mirada por un momento y luego se marchó del lugar. Por la velocidad que tomó, diría que estaba huyendo... ¿Pero de qué?
-Wuju- gritó de la emoción Erick mientras se enderezaba. Tiró la botella en el tacho de basura junto al pilar e hizo un gesto con la cabeza, apuntando en la dirección de Jason.- Vamos a jugar un rato, muchachos.
Los hombres se rieron y chocaron sus manos, una especie de excitación salvaje azotó el aire, comenzaron a seguir a Jason que había tomado el camino de la salida, empujando a las personas por su paso.
-¿A donde vas?- preguntó Sam poniéndole una mano en el pecho a Erick. Éste se acerca y le susurra algo que no pude entender. La expresión de Sam cambió a eufórica y me habló:- quédate aquí y no te muevas.
Me limité a asentir. Los vi marchándose, empujando a la multitud del club. ¿Quien se creía que era para mandarme? Yo era libre de hacer lo que quería, y tenía un muy mal presentimiento, una parte de mi sabia que tenía que seguirlos mientras que la racional me decía que me quedara allí. Al diablo con lo racional, jamás hacia caso a mi cerebro. Viendo las expresiones tenebrosas de sus rostro, sabia que algo malo iba a pasar y tarde o temprano iba a enterarme.
Cuando dejé de ver sus cabeza entre las personas, caminé abriéndome paso por la multitud que bailaba en el centro del lugar, pegaban sus cuerpos unos a otros mientras que por mi parte, intentaba abrirme paso con codazos.
Pasé por las puertas principales tambaleándome, creo que había tomado demasiado. Coloqué mis manos sobre la baranda y bajé un par de escalones para salir a la fría noche. Crucé mis brazos sobre mi pecho para resguardarme del frío. Sobre la vereda del lugar y en la de enfrente, no había signos de ni un nombre, ni un alma. Nada. ¿Donde podrían haberse ido? El auto de Sam seguí estacionado en el mismo lugar, así que muy lejos no podrían llegar. Esperaba haber tomado la decisión correcta.
Caminé hasta la esquina, con los dientes castañeteando y el vapor saliendo de mi boca como el humo de los cigarrillos.
Escuché el ruido familiar de golpes impactando contra los huesos, así que corrí lo mejor que pude con los tacos hasta llegar a la escena que se estaba desarrollando en plena calle. No caí al suelo ni me doblé el tobillo de casualidad.
-A ver ahora si eres tan valiente, hijo de puta- le gritó uno de los amigos de Sam mientras le pegaba una patada en las costillas a Jason, que estaba recostado en el suelo cubriéndose la cabeza.
Sam observaba la la situación, recostado sobre la puerta de un auto. Se limitó a mirar mientras sus amigos golpeaban al joven una y otra vez. Erick por su parte, sonreía como un desquiciado al mismo tiempo que lo insultaba y le decía a sus compañeros como pegarles. Eran cuatro contra uno. Instintivamente llevé mi mano a la herida de mi cuello, que fue proporcionada por salvajes y no pude evitar comparar la situación.
Con paso decidido me acerqué a Erick y lo empuje por la espalda, haciendo que se trastabille.
-¿Pero que diablos...?
-¿Acaso eres idiota? - probablemente si me miraba en el espejo, vería que echaba humo y agregué mientras me arrodillaba frente al herido y le corría el pelo de la cara para ver la gravedad del problema- Déjalo en paz.
-No te metas, zorra.
Había hablado el hombre que me invitó la pastilla no hace más de 15 minutos. Ahora me miraba asqueado, como si fuera indigna de estar parada frente a él. Movió su boca y me escupió sobre el zapato. Ahora si que llegué a mi limite. Retiré mi brazo para ganar impulso y lo golpee en la cara con todas mis fuerzas. Se escuchó un clic que espero que no hayan sido los huesos de mis nudillos.
-Me meto si quiero, pedazo de mierda y no vas a hacer nada para impedirlo- todos me miraban como si me hubiera vuelto loca. Y fue así. Me haría respetar y no dejaría que golpeen a un inocente. Puede que mi borrachera me nublara la visión pero mi juicio jamás-y mas te vale que te laves la boca con lavandina antes de llamarme así. Jason no les ha hecho nada y ustedes como salvajes cerdos lo golpean cuatro contra uno. Debería darles vergüenza por ser tan cobardes.
-Tranquila , princesa- levantó las manos Erick en son de paz, pero sabia que mi intromisión le molestaba mas que nada. No se si es porque fuera mujer o qué pero ni mierda que había paz.
-Más te vale que dejes de llamarme así, o te rompo a ti también la nariz.
-Lena- intentó hablarme Sam pero lo detuve.
-Será mejor que cierres la boca y se vayan. No puedo entender porque lo permitiste.
Al parecer era peor de lo que aparentaba, no era un nerd era un fomentador de la violencia. Puede que no le haya pegado pero no hacer nada es peor.
- No entiendes...
-La verdad es que no pero ¡lárguense!-les grité enojada.
Un auto que no reconocí, aparcó en plena calle y bajaron varias personas, entre ellas me sorprendi de ver a Alex. Quizás no era él y era solo producto de mi imaginación o mi subconsciente me estaba jugando una mala pasada.
-¿Lena estas...?- se acercó preocupado a mi, pero su expresión cambió cuando vio el cuerpo inconsciente de su amigo detrás de mis pies- ¿Ese es... Jason? - se acercó corriendo e intentó moverlo, sacudiéndolo pero él no respondía. Nose si temblaba por el frío o por miedo de que le haya pasado algo. Nunca lo había visto de esa manera-¿Que le han hecho?
-Yo...yo...
-¿Acaso eres la niñera del pendejo?- se cruzó de brazos Erick pero aún tenía esa mirada de superado.- No le hemos hecho nada, lo hemos encontrado así.
-Ni mierda- Alex estaba cada vez mas enojado, tenía los puños apretados y hablaba a través de los dientes. Los jóvenes que estaban con él, se acercaron a Jason y lo levantaron para llevárselo- se ve que tenés buenos amigos. Puedes quedarte y pudrirte con ellos
Esto último con desprecio iba dirigido para mi.
-Déjala en paz Pentfold.- Sam se acercó y puso una mano en mi cintura, cosa que no dejó pasar Alex que lo veía como si lo fuera a matar. Estaba tan sorprendida por el hecho de que había pensado que yo había tenido algo que ver, que ni me percate lo que debía estar pensando que hacia yo con Sam allí. No me moví ni un centímetro, estaba congelada en el lugar con Sam y su cercanía.
-Hacen buena pareja, los dos son unos malditos.
-¿Que dijiste? Decime a la cara a ver si sos valiente.-Sam se acercó y puso su rostro muy cerca del de Alex como desafiándolo. Me puse muy nerviosa, Alex no vio que yo defendí a su amigo y ahora que este estaba inconsciente, no podía declarar a mi favor.
-Lo que escuchaste.
-Bueno, bueno. Tranquilos muchachos que estamos en presencia de una dama.- Erick le palmeó a Sam en el hombro y éste apesar de su enojo, retrocedió. Bien parecía ser el líder, pero había algo más en este grupo. Algo no me cerraba.
-Alex, ¿Podemos hablar?
-Yo no quiero tener nada que ver con vos.
-Solo hablar.
-No.
Quería aclarar las cosas, no me gustaba la frialdad en su voz.
-Por favor, es solo...
-¿Que no entendes? Te dije que no- estaba furioso y sentí como un pinchazo en el estomago. No quería que se enojara conmigo.- Si quieres decirme algo, dime quien fue.
Miré a mi alrededor y sentí todos los ojos posados en mi. Si decía algo, acabaría metida en un buen lío. Fue mi instinto de supervivencia responder:
-No lo sé.- fue lo mejor que podía decir, ni mentir ni decir la verdad. Se limitó a mirarme y regresó a su auto sin articular ni una palabra. No se porque me ponía tal mal, el no significaba nada para mi pero aún así tenía ganas de acurrucarme.
-¿Te llevo a casa, Lena?- preguntó Sam amablemente. Yo continué mirando por donde se fue el auto. Estaba muy enfadada con él y no importaba si tenía que gastarme plata en ir en remis, dejaría que mi orgullo ganara esta vez. Giré sobre los pies y lo fulminé con la mirada.
-No, vete a la mierda.
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