||Te amo||

P.O.V Narradora:

—¡Sayu!— Grito un chico de ojos celestes, uniforme escolar y cabello color beige.

Él se llama Isaki Kaname, un chico amistoso y amable, "enamorado" de su mejor amiga Hiradaira Chisaki.

Claro que solo fue una confusión, entre el gran amigos pasaron muchas cosas, pero todo ya había vuelto a la normalidad, solo por un pequeño detalle que todos pasaron por alto para que Kaname no se enterará.

Kaname volvió a la escuela con sus amigos, menos con Chisaki y Tsumugu ya que eran adultos.

A pesar de todo, Hikari, Manaka y Kaname pasaban tiempo con Miuna y los demás, pero siempre faltaba la presencia de cierta chica rubia tsundere; Hisanuma Sayu.

Kaname extrañaba a esa chica tierna y tsundere, sus amigos le dijeron que ella se había ido al extranjero, y que no volvería hasta el año que viene.

Paso un año y Kaname estaba ancioso, ya que como sus amigos le dijeron Sayu regresaría, o eso creía él.

La chica no aparecía nunca, pasaron los años y nadie sabía nada de ella, ni siquiera su amiga Miuna.

Ya habían pasado cinco años, y la llegada de Sayu nunca se hizo presente, Kaname ya creía que ella ya estaba casada, que tenía familia y que era feliz.

No pensaba mucho en eso, mantenía la fe de que ella algún día regresaría.

Pero como nunca volvió se prometió a si mismo que la encontraría, y que no la dejaría ir nunca más.

Muchas veces le pregunto a sus amigos en que parte ella estaba, y esto no sabían como responderle, no sabían.

Frustrado trato de llamar a la chica, pero siempre atendía una mujer que por la voz parecía ser una anciana.

Preguntaba a todo mundo sobre ella, pero nadie sabía que decirle.

Hoy fue un día agotador para Kaname, se había graduado y a penas llego a su casa comenzó a prepararse para buscar a Sayu, de alguna manera la encontraría.

Pero como no sabía por donde comenzar llamo a Miuna; error.

Nunca la había pasado tan mal, fue la peor noticia que alguien le pudo haber dicho.

—Sayu... ¿Qué?— Preguntó él a la chica que tenía frente suyo, atonico por sus palabras.

—Lo que haz escuchado, Kaname... Sayu se suicido hace un par de años atrás...— Sus palabras hacían ecos en la cabeza del rubio.

Él con lágrimas escapando de sus ojos corrió, alejándose de todo, se tiro al agua y nado lo más profundo que pudo, se sentó junto a unas algas y lloro.

—Ella no... No puede...— Sus manos arrañagan su cabello, su cara y cuello.

Estaba en una crisis, solo, sufriendo en las profundidades del mar.

Lloro y lloro, hasta que sus ojos se cerraban, producto del sueño, no había dormido bien ya que estaba ancioso por ver a la chica que de verdad ama.

Al día siguiente se despertó en él mismo sitió que estaba la noche anterior.

Nado hasta salir del mar y correr hacia su casa, cambio su ropa mojada por unos jeans negros, camisa blanca, zapatillas con cordones blancos y una blusa azul.

Camino a paso rápido hasta la antigua casa de Sayu, entro sin problemas ya que la casa se encontraba en mal estado, pero aun con las cosas de la rubia, muebles, cuadros y demás.

Subió hasta la planta y arriba y entro a la habitación de ella.

Las lágrimas no tardaron en llegar y se lanzo al suelo a llorar.

Miraba con lágrimas toda la habitación, la cama con mantas rosas, un estante de perfumes y maquillajes, la computadora y celular de ella sobre un mueble, y el armario blanco con dorado.

Se levanto con dificultad y se sentó en la cama, buscaba en los cajones... ¿Qué es lo que exactamente buscaba? Ni él sabía.

Busco y busco, prendió la computadora y entro a la galería de ella, habían fotos de ella con su familia, con animales y demás.

Lo que no se espero Kaname fue que encontrara una foto de unaarta romantica dedicada a Sayu.

»Me alegra saber que eres mi novia, por fin. No sabes cuanto tiempo estuve esperando esto. Me haces tan feliz Sayu, te amo, nadie te va a amar más que yo, nadie.

Atentamente: Tu novio, Yuu.«

No era el mejor momento para ponerse celoso, pero no lo pudo evitar, tiro al suelo la computadora tan rápido termino de leer.

—"Nadie te va a amar más que yo" tks, inepto.— Maldijo en voz alta rocogiendo lo que había roto.

Cuando tomo la computadora volteo a ver bajo la cama, notando que habían cartas allí.

Las tomo y se acomodo en el suelo, abriendo varias cartas que tenían el nombre Yuu, eso sólo hizo que sus ganas de matar a aquel chico aumenten.

—Ya deja eso, no deberías leer algo que no es para ti.— Escucho la voz suave de Miuna detrás de él.

—No estoy de buen humor Miuna, quiero ver a Sayu, enterrarme de que todo lo que dijiste ayer fue mentira...—

—Y desgraciadamente es la realidad.— Suspiro por un momento y luego miro al chico. —Quería decírtelo a penas me entere, pero los chicos no te querían ver mal... Aunque era obvio que en algún momento lo sabrías...—

—No quiero hablar de eso ahora, ¿A qué viniste?— Pregunto en un tono serio y calmado.

—A decirte que no hagas una locura, nadie todavía supero la muerte de Sayu, Kaname. Verte todos los días, hablando de ella, preguntando por ella, era irriente.— Explico la chica.

—Si vienes solo a eso puedes irte, quiero estar solo...—

—Los chicos te están buscando...— Trato de rogarle que no se tarde así no preocupaba más a sus amigos.

—Diles que me dejen solo, pasaron cinco años, no, pasaron muchos años más desde la muerte de Sayu, y no se molestaron en pensar en mí y decirme la verdad.— Se dio vuelta volviendo a abrir las cartas.

—Como quieras, pero escucha, enterraron a Sayu en el cementerio que esta cerca del hospital, si quieres verla ve...— Tomo la perilla de la puerta y cerro, marchándose hacia su casa.

Kaname lo tomo en cuenta, pero en realidad estaba tan destrozado que no podría ir a verla hoy.

Quería respuestas, y algo le decía que estaban en esas cartas.

Abrió una por una, aguantando sus ganas de romper las cartas por las cursilerías que estaban escritas.

Leyó todas las cartas, excepto una que no tenía nombre, la tomo y comenzó a leer;

»Hace días me siento mal, me falta el aire y tengo mareos, estoy destrozada y sola, escribiendo esta carta.

Yuu... Maldito bastardo, te encargaste de hacerme años la vida imposible, decías que me amabas, mentiroso.

Me quede embaraza por tu culpa, llegaste un día a mi casa borracho, y me violaste sin tener en cuenta que no tenías condón, no te importo, y mucho menos ahora.

Estaba feliz y aterrada, ¿Un hijo a esta edad? Es difícil, pero me preparaba cada día para ser buena madre, aun así sin tu apoyo.

Pero cuando cumplí los cuatro meses sentí un dolor horrible en el vientre, y había sangre en mi entre pierna.

Corrí hasta el hospital más cercano, esperando la noticia que derribo mi mundo.

El bebe nació muerto.

Recuerdo haber estado llorando días y días, sin tener consuelo de nadie.

Llego borracho otra vez, y me violo de nuevo, pero esta vez hizo que el comienzo de mi vida terminara.

Creí que estaba embarazada de nuevo, fui al doctor y me diagnosticaron cáncer pulmonar.

No tenía dinero para medicamentos ni para alguna operación, a penas comía todos los días y había conseguido un trabajo horrible donde no me pagaban bien.

Pero aun así nunca denuncie a Yuu por violación, me golpeaba y amenazaba constantemente, entonces fue más fácil dejarlo irse solo.

Se marcho al poco tiempo que se entero del cáncer que tenía.

Estuve sola por mucho tiempo, y una noche que fui a buscar agua me desmaye.

Paso un día entero y mi vecina fue a verme a la casa, como no respondí ella entro y luego subió hasta mi habitación, encontrándome débil en el suelo.

Me llevó al hospital y ahí pase los días, ni madre ni padre tenía, y no le dije nada a mis amigos porque simplemente no quería.

Pero a Miuna se lo conte todo, ya que fue a mi casa y no estaba allí, no me quedo más opción que decirle la verdad.

El doctor me había dicho que solo me quedaba una semana más de vida, debido a que ya era tarde curar el cáncer.

Me quede en soledad con Miuna, diciéndole en una semana todo lo que sentía, todo lo que tenía para decirle... Principalmente el porque quise olvidarme de cierta persona.

Le conté todo, y ella solo negaba con la cabeza y lágrimas en sus ojos, me alegraba escucharla decir "Tonta, él te ama." daba risa, pero me dolía porque sé que no era verdad.

Yuu a pesar de todo lo condenaron a cadena perpetua en la cárcel, pero se drogaba tanto que luego de unos días que lo metieron en la carcel él había muerto.

No le deseaba la muerte, no le deseaba nada, no se merecía palabras mías, entonces cuando me entere de su muerte no dije nada, ni siquiera hice gestos.

Esta es mi carta final, estoy apunto de morir, con las ultimas fuerzas que tengo escribo esta carta...

Lo siento.

Me rendí al saber que te habías enamorado de Chisaki, y te deje en libertad.

Trate de olvidarme de ti y lo conseguí, me enamore de la persona equivocada, pero aun así te amaba y te amo.

Con mis ojos lagrimosos, manos temblando sujetando el cuchillo producto de mi suicidio, y poca respiración te digo...

Te amo.«

Kaname ya había comenzado a llorar cuando la carta se volvía más triste, pero ahora lo que más le dolía era el Te amo final.

¿Qué significaba, estaba enamorada de Tsumugu?

Por un momento quería creer que se refería a él mismo, pero no estaba cien por ciento seguro, y solo había una manera de quitar sus dudas.

Seco sus lágrimas y se levanto, corrió hasta la casa de Miuna, notando así la presencia de todos sus amigos que estaban afuera de la casa de la chica.

Kaname los ignoro y corrió directo a la habitación de Miuna, entro sin tocar y la tomo por los hombros.

—La carta final... El te amo... ¿Para quién iba dirigido?— Le imploro a la chica mientras los demás subían a la habitación.

—... Para ti.— Y con eso Kaname la abrazo, ahora si se sentía un completo idiota.

Todos entendieron lo que acababa de ocurrir, y se acercaron al rubio para tratar de darle ánimos.

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Todos habían vuelto a sus casas, Kaname estaba saliendo de la casa de Miuna y dirigiéndose a la casa de Sayu.

Subió a la habitación y acomodo lo que estaba en el suelo, apago la luz y abrió la ventana, acostándose en el cama de Sayu.

Lloro toda la noche, sin cesar, recordando lo que había pasado la chica.

De tanto llorar sus ojos le pesaron y se cerraron, cayéndose dormido.

Mientras este dormía, una silueta apareció apreciando al chico durmiendo, la silueta se acercó y lo beso en la frente, sacándole una sonrisa al chico que aun dormía.

La silueta se acostó a su lado, escuchando al chico murmurar dormido.

—Sayu... Vuelve, no me dejes...— Decía este negando con la cabeza y haciendo gestos con la cara.

—Este es el adiós Kaname, ojala podamos vernos pronto... Pero tienes mucho por que vivir, y lograras olvidarte de mí sin problemas...— Dijo la silueta, tomando la mano del chico y con la otra acariciando su mejilla.

—Nunca te olvidaría...— Respondió el chico despertando.

—Lo haras... Podrás hacerlo.—

—Pero no quiero.—

—Tks, terco.—

—Hermosa.— Sonrió este con un brillo en sus ojos.

—... Adiós Kaname.—

—Hasta pronto, Sayu...—

La realidad es un golpe bajo, tanto como enterarte de un momento a otro que la persona que más te importa murió.

Hay que aceptar la realidad, por más que duela, pero este problema no logra entender Kaname, siguen pasando años y él crece solo, las mujeres que se les acercan y piden su teléfono este las rechaza, sigue siendo fiel a Sayu, pero nunca va a aceptar la realidad de su muerte, solo acepta la realidad de que él y ella van a estar juntos algún día, porque sabe que sera así.

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Kyofu: —Holiaaa :D espero que les haya gustado este One-shot de una de mis OTP's es triste, y casi lloro... Y se me ocurrió hacerlo hoy, como que la idea de todo se me vino repentinamente y aquí estoy, creando la historia xD eso es todo, bais~


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