Capítulo 1

Al ver frente a ellos las puertas de Ramneyg, quedaron impresionados por lo grandes que eran. Habían llegado a una gran ciudad. Empezaron a caminar hacia ellas cuando de la nada aparecieron unas criaturas parecidas a las que habían combatido durante su viaje, unos Duendes, pero uno de ellos era diferente, pues sus ropas y colores indicaba que era una especie más fuerte. Al instante que aparecieron el equipo se puso en posiciones de combate, al frente iba Alfred, un muchacho alto, cabello rubio, ojos azules y un mechón extraño que salía de su flequillo, vestía una pequeña pero resistente armadura y su respectiva espada. La armadura consiste en una pechera, con hombreras, el escudo que le cubría todo el brazo izquierdo, en su cinturón iba colgado del lado izquierdo su espada y en la funda de esta iba amarrado un extraño cristal azul. También llevaba una camisa roja por debajo de su armadura. Sus pantalones eran de color marrón y unas botas de viaje.

Detrás de Alfred al lado derecho iba Lovino, un chico un poco más bajo que el primero, de piel morena, rostro serio, cabello castaño oscuro con un extraño rulo hacia la izquierda, sus ojos eran castaño oscuro y vestía una pañoleta que cubría su cabeza, camisa blanca, chaqueta verde, pantalón negro y en su cinturón colgaban unos pequeños bolsos por detrás, al lado derecho unos cuchillos y del lado izquierdo una pequeña espada. De su cuello colgaba un cristal rojo.

Al lado izquierdo de Lovino iba Arthur el más bajo del grupo, pero el mayor en edad y debido a eso lo molestaron un par de veces durante el viaje. Él es de cabello rubio cenizo un poco alborotado, unos ojos verdes y una piel muy blanca. Vestía una túnica azul, debajo de ella llevaba una camisa blanca, pantalón negro y botas marrón. Sobre su cabeza usaba un gran sombrero amarillo y en su cinturón llevaba varios bolsitos donde guardaba pociones, algunos elementos para curar heridas, dinero (Sí, él administra el dinero del grupo), libros de conjuros y un pequeño cuchillo del lado derecho y al lado contrario llevaba colgando un cristal verde y por último llevaba un bastón el cual sostiene con ambas manos para pelear.

El último integrante es el menos del grupo, él va formado detrás de los tres y no porque sea débil, sino que su magia no sirve mucho en combate, pero aun así él va armado. Es idéntico a Lovino sólo que su cabello es castaño claro, si rulo va hacia la derecha, tiene unos ojos de un lindo color miel, aunque llevaba los ojos semicerrados por eso rara vez los podrías ver y su rostro siempre es alegre. Su vestimenta consiste en una túnica blanca, debajo una camisa blanca y pantalón negro, botas de viaje y en su cinturón al igual que Arthur llevaba pociones, vendaje y libros de hechizos y métodos de curación básica. Su única arma es un bastón ya que, aunque no le gusta pelear apoya como puede a sus amigos. Al igual que Lovino llevaba colgando un cristal amarillo en su cuello.

Esta es la posición de combate.

-Bien horrendas criaturas, prepárense para luchar contra el Héroe -Grito Alfred.

-Oye estúpido -dijo Lovino- el duende diferente del resto es un Duende Guardia, tiene el doble de fuerza que los duendes comunes, así que más te vale derrotarle, ¿capicho?

-Aunque sea el doble de fuerte, sigue siendo débil para mí -respondió Alfred animado.

- ¡Ahí vienen! -Grito a tiempo Arthur.

Alfred al verlos acercarse se mofo un poco de su velocidad, ya que él era más rápido y derrotó a los 3 duendes de un solo golpe, incluyendo al Duende Guardia. Y mientras se elogiaba a sí mismo sobre su fuerza, bajó su guardia al igual que el resto del equipo. No se percataron que estaban siendo vigilados por un Lobo el cual se acercó sigilosamente por detrás de Arthur quien se encontraba distraído discutiendo con Alfred por lo ruidoso que era. Y este, mientras se burlaba y reía del otro por ser un amargado, se percató del Lobo y antes de que pudiera decir o hacer algo, la criatura ya había saltado para atacar a Arthur, debido a la sorpresa y el susto utilizo su magia de una manera imprudente y contraataco al Lobo con magia de fuego calcinándolo por completo, y como resultado este se quedó sin magia, agotándose instantáneamente cayendo al suelo. Por suerte Alfred alcanzó a llegar y evitó que se diera de bruces contra el suelo.

-Hey! Cejotas!, ¿Estas bien? - preguntó preocupado.

-Tú que crees, idiota- dijo jadeante.

-Al parecer si lo está -dijo Lovino acercándose a ellos junto con su hermano.

-Veeeeeee...! Eso dio mucho miedo, fue tan rápido que no alcance ni a asimilarlo -Lloriqueaba Feli mientras se aferran un poco a su hermano, él no le dio importancia pues ya estaba acostumbrado a ello.

-No creo que este bastardo tenga fuerzas para caminar, ¿crees poder hacer algo? - preguntó Lovino a su hermano menor.

-No lo creo- respondió Feli algo desanimado- Si fuera una herida no habría problema, pero lo que él tiene es falta de magia, lo que se puede asimilar a fatiga o cansancio, lo que necesita es descansar y se pondrá bien.

-Y qué hay de las pociones que traen tú y Arthur? -preguntó Alfred con el mago negro apoyado en él ya que este no se podía mantener en pie.

-Las pociones que tenemos sólo son para curar heridas- le respondió Arthur.

-Exactamente -le apoyó Feli.

-Existen pociones para reponer magia -comentó Lovino- Pero son muy costosas y sólo las venden en algunos pueblos, los cuales son de difícil acceso.

-Ya entiendo -dijo Alfred desanimado.

-Bien! -continuó Lovino- Veamos que botín obtuvimos esta vez -dijo mientras observaba los restos del Lobo calcinado y los duendes.

Resulta que Lovino tiene un gran don como comerciante, ya que su abuelo Rómulo era el mejor comerciante del mundo. Si bien Lovino heredó algo de eso, no lo utilizaba de la mejor manera, ya que, al frustrarse por no ser tan bueno como su hermano menor en el estudio de la magia blanca, los dejo y trató de hacer algo distinto, pero como nada le resultaba, por un motivo y otro llegó al comercio ilegal a los 12 años, y desarrollo buenas técnicas para adueñarse de lo ajeno y venderlo. Debido a eso, se metió en muchos líos, pero como su abuelo era alguien respetado, logró zafarse de varios problemas. Con el tiempo logró mejorar sus técnicas de combate, fuga y comercio. Como resultado de volvió casi un experto para robar y vender en el mercado negro. Pero se especializó en el comercio de criaturas y esas cosas para dejar de meterse en líos y terminar las discusiones que solía tener con su Abuelo. Al especializarse en ventas de criaturas o partes de ellas logró aprender mucho sobre estas y sobre todo que era legal y que no. Pero a petición de su hermano (el cual se enteraba de todo lo que hacía el mayor) dejo de lado el mercado negro y se dedicó a estudiar bestias y criaturas, ya que se había interesado mucho en eso y no sólo para poder vender, sino que por gusto y querer aprender.

Volviendo a la historia. Lovino y Feli buscaban cosas de valor entre las criaturas ya que de vez en cuando estas podían llevar dinero, pociones, hierbas varias, armas, etc. También veían que partes de las criaturas servirían para venderlo después. Lovino vendía estos en los mercados para tener dinero y comparar pociones, armas o pagar estadías en las posadas, etc. El dinero que obtenía era de gran ayuda para el equipo.

-Mmmmmm... Este Lobo dejo algo de piel, y los duendes tenían un par de monedas y algo de hierbas, creo que podemos vender este sin problemas en el reino, creo que este lobo calcinado se podría vender como adorno en el mercado negro-decía Lovino pensativo.

-Fratello no me gusta que vayas y hagas negocios en esos lugares-dijo apenado y cabizbajo.

- Lo sé pero no todo es tráfico en esos lugares, algunos comercios son legales, aunque se hagan en esos sitios -dijo mientras examinaba el futuro adorno- Hay personas que compran adornos de este tipo sólo en esos lugares, así que no te preocupes y confía en tu hermano mayor -dijo animado.

-Enserio hay locos que compran cosas así- preguntó Alfred asombrado.

-Créeme que si- le respondió Lovino.

-Pues aún no me confío -dijo Feli haciendo un pequeño puchero.

Lovino suspiro pesado y le dijo- Escucha, aunque se vendan ahí no es ilegal, lo averigüe hace algún tiempo, si no me crees pregúntale al señor correcto, Hey! Cejas de oruga! Explica le a este... eh?... - No alcanzó a terminar lo que decía, pues al ver a Arthur este dormía- En que momento se durmió?

-Eh? -Alfred miro a Arthur quien dormía- Creo que será mejor que vayamos rápido a Ramneyg e ir a una posada a descansar- mientras decía eso se colocaba con cuidado a Arthur sobre su espalda para seguir su camino.

-Si- dijeron los hermanos, recogieron lo que encontraron para venderlos. Lo colocaron dentro de un saco, el cual llevaba Feli y Lovino llevaba al Lobo.

Al final Feli accedió a que lo vendieran en el mercado negro, pues confiaba en su hermano.

El trayecto hasta poder entrar a la ciudad fue corto y para su suerte no se encontraron con ninguna otra bestia. Llegando a las puertas de la ciudad Arthur despertó y al darse cuenta que lo cargaba Alfred se sonrojo como un tómate y exigió que lo bajará, pero este se negó, si lo bajaba este no podría caminar, lo que sería una gran molestia.

Aunque no le agradaba la idea, tenía que seguí así hasta que llegarán a una posada y pudiera descansar al igual que el resto del grupo.


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Hasta aquí el primer capítulo.


Este es un detalle que les adelantare por ahora luego lo repetiré más adelante. Los personajes son jóvenes, tienen entre 16 y 18 años de edad. Alfred NO ocupa lentes. 

Nos leemos luego.


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