Capítulo 7

Aquel día, a las cinco en punto de la tarde, conocí a Madison, una de las mejores amigas de Evelyn. Lo que me llamó la atención de ella fue su carácter alegre y desenfadado, me dio la impresión de que ella sería una de esas personas en las que siempre puedes contar. 

Era rubia, como yo, pero sus cabellos eran dorados y no casi grises como los míos, además las puntas estaban teñidas de turquesa en un degradado que le conferían un aspecto divertido y juvenil. Parecía ser lo contrario a Alisson, sin embargo, las dos eran mejores amigas y se entendían bastante bien. 

Miré a Evelyn. Tal vez con el tiempo mi vecina y yo consiguiéramos forjar una relación similar a la que ellas compartían. 

Evelyn me habló de sus amigas. Me explicó que ellas eran inseparables, que asistían al mismo instituto y que habían estado juntas casi toda la vida. 

Cuando me lo contó me sentí fuera de lugar, ellas compartían una relación de años, sin embargo yo solo había pasado con ellas una semana. Me dije que sería muy difícil encajar en su grupo pero cuando conocí a Madison me sentí más segura, todas, excepto Alisson, quién se mostraba un poco incómoda ante mi presencia, me habían tratado desde el comienzo como si fuera una más. En ocasiones me sentí como una de su grupo, Evelyn insistía en que así era pero, a veces no podía evitar sentirme insegura y desear refugiarme de nuevo en mis viejos y leales amigos, los libros. 

—¿Que me pongo?—preguntó Evelyn mostrando dos tops bastante escotados.—¿El blanco o el negro?

Yo me quedé callada y dejé que las demás opinaran por mí. Había quedado demostrado que yo no tenía criterio para la moda, en ese asunto yo no tenía ni voz ni voto.

—El negro—exclamaron Alisson y Madisson a coro. Las dos se miraron y rieron. 

Evelyn me miró esperando mi respuesta y yo me encogí de hombros.

—El negro, supongo—respondí insegura. Evelyn sonrió y se sentó a mi lado.

—¿Te ocurre algo?—preguntó

—No, es solo que... me siento...—yo me mordí la lengua y evité hablar. 

—Venga, April, puedes confiar en mí.—dijo Evelyn a mi lado. 

Yo suspiré y la miré a los ojos. Quería contárselo todo, contarle sobre mi vida en Painswick, contarle que tan solo hacía una semana que había dado mi primer beso y emborrachado, quería contarle que había estado a punto de ser violada y que un extraño me había salvado de las garras de ese cerdo, quería contarle que me sentía como una extraña y que en Painswick April Young no tenía amigos. Pero no lo hice, no estaba preparada para hacerlo.

Al fin y al cabo, dentro de dos meses me marcharía de nuevo a Inglaterra y todos allí olvidarían el nombre de April Young. 

La miré durante unos instantes sin pronunciar palabra y cuando, Madison y Alisson entraron de nuevo en la estancia, Evelyn se olvidó de mí y prestó atención a sus amigas. 

—¿Dónde está tu hermano?—preguntó Madisson.

—Creo que se ha ido con Alan a ayudarle con el alcohol y eso.—respondió Evelyn.

—Hoy es miércoles, ojalá pueda acercarme un poco a él...—confesó.

Yo la miré perpleja. ¿Acaso no sabía lo que le hacía Jason a todas esas chicas? 

Evelyn arrugó la nariz y la miró sin acabar de creer lo que había oído.

—Estás de coña ¿no?—preguntó.

Madisson se dejó caer en el sofá profiriendo un largo y sonoro suspiro.

—Estoy realmente desesperada—confesó.

—Sí, lo estás—respondió Evelyn con tintes de decepción.

Madisson cerró los ojos y sonrió.

—Lo imagino, su cuerpo musculoso sobre el mío, yo arañando su espalda y sintiendo su...

—¡Corta!—ordenó Evelyn—es asqueroso. No quiero imaginarme a mi hermano montándoselo contigo.

Yo no pude evitar reír. 

—April, tú me entiendes ¿verdad?—preguntó con una sonrisa. 

—Yo... no sé...—dije sin saber que contestar.

Madisson apoyó los codos en sus muslos y posó su mirada en mis ojos.

—Tú también lo imaginas sobre ti ¿verdad?—continuó. Una vez más el rubor comenzó a teñir mis mejillas de rojo.

—Yo... no...—comencé. Madisson abrió los ojos como platos y Evelyn la imitó.

—Eres virgen—dijo Alisson. 

—¿Vosotras no?—pregunté muerta de vergüenza. 

—No, ninguna lo somos—respondió Evelyn. 

—Ah...—dije bajando la mirada. 

—Madisson y Alisson tienen casi dieciocho—se apresuró a decir—no te sientas mal, aún eres muy joven, April—dijo Evelyn con total sinceridad.

—¿C-como es?—pregunté tímidamente. 

Madisson sonrió y comenzó a hablar.

—¿Te refieres a la primera vez?—preguntó.

Yo asentí.

—Bueno pues... a mi se me hizo horrible—confesó—Tenía catorce años y apenas me había crecido tetas para aquel entonces—rió—era una cría, y mi "novio", por llamarlo así, no tuvo nada de cuidado conmigo—confesó—fue terriblemente doloroso para mí y¡ estuve a punto de ordenarle que parara!—exclamó—suerte que la segunda vez la cosa cambió y todo fue genial. 

—¿Entonces me dolerá?—pregunté asustada. 

—No es para tanto, es Madison, que es demasiado exagerada—dijo Alisson—A mí no me dolió, fue un poco molesto al principio y extraño pero sospecho que fue por que los dos estábamos muy nerviosos y no sabíamos que demonios estábamos haciendo. Tal vez, si la hubiese perdido con alguien más experimentado no hubiese sido tan embarazoso para mí.

—Vaya...—fue lo único que fui capaz de decir.

—La perdí el año pasado, a los diecisiete.—confesó. 

Solo quedaba Evelyn, quién no había abierto la boca durante los relatos de las otras dos.

—¿Evelyn?—preguntó Madisson.

Evelyn se miró los pies y asintió.

—Yo... mi primera vez fue hace unos meses. Con Eric.—confesó—Fue doloroso pero maravilloso al mismo tiempo—dijo sonriendo—lo que quiero decir es que... se portó muy bien conmigo y me hizo sentir especial. Es un dolor soportable, aunque creo que depende de la persona. No hay de que preocuparse, cuando pase pasará ¿de acuerdo? No lo hagas hasta que estés segura, no hay una edad para ello.—dijo con ternura. 

Yo sonreí y asentí. 

—¡Bobadas!—exclamó Madison levantándose de su asiento en busca de su bolso. Tomó su cartera y rebuscó en un bolsillo.

—Ten—dijo entregándome un preservativo—por si acaso surge el momento—dijo guiñándome un ojo. 

Yo lo sostuve entre mis dedos y lo observé detenidamente hasta que Evelyn me lo quitó de las manos.

—No, esta noche no.—dijo—Tienes que hacerlo con alguien que te quiera ¿me entiendes? Con alguien que te quiera—dijo muy severa. 

Yo asentí y Evelyn sonrió. No entendía por qué había reaccionado de ese modo, ni por qué le importaba tanto que lo hiciera con alguien que me quisiera de verdad. De todas formas decidí seguir su consejo y me dije que sería tan romántico como había imaginado que sería mi primer beso. 

—Bien, ahora vamos.—dijo Evelyn devolviéndole a Madison el preservativo.

Al cabo de unos minutos el coche de Eric apareció delante de la casa. Madisson decidió sentarse en el asiento del copiloto mientras Evelyn, Alisson y yo ocupamos los traseros. 

—A veces mi hermano, cuando se encuentra de buen humor me lleva en su coche.—comenzó Evelyn—Es buena persona cuando quiere—dijo con una sonrisa melancólica.

—Sí, cuando quiere...—se mofó Alisson quién no estaba de acuerdo.

Evelyn la miró e hizo caso omiso de sus palabras.

—Tal vez lo pueda convencer algún día para que nos lleve a la playa o algo, te debe una por todo lo que te ha hecho pasar. Él mismo me confesó que se arrepentía de haberte tratado tan mal.—dijo.

Mi corazón dio un vuelco.

—¿Enserio ha dicho eso?—pregunté incrédula sintiendo como el corazón saltaba en mi interior. 

—Sí—afirmó—Aunque parezca increíble mi hermano se siente culpable.

—Tal vez le gustes y todo, April ¿quién sabe? tal vez le gusten las mosquitas muertas como tú—dijo Alisson. Yo me quedé de piedra tras oír sus palabras.

—¡Ali!—exclamó Evelyn.

—Lo siento ¿te he ofendido?—preguntó fingiendo falsos modales.

—Está celosa, no se lo tengas en cuenta—me susurró Evelyn. 

Yo asentí y decidí pasar por alto el comentario de Alisson. 

—¿Será tan bueno como dicen?—preguntó Madisson irrumpiendo.

—¡Madisson!—exclamaron Alisson y Evelyn al unisono.

—Vale, vale. Me callo—dijo volviendo a apoyar su espalda en el respaldo de su asiento.

—Ya hemos llegado—anunció Evelyn eufórica al ver que una enorme casa con varias pancartas colocadas en las paredes y cientos de luces encendidas. 

 Miré el reloj. Eran las once y media de la noche y ya había gente en el exterior e interior de la residencia. 

La música sonaba a todo volumen y los jóvenes reían y bebían hasta hartarse. 

—¿No molestan a los vecinos?—pregunté

—¿Qué vecinos?—qüestionó Evelyn divertida. 

Yo señalé todas las casas al rededor.

—Todas esas casas hoy están vacías—aclaró.

Me fijé en las paredes de aquellas casas y me dí cuenta de por qué las luces de todas ellas estaban apagadas. Pertencían a otras fraternidades y todos se encontraban en la fiesta que se organizaba allí. 

—¿No es increíble?—dijo Madisson dando pequeños saltitos.

—Sí, Madie, lo que tu digas—respondió Evelyn.           

Evelyn se agarró al brazo de su novio y se despidió de nosotras.   

—No me llaméis—exclamó. 

Sus amigas asintieron y yo me quedé inmóvil viendo como mi única y mejor amiga me dejaba desprotegida una vez más. 

Cuando me quise dar cuenta Madisson y Alisson se habían marchado también y yo, como una tonta, seguía ahí plantada sin saber que hacer. 

Al final decidí entrar en la casa y coger una bebida. 

Entré en la cocina y traté de evitar mirar la pareja que estaban a punto de hacerlo en la encimera, abrí la nevera y cogí una cerveza. 

Dí un trago largo e hice una mueca de asco.

—Va a ser una noche muy larga—dije saliendo de la cocina. 

Me acerqué a la ventana y observé como alguien bebía boca abajo en el tanque de cerveza que se encontraba en el exterior y recordé el momento en el que decidí hacerlo. 

Salí al exterior y me abrí paso entre el gentío a fin de ver quien era el que estaba bebiendo.

—¡Bebe! ¡Bebe! ¡Bebe!—coreaban a su al rededor.

Por fin pude ver quien bebía, era una joven de cabellos negros que se aferraba a la boquilla obligándose a beber lo máximo posible. Cuando me percaté de que era Jason quien la sostenía traté de esconderme pero me vio antes de que pudiera hacerlo y su sonrisa se desvaneció al posar sus verdes ojos sobre los míos. Cuando la chica paró de beber, Jason la bajó y acto seguido plantó un beso apasionado sobre sus labios. Yo aparté la mirada de la pareja y huí de allí. Iba a seguir el consejo de Alisson y me mantendría alejada del hermano de Evelyn, esa chica hoy era su plan del miércoles.

—¿Hola guapa, te apetece bailar?—preguntó un atractivo chico de cabellos ensortijados.

—No, disculpa—respondí apartándome lo más rápido posible. 

¿Por qué me dolía el pecho? ¿Por qué quería ser yo aquella chica? me pregunté.

Entré en el baño y me senté en la taza del váter. Tratando de aclararme las ideas.

—Es engreído, maleducado, egoísta, mujeriego, narcisista y prepotente. No tiene nada bueno, April. ¿Por qué te gusta?—me pregunté.—Además, jamás le gustarás.—me lamenté.

Alguien entró durante mi discurso y me miró como si estuviera loca.

—¡Lárgate!—ordené malhumorada al extraño que había irrumpido en mis pensamientos. El chico se marcho enseguida y yo suspiré.

—Vamos April, sal ahí fuera y divértete—me ordené a mi misma mientras hacía girar el pomo de la puerta y salí al exterior. 

 Me encaminé a la pista de baile y observé mi alrededor en busca de una pareja con quién bailar. Cuando vi que uno de los chicos de un grupo me miraba. Yo tragué saliva y caminé hacia él.

—¡Hola!—exclamé. Él se enderezó y sonrió.

—¡Hola!—contestó. Era un chico bastante guapo, tenía los cabellos castaños y los ojos de un marrón tan oscuro que se podría decir que eran negros, tenía una sonrisa bonita y unas facciones agradables, pero no se le acercaba al atractivo de Jason. 

—¿Te apetece bailar?—pregunté rezando oír una respuesta afirmativa.

—¡Claro!—exclamó el chico contento. 

Le tendí una mano y lo conduje al centro de la sala, dónde todos bailaban al son de la música.

—No eres de aquí ¿verdad?—preguntó el joven. 

—No, soy inglesa—grité para que me oyera mientras pasaba los brazos por su cuello y me movía al ritmo de la música.

—¿De que parte?—quiso saber.

—¿Conoces Gloucestershire?—pregunté

El chico asintió.

—Pues soy de un pequeño pueblo situado allí, Painswick.—dije.

—Ni idea—confesó. Yo sonreí y me pegué un poco más a él. Esta vez no estaba borracha, tal vez el besara mejor.

—Eres una chica muy guapa—susurro a mi oído. Yo sonreí y me lo creí. 

—¿Y cual es tú nombre?—pregunté.

—Ethan—contestó.

—April—dije. 

Ambos reímos.

—Voy a besarte Ethan—dije nerviosa.

Él asintió divertido y pasó sus manos por mi cintura. Yo humedecí mis labios y acerqué mi rostro hacia el suyo. 

Pero alguien tiró de mi y me apartó bruscamente de Ethan antes de que pudiéramos besarnos.

—Me temo que voy a tener que interrumpiros—dijo Jason lanzando cuchillos con la mirada a Ethan.

—Eh... yo lo siento Jason. No sabía que estaba contigo...—se disculpó Ethan.

—¿Qué? ¡No!—exclamé deshaciéndome del  agarre del hermano de Evelyn. 

—Lárgate—le ordenó Jason en tono amenazador a Ethan.

Ethan hizo lo que este le pidió y yo me giré hacia Jason enfurecida.

—¿De que vas?—pregunté hecha un furia—¡No tienes ningún derecho a meterte en mis asuntos!—grité poniéndome roja. 

Jason hizo caso omiso de mis palabras y me obligó a pasar mis brazos sobre su cuello.

—¿Que querías? ¿Volver a estar a punto de ser violada?—preguntó cortante. 

Yo me quedé de piedra.

—Fuiste tú...—dije a modo de pregunta. Comencé a parpadear muy deprisa y lo miré a los ojos sin creerlo.

—No tenías que haber venido—dijo deslizando sus manos hasta mis caderas. 

Yo lo miré a los ojos y sentí que el calor invadía cada fibra de mi cuerpo. 

—¿Que pasa?—preguntó molesto—¿Ese desconocido puede tocarte y yo no?—preguntó.

—No es eso...—respondí apartando la mirada—Solo es que... no sé que pensar. Primero me insultas, luego te comportas como un imbécil y más tarde me confiesas que pegaste a aquel chico por mí...

—Y te llevé a casa.—añadió—Por cierto, apestabas.                                                                                             

Yo lo miré a los ojos y esta vez fue el quién apartó la mirada.

—¿Que a pasado con la chica morena?—pregunté.

—Por ahí está, vomitando o poniéndose hasta el culo—dijo.

—Hoy es miércoles—susurré.

—Veo que ya te lo han contado...—dijo. 

—¿Te vas a acostar con ella?—quise saber.

—Sí—respondió. 

Yo me aparté de él y me miró desconcertado.

—¿Que te pasa?—preguntó.

—No ¿Que te pasa a ti?—rebatí furiosa.

—¿Estás celosa?—preguntó volviendo a tomar mis manos a la vez que esbozaba una sonrisa. Yo las aparté bruscamente y negué.

—No, no lo estoy.—respondí muy enserio. 

—Admite que quieres acostarte conmigo—dijo pegando sus labios contra mi oreja. 

—No quiero—dije tratando de no ponerme nerviosa. 

—Mientes muy mal—dijo.

—No estoy mintiendo...—esta vez me falló la voz y soné muy poco creíble. ¿Por qué hacia tanto calor?

—Vale, no estás mintiendo—respondió esbozando una sonrisa socarrona al tiempo que acercaba sus labios a los míos y los pegaba sin pedirme permiso.        

Al principio me resistí pero más tarde, cedí a él y me dejé llevar. No fue torpe ni sucio, fue sensual y muy agradable. Dejé que su lengua acariciara la mía y enredé mis manos en sus cabellos. Fue un beso increíble, que incluso creo que me hizo levitar así que, cuando se separó de mí, me quedé con ganas de más.   

—Además de besar fatal eres una mentirosa—dijo con una sonrisa de medio lado. 

Yo alcé la mano y, en un movimiento rápido alcancé su mejilla y le dí el bofetón que tanto se merecía.

—Creo que me voy a acostumbrar a esto—declaró sin perder la sonrisa.

—Eres un imbécil—dije apartándome de él.

—Y tú una niñata muy perdida en la vida.—respondió.

—Pues has besado a esta niñata—rebatí harta de aguantar sus insultos.

—¡Pues claro que lo he hecho!—exclamó elevando el tono.

—¡Bien!—grité aún más fuerte.

—¡Bien!—repitió. 

Respiré hondo muy furiosa y me dí cuenta de lo cerca que volvíamos a estar el uno del otro.   

—¿Vamos a por el segundo?—preguntó esbozando una sonrisa de suficiencia.

—¡Vete a la mierda!—exclamé dándome la vuelta. Lo último que escuché fue su risa, su maravillosa e irresistible risa...

Aquella noche soñé con Jason y con su beso.

Aquel si había sido un buen beso, el beso que había estado esperando toda la vida.

Lástima que proviniera de un gilipollas.                                                 

                                                                                                                                                                                                                                                 

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