PRÓLOGO
Había momentos en los que aún no era capaz de aceptar todo lo que estaba sucediendo. Esos momentos en los que me preguntaba "¿Qué habría pasado si...?", "Si esto no hubiera pasado...". Todos los acontecimientos en nuestra vida dependen de nosotros, al menos eso dicen, no se equivocan demasiado; siempre hay una reacción a cada acción que realicemos, esas acciones serán castigadas o premiadas: esto es lo que llamamos justicia. La vida no es justa, pero tampoco es del todo injusta, sin embargo, cada quien ve lo que quiere ver... Es increíble que haya personas a las que les guste siempre presenciar solamente cosas crueles. Presenciando ambas partes, tanto las buenas como las malas, te das cuenta que el mundo es exageradamente caótico, todo puede cambiar completamente en un parpadeo. Tal vez al final la justicia que cada uno recibe no es inmediata, puede pasar un tiempo antes de que tus acciones tengan alguna repercusión en ti, en tu entorno o incluso en alguien más.
Eso último es algo ciertamente cruel. ¿Por qué otras personas deben pagar por algo de lo que nosotros somos responsables? Creo que en parte esto nos remarca nuestra culpa, ¿O no nos sentimos más culpables cuando llegamos a involucrar a alguien inocente? Nunca lo culpamos a él por involucrarse incluso si así fue, pero si lo hacemos, es más probable que sigamos culpándonos a nosotros mismos porque al final la víctima mayor fue esa otra persona. Le temo a esto. Temo poder arrastrar a personas a las consecuencias de mis decisiones o actos. Por naturaleza, puedo ser alguien realmente impulsivo en ocasiones. No quiero tener que sentirme culpable de esa manera, por eso siempre había tratado de alejar a cualquier posible amigo. Aun así, no lo conseguí.
¿Me considero alguien cobarde por eso? Probablemente.
Es algo inevitable, siempre estaremos vinculados a alguien, queramos o no. De alguna manera, ya están bastante involucrados en tu vida, o quieren involucrarse en ella. Mi familia... Es horrible sentirse culpable por eso mismo, porque no quieres hacerles daño pero al final también les puedes hacer daño porque ese vínculo entre tú y ellos está allí desde que naciste; no importa si es un vínculo fuerte, muy tenso o débil, al final de alguna forma están conectados. Los vínculos son perfectamente hilos que te conectan a otros... injusto. Incluso si llegué a pensar en el suicidio en ocasiones en las que de verdad me sentía mal o culpable desde antes, lo pensaba mejor... Los haría sentir aún más culpables a ellos. Tan solo pensaba... Conocía ese horrible sentimiento de impotencia, de no poder hacer nada por alguien a quien estabas conectado; el saber que seguramente pudiste hacer algo. Al final, no tenía el valor para suicidarme, me sentía culpable de igual manera.
La culpa es un sentimiento demasiado caótico, pero al final es parte de los seres humanos. Un sentimiento que me ha motivado, o me ha asustado en ocasiones, que me anima o me hace sentir mal. La culpa puede sacar verdades a la luz, o mentiras. Para mí, la culpa podría ser perfectamente un equilibrio, por lo que no considero un sentimiento tan malo... Es como siempre dicen, los excesos nunca son buenos. No puedes vivir sin nada de culpa, imagina tan solo eso; pero tampoco puedes vivir culpándote todo el tiempo. Ciertamente, es increíble saber como esta emoción puede en ocasiones darnos tanta estabilidad y consciencia de lo que hacemos, nos hace reflexionar sobre nuestras acciones y reconocer algunas cosas de nosotros, pero que al mismo tiempo nos puede hacer egoístas.
Si tengo tiempo para pensarlo, admitiré que de verdad me encanta pensar en esta clase de cosas. Las emociones son un tema demasiado interesante, me entusiasma cada vez más descubrir significados similares al anterior o rescatar alguna filosofía propia. Claro, cada quien tiene su opinión al respecto de estas, puedo fácilmente equivocarme o simplemente ustedes tienen un punto de vista diferente al mío; no les pido u obligo a que me crean o que estén de acuerdo conmigo, valiente de mi parte sería intentar imponer mis ideas de esta manera sin estar cien por ciento seguro. Al fin y al cabo, soy todavía demasiado joven como para saber de estos temas por completo, seguramente mi pensamiento llegue a cambiar un tiempo después... o se vaya reforzando. Me encanta la forma de pensar de cada ser humano, esa individualidad de pensamiento que tenemos... o deberíamos tener. He conocido a muchas personas que prefieren estar de acuerdo con la mayoría que dar su propia opinión, o simplemente tienen una opinión propia que no quieren expresar en voz alta por lo que pensarán las demás personas.
Volvemos al miedo. Asustarnos, acobardarnos, aterrarnos... Esa sensación que tenemos desde que tenemos consciencia, el miedo también nos convierte en seres conscientes. Si no sintiéramos miedo, muchas cosas dejarían de ser interesantes, como por ejemplo, saltar en paracaídas. O el simple hecho de reunirte con amigos para ir al cine a ver una película de terror, a un bosque durante la noche, una casa abandonada o en un campamento para contar historias de terror. No tendría sentido hacer esto si no pudiéramos sentir miedo. Pero no es correcto sentir miedo siempre, ese es un terror irracional, que nos vuelve de nuevo personas mucho menos conscientes.
Pensemos ahora en los terrores comunes que tenemos comúnmente de niños. La imaginación desbordante e hiperactiva de los infantes que transforma las sombras de la ropa de nuestros armarios en siluetas, el silbido del viento en risas, voces o una respiración áspera y aterradora, las ramas golpeando la ventana en manos o garras. Distorsionamos de forma indescriptible nuestra realidad. Aunque nuestros padres nos digan que no hay nadie en la oscuridad, para nosotros ese monstruo bajo nuestra cama es demasiado real.
Ahora pasemos a monstruos reales. ¿Cuáles? Veamos, los llamados asesinos o criminales. Definitivamente, la primera acción de arrebatar la vida de algún ser vivo es ciertamente destacable, pues muchas veces no se cumplen con los requisitos: tener las capacidades físicas o el valor para hacerlo. Ahora, consideremos que ellos han asesinado seres humanos, a individuos de su propia especie; tal vez no los mataron directamente y hubo una tortura antes. El hecho de pensar que un asesino podría estar asechándonos es escalofriante.
No hay que rechazar por completo el miedo, pero tampoco deberíamos vivir con miedo. Hay que reconocer a lo que le tenemos, pregúntate por qué te asusta eso. Si no hay una razón en especial, empezamos descubriendo nuestro miedo irracional hacia algo, o a veces es simplemente desagrado, por ejemplo, que no puedas ver la sangre porque te causa náuseas. Lo mejor sería saber controlar el miedo que sientes: Lo reconoces, lo aceptas, pero debes también saber reconocer y actuar ante la situación en la que te encuentras. Enfrentar tus miedos no es fácil, puede llevar demasiado tiempo, pero la sensación que te generará es una similar a la paz, simplemente reconfortante.
No es malo sentir o reconocer que tenemos miedo, de otro modo. ¿Qué sería de mis escritos si las personas no sintieran miedo? Así que, de alguna manera, dependo del miedo de mis lectores, si lo veo en cierta manera... Gracioso, ¿no? Pareciera como si al final el verdadero monstruo de la historia fuera el mismo autor. Díganme, ¿Qué clase de persona querría vivir a través de hacer pasar miedo a los demás, dándoles múltiples noches en vela y sobresaltos cuando escuchen ruidos en alguna habitación cuando se encuentran solos en casa? Al final es cuando nos damos cuenta de que el miedo es imprescindible en muchos sentidos, no solo para la supervivencia del ser humano en épocas pasadas.
Me gusta escribir esta clase de historias y cuentos de terror porque sé que a veces yo puedo mover mis propias emociones, pero también soy capaz de mover las emociones de otros. De alguna manera, me hace feliz poder saber que compartí cierta emoción o sensación con alguien más, no somos tan diferentes después de todo. Pero si las reacciones de las personas son completamente diferentes, me impresionan aún más.
Hay quienes afirman ya no creer en fantasmas o monstruos, incluso si ya se ha demostrado con fundamentos que no son reales. Entonces, ¿por qué nos asustamos al escuchar pasos cuando estamos solos? O al ver una sombrar en la oscuridad, escuchar una voz que nos llama... Exactamente, aún hay miedos por que no entendemos a lo que nos enfrentamos. Es por eso que es más fácil enfrentar tus miedos conforme los vas comprendiendo. Aun con todo esto, me temo que será inevitable superar absolutamente todos nuestros miedos. Pero como dije, no está mal. No es si no hasta el final que llegamos a darnos damos cuenta de que el miedo es imprescindible en muchos sentidos, no solo para la supervivencia del ser humano en épocas pasadas.
Simplemente, no debes dejar que el miedo sea el que te controle. ¿Otra cosa que me parece impresionante sobre el miedo? Más bien, cuando una persona se encuentra en un estado de terror constante. Todos reaccionamos de manera diferente si sentimos una amenaza hacia nosotros. El miedo es un impulso increíble, demasiado fuerte. Los seres humanos que sucumben ante sus miedos y amenazas se ahogarán entre la oscuridad más profunda, pues el miedo es capaz de sacar a relucir la naturaleza más aterradora de un ser humano. Tan sólo piensa... ¿Hasta donde ha llegado la humanidad hasta ahora guiados por el miedo a cualquier cosa? Los seres humanos que se sienten amenazados empiezan a perder el control de a poco. Ni siquiera sería correcto llamarlos marionetas del miedo, pues la amenaza puede haberse detenido y ellos pueden seguir actuando de la misma manera. Es tal la forma que encontraron de aferrarse al miedo que ellos mismos buscarán algo nuevo para llamarlo "amenaza". Al menos así lo veo yo.
Después de todo... Muchas de mis historias están basadas en mis propios temores de la infancia en su mayoría, en los temores de mis compañeros de primaria, en los de mi familia... Siendo más específicos, los temores de mi propia madre, que han sido acrecentados y transformados a una expresión inimaginable a través de la tinta por las palabras de cada página.
¿Me deleito con el miedo que sienten las personas al leer mis escritos? Yo digo que no, solamente logro empatizar con ellos en cierta manera. Leer esas reseñas que se han hecho sobre mis libros me hace sentir menos solos, de alguna forma me siento vinculado a ellos a pesar de que ni siquiera hayamos intercambiado palabra alguna. Esto realmente me ha dado razones suficientes para seguir escribiendo, si es que me permite seguir conectando mis emociones con ustedes de alguna manera.
Además, estoy seguro de que no soy la única persona a la que le gustan estas cosas del terror. Es completamente normal sentirse atraído hacia lo desconocido, esa emoción... Como un niño que espera ansioso ese carnaval, que le presentará a los viejos y nuevos horrores de sus más oscuras pesadillas. Un espectáculo que aún así disfrutará.
Me alegra que después de todo, muchas más personas tengamos algo en común.
A partir del día de hoy empezaré, narrándoles una nueva historia un tanto... Especial. Podría parecer la historia de una vida normal, tal vez un tanto trágica, pero incluso así enmascara dulcemente muchas otras cosas.
La historia de un pequeño niño que conocí hace un tiempo. ¿Y quién es? Pueden darse sus ideas. Aunque para mí... ese pequeño niño podría ser cualquier persona en realidad. Tal vez ni siquiera él sabe quién es realmente y busca descubrirse a sí mismo a lo largo de toda la historia, incluso si es poco lo que llegó a vivir. El miedo y la culpa influyen enormemente en su vida y lo han hecho dudar de sí y de otros al punto de tener que crear a alguien completamente diferente para refugiarse, o incluso, no sentirse solo. Durante sus pocos años vividos, él mismo ha cuestionado siempre el por qué de cada suceso en su vida, teniendo aún una visión de la justicia e injusticia extrañas. He ahí la razón de mis reflexiones durante los primeros párrafos. Pero también experimentará muchas emociones que él mismo narrará conforme su historia vaya avanzando, por así decirlo. Si el personaje no cambia o una evolución... ¿De verdad se considera cómo alguien que ha avanzado? Decidir si ese niño avanzó o no en su vida o a lo largo de su historia también lo dejaré en sus manos.
Por último...
Me siento profundamente agradecido con quien sea que se encuentre leyendo esto. Habría tantas cosas más que añoro decirles o expresarles, pero que ni las palabras me serían suficientes. Así que sólo diré... Gracias. Simplemente, gracias.
Ren Akasawa
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