19.<>

Maratón 5/5

Marinette :

—¿Es enserio?

Kagami me mira con fuego en los ojos, su odio hacia mi es evidente, me alejo inmediatamente de Adrien y trago amargo, lo que menos quería está sucediendo, la azabache me ve como la culpable de todo.

"¿Y no lo eres?" Mi subconsciente me inculpa.

Obviamente no soy culpable, yo no...

—¡Sé muy bien que no me quieres!— comienza a hablar la japonesa —¡¿pero eres capaz de llegar hasta este punto y engañarme con ella?!

—Eso no es cierto— me defiendo —Adrien y yo no tenemos nada.

—¿Ah no? ¿Entonces que hacían? ¿Hablaban del tiempo perdido mientras él te sujetaba de la cintura?— ella se acerca a mi.

Mi subconsciente me pide a gritos que me aleje y salga corriendo de allí, pero mi uso de razón me dice que me quede y enfrente la situación, yo no tengo nada a qué temer.

—Eres una p...

—¡Cállate Kagami!— la voz aguda de Adrien nos sorprende.

—Adrien...— trato de apasiguarlo.

—No, Marinette— niega —no voy a permitir que te insulte, nadie puede hacerlo, tú no mereces nada de esto.

—¿Y encima la defiendes? ¿Qué es lo que te hizo esta mujer?— me mira de nuevo —¿Acaso lo hechizaste?

—No tengo porque responder pero jamás haría eso— vocifero enfrentándola.

La japonesa reprime sus labios, sé que en el fondo oculta un par de lágrimas y mucha ganas de golpearme. Y si así lo hiciera, no me dejaria.

—Sabes muy bien que nunca te amé Kagami— el rubio se mantiene serio —con quién debía haberme casado hace años era Marinette pero terminé atado a ti solo por Ayrus.

—¡No digas eso!— grita ella provocando que yo me alejé aún más —Cuando yo quedé embarazada aún éramos enamorados.

Está situación se está complicando, no quiero formar parte de esto. Sin embargo, mi conciencia me invade y culpa por esta discusión.

—Tranquilos, yo creo que pueden conver...

—¡La única culpable aquí eres tú, maldita la hora en que volviste a Francia, porqué no te quedaste en Italia muy lejos de nosostros!— exclama tomando de pronto mi brazo.

Me jalonea hacia ambos lados.

—¡Sueltame!— grito empujándola hacia el suelo.

Adrien me toma de los hombros para evitar que siga atacandola.

—¡Como tu esposo murió quisiste venir a arrebatarme el mío, eres una desgraciada!— se levanta del suelo y alza la mano derecha.

Logro detenerla con mi brazo para evitar que me abofetee.

Sus ojos color avellana me analizan con desprecio, en este momento ya no siento lastima por ella, ahora el odio tambiem invade mi ser, no soporto que quiera pisarme como si no valiera nada, y culparme como si yo hubiera destruido a su familia.

Yo no obligue a Adrien a seguir queriéndome a pesar de los años; fue algo que sucedió, y ahora entiendo porque puede ser tan doloroso.

—¡Ustedes vinieron a arruinar mi familia, tú y tu estúpida hija!— ¿Qué rayos dice? —una se ofrece al padre y la otra comienza a seducir a mis hijos.

No, eso no.

No voy a permitir que se refiera de esa forma a mi hija, ella no tiene nada que ver en esto, es completamente inocente y jamás puede escuchar todo este lío.

—¿Qué tienes con mi hija?— farfullo tensando mis músculos.

—Tú hija ha estado viniendo repetidas veces a mi casa, sale con mi hijo menor y sospecho que también hablaba con Ayrus— aprieto los dientes.

—¿Cómo puedo estar segura de que no mientes solo para hacerme enojar?— suelto su antebrazo.

—Marinette no creo que...

—Ahora no, Adrien, ella no puede insultar a mi hija sin pruebas.

—El propio Adrien ha visto a tu preciada hija visitar a mis dos hijos— lo señala.

Observo incrédula al rubio, él se mantiene callado, lo que me confirma todo.

Lyn ha estado saliendo con ese chico, pese a que se lo prohibí firmemente. Me desobedeció.

¿Pero dijo dos chicos?

—Sea lo que sea, lo resolveré con Lyn y no se volverá a acercar a tus hijos, eso tenlo por seguro— afirmo después de un respiro profundo.

Kagami conserva esos ojos acechadores, yo solo le dedico a caminar hacia la puerta y salir finalmente de ese escritorio. Sin embargo, su voz amenazante nuevamente me detiene, y lo que dice no es nada agradable a mis oídos.

—¡Podras controlar a tu bastarda!— vocifera —¡pero seguirás atrás de mi esposo, las dos son la misma mierda!

—¡Kagami!— reprende Adrien pero no sirve de nada.

Siento como toda la rabia recorre mi cuerpo, y provoca una sensación amarga en mi ser, no voy a soportar ni un insulto más. Giro hacia ella y me acerco rápidamente, cuando menos los pienso mi mano ya estalló contra su suave rostro.

La bofetada se cumplió y me dejó un aire de satisfacción.

—!Imbecil!— grita con dolor.

Adrien me toma de los brazos para evitar que siga golpeandola, mi enojo es más fuerte y logro safarme de él para agarrar a la japonesa de los cabellos.

—¡Mi hija no es una bastarda! ella tuvo padre— digo entre jaloneos —y si no fuera por qué yo me fui hace 18 años, el verdadero bastardo terminaría siendo tu querido hijo.

—¡Maldita! ¿Ahora tengo que agradecerte?

—¡Basta, sueltense!— grita el rubio mientras intenta separarme de Kagami, sus brazos me jalan de la cintura logrando su objetivo.

Me alejo finalmente con la respiración alterada y el cabello despeinado.

—No quiero volver a verte en la empresa Kagami— advierte Adrien a mi costado.

—No puedes prohibirlo, aún soy tu esposa.

—No por mucho tiempo.

Lynette :

El camino es largo, o quizás yo lo siento demasiado largo.

Finalmente llegamos a la cafetería después de un aburrido recorrido escuchando la irritante voz de Ada mientras nos contaba de su repentino acercamiento a Ayrus, después de un año de separados y lo feliz que se siente al saber que volverán a intentar ser enamorados; los odio tanto en este momento.

—¿Vamos?— Kairos me distrae de mi efímeros pensamientos y bajamos del automóvil.

Ayrus y Ada se adelantan tomados de la mano, aquella imagen se refleja en mis ojos y provoca una punzada en mi estómago, espero que solo sea hambre.

También me pican los ojos, quiero llorar y no puedo hacerlo en frente de todos.

Al encontrar un buen lugar nos sentamos en las sillas y esperamos a que llegue el mesero.

—¿Te sucede algo Lyn? ¿Tus ojitos parecen estar llorosos?— murmura la muy cínica, con fingida preocupación.

—Es cierto Lyn, ¿Te sientes bien?— el pelinegro me mira extrañado.

—No es eso, sólo que me entró una basurita en el ojo— miento observando fijamente al rubio.

Ayrus disimula mirar hacia otro lado pero sé que solo puede mirarme a mi.

—Yo te la quito, solo déjame soplar— antes de que diga que si, Kairos ya se encuentra soplando suavemente en mi ojo derecho.

Al paso de unos segundos termina pero no se aleja, sus pupilas me observan con cautela, esa sonrisa en sus labios incrementa, como si quisiese hacerme sentir especial.

Cómo quisiera que me gustara; detesto tanto sentir esto por su hermano y no por él.

—¡Ay! Pero qué lindos se los ve juntos— exclama la pelirroja —¿No lo crees Ayrus?

Giro mi vista hacia el chico de ojos violetas que me mira absorto, su mandíbula se tensa al oírme sonreír con Kairos, su sonrisa desvanece y es reemplazada por una expresión seca.

—Se ven bien— susurra manteniendo su vista en mi.

—¿Qué desean ordenar?— el mesero se hace presente con un cuadernillo y lápiz en las manos.

—Yo quiero un musse de chocolate con un pedazo de pastel de frambuesa— ordena la hipócrita y luego me señala —¿Tú qué vas a querer?

"Un boleto de avión para que te vayas muy lejos de aquí sería bueno" piensa mi subconsciente pero no le hago caso.

—Un batido de naranja y un pastel de vainilla.

Y así, una vez terminado los pedidos, el mesero se marcha.

—¿Y bien desde cuándo ustedes están saliendo?— pregunta Kairos a su hermano.

¡Que bien ya comenzaron las preguntas!

—Decidimos retomar nuestra relación hace un par de días solamente— responde el rubio tocando la yema de sus dedos contra la mesa.

Me sorprende que yo también estoy haciendo lo mismo en este momento. Tenemos la misma manía.

La pelirroja se disculpa unos minutos para poder ir al baño y se pierde entre el entorno de la cafetería.

—¿Has visto mi celular?— me pregunta el pelinegro.

—No, creo que lo dejaste en el automóvil.

—Iré por él, espérame un momento— dice y de inmediato sale por la puerta.

Me quedo ahí sola con él, con Ayrus.

Intento conectarme en la madera maciza de la mesa para no mirarlo a los ojos, aunque es imposible porque termino levantando la mirada hacia su esbelto rostro.

Él se agacha para quedar a mi altura y se acerca un poco más para decir algo.

—Debes irte, esto de la cita doble no me parece una buena idea— espera serio.

—Si mal no recuerdo, tú apoyaste esa idea— coloco mi dedo índice en su pecho.

—Mira— relame sus labios —claramente tu y Ada no se llevan bien y en cualquier momento va a suceder algo que no podrán sobrellevar, no quiero que se peleen.

—¿Crees que podemos llegar a pelear por ti?— me río fuertemente —¿En serio te crees tan importante?

—Solo quiero evitar problemas; no quiero que lastimes a Ada.

—¿Entonces mi integridad física no te importa en lo más mínimo?— lo encaro sintiendo un fuerte nudo en la garganta.

Aprieto los dientes al ver en sus ojos un pizca de resentimiento, en que momento pasamos de ser solo amigos a esto que nos carcome el alma.

—No tienes idea de cuánto me importas Lyn, por eso me alejo, y también por mi hermano.

Su mano acaricia la mía y eso me hace sentir tan bien, al menos por unos segundos.

Hasta que lo menos esperado sucede.

Mi cuerpo comienza a experimentar un líquido caer sobre mi cabeza, está frío y con cubos de hielo, la temperatura me pone los nervios de punta al instante.

—¡Ups! Se me cayó el vaso de jugo— esa voz chillona me hace caer en cuenta de quien fue la culpable.

—¿Qué te pasa? ¿Estás loca?

Me levanto del asiento buscando alguna servilleta para limpiar los restos de jugo en toda mi ropa, Ayrus me observa asombrado de la situación.

—Eso te pasa por andar de buscona, Ayrus ya tiene enamorada y esa soy yo.

Miro al rubio por última vez antes de salir corriendo por la puerta trasera de la cafeteria.

La rabia me domina y a la vez reprime mis emociones, quiero gritar, llorar, golpear a la pelirroja, o incluso golpearlo a él por no hacer nada, por dejar que todo esto pasara, por permitir que me enamore de él para luego desecharme de su vida como un trapo viejo.

Por nunca decirme si en realidad le gusto o no.

Maldito Ayrus. ¿Por qué te metiste en mi corazón?

Me apoyo en la pared una vez fuera de ese lugar y limpio como puedo mis brazos pegajosos debido al jugo.

—¿Te encuentras bien?— esa voz la conozco.

¿Ahora a qué vino?

—Ayrus aléjate...— digo marcando distancia entre nosotros —no quiero verte. Todo esto sucedió por tu culpa.

—Lo siento mucho, no pensé que...

—Ve con ella, te necesita más que yo...— ironizo cruzandome de brazos.

—Quisiera estar siempre para ti.

Parpadea un par de veces antes de acercarme por completo a mi, una de sus manos aparta algunos mechones de mi cabello que quedaron pegados.

—¿A qué juegas ahora?— digo harta de tantos rodeos —primero me ignoras, ahora me hablas bonito ¿Eres bipolar?

Él no dice nada, toma mi rostro entre sus dedos y lo va acercando a su cara.

—Sé que estoy mal por desear esto con toda mi alma, pero quiero arrepentirme mañana y disfrutarlo ahora— su aliento se mezcla con el mio.

—¿Cómo?

—Quiero besarte aunque me arrepienta después. No soporto verte con mi hermano, y la sola idea de que ya lo hayas besado me pone celoso.

Sus ojos me miran expectantes, quizás piensa que ya me he besado con Kairos, aunque eso nunca pasó.

—Si decides hacerlo— murmuro casi en un hilo de voz —tú serías mi primer beso.

Ayrus me sonríe, y después de unos segundos esos labios que tanto soñe se acercan poco a poco hasta fundirse en los mios.

Mi corazón palpita sin parar mientras la emoción se apodera de mi cuerpo, los labios del rubio me besan con tanta delicadeza que me siento bastante especial. Acaricia mi boca con lentitud en una armonía perfecta, siento como su respiración se dificulta debido a nuestro beso y una de sus manos sujeta mi cintura apretándome más contra él.

Ni siquiera sé que pasará luego de esto pero por ahora ya siento que todo es perfecto.

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Por fin el beso de estos dos!!!!!!!❤️😊
¿Que piensan que pasará luego de esto?
Ayrus podrá elegir entre Lyn o su hermano?
Que pasará con Marinette?
Comenten que les pareció está maratón 👌😊

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