Capítulo 3
Al amanecer los chicos se levantaron con energía renovadas, después de vestirse y arreglarse se dirigieron al comedor para tomar desayuno, fue uno gigante hacía tiempo que no comían tan bien y en grandes porciones, la anciana dueña de la posada les sirvió, leche fresca, tostadas, huevos revueltos, fruta picada de varios tipos, jugo de naranja, salchichas y tocino. Incluso les sirvió pasteles, una tarta de frambuesa y pie de limón. Mientras comían Arthur hizo las preguntas que habían quedado pendientes la noche anterior.
-Disculpe Señora, tengo unas cuantas preguntas que me gustaría hacerle -le dijo mientas la veía acercarse con el pastel.
-Pregunta lo que quieras querido -respondió sonriente.
- ¿Alguien importante se va a casar? Es que cuando llegamos ayer pudimos ver decoraciones por todas partes, pero pareciera que quedaron inconclusas.
-Oh -dijo eso mientras ponía una sonrisa triste y miraba el suelo como si pensara como explicar aquella compleja y triste situación- Para empezar, tenemos a nuestro Joven Rey, Gilbert Beilschmidt, quien asumió el trono hace apenas unos meses atrás, nuestros anteriores reyes murieron cuando viajaban por mar a un evento social a otro reino al norte, en fin, el asumió el trono y muchos personas empezaron a dudar y cuestionar si podría hacerlo bien debido a su edad, nunca en nuestra historia habíamos tenido a un rey de 22 años, pese a eso a demostrado ser un buen monarca.-
- ¿Por qué lo cuestionaban por su edad? -interrumpió de repente Lovino- se dé reinos cuyos reyes tenían apenas 15 años o menos y no cayeron en caos.
- Bueno querido, los del consejo de ancianos decían que era por su edad, pero resulta que el Joven Rey solía ser algo irresponsable antes de tomar el mando – les dijo la anciana y reía bajito- Retomado la historia, arreglo y soluciono problemas del reino, demostró ser responsable y dejaron de cuestionarlo por un tiempo-
- ¿Con que empezaron a fastidiarlo después? - pregunto Arthur con una sonrisa divertida mientras bebía jugo.
- Debía casarse -dijo la anciana con simpleza- pero no podía ser una chica cualquiera debía ser alguien de su nivel, tenía que ser una princesa, dicen las malas lenguas que el consejo quería que se casara con una princesa del reino del norte y por ese motivo viajaron sus padres, pero obedecer siempre no es propio del Joven Rey así que hace unas semanas atrás anuncio su compromiso con la Duquesa Elizabeta Héderváry, hija de una familia de nobles, ella era alguien digna para reinar junto al Rey Gilbert. -suspiro- después del anuncio hubo muchos que estuvieron felices y otro no.
- Supongo que los del consejo fueron los menos felices -Dijo Alfred con la boca llena y reía estruendosamente.
-TRAGA ANTES DE HABLAR IDIOTA!! -Arthur regañándole como siempre.
- Efectivamente no estaban felices, pero no todos, algunos realmente solo les interesa que se case luego y tenga pronto el siguiente heredero al trono, así son ellos, pero me refiero al reino y su gente, resulta que el Rey Gilbert y su prometida Elizabeta han sido amigos desde niños, pero no solo ellos resulta que hay una tercera persona el Consejero del Rey el Joven Roderich Edelstein, eran un trio de amigo muy unidos, durante mucho tiempo nos preguntábamos con cuál de los dos chicos se quedaría Eli, el tranquilo, educado y caballeroso de Roderich o el siempre desastre e irresponsable Gilbert. – La anciana reía por lo bajo como si recordara algo gracioso- Existieron apuestas por todo el reino con respecto a eso, yo aposte que se casaría con Roderich, pero que se le a hacer.
- No es obvio que se casaría con el actual Rey, por lo general las familias de nobles siempre quieren llegar al trono y esas cosas – pregunto con genuina duda Lovino.
- Pues en este caso no es así, no porque las familias no quisieran, sino porque Eli no quería casarse, de hecho, durante mucho tiempo dijo que nunca se casaría con nadie y ahora miren con quien se va a casar, de niños solía discutir y pelear mucho con Gilbert por eso se dudaba que lo eligiera a él.
- Entonces ¿qué paso? ¿Por qué aún no se casan? -pregunto Feli-
- Pues hace unos dos días el hermano menor del rey, el Príncipe Ludwig fue secuestrado durante los preparativos de la boda en palacio, no se es claro como sucedió, pero el Rey adora a su hermanito, suspendió todo y envió a las tropas en el rescate de este, pero no se ha sabido nada de nada, muchos ignoran lo que paso, no es algo que se haya anunciado oficialmente, mi hijo es un soldado y me conto lo que sucedió, de lo contrario no tendría idea.
El grupo quedo impactado por tal información, nunca se les había pasado por la mente que algo así pudiera suceder.
- Podemos ayudar en algo? -pregunto Feli con los ojos muy abiertos, dejando ver una genuina preocupación en sus lindos ojos miel por lo escuchado-
- Lo lamento mis queridos niños, pero no es a mí a quien se le debe preguntar aquello, ni siguiera debería haberles mencionado algo sobre este asunto, pues es una información que solo se sabe en palacio, pero no preocupen, de seguro el rey ya debe tener un plan de rescate.
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Y efectivamente lo tenía, durante la noche anterior había tenido una reunión con el soldado que menciono haber visto a los guerreros de las leyendas, pues como le dijo al rey, eran un grupo de cuatro jóvenes viajeros, que claramente debían ser guerreros pues la apariencia del grupo los delataba y el detalle final y más importante eran los cristales que portaban, podían ser solo una coincidencia, pero el Rey quería tener esperanza, así que mando al soldado que los buscara e informara al resto de los soldados en la ciudad, que diera las características y que los buscaran por todo el reino.
-No crees que exageras un poco Gilbo- le dijo Roderich con los brazos cruzados mirando a su mejor amigo- pareciera que estás buscando a un grupo de criminales en vez de los Guerreros de la Luz.
-No quiero arriesgarme a que se vayan del reino y perder la oportunidad de rescatar a Lud. – respondió serio el Rey mirando por una ventana.
-Pues entonces serénate un poco, si te ven tan tenso pensaran que les harás daño en vez de pedirles ayuda, como te dije esto les incumbe a ellos también, así que no creo que se nieguen a ayudarnos- le dijo Elizabeta mientras lo miraba sentada en el trono.
El rey no dijo nada solo los miro a ambos y siguió mirando por la ventana de brazos cruzados impaciente por noticias, rogando al cielo y sus padres que aquellos jóvenes si fueran las personas de las leyendas.
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Una vez que terminar de comer se despidieron la anciana y agradecieron por todo, el más entusiasmando era Feliciano quien abrazo y beso a la anciana en ambas mejillas, una vez terminada la despedida se dirigieron al mercado, le habían preguntado a la anciana por donde ir, cuando llegaron tal y como lo espera Lovino, estaba repleto de gente, pasaron mirando por varios puestos y un comerciante se interesó en el lobo calcinado, después de regatear un poco logro vender a un buen precio el animal, en otro vendieron la piel que pudieron rescatar, pasaron por una herrería donde Alfred y Lovino compraron armas nuevas luego pasaron a otra y mejoraron la armadura y escudo de Alfred mientras caminaban se toparon con algo que realmente no esperan encontrar, de hecho ni siquiera sabían que existieran, era un local de magia negra, Arthur realmente no pensó que fuera necesario, pues él ya sabía hechizos, la magia negra o de combate era su especialidad, pero lo cierto es que solo sabia usar hechizos simples de fuego y cuando entraron al lugar el erudito de aquel sitio se encontraba leyendo.
-Vaya, porque siempre están leyendo esos viejos y enormes libros. - Alfred era un guerrero y siempre se le enseño a solo luchar, claro que sabía leer, pero nunca considero necesario que leer le ayudaría a derrotar a una criatura salvaje.... Hasta que conoció a Arthur.
Arthur se dio cuenta que Alfred estaba pensando en alguna burla para él así que antes que dijera algo le hablo al mago aquel- Disculpé señor buenos días, mis amigos insisten que le hable y me enseñe algo que ya sé, pero no desistirán hasta que demuestre que ya se usar magia. – dijo aquello ultimo mirando al grupo detrás de él, pero el mago no levanto su vista siguió leyendo el libro entre sus manos, Arthur pensó dos cosas, era sordo o lo había ignorado, pensó que lo mejor sería irse, pero primero insistiría una vez más para evitar que lo fastidian después- Disculpe me escucho? No quiero ser grosero pero tenemos que hacer otras cosas y... - antes de que pudiera decir algo más el mago aquel levanto una mano, como diciendo con aquel gesto que lo esperara un poco, al principio Arthur quedo anonadado pero decidió esperar, mientras miraba a sus amigos con ojos de desprecio pues no quería estar ahí, luego empezó a mirar el local, sus amigos hacían lo mismo, entones se dio cuenta que en un rincón estaba con hollín, significaba que algo se había quemado en ese lugar, pero no alcanzó a terminar con sus pensamientos cuando el mago del lugar carraspeo un poco para llamar su atención.
-Dices que no quieres ser grosero pero lo primero que dices después de saludar es que te enseñe cosas que ya sabes- dijo con voz fría mirando despectivamente a Arthur, este no solo se sonrojó un poco por el reclamo de aquel mago pues recordó que cuando uno conoce a otro mago debe ser educado y respetuoso en especial si este es alguien mayor, también se sintió disminuido con aquella mirada eso lo asusto un poco y sus amigos se dieron cuenta de aquello, significaba que ese mago era poderoso y temieron que le fuera hacer daño a Arthur, en especial Alfred pues él había arrastrado a Arthur a ese lugar en primer lugar alegando que debía aprender a usar su magia. Entonces el mago continuo sin dejar que Arthur se disculpara, pues noto que pensaba hacer eso- Dime Joven Mago de gran sabiduría, que clase de hechizos puedes realizar.
A pesar de los nervios que sentía Arthur pudo responder sin tartamudear- Puedo lanzar hechizos de fuego.
-Muéstrame- Dijo el Mago y señalo una pared, la misma que estaba llena de hollín, Arthur dudo y el mago al notarlo le dijo- Es un muro especial que eh creado hace ya tiempo, solo alguien mucho más poderoso que yo podría destruirlo, así que no te preocupes- dijo restándole importancia y Arthur se sintió mucho más disminuido, pues él era orgulloso de su fuerza y que alguien le dijera de manera indirecta que era débil le heria el orgullo, entonces no lo pensó mucho más y lanzo su hechizo de fuego, para él y sus amigos eso era harto poder y con su cara llena de orgullo miro al mago que lo miraba aburrido y ¿decepcionado? ¿Qué rayos esperaba? ¿Algo más poderoso? Ese ataque era capaz de derrotar al instante a enemigos y los que no caían al primer ataque les lanzaba un segundo o en su defecto Alfred se terminaba de encargar de ellos- Bien Joven mago, como has dicho ese es un ataque que ya conoces, así que no es necesario enseñártelo nuevamente- Arthur sonrió satisfecho al escuchar aquello, pues lo ataques de fuego suelen ser los más difícil de realizar y controlar, si bien le fue difícil logro controlar a la perfección ese ataque a diferencia de sus hermanos que les tomo mucho más tiempo- Pero....- escuchar eso lo aterro por algún motivo- Si bien es fuerte y poderoso para ser un ataque básico y simple, me esperaba que utilizaras uno aun mayor pero por lo que veo en ti aun no es momento de que aprendas ataque con mayor poder, aun no tienes el nivel -dijo aquello de una manera tan severa que le recordó a su padre en su niñez cuando lo regañaba por no poder utilizar las armas como sus hermanos mayores o ser físicamente más débil que ellos – Bien ese fue el hechizo Piro, ahora muestra el Electro- Arthur quedo en shock, ese sujeto le pidió que le mostrara un ataque eléctrico, ese jamás lo había aprendido, solo se enfocó por años al tratar de usar el hechizo Piro, jamás les dio importancia a los otros, él mago vio la duda nuevamente y dijo – No habías dicho que sabias hechizos, por lo que veo solo era fanfarronería, ¿conoces el hechizo Morfo? – Arthur bajo la vista y negó con la cabeza – Bien Joven mago guerrero, el destino te trajo a mi establecimiento por un motivo y es para que te enseñe, lo que desconoces, esto tomara tiempo así que tus amigos pueden ir a dar una vuelta por el lugar mientras tanto. -
-Ya escucharon, tengan -Arthur se acercó a ellos y les dio algunas monedas a Lovino, vayan y vean si encuentran algo interesante por ahí que nos sea útil mientras estoy aquí – Los chicos dudaron un poco, no querían dejar solo a Arthur con ese sujeto que les parecía peligroso pero al final los hermanos asintieron con la cabeza y dieron media vuelta avanzaron a la salida pero se fijaron que Alfred se quedaba ahí quieto sin moverse y miraba fijo a Arthur y en su mirada se veía seguridad.
- Vayan ustedes- les dijo a los hermanos- yo me quedo aquí. – dijo mientras se apoyaba en una pared, los hermanos pensaron que, si Alfred se quedaba estarían más tranquilos, entonces se despidieron y dijeron que volverían más tarde. Pero a Arthur no le hizo gracia que aquel se quedar, si bien le daba cierta seguridad que se quedara también le molestaba vería que no era tan bueno en magia y no lo dejaría de fastidiar, sabía que tratar de convencerlo de que se fuera los llevaría a una discusión y no tenía tiempo para eso asique dio media vuelta y le dijo- Has lo que quieras- después avanzo al mago que se había puesto de pie y se dio cuenta que el sujeto era alto, mucho más que Alfred, eso le asusto pero no lo expreso – Bien que me enseñaras primero.
-Morfo, es un ataque que dormirá a tus enemigos, tu guerrero que está de pie hay una silla al lado, esto tomará tiempo, mejor esperar sentado -Alfred miro al lado suyo y diviso la silla, no se había percatado de ella antes, talvez porque estaba demasiado concentrado vigilando a Arthur y al Mago ese, se dirigió al asiento y observo sentado en silencio. – Bien Joven mago, lee el conjuro de este libro -dijo mientras le mostraba el libro que él leía cuando ellos llegaron. – Como te podrás dar cuenta no es un hechizo complejo si lo haces de esa forma. – Arthur escuchaba mientras leía y efectivamente de la manera que lo explicaban ahí era más sencillo que el que le enseñaron en su niñez- Este es el hechizo básico pero aun así dormirá a tus enemigos sin importar el número, lo malo de este hechizo es que es débil, si bien dormirás a tus enemigos quizás no sea efectivo contra algunas bestias y el efecto durara poco, tendrán que ser fuertes y rápidos para poder derrotarlos antes de que despierten y contrataquen- dijo aquellos mirando a Alfred al parecer esas palabras las estaba dirigiendo a él, tenía sentido Arthur los dormía y el los derrotaba. Después de unos minutos Arthur ya había terminado de leer el dichoso hechizo, se sentía listo así que el Mago le dijo que a la pared, este así lo hizo y el hechizo resulto, desde un círculo que el había invocado salió un polvo dorado que se disemino lentamente -Bien, eso salió mejor de lo esperado, ahora tendrás que hacerlo nuevamente con un blanco -dijo aquello volteando a mirar a Alfred este sintió un escalofrió por su espalda cuando ambos magos se voltearon a verlo y vio una sonrisa perversa en la cara de Arthur, trago duro algo no le gustaba. – Tranquilo Joven Guerrero, no sentirás dolor de ningún tipo y ayudaras a tu querido amigo a avanzar.
Alfred solo gruño y respondió. – De acuerdo cejas, veamos que tan bien te sale. – Entonces vio a Arthur sonreír emocionado y empezó a recitar el hechizo, vio el circulo y el polvo caer sobre él, entonces instantemente sintió sueño, los ojos se le cerraban solos y todo se volvió negro. Cuando vio a Alfred caer al suelo se asustó y trato de correr a su lado pero antes de que pudiera avanzar el Mago le tomo del brazo impidiéndole moverse hasta Alfred, sintió un miedo enorme entonces y esta vez sí se reflejó en su rostro el mago al ver eso lo soltó y dijo. – El efecto del hechizo sigue cerca de él, si te acercas apenas lanzado el hechizo te afectara también, debes esperar un momento antes de poder acercarte, mientras esperas te haré una retroalimentación, tu hechizo es bueno, tiene buena potencia servirá con enemigos débiles pero con sujetos realmente poderoso no les harás ni estornudar, si no resulta la primera vez mejor no volver a intentarlo, solo te debilitaras tú, aun eres lento para lanzarlo y activarlo, solo es cuestión de tiempo y practica para que te salga a la perfección. Ahora despierta a tu amigo si lo deseas o podemos seguir con el siguiente hechizo que es más complejo. – Dicho eso se dio media vuelta y fue a la parte de atrás del local Arthur solo lo miro y cuando desapareció de su vista se dirigió rápido al lado de Alfred, pensó en despertarlo pero si el siguiente hechizo le costaba más en poder ejecutarlo entonces no quería que Alfred lo viera fallar, así que lo acostó de lado se quitó su túnica y se la coloco a modo de almohada entonces vio que al lado de su rostro aparecía una manta volteo el rostro y vio que se la tendía el Mago, la recibió y agradeció y con ella cubrió a Alfred, se levantó y camino hasta el libro para poder aprender el siguiente hechizo.
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Mientras Arthur aprendía hechizos nuevos y Alfred lo vigilaba, los hermanos Vargas se entretenían dando vueltas por el comercio, vieron pasar varias cuadrillas de soldados y veían que les preguntaban algo a la gente y seguían su camino pensaron que tenía relación con el secuestro del príncipe asiqué no le dieron importancia, unas horas dando vueltas por aquí y por allá y sin encontrar nada que fuera relevante para seguir su viaje decidieron que ya era momento de volver con los otros estaban caminando de vuelta cuando Feli se detuvo de repente, Lovino al darse cuenta se giró hacia su hermano ya con la palabra NO en la boca, pues mientras daban vuelas por la ciudad su hermano menor quería comprar de todo lo que tenía a la vista, él relámete pensaba comprar algunas estupideces también pero si lo hacía cejotas los regañaría por horas por malgastar dinero, otra vez, así que cuando Lovino vio lo que su hermano veía se sorprendió pues era un local como donde habían dejado a sus compañeros pero la diferencia era que este trataba de magia blanca, no lo pensaron dos vece y entraron al local en el mostrador se encontraba una chica joven y bonita, unos años mayor que ellos pero su belleza destacaba por sobre todo, entonces los hermanos hicieron lo que solían hacer en situaciones así, tratar de conquistar a la chica con halagos a su apariencia y palabras encantadoras, algo que habían aprendido muy bien de su abuelo el cual era un Don Juan como ninguno otro, la chica después de unos minutos les agradeció los halagos pero les dijo que estaba casada, eso desanimo en gran medida a los Vargas.
-Bien en que puedo ayudarte Joven mago que hechizo quieres aprender, veo que eres fuerte pero aún no lo suficiente. – después de decir aquello se dio vuelta y miraba unos libros que tenía detrás de si, cuando Lovino la escucho decir que su hermano no era fuerte le molesto de sobre manera, nunca le ha gustado que alguien no que sea él le dijera débil a su hermano, no le dijo nada a la chica solo la miro con el ceño fruncido, cuando esta volteo dejo un gran libro sobre el mesón y empezó a leer algo mientras los otros dos solo la miraban, dijo algo para sí misma y luego miro a Feli. – Para empezar que clase de hechizos puedes utilizar. – le dijo con una sonrisa amable mientras le miraba.
- Pues puedo curar a mis amigos durante o después de un combate. -dijo pensativo mientras miraba el techo. – es el único hechizo que aprendí a utilizar realmente, aunque solo es algo básico pues no pude aprender algo más avanzado. – dijo aquello con una sonrisa y la chica le sonrió de vuelta.
-Bien en ese caso, te enseñare dos hechizos que te serán muy útiles, el primero se llama Día que es para derrotar a los muertos vivientes y el segundo Coraza le dará protección con una coraza por un breve momento a un aliado, tendrás que ir lanzándolo uno por a tus compañeros y mientras más veces se los lances más fuerte se hará la coraza y mantendrás el efecto. -le dijo mientras lanzaba una pequeña risita.
-Veee~~ eso me parece buena idea, no crees Fratello. -dijo sonriente mientras miraba a su hermano.
-Pues será de gran utilidad para el viaje, ponte a estudiar. -se apoyó en un muro a esperar.
-Bien chico, primero debes leer el conjuro de Día después te lo muestro. - Lovino veía la escena aburrido le recordaba unos años atrás, mientras su hermano menor estudiaba y aprendía magia blanca él se hacía a un lado para dedicarse a otras cosas. Ya no le interesaba, se dedicaría a lo que era bueno, el comercio, fin del problema. – Vamos al patio y te lo enseño. – Los tres salieron al patio delantero del local en un costado la chica les mostro el hechizo Feli se sintió extasiado también quería hacerlo, pero antes de que pudiera hacer algo la chica le detuvo. – Primero debes tener un blanco para que puedas lanzarlo sin problemas. – Al escuchar aquello Lovino dijo de inmediato. -No cuenten conmigo para eso. – La chica trato de convencerlo pero no cedió así que estuvo usar el plan B, o mejor dicho Z, dijo unas palabras extrañas y de la tierra brotaron unos monstruos con los que nunca antes se habían topado, eran en palabras simples Zombis tres de ellos para ser exactos, Feli al verlos se aterro, grito tan fuerte que todos lo que pasaban cerca lo miraron raro y este corrió a esconderse detrás de su hermano mayor el cual también estaba aterrado y ya había sacado su espada para luchar contra aquellos monstruos.-
-Que rayos son esas cosas, pensé que ibas a ayudarnos, no a matarnos antes de que lo hagan los monstruos salvajes. -grito Lovino a la chica la cual solo se rio un poco y les dijo. –
-El hechizo que le acabo de enseñar a Feli es lo suficientemente fuerte para destruir a esos tres sin problemas. -dijo mientras sonreía a los hermanos y animaba a Feli. -Vamos tú puedes, animo.
A pesar del pánico, Feliciano recito el hechizo y lo lanzo contra los Zombis estos acabaron derrotados al instante, aquello alegro mucho a los hermanos y en especial Feli que nunca un hechizo suyo había sido tan efectivo para la ofensiva.
-Este hechizo solo sirve con los zombis, mientras más fuertes te hagas podrás aprender hechizos como este, pero serán mucho más poderoso y podrás derrotar a enemigos muchos más fuetes. – Les dijo aquello con una mirada determinada. – Bien ahora te enseñare el de coraza. -entraron al local Feli leyó el conjuro luego la chica le dijo que podían aplicarlo en el mismo lugar pero esta vez necesitarían de Lovino pues este era un hechizo enteramente de defensa y se utilizaría en sus aliados, no le quedo de otra más que aceptar ser conejillo de indias, la chica le explica un poco sobre posiciones y esas cosa para lanzar el hechizo, a Lovino le hacía gracia que siempre los magos blancos solían ser personas cálidas, alegres y divertidas en cambio los magos negros solían ser arrogantes, fríos y bastante hirientes, se preguntaba si Arthur sentiría envidia por eso, lo comprobaría luego. Después de unos minutos Feliciano estaba listo para lanzar el hechizo a su hermano, la chica le dijo que para que el hechizo fuera más fuerte y resultara mejor debía pensar en la persona a quien se lo lazaría y cuanto quería a esa persona, mientras más quisiera a esa persona la coraza sería más poderosa. Entonces este pronuncio el conjuro y lo lanzo a su hermano, este sintió un pánico enorme, pues era la primera vez que le lanzaban un hechizo y no era para hacerle daño o sanar sus heridas, confiaba en su hermanito, pero aun así el miedo a lo desconocido siempre existe, a pesar de todo lo que sentía le sonrió a Feli para darle seguridad, el hechizo le llego y se vio envuelto en un manto que lo rodeo. La chica lo miro impresionada, pues unca había visto que alguien aprendiera ese hechizo tan rápido y fuera tan efectivo como aquel, algún día ese chico lanzaría conjuros de defensa que protegerían al 100%. Pero por ahora el que lanzo protegía de alguna manera un 10% eso podía significar dos cosas, o el amor que sentía por su hermano era enorme, tenía un gran Don o quizás ambos, bueno por algo él era uno de los guerreros de la luz, si lo sabía desde el momento que los vio entrar en su local, ambos hermanos tenían aptitudes para la magia blanca y podrían hacer grandes cosas, pero por algún motivo el mayor tenía una especie de bloqueo que le impedía usar magia como el menor, solo alguien realmente poderoso podría romper ese bloqueo y permitirle usar su magia, aunque no sería tan poderosa como la de Feliciano si sería mucho mayor que el promedio.
-Bien es raro que el manto dorado se vea, eso significa que eres poderoso. – Eso aumento el orgullo que sentía Lovino por su hermanito y su sonrisa lo delato, no es como si quisiera ocultarlo en ese momento. – O que quieres mucho a tu hermano. – aquello no le hizo gracia a Lovino y la chica rio bajito. – Bueno mi trabajo está hecho mientras más fuerte te hagas mayor será tu resistencia y podrás lanzar hechizos más poderosos. – dijo aquello con un gran animo – para terminar. – Dijo aquello mientras sacaba una hoja de papel, una pluma y tintero. -Fueron dos hechizos básicos. -dijo eso mientras anotaba en la hoja y decía cosas para sí misma, luego se puso de pie y les tendió la hoja. -Solo aceptamos monedas de oro, nada de especias ni objetos. -Lovino tomo la hoja sospechando lo que decía.
- ¿Que es Fratello? -Pregunto Feli curioso, Lovino lo miro con ira y luego a la hoja mientras la doblaba y la guarda en uno de sus bolsillos y sacaba el dinero que le había dado Arthur antes. – Es la cuenta de tus malditos hechizos. -Dijo enojado mientras le daba las monedas a la chica, esta sonrió y les despidió con un. – Gracias vuelvan pronto.
Mientras salían del lugar aquel pensaba que Arthur los regañaría por ese gasto enorme que habían hecho, pero bueno sería algo útil para el viaje, suspiro resignado haciéndose a la idea del sermón que le esperaba por no haber preguntado desde un principio por las tarifas.
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En otro establecimiento parecido y no muy lejano, Alfred despertaba algo aturdido no estaba seguro de que había pasado y como es que se había quedado dormido pero todo paso a segundo plano cuando escucho jadeos cerca de él y recordó todo, se incorporó de golpe y vio a Arthur frente a la pared de hollín jadeante y agotado, se notaba realmente cansado entonces miro al Mago al lado de Arthur mirando al muro frente ellos y lo escucho decir. – Te tomo dos horas, pero lograste dominar el hechizo Electro felicidades. – dijo eso como si realmente no pensara que fuera un logro o al menos Arthur lo sintió así pero no dijo nada solo trataba de recuperar el aliento, estaba cerca del colapso o eso pensó Alfred, no lo pensó dos veces cuando se acercó a Arthur y lo sostuvo por los hombros, le pregunto. - ¿Estas bien? – genuinamente preocupado por él y eso le alegro un poco a Arthur.
- Si tranquilo, solo estoy algo cansado. -dicho eso se dejó caer al suelo para sentarse un momento, Alfred lo sostuvo todo el tiempo para evitar que se golpeara, Arthur pensó que era gracioso ese idiota siempre trataba de evitar que se golpeara cuando caía colapsado y él no hizo nada para evitar que esta cayera al suelo a causa de uno de sus hechizos se disculparía después por eso, recordó al Mago y lo empezó a buscar con la mirada y lo vio detrás del mesón con una hoja de papel y pluma en mano, escribía algo se preguntó que seria, vio en el piso un poco más allá la manta su túnica, le pidió a Alfred lo ayudara a ponerse de pie para recoger la ropa, se colocó su túnica y dejo la manta doblada sobre el mesón y mientras agradecía por ella el Mago le tendió el papel.
- ¿Qué es? – Nunca hubiera pensado que se trataba de eso, la cuenta, había olvidado que este era un local donde se podría decir vendían hechizos, guardo la hoja en su bolsillo mientras sacaba el dinero para pagar.
-Muchas gracias por solicitar nuestros servicios, vuelva pronto. -dijo aquello como si lo dijera todo el tiempo, eso exaspero a Arthur. – Antes que se vaya Joven mago, déjeme decirle algo más. – Arthur espero que no le fuera a cobrar por lo que fuera a decir. – Usted es genuinamente poderoso, en unas horas logro aprender un hechizo que por lo general cuesta meses incluso años, sigue esforzándote y podrás utilizar hechizos más poderosos, espero que para la próxima que nos veamos tu puedas aprender algún hechizo. -dijo aquello mirando a Alfred este le miro con duda entonces se rio y le respondió.
- Se equivoca, yo no puedo usar magia yo solo lucho con mi espada y escudo. Eso es más que suficiente. HAHAHAHAHA. – Arthur le volvió a regañar por ruidoso y el Mago miro analíticamente a Alfred, este se dio cuenta y le preguntó. – ¿Sucede algo?
-No, solo quería comprobar algo, espero vuelvan pronto. -dijo aquello se dio media vuelta con la manta en mano se adentró por una puerta a la parte de atrás del local.
Arthur y Alfred salieron del local, no querían hablar sobre el dinero ni nada al menos no Arthur, pero Alfred si quería saber algo.
- ¿Por me dejaste dormir dos horas? -ahí estaba la pregunta que menos quería responder, decidió decir la verdad a medias, jamás iba a admitir y menos frente a aquel sujeto que fue porque no quería que lo viera fracasar. –
- Sabia que ese entrenamiento me tomaría horas y te aburrirías, te vuelves más molesto de lo que eres cuando estas aburrido así que pensé que lo mejor sería dejarte dormir, además tampoco podía acércame a ti, el Mago me dijo que el efecto de Morfo puede afectar a cualquiera si se acercan de inmediato así que mientras esperaba que lo que queda en el aire de fuera a la nada me puse leer el conjuro y luego me acerque a ponerte mi túnica para que no te fuera a doler el cuello, la manta no fue idea mía el sujete aquel lo rajo por su cuenta. – omitió el detalle que él fue que lo cubrió y acomodo. Estaban llegando a la calle cuando se encontraron con los hermanos Vargas, hablaron lo que les ocurrió a cada grupo, sobre lo aprendido, omitieron lo que el Mago le dijo a Alfred más que nada porque no les pareció relevante y finalmente vieron que el dinero invertido era bastante, estaban cortos de dinero y no podían volver a la posada de la anciana, sería un abuso, tendrían que dormir en el bosque, eso no los entusiasma para nada, decidieron que comerían algo con el dinero que le quedaba y se irían de esa ciudad debían seguir con su viaje. Discutían sobre como harían para llegar hasta Ryuhang, el paso estaba destruido a causa de un derrumbe y cruzar sería muy difícil.
Llegaron a las puertas de la ciudad y seguían hablando sobre el tema, se disponían a salir cuando un soldado les impidió seguir con su camino.
-El Rey está buscando a los Guerreros de la Luz que menciona la profecía. Esos cristales... ¡Debéis ir a ver al Rey de inmediato! – Después de decir aquello el soldado llamo a otros y una gran cuadrilla los escolto hasta el palacio al gran salón del Trono.
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Hasta aquí. Espero que le guste, quedo larguísimo de hecho quería que fuera más pero iba a ser demasiado. Fueron 8 paginas de word y el cuarto esta casi listo, pero aun le faltan cosas y ya lleva 10 paginas
Nos leemos luego.
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