Capítulo 30

❤️❤️❤️/Primera persona Valquiria/❤️❤️❤️

Soy una diosa me siento muy sorprendida y feliz. Pero alavés siento que tendré una gran responsabilidad. Hades prometo ser una buena diosa, pero igualmente seguiré siendo tu guerrera y tu pareja.

Perdí, sangre y lágrimas. Pero después sonreír, conseguí y gané. Hay que aceptar la realidad y seguir adelante intentando que sea mejor siendo uno mismo.

Tuvimos que irnos del hospital, estamos en una pequeña hacienda del abuelo de Silena. Según me dijo Poseidón aquí estaremos mucho mejor también María viene en camino, quiero hablar con ella sobre muchas cosas espero verla pronto.

Es temprano por la mañana, el sol ha despertado.

Los encontramos todos juntos desayunando un poco de cereal con galletas de chocolate Yo, Hades, Poseidón y Silena.

—Oye Hades. Cuéntame ¿Que decía la carta de Hera? La que te mando esta mañana—pregunta Poseidón con algo de curiosidad.

—Que los seres oscuros tuvieron un conflicto con los demás dioses que quedaron después de la guerra, algunos terminaron sellados en una especie de caja de Pandora, Hécate les puso a las puertas un sello, nadie sabe qué pasó con ella, Zeus mantuvo el inframundo como una prisión para sus opositores y para mí. Aquiles ya me había dicho sobre el tema de las puertas y la gran guerra por sus investigaciones, al parecer buscando llave para volver a activar los portales. No sólo están buscando eso, más un poder para derrotar, dominar todo el reino de la tierra. Esos tontos no me hicieron caso igualmente atacaron la tierra siempre me pregunté por qué han durado tanto tiempo para cumplir sus planes y al parecer esa es la razón—explica Hades muy seriamente con algo de molestia.

—Eso es interesante la verdad tenemos una ventaja, no tendremos que luchar con un ejército, lo lamento mucho por Hécate, me pregunto ¿Qué le habrá pasado? —dice Poseidón Con algo de tristeza.

—Hécate según por lo que yo he leído era la diosa de las artes oscuras—les comento con algo de interés.

—Era una bruja, ella una vez me prometió que me iba a sacar del inframundo éramos buenos amigos ella y Poseidón que venían a visitarme al inframundo—me responde Hades mostrando una pequeña sonrisa.

—Ya veo, me hubiera gustado conocerla se nota que es muy genial—digo tomando el tazón y me tomó la leche de un trago.

Hades se acerca mí, agarrando un pañuelo limpiando mi boca muy suavemente mostrando una pequeña sonrisa.

—Awwwwww—Silena mirándolo algo sonrojada a recostando su cabeza del hombro de Poseidón. Le muestro una pequeña sonrisa a Hades de agradecimiento con un leve sonrojo.

—Por cierto, hermano ¿puedes contarme algo más sobre esa mujer que estaban en el palacio con Radamantis? —pregunta Hades muy curioso.

—Está bien, esa mujer era mi expareja estuve un tiempo con ella, pero me dejó digamos que la chica no le gustaba mis viajes, decía que no le gustaba esperar, me hundí en el fondo del mar llenándome de muchas cosas de algas y de cangrejos—Poseidón con un tono triste—. Pero al final me encontró una sirena—Poseidón mira a Silena mostrando una gran sonrisa. Ella le da un beso con mucha pasión y amor. Separamos sus labios mientras se miraron fijamente.—Ella se lo pierde—menciona Silena separando sus labios mostrando una pequeña sonrisa.

—¿Sabes dónde vive? Posiblemente esté Radamantis con ella y ahí están los jueces del inframundo— pregunta Hades con algo de curiosidad.

—De eso quería hablar contigo, por eso te he traído a la hacienda porque está cerca de por aquí su casa de campo, también tengo una mala noticia, tienen a María me mandó unos mensajes de ayuda a noche y pienso que está en esa casa—confiesa Poseidón bastante asombrado.

—¡Qué! —Se pone de pie Hades bastante molesto frunciendo el ceño de rabia mientras un aura oscura en vuelve su cuerpo.

—¿Cómo es posible que tengan a María? los voy a ser pedazos—menciono muy sorprendida bastante enojada

—Chicos tranquilos, iremos por ella ahora mismo puede ser que esté ahí— Poseidón se pone de pie mostrando las palmas algo nervioso—. mande a buscar unos caballos, iremos enseguida dónde están ellos— Poseidón muy seriamente.

Tenemos que apresurarnos sino ella puede pagar muy caro las consecuencias.

De pronto se escucha el cabalgar de unos caballos. Salimos encontrando a dos hermosas monturas grandes y fuertes un caballo de color azul y uno negro como la noche.

Son tan hermosos... Estamos listos para todo.

Después de un rato. Llegamos al lugar, los escondemos detrás de unos árboles contemplando la hermosa mansión a lo lejos, la misma está rodeada por un hermoso campo de girasoles, es una gran mansión de 4 pisos.

Silena saca unos binoculares observando la zona. Llevo puesto una chamarra de cuero de color negra, unos jeans largos y unos zapatos blancos. Mientras Hades tiene puesto una playera negra con una gabardina y un largo pantalón gris con unas botas de militar.

—Al parecer no hay nadie, no veo guardias ni seguridad—informa Silena

—Qué extraño—Pienso en voz alta. —Igual tenemos que entrar rápido, María debe estar muy herida—les digo con mucha preocupación.

—Valquiria utiliza esto—Hades se acerca mí, me entrega entre mis manos aquel colgante de estrella.

—Estoy lista—lo agarro apretándolo con mucha fuerza mostrando una pequeña sonrisa.

—Vamos detrás de mí y sirenita yo te protejo—le menciona Poseidón mostrando los músculos. Silena se sonrojo un poco rascándose un poco la cabeza.

—Tenemos un pequeño problema, si entramos interrumpiendo posiblemente utilice a María como rehén y ahí estaremos muy atrapados—comenta Hades un poco enojado cruzándose de brazos.

—Eso es muy cierto—Bajo la cabeza un poco. Estoy muy preocupada por ella vamos resiste María.

—Creo que tengo una idea, estoy viendo que hay una puerta para entrar al sótano, tal vez uno de nosotros entre ahí y saque a María—recomienda Silena señalando aquella puerta.

—Yo lo haré, debo hacerlo por ella, se moverme con sigilo podría llegar y sacarla—me ofrezco señalando a mí misma muy seriamente.

—Mmmm, Valquiria...—Hades gruño un poco algo molesto por lo que dije.

—Vamos, tranquilo amor estaré bien, tu no te has recuperado por completo de las heridas—Le menciono con algo de preocupación dedicándole una pequeña sonrisa a Hades.

—Chicos tengo un plan— Poseidón se acerca a mi entregándome un teléfono—. Si ocurre alguna emergencia llámanos.

—Vale está bien, volveré en un rato—le doy un beso Hades en la mejilla y me voy corriendo.

Rápidamente introduciéndome en el campo de girasoles, llego a la casa encontrando las puertas del sótano. Veo que hay un pequeño candado en la entrada.

De pronto escucho un latigazo, que resuena por todo el lugar.

—Dime ¿Dónde se esconde Hades? —Escucho la voz de una mujer con un tono muy molesto.

—Lo siento, pero no hablo con segunda mesa—escucho la voz de María algo sarcástica. Seguido de un golpe.

—Te crees muy fuerte voy a destruir tu voluntad, aunque tenga que darte 1000 latigazos—amenaza la mujer con un tono molesto.

Me pongo muy molesta apretando los puños. Deseando romper la puerta y agarra la mujer por el cuello.

—Adelante, Hades vendrá por ti y te hará pecadillos—le dice María con mucha confianza.

—Estás creyendo mucho en cuentos de hadas, él no lo sabe qué estamos aquí, además seguramente está enterrando su querida rosa en el cementerio, voy a dejar que reflexione sobre eso, volveré en un rato más—concluye la mujer riéndose un poco, retirándose escucho como una puerta se cierra.

Debo entrar ahora mismo rápido.

Agarro el candado y lo rompo. Abro las dos puertas despacio entrando en el lugar. Cierro las compuertas muy despacio para no hacer ruido introduciéndome en el sótano.

Encontrando un sótano lleno de objetos de tortura esparcidos por todas partes. Me acerco a María rápidamente. Veo a María amarrada una silla me acerco a ella muy preocupada.

—Amiga, aquí estoy yo para ti ¿Cómo terminaste aquí? —le susurro en voz baja, le quito los amarres despacio.

—lo siento por traer te aquí... Te lo voy a contar—María empieza a narrar—. Me encontraba caminando por un lugar, hasta que me encontré con un juez del inframundo que andaba caminando por unos callejones. Lo había reconocido por unas fotos que me había mostrado Aquiles sobre los 3 jueces, me dispuse a seguirlo, lo encontré hablando con una mujer sobre sus planes, de qué está muy cerca de encontrar el poder que andan buscando. En un momento me descubrieron tuve que correr, mandé un mensaje a Poseidón, y le dije el nombre de la mujer y me dijo que la conocía, se me ocurrió un plan. Igual ya no tenía escapatoria y tuvo que rompí el teléfono. Me atraparon en un callejón sin salida le dije al juez que yo era una sirvienta de Hades y por esa razón me dejo vivir, pero me dio un golpe muy fuerte que hizo que me desmayé. Mi plan había funcionado. Me trajo esta casa y la mujer empezó torturarme para que le dijera más información. No le dije nada más...—Termina de narrar María un poco triste.

—Tranquila, voy a sacarte de aquí, todo saldrá bien—le susurro cargándola entre mis brazos.

No voy a permitir que nadie muera, mientras yo pueda luchar por él.

— Los jueces no están aquí, te pusieron veneno para tener más tiempo... No puedo caminar, me duele mucho los pies—menciona María algo débil.

—Vámonos de aquí —le digo acercándome a los escalones.

De pronto se abre la puerta entrando aquella mujer misteriosa bastante alta y muy hermosa, tiene los ojos de color violeta y el cabello de negro, llevando un largo vestido de color gris, agarrando entre sus manos un látigo. Al verme se muestra sorprendida.

—¿A dónde llevas mi presa? –Pregunta la mujer acariciando su barbilla—.Creo que he visto tus ojos en una parte, pero no recuerdo dónde no importa, dos por uno—menciona cerrando la puerta sin apartar la mirada de mí.

No puedo correr ahora mismo no con María entre mis brazos, sería un blanco fácil y sencillo. Tampoco no puedo sacar el teléfono por la misma razón.

—Yo ni te conozco—le menciono algo confundida.

—Ya recuerdo—la mujer lleva su mano derecha a su frente, mostrando un semblante de asombro—. Yo te di el veneno.

—Entonces fuiste tú sucia cobarde—le digo con algo de molestia frunciendo el ceño.

—Los jueces me lo pidieron personalmente a mí, la sacerdotisa del inframundo además quería hacer sufrir a Hades—menciona con mucho orgullo.

—Despreciable–le menciono algo molesta por sus palabras.

—Tu hermano fracaso en eliminarte, por eso los jueces lo condenaron a muerte, yo acabé con él, tal vez es de familia empezar algo y nunca terminarlo, Aquiles, Andrés, Alexander y ahora tu. También mataste a Dark lo enviamos a matar a una diosa y investigar sobre el tema—menciona seriamente señalándome.

Eliminó por fin Andrés esto es increíble yo quería acabar con él, pero bueno...

Fue la mujer que me susurro al oído que Hades no merece amor... Reconozco su voz.

— Hades se merece todo el amor del mundo y yo se lo daré porque soy su pareja, voy a terminar lo que empezaron mi familia—le digo un poco molesta.

—No lo merece por nada, chica yo en antes era una admiradora muy grande de él, estuve con él por mucho tiempo y era su sirvienta y la sacerdotisa del inframundo. Estaba locamente enamorada de él, pero después la trajo a ella y todo se vino abajo esa chica de las flores, ella era un ser de luz y daba asco, la volvió la reina del inframundo y le daba más tiempo a ella—menciona la última oración con un tono de asco bastante molesta.

Coloco a María en los escalones y me pongo frente de ella, sacando mi espada, mirándola fijamente los ojos puedo, ver una mirada de asco y desagrado hacia mí. La mujer está llena de rencor.

—Basta de hablar vamos a pelear—le digo apuntándole con la espada.

La mujer me lanza un latigazo que logra impactar contra mí frente y me hace que me eche para tras.

—Eres muy lenta—la mujer mira sus uñas algo aburrida—. Es más divertido engañar a Poseidón, que luchar contra ti, le rompí el corazón bien bonito—menciona la mujer con un tono feliz. Dispara un segundo latigazo está ves directamente a mi hombro.

Esta mujer tuvo un romance con Poseidón...

—Hablas mucho, me da pena y vergüenza, eres muy poco para ellos—menciono con un tono de burla.

—Cómo te atreves—me golpea por segunda vez en otro hombro. Pero me quedo como si nada aguantando el golpe.

Muevo la espada y le hago un pequeño corte en su estómago. Ella se queda algo sorprendida y empieza a darme muchos latigazos por todo mi cuerpo haciéndome algunas heridas. Me quedo como si nada aguantando los golpes.

—Voy a acabar contigo de una buena vez—le digo señalándome a mí misma.

—Ya lo sabía cuándo estaba en el templo lo vi como él estaba enamorado de ti, incluso con mi aspecto de chica hermosa le dio igual mi presencia, pero aquí te voy a hacer pedacitos no voy a repetir lo que hice con la última pareja de Hades—menciona las últimas palabras con malicia.

—¿Qué le hiciste? —Le pregunto un poco molesta. De pronto su látigo se enrolla mi pierna y me lanza hacia otro lado cayendo al suelo. Me pongo de pie y veo que el teléfono se le ha roto la pantalla.

—Se la entregue a Zeus. Ellos no pueden estar juntos, Hades es un ser de oscuridad y ella un ser de luz, su amor está prohibido... Hades llegó destrozado del Olimpo—menciona seriamente sin ningún remordimiento en sus palabras.

Su culpa fue el que murió la pareja de Hades anterior a mí, sólo por envidia. Esta mujer me da mucho asco. Lo que ha hecho estuvo muy mal

—¡Ahora te toca a ti! — exclama acercándose a pasos lentos hacia mí.

Continuará...!!!

Muchísimas gracias por leer recuerda votar y comentar muchos abrazos y muchos besos


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