Capítulo 14
-Señor, no puede pasar. Ya hay alguien dentro y no se permite más de una persona en la habitación -Se escucha una discusión que se llevaba a cabo, seguramente, en el pasillo.
-Señorita, y yo he dicho que entraré. No me va negar ver a mi esposo, ¿verdad? Le juro que soy un hombre caballeroso y respetuoso, pero si alguien interviene entre lo que más amo y yo, olvidare esos principios y no quiere conocerme enojado, es mejor que lidie con mi desesperación, como ahora -SeHun teme como su corazón reconoce aquella voz que suena tan segura e imponente al otro lado de la puerta.
Acaban, de por fin, estabilizar su estado de salud después de una recaída tan malditamente fuerte por su agotamiento y mala alimentación, y entonces reconoce la voz al otro lado de la puerta y siente que está listo para recaer otra vez. No quiere admitirlo pero LuHan fue una de las causas importantes de está reciente recaída. Su cabeza había colapsado y su organismo parecía no querer responderle por tanto estrés.
-Jongin, es-es é-él -al formular ese conjunto de palabras, su garganta sufre, pero no le importa, tiene que pedir ayuda, auxilio.
-Tranquilo, SeHun. Mientras yo esté aquí, él no puede hacer nada. Ni si quiera verte. Ahora vuelvo, recién te han estabilizado y no dejaré que ese infeliz lo eche a perder -Jongin se escucha tan decidido, que SeHun siente alivio. Está a salvo. Por ahora.
Jongin le da un delicado y suave beso en la frente antes de salir al exterior y enfrentar al monstruo de sus pesadillas.
SeHun está nervioso. No quiere ver a LuHan por temor a todo lo que él logra causar en él, y son sentimientos que no debería, ¡maldita sea, él no los merece de ninguna forma! Él perdió el derecho a ellos desde hace mucho tiempo.
Pero ese no era su mayor temor, no, había algo mucho peor: que LuHan logrará enterarse de su situación tan lamentable. De que apenas podía sobrevivir. Y si él se enteraba de que estaba muy enfermo y que su estado económico era tan deplorable, está seguro que perdería a su niña para siempre. LuHan tendría todas las de ganar. Y él se la arrebataria y SeHun no estaba dispuesto a dejarlo pasar.
SeHun está tan inmerso en sus temerarios pensamientos que no escucha cuando el alboroto se ha intensificado y que alguien a azotado la puerta logrando entrar hasta que siente una mirada tan dura y pesada sobre él.
-SeHun – escucha decir a LuHan, parece haber soltado su nombre en un tono tan mortificado, pero él está seguro que su mente aún está cansada y está procesando las cosas mal.
-¿Qué haces aquí? -susurra temeroso-. No tienes derecho a estarlo. Vete por favor...
-Sal ahora mismo de aquí, Xiao. No quiero llegar a los golpes -SeHun por fin fija sus melosos ojos en su amigo y puede notar lo furiosos que esta, y oh, eso es serio. Jongin muy pocas veces se enoja.
LuHan ignora a su amigo y sigue mirándolo, consumiendo cada pedazo de sus ser con su aura tan malditamente imponente y poderosa.
-Te llevaré a otro maldito hospital. Allí recibirás las mejores atenciones y te pondrás bien. No te dejaré aquí, cariño. Eres mi responsabilidad, siempre lo fuiste. Y no intentes discutir conmigo, sólo… sólo hazlo por Hania. Por favor -Y SeHun en ese momento supo que estaba perdido. Él lo sabía. Sabía toda su situación. Se sentía humillado pero también molesto. Tan molesto con la vida y con él mismo.
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-Aquí estarás bien cuidado, SeHun. Te pondrás bien. Sólo estarás por un par de días aquí, pero seguro te darán un tratamiento a seguir para la anemia – él se siente tan avergonzado y tan molesto que no quiere ver esos ojos tan profundos que siempre logran consumirlo, y es por ello que está recostado de lado, mirando hacia el gran ventanal, para así no tener al frente a LuHan.
Hay silencio por un par de minutos y él no es quien lo rompe, porque LuHan vuelve a hablar.
-Por favor habla conmigo, SeHun, por favor -suplica y SeHun cree percibir dolor en sus palabras-. Sé que te he hice mucho daño. Que tu corazón está lastimado y tu alma rota. Sé que todo es mi culpa. Te abandoné y este ha sido el resultado de mi estupidez. Estas así por mi culpa. Perdóname, por favor perdóname. Voy a remediar esto. Lo juro, cariño -las lágrimas queman en sus ojos y pronto están besando sus calientes mejillas-. Después de años sin vernos, lo primero que hice fue lastimarte, pero joder, bebé, tengo miedo, miedo de que jamás me perdones, miedo de perderte por segunda vez y perder al tesoro que me has regalado. Sólo quiero una segunda oportunidad y juro que antes de lastimarte, me sacaré los ojos.
SeHun llora. Su corazón está marchito. Su alma está pesada. Él aún es muy joven pero se siente tan cansado.
>> Voy a pegar todos los pedazos que he roto en ti. Voy a curarte, SeHun. De ahora en adelante, nada te hará falta ni a ti ni a Hania. No voy a obligarte a permanecer conmigo, pero espero que consideres darme una oportunidad de enamorarte otra vez -LuHan pausa y despues de unos segundos, prosigue-. Te amo, SeHun y voy a hacer que te enamores de mí otra vez- Y sin decir una palabra más, escucha los pasos alejándose y la puerta de la habitación cerrarse para después abrazar a sus sollozos.
Quiere y desea tanto tener a Hania entre sus brazos ahora mismo, abrazarla y llenarla de besos, saber que su pequeña esta cálida entre sus brazos, pero no puede dejar que su Rayito de luz lo vea tan roto. Él siempre ha sido la fuerza para que su niña sea toda una guerrera y está imagen suya, es lamentable para ello. Así que sólo se abraza a sí mismo y pronto el sueño se adueña de él.
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Sólo duró dos días en el hospital. El médico de cabecera de LuHan era quien lo había atendido toda la estancia. Y ahora, después de un estricto tratamiento para lograr desfallecer la anemia de su sistema, estaba por fin afuera.
LuHan está tras de él, esperando el momento a que SeHun caiga para llevarlo en sus brazos. LuHan ha estado tan sobreprotector este par de días, que él menor se siente un poco asfixiado por tantos cuidados. Y aunque se ha puesto gruñón y arisco, LuHan simplemente sigue adelante, como si SeHun no de hubiese estado portando tan malditamente mal con él. Y lo odia porque hace parecer que él es la bestia del cuento.
SeHun nunca respondió a LuHan aquella vez que el mayor había desnudado su alma ante él. Y no pensaba hacerlo. Y si lo hacía, la respuesta sería tan negativa como su odio.
-No me voy a romper, LuHan. Deja de verme como el cristal más frágil del jodido mundo, porque no lo soy -ruge al fin, exteriorando su desesperación.
-Eres mi cristal más valioso, SeHun -SeHun bufa por su respuesta y sigue caminando hacia el estacionamiento, queriendo perderlo, pero es imposible hacerlo-. Es por acá, mi auto está en la sexta fila – SeHun no dice nada, sólo se gira para ir hacia el lado contrario y en ese momento, cruzan miradas y SeHun teme una vez más, su torpe y tonto corazón está palpitando tan rápido que teme que LuHan lo escuche. El mencionado le sonríe tan dulcemente, que SeHun sólo siente ganas de huir de él.
Cierra sus ojos fuertemente para cortar el contacto visual y después de estar así por unos segundos, se siente estúpido. Hubiera sólo girando la cabeza hacia otro lado, pero no, tenía que exponerse de esa forma.
-SeHun, ¿estás bien? -odia la nata preocupación que oye en la voz de LuHan. La odia tanto.
- Sí – No, maldito seas, Xiao. No me siento bien estando tan cerca de ti, quiere gritarle, pero sólo abre los ojos y rápido evita esa mirada tan preocupada como su voz y retoma nuevamente el paso por delante del mayor.
SeHun sabe que muchas cosas van a cambiar de ahora en adelante. Hay una promesa que ya ha sido dicha en palabras viviendo en los ojos de LuHan. Sabe que si no corre pronto, se cumplirá y él no está dispuesto aceptarlo.
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*Disculpen mis errores ortográficos. Y no duden en hacermelos saber para corregir imediatamente.
¡Muchas gracias por leer! ♡
*Lo vuelvo a publicar porque parece que a algunas personas no las dejó ver la actualización.
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