CAPITULO 1: EL ERROR
Lo miraba desde la puerta, como la pareja estaba tomadas de las manos, mirándose a los ojos.
Los invitados estaban felices, grabando y sacando fotografías.
Pero él estaba triste.
¿Por qué?
Por el gravísimo error que cometió hace cinco largos años.
Estaba muy arrepentido de lo que hizo.
La persona que más amaba en su vida, estaba por casarse con otra.
Su corazón dolía, no podía negarlo.
Sus labios temblaban, tratando de aguantar el llanto que apretaba su garganta.
Se sentía ahogado, quería gritar.
Gritar que detuvieran todo.
No quería perderlo.
Pero sabía que era inevitable.
Tenía un deseo muy egoísta.
-Eren Jeager- el juez miró al joven- ¿Aceptas a esta mujer como tu legítima esposa, prometiendo amarla, honrarla y cuidarla, y no separarte de ella, hasta que la muerte los separe?-
El castaño sonrío, una sincera sonrisa de amor por esa joven. La miraba fijamente a los ojos.
Esos ojos azules que lo salvaron de caer a lo más profundo del pozo.
-Por favor... No lo digas...- apretó con fuerza la invitación de esa boda- por favor, Eren...- frunció el ceño.
Él quería que no fuese verdad. Que todo fuese un mal sueño, que todo fuese una mentira.
Pero ahí estaba.
Su error lo obligó a observar tal escena.
CINCO AÑOS ATRÁS.
Miraba a su pareja con el ceño fruncido, haciendo notar su descontento.
El joven practicaba con su violín, pero al ver a Levi, dejó de hacerlo.
-¿Que pasa?- preguntó tímido.
-Sabes que me molesta que toques esa mierda cuando estoy aquí- cruzó sus brazos- no tienes talento, Eren. Suena mal-
-Mmh- asintió- Lo lamentó- lo guardó en el estuche.
-Ni se para que insiste tanto tu hermano- desvío su mirada- no tienes futuro en eso-
Eren bajó la mirada al escuché de su violín.
Un regalo de su cumpleaños número catorce, un regalo por parte de su padrino.
Su hermano mayor lo había ayudado con cursos y clases para hacer notar su amor por el violín, por su amor a la música.
-Si, tienes razón- sonrío levemente- Lo tocare sólo cuando no estés en casa-
-Eso espero- sobó su sien- Haaa...- suspiró con pesadez.
Dejó el estuche sobre el mesón de un mueble.
Regresó con su pareja, sentándose frente a él.
-Levi, ¿Quieres salir conmigo?-
-¿Haa?- lo miró.
-¿Si quieres salir conmigo?- miró sus manos- A una orquesta... Será genial-
-Eren... No me interesa, por favor. Piensa en otra cosa. Es muy aburrido-
-Jeje, si...-
-Para ser un mocoso, eres muy aburrido-
-Levi- se acercó a su pareja- ¿Que quieres hacer?-
-...- lo miró a los ojos- Cualquier cosa, pero que no tenga que ver con música tonta-
-¡Está bien!- sonrío feliz.
A pesar de llevar casi dos años con ese hombre, han tenido muchas discusiones.
Levi piensa que Eren es inmaduro y aburrido.
Eren piensa que Levi es un buen partido para cualquiera y no le reprocha nada.
A veces le da la razón a Levi.
No puede oponerse.
Lo ama tanto, que ni siquiera puede negarse a nada que él diga.
Muchas cosas sucedieron al tiempo después.
Un día encontró su violín roto, Levi le dijo que se le cayó cuando limpiaba.
Eren lo dejó pasar.
Le dolía haber visto uno de sus cosas más preciadas, destruido casi en su totalidad.
Pero amaba tanto a Levi, que le dió la razón.
No quería pensar mal de Levi, no podía.
-Oh...- Eren vio como el celular de Levi vibraba- Levi, te están hablando- le dijo a su pareja.
El azabache estaba durmiendo.
-Levi...- tomó el celular- te están...- se quedó en silencio al ver ese mensaje.
"Me gustaría pasar más tiempo contigo, me gustas".
Sintió como su cuerpo temblaba.
-T-tal vez es una amiga- dejó el celular dónde mismo- es sólo una amiga, nada más- se decía así mismo.
Esa noche no pudo dormir. Ya que sólo se dedicó a llorar en silencio.
Quería pensar que fue solo un mal entendido, que leyó mal ese mensaje.
Quería pensar que nada malo estaba pasando en su relación.
Amaba a Levi y estaba dispuesto a olvidar todo con tal de que el azabache se quedará con él.
-Levi- le sonrió- Mira- le pasó un obsequio- ten-
-¿Eh?- lo miró y luego al joven-¿Que es?-
-Descubrelo por ti- seguía sonriendo- Vamos, ábrelo-
-Esta bien- tomó el paquete y lo abrió- ¿Que es esto?- frunció levemente el ceño.
-Jeje- lo apuntó- es un libro de recetas de cocina. Está muy completo- abrió el libro- tiene recetas de todo el mundo-
-¿Por qué...?-
-Tu tío me contó que tu deseo siempre fue abrir un restaurante, pero no te iba muy bien en la cocina- lo miró- pero no te preocupes, con este libro podrás hacer de todo y yo siempre estaré para ayudarte. Es mi regalo de aniversario-
-...- se quedó en silencio- mierda- dejó caer el libro al piso.
-¿Eh? Se te cayó- lo iba a recoger, pero Levi pateó el libro, empujando sin querer a Eren, quien cayó de sentón en el piso- Uhg...- se quejó.
-¡No necesito esa mierda!- gritó enojado-¡Eres un idiota!- se acercó y tomó el libro.
-P-pero Levi... A ti te gusta- se puso de pie.
-¡Eso sólo fue algo que quería de niño!- lo miró molesto- eres un maldito mocoso inmaduro, Eren- rompió el libro a la mitad.
-¡Aahh!¡Levi!- vio como el azabache dejaba caer los trozos del libro- Mmh- cubrió su boca con las manos.
-Eres estúpido, ¿O qué?-
-Levi- se acercó para recoger los pedazos- pudiste sólo decirme... que no te gustaba- susurró.
-¡Tsk!- se alejó- me voy-
Eren no dijo nada, se quedó recogiendo cada pedazo del libro de recetas.
Para no molestar más a Levi, decidió hacer una cena romántica para ambos por su aniversario de noviazgo.
Pero esa noche Levi no llegó.
Eren se sentía culpable por todo lo que sucedía.
-No es tu culpa, Eren- Armin, uno de sus mejores amigos le hablaba por el celular.
-P-pero Armin- se quitaba las lágrimas- todo lo que hago termina mal... Levi tiene razón-
-¡No es así!- dijo el rubio con molestia- debes entender que eso no es tu culpa... Levi es quien no acepta todo lo que haces por él-
-...- se quedó en silencio por unos segundos- No creo que sea así-
-¿Eren...?-
-Creo que Levi tiene razón, quizá debo cambiar para que me vea más que un mocoso inmaduro...-
-Haaa...- suspiró- Siempre has sido terco, Eren... No sé porque me llamas-
-¿Eh?-
-Es la verdad, no entiendo porque me llamas si terminas de igual forma culpandote a ti-
-P-pero...-
-Si eres algo inmaduro y muy terco, Eren... Pero esa no es una razón de porque tratarte de esa forma. Tu lo amas y mucho que lo defiendes...-
-Ya no quiero hablar más...-
-Esta bien, hablame cuando me necesites... Pero deja de culparte. Tu no tienes la culpa- susurró el rubio y escuchó el pitido, Eren le había colgado la llamada- Haa... ¿Que haces, Eren?- sentía tristeza por su amigo.
Eren cada vez se esforzaba más por Levi.
Complacerlo en todo lo que el azabache quería.
Y pensaba que funcionaba.
Levi estaba muy cariñoso con él, eso le gustaba y mucho.
Le besaba los labios, sus mejillas, su piel.
Le acariciaba el cabello, le decía cosas bonitas.
Eren estaba realmente feliz...
Hasta que ese día llegó.
-¿Estás seguro de esto?- acompañaba a su hermano menor, llevando unas bolsas del supermercado.
-Si, quiero hacerle una cena sorpresa a Levi-
-Haa...- frunció el ceño- Sabes que no me agrada mucho...-
-Lo sé- miró a su hermano- Por favor, Zeke. No pongas esa cara- sonrío levemente- por mi-
-¡Aahg! Está bien, está bien- negó con su cabeza.
El joven sonrío.
Le había dicho a Levi que pasaría el día con su hermano mayor mientras que el azabache estuviese en el trabajo.
Quería sorprenderlo cuando llegara en la noche.
Abrió la puerta y entró.
Pero a penas puso un pie dentro, encontró algo inusual.
-¿Por qué está sucio?- se preguntó al ver unas huellas en el piso-¿Eh?- a lo largo del pasillo habían algunas prendas en el piso.
-¿Eren?- Zeke miraba.
-Zeke- miró a su hermano- T-tal vez Levi tuvo mucha prisa en la mañana- caminaba entre esas prendas- T-tal vez...-
-Eren...- frunció el ceño, dejo caer las bolsas de las compras al piso.
-Creo...- se quedó en silencio al escuchar ruidos de una habitación.
La habitación que compartía con Levi.
-Haaa.. aahh...- era una voz femenina.
-Nnh...- Eren sentía un fuerte dolor en su pecho.
Caminó rápidamente hacia su habitación, abrió la puerta.
Sus ojos se abrieron ampliamente ante tal escena.
-¡Aahh!¡Levi!- besó al azabache, mientras lo montaba.
Las manos de Levi acariciaban el desnudo cuerpo de esa mujer.
Eren no podía hablar, sus piernas temblaban, su vista se nublo.
Sólo pudo susurrar una palabra.
-L-levi...- unas cuantas lágrimas cayeron por su mejilla.
-¡Aahh!- la mujer se asustó, cubrió su cuerpo con la sábana-¡Lárgate!- gritó molesta.
-Eren...- se sobre puso -Eren... Yo...- tomó su boxer.
-Haa...- cubrió su boca con la mano, negaba con la cabeza.
-¡Maldito bastardo de mierda!- gritó molesto el hermano de Eren, golpeó con fuerza la puerta.
-¡Zeke!- Eren lo detuvo-¡No!-
-¡Eren!¡Apártate!- miraba con odio al azabache.
-¡¿Que es esto?!- ella estaba asustada-¡Levi!¡¿Quienes son ellos?!-
-Vete...- le lanzó su ropa.
-...- ella sonrío levemente- Eres igual que los demás, solo un revolcón...- se levantó con la sábana enrollada en su cuerpo.
-¡Zeke!¡Por favor!- empujó a su hermano- Espérame afuera...-
-¡Pero, Eren!- lo miró con lástima- No puedo permitirlo...-
-Zeke... Hazlo por mí...-
-Nhg...- miró al azabache, asintió y abandonó la casa.
-Lo lamento- se disculpaba ella- Yo no sabía nada- terminó de vestirse- en verdad lo siento-
Eren no la miró, sólo asintió.
Escuchó como ella cerró la puerta.
La casa estaba en un silencio incómodo.
-Eren...-
-¿Puedes... Puedes vestirte?- susurró- voy a estar en el living- abandonó la habitación.
Eren se sentó en el sofá, sus mirada estaba baja.
Pudo ver el líquido blanco de la leche que estaba entre las bolsas de compras que Zeke dejo caer al piso.
-Haa...- se sentó frente al castaño- Dijiste que ibas a pasar el día con Zeke...-
-Si...- susurro- quería darte una sorpresa...-
-¡Tsk!- gruñó con molestia- Eres tonto...-
-Creo que si...- alzó la mirada- ¿Por qué?- pregunto directo.
-¿Por qué?- lo miró, pero rápidamente desvío la mirada- ya deberías saber el porque...-
-No...- negó con la cabeza- no entiendo...-
-Eren...- frunció el ceño- Eres un inmaduro, eres terco, eres un mocoso... Eres idiota-
-...- asintió-¿Y era necesario... Que me hicieras eso?¿Por qué?-
-....-Gruñó y lo miró directo a los ojos- Porque yo...-
Esas cinco palabras hicieron que Eren se le rompiera por completo el corazón.
Sus lágrimas no dejaron de caer.
Se puso de pie, fue a su habitación y en un bolso dejó unas cuantas cosas.
Caminó hacia la puerta de la casa.
Miró a Levi una última vez antes de salir.
Él no lo miraba.
-Adios, Levi...- abandonó esa casa para siempre.
-¡Tsk!- se levantó y comenzó lanzar las cosas a las murallas-¡Idiota!¡Maldito mocoso idiota!- gritó con molestia.
En ese momento no sentía remordimiento alguno.
En ese momento no sabía que había perdido a la persona que más amó en su vida.
Por un grave error.
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