Capítulo 9

—Bueno, no sé por dónde empezar—dije mientras cruzaba las piernas. 

—Empieza desde el principio—respondió Evelyn con su típica sonrisa resplandeciente.

Apreté el cojín contra mi pecho y dejé que mi mirada se perdiera. 

—¿Desde el principio?—me pregunté en voz alta. 

—Sí—contestó en lo que me pareció un susurro, pues mis pensamientos parecían gritar en mi cabeza y era incapaz de acallarlos. 

Eché la cabeza hacía atrás y asentí.

—De acuerdo,—dije—desde el principio. 

—Nací en Durnham a principios de abril, concratamente el cinco de abril y... llovía, al menos eso me dijo mi madre...—aclaré. 

"Inglaterra es mi hogar y sinceramente, si mi madre no fuese tan testaruda y no me hubiese obligado a venir a pasar un tiempo con mi padre, ahora mismo estaría en Painswick, con mis libros y llevando la vida sosa y falta de emociones que me hubiese gustado seguir llevando. 

Desde muy pequeña me ha gustado leer, recuerdo cuando mi madre me leía cuentos antes de dormirme y de como me enseñaba a leer, creo que desde entonces para mí nunca a habido nada más que eso.

Con el tiempo, la historias se convirtieron en algo más que historias; eran mi consuelo, mi hombro sobre el que llorar, mis amigos..." suspiré y miré a Evelyn.

  —¿Estás segura de que quieres que continúe?—pregunté un tanto incómoda.

Ella asintió fervientemente.

—De acuerdo—respondí sin emoción alguna.

"En la escuela no era popular como tú crees; no tenía amigos de verdad que me invitaran a fiestas ni que se preocuparan por mí, a penas salía y no tenía ningún éxito con los chicos, de hecho, se burlaban de mí. Al principio me molestaba pero, a pesar de que sus palabras me dolían, al final conseguí aceptar sus críticas e insultos pues tenían razón en todo. 

Supongo que eso es lo que más dolía, el hecho de saber que nunca serás lo suficientemente buena para nadie. 

Así que, como podrás imaginar, nunca hubo ningún Peeta, me temo que sacarlo del libro es una tarea que tengo pendiente aún... tampoco hubo un primer beso de ensueño, solo uno torpe entre dos borrachos sudorosos que ni siquiera se conocían... 

En cuanto a mi familia... no es demasiado grande. Mi madre es el pariente más cercano a mí y bueno, a ella se lo cuento todo y..."

—Espera, espera, espera.—me detuvo Evelyn—¿Y Derek?—preguntó extrañada interrumpiendo mi relato.

—Eso es lo de menos pero... te lo contaré.—respondí.

"Como ya he dicho antes, a mi madre se lo cuento todo, es como mi mejor amiga, la hermana que nunca tuve...La razón de todo esto es que... es muy joven, además de comprensiva y cariñosa. Me comprende y apoya en todo y no podría sentirme más afortunada de tenerla como madre. Bueno... el caso es que se quedó embarazada a los dieciséis y para cuando se hubo enterado de ello mi padre ya se encontraba a miles de kilómetros de allí."

—¿Fuiste un error?—preguntó Evelyn perpleja.

El corazón se me encogió y aparté la mirada de sus ojos, nunca lo había visto de aquel modo...

—¡Oh! dios...—exclamó llevándose las manos a la boca—lo siento yo no quería decir eso...

Yo sacudí la cabeza y forcé una sonrisa quitándole importancia al asunto.

—No, no pasa nada—dije—supongo que sí... eso es lo que soy. 

Evelyn asintió sin estar muy segura de mis palabras y guardó el silencio de nuevo. 

"Mis padres se conocieron en Londres, coincidieron en un viaje familiar y se sintieron atraídos el uno por el otro. No puedo darte muchos detalles sobre eso pero, lo que si sé es que mis padres jamás se quisieron, solo fue un..."

  —¿Calentón?—concluyó ella por mí. 

—Sí, eso... calentón.

"Mi madre lo llamó nada más se enteró de que una vida estaba creciendo en su interior, mi padre... bueno, no lo encajó muy bien pero, de todas formas quiso volar hasta Inglaterra para apoyarla y conocerme. Después del parto, mi padre, a sus diecinueve años, le propuso matrimonio a mi madre. Ella aceptó pero, la verdad es que ellos no se casaron por amor ni tuvieron una boda bonita, ninguno de sus padres apoyaban en el enlace, mis abuelos querían darme en adopción y olvidarse de mi existencia pero mi madre no lo permitió y decidió fugarse con mi padre cuando cumplió los dieciocho a Painswick, un pueblo pequeño pero con encanto, y sobretodo, alejado de Durnham, el hogar de mi madre.  

Mis padres se apreciaban y respetaban, pero no se querían y eso, con el paso del tiempo hizo mella en su matrimonio hasta que al final, después de cuatro años, mis padres se separaron.

 Derek se marchó de nuevo a California y mi madre se quedó conmigo en Painswick. 

Acordaron que sería ella quien se encargaría de mí. Ambos estuvieron de acuerdo en ceder por completo la custodia a mi madre pues él nunca fue un buen padre y ella no quería que pasara toda mi infancia viajando de un continente a otro."

  —Y por eso estás aquí ¿no?—preguntó Evelyn una vez hube acabado de contarle mi historia.

—Sí y... no—respondí— En parte he venido para estar una temporada con mi padre pero, el motivo de que yo haya venido hasta aquí, es que están preocupados por mí, no ven normal que una adolescente de mi edad no quiera relacionarse con nadie y que tenga una visión tan pesimista del mundo.—confesé—Quieren que salga, que me divierta y que viva mi propia aventura...

—Entiendo pero... ¿por qué tienes tanto miedo a vivir?—quiso saber. 

Yo me mordí el labio y medité durante unos segundos la respuesta a la pregunta que mi amiga había formulado.

—Por qué de un modo u otro la vida nunca alcanza mis expectativas—respondí.

—Nada lo hace—dijo.

"Sí, tú sí" quise responder pero, en vez de eso, apreté los labios y me quedé callada. 

—¿Sabes?—comencé—Todo lo que sé sobre la vida, amor, odio y amistad lo he leído en libros. A veces me pregunto si soy humana y, cuando veo a los demás, comienzo a dudar de si realmente lo que estoy haciendo está bien y entonces me lo empiezo a creer, me empiezo a creer que soy un bicho raro, una incomprendida un... error. Trato de convencerme de que es mejor así, que el mundo es un lugar terrible dónde las personas mienten todo el tiempo y se hacen daño, que es mejor enterrar la cara entre los libros que pisar el mundo real. Me alejé por miedo a enfrentarme a mis problemas, por miedo al rechazo y no me dí cuenta de lo sola que estaba hasta que llegué aquí, hasta que os vi.—confesé—Al principio pensé que jamás me aceptaríais y que, de todas formas, tampoco me convendría hacerlo pero... algo cambió dentro de mí ese día que me hizo querer correr riesgos y convertirme en un chica normal por una vez. Parecíais tan... libres, tan efímeras e infinitas al mismo tiempo. Nada os detiene, no existe el futuro, tan solo el presente importa.

—Tú ya eres una de nosotras, April.—respondió con ternura—¿Por qué no me lo habías dicho antes?—preguntó Evelyn al tiempo que ponía una mano sobre la mía y la apretaba con suavidad.

—¡Por favor!—exclamé—¡mírame!—dije levantándome—Soy patética.

—No lo eres—aseguró con voz calmada.

—Sí, Evelyn, lo soy. Si tu fueses la luz, yo sería la oscuridad; si tu fueras comedia yo sería tragedia, tú...

—Escúchame—pidió mirándome muy fijamente a los ojos. 

Evelyn se plantó delante de mí y limpió una de las lágrimas que, sin avisar, se habían atrevido a descender a través de mi mejilla; dibujó una sonrisa y yo me concentré en respirar hondo. 

—¿Te das cuenta de que la luz no podría existir sin la oscuridad y el blanco sin el negro?—preguntó.—Eres especial, April. No tienes por qué querer parecerte a mí, ni yo soy tan buena ni tú tan mala. ¿Qué digo? ¡Al cuerno con las etiquetas, April!—exclamó—No tenemos por qué gustar a nadie.

Pero yo no estaba convencida de eso, yo quería gustar a la gente. No lo entendía, ella no tenía que esforzarse en gustar, simplemente lo hacía, yo, en cambio, tenía que fingir ser una persona distinta para ser aceptada. A nadie le gustaba la sosa y desaliñada April Young de Painswick.

—Solo... déjate llevar ¿vale?—dijo con una sonrisa. 

—¿Cómo?—pregunté.

Evelyn torció el gesto y, cuando hubo hallado la respuesta posó sus ojos marrones y cálidos sobre los míos y esbozó una amplia sonrisa.

—Como hojas al viento—respondió. 

Yo le devolví una sonrisa y asentí.

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¡Hola a todos! Este capítulo ha sido difícil de escribir, a veces, meterse en la cabeza de April es complicado por qué, en cierto modo, estoy metiéndome de lleno en pensamientos que creía enterrados. ¿Qué os ha parecido la historia de April? No ha sido demasiado compleja ni tampoco he dado muchos detalles pero tampoco quería resumir la conducta de April a una sola historia pues ella es complicada y a lo largo de la historia iremos metiéndonos en los recovecos de su mente. 

Si os gusta dadle a la estrellita y recomienda la historia a tus amigos lectores. 








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