Capitulo 2
-¿Y? ¿Qué noticias me dices? –pregunta Jongin una vez que escucha la puerta abrirse y los tacones chocar con el suelo, sabe que es TaeYeon a quien le ordeno una búsqueda inmediata de la madre de aquella niña que está sentada tranquilamente sobre el sillón jugando con su muñeca de felpa.
El impotente hombre de 31 años está parado frente al ventanal de su gran oficina, viendo el tráfico del día. Su saco ha salido volando hace ya unos minutos, su camisa esta arremangada hasta sus antebrazos, dándole un porte sexy.
-No hay nada. Cheque las cámaras de seguridad y solo se ve a alguien llevando a la pequeña de la mano hasta el elevador, la persona va encapuchada. Lleva un sweater negro y unos jeans del mismo color, para ser sincera, viste muy sencilla y humildemente, no cabe duda que su madre es muy hábil –halaga.
-TaeYeon, no quiero que le alabes ni que me digas como viste, quiero solución a esto ¡Ya! –espeta aun sin girarse.
-Papi, ¿Por qué no solo vamos a casa y vemos a Pororo juntos? A mami y a mi nos encanta –dice con clara inocencia la infante.
-Owwwww, tu nena es tan linda –la joven mujer va hacia la infante y se apodera de sus chocolatosas mejillas-. Tú a papi no te pareces, bueno, esa piel de caramelo no creo que sea de tu mami –la niña niega para después agregar "mami es muy blanquita como la nieve"-. Tu mami ha de ser hermosa y con una bella personalidad, de esas, que deseas comer –la mujer no deja de sonreír.
Jongin se gira para mirarle furiosamente para luego virar los ojos cansinos.
-Dios, ¿Que hare con dos mocosas? –suelta.
-Jongin, creo que la minina tiene hambre –comenta.
-¿Qué? –pregunta por no haber escuchado con claridad.
-Que tu pedacito de esperma tiene hambre.
***
-¡KyungSoo! ¡Mesa 3 quiere su pedido, ya! –le gritan desde la cocina.
-¡Voy! –atiende.
KyungSoo, un bonito y hermoso joven de 23 años, de cabello oscuro tal cual es la noche, de espectaculares y alucinantes ojos grandes color marrón, reluciendo una tez blanquecina y pálida como la luna y la nieve en conjunto, se encuentra de aquí para allá, acarreando los pedidos en aumento según los clientes.
Parece que su día a día nunca tiene un respiro. Desde que despierta no se sienta. Debe hacer el almuerzo para su razón de vivir, su muñeca. Llevarla a la escuela y después él irse a estudiar a la universidad. Una vez que sale de clases, va por su nena al colegio, le da de comer y juntos se marchan al trabajo donde él es mesero, la nena le espera en una mesa en la esquina mientras hace sus deberes. Ambos llegan a su pequeño departamento hasta las 10 de la noche. Pero eso fue antes. KyungSoo tuvo que recurrir a la persona que una vez amo más en su vida, pero que ahora siente que es la que más desprecia, el padre de su niña.
Le ha dolido de sobremanera dejarla ir, pero solo será dentro de un mes; ella cumple su adorado sueño y él, él arregla cosas pendientes.
-Te ves muy cansado niño –comenta el cocinero.
KyungSoo sonríe con suavidad mientras recarga su pobre peso en la barra.
-Sí, lo estoy un poco pero nada que no pase rápido –el hombre mayor niega.
-¿Dónde está la hermosa Choco? –inquiere y la sonrisa del joven desaparece de inmediato.
-La lleve a conocer a alguien que ella anhelaba –responde.
-¿Su padre? ¿Cómo así? –KyungSoo no se sorprende que el Sr. Kang sepa que la persona anhelada por su princesa era su padre.
-Solo halle el momento indicado –dice quitándole mucha importancia. No es como que le encante hablar de ello.
-Vaya, a la muñequita se le hizo el sueño. Hijo, eres un buen chico –el hombre mayor palmea su hombro para después regresar a la concina.
-Si supiera como la extraño y solo han pasado unas cuantas horas... –confiesa al aire.
Do KyungSoo, un joven que una vez fue un enclenque soñador y enamoradizo, lleno de ilusiones y sueños que fueron rotos por tener un primer amor demasiado equivocado.
Solo le rompió sus sueños, sus ilusiones, sus planes. Lo destruyo. Le cerró puertas y le obligo a madurar a una temprana edad.
KyungSoo odia con todo lo que su corazón marchito le permita, a Kim Jongin.
-No mereces si quiera conocerla. No lo mereces, pero ¿Quién soy yo para negarle tal cosa a la razón de mi vivir?
***
-¡Deja! ¡No toques eso! –riña con fastidio Jongin a la pequeña niña que parece no querer dejar el estéreo.
-Pero es muy divertido. Me gusta mucho la música y me gusta cantar. ¿Sabes? ¡Mami canta hermosísimo y le encanta hacerlo conmigo! ¡Deberías ver cuando lo hace, parece un ángel tan bonito! –chilla con emoción la pequeñeja.
-Por Dios niña. No te pongas hiperactiva ahora –pide.
-Mami dice que tengo mucha energía, por ello me inscribirá en clases de ballet, pero no ahora. Dice que necesita terminar unas cosas antes –comenta y Jongin se congela. A su pequeña cosa le gusta el ballet... como a él.
Después de unos segundos, vuelve a estar muy fastidiado de la dulzona voz de la pequeña. No ha guardado silencio desde que salieron del edificio ¿A quién sacaran en esa bocaza? Definitivamente a él no.
-¿Tienes hambre? –pregunta.
-Muuuuuucha –responde risueña la infante-. Deberías comprar pollo ¡Me fascina! –Jongin lleva su mano hasta el cuello de su camisa queriendo zafarle un poco más. Parece que el aire le está dejando de llegar de un momento a otro, o quizá, solo es el miedo de todo el parentesco que la mocosa le está dejando ver con él.
Jongin no dice nada
-Como sea, comerás lo que yo coma.
-Como quieras papi, igual mami dijo que tenía los mismos gustos que tú. Sé que me deleitare con lo que tú quieras comer –dice con suma inocencia y Jongin casi se ahoga entonces comienza a toser incómodamente.
Aferra su furia al volante. No puede creer que no pueda callar a la pequeña chiquilla, cuando trata de hacerlo, ella le sale con otra cosa.
-Papi, ¿Cuántos años tienes? –pregunta después de unos segundos de silencio que Jongin disfruto con deleite.
El mayor no responde. Está claro que esta irritado.
-Mami es muy joven, ¿Tú también? –de pronto, siente un gran interés. Puede aprovecharse de la charla de la chiquilla que habla hasta por los codos para sacar información de la madre.
-¿A si? ¿Cuántos años tiene? –pregunta con fingida amabilidad.
-Tiene, oh nu, no puedo decirte eso papi –Jongin borra sus sonrisa. La pequeñaja es muy lista. No cayó en su jugada-. Pero si me dices cuántos años tienes tú, te doy un besito –el mayor vira los ojos y no piensa responder.
Se detienen en un semáforo en rojo y ahí la niña aprovecha para quitarse el cinturón de seguridad e hincarse en el asiento para acercarse a su papi desprevenido y plantarle un tierno beso en la mejilla.
-No te preocupes papi, cuando yo estoy nerviosa olvido las cosas que realmente se –Jongin le mira atónito y la infante le sonríe juguetonamente inocente.
¿En serio todo esto está pasando? ¿Esto está siendo real?
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N/A:
¡Hola Donaaaaaaaas!
Me he tardado con el capitulo cuando prometí que las actualizaciones serian rápidas. Lo siento. Pero me olvido mucho de varias cosas ya sean relevantes o irrelevantes. Sino fuera porque me llegaron varios comentarios al capitulo anterior, se me olvida la actu.
¡Perdonen a esta cosa por favor!
*
Bueno, hablemos del capitulo:
¿Que les pareció?
¿Les gusto?
¿Quien quiere comerse a Choco?
¿Les da gracia Jongin? a mi si :'v
En verdad espero que les haya gustado el capitulo.
*
¡Muchas gracias por leer y esperar!
¡Nos leemos pronto, en serio!
**Disculpen mis faltas ortográficas**
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