〰3 La fiesta del beso

Haré un recordatorio para aquellas nuevas personas que me leen. ¿Que qué es la fiesta del beso? La fiesta del beso es el primer acontecimiento de Constance y uno de los más importantes. Todos aquellos que son nuevos alumnos tienen la oportunidad de demostrar que pueden formar parte de este mundo de multimillonarios y drama. Una fiesta en que no importa a quien beses, es la tradición.

Las consecuencias ya vendrán después.


Sean

—¿Estás nervioso? —le pregunto a Gabe con una sonrisa socarrona.

—Yo nunca estoy nervioso, eso solo es mostrar vulnerabilidad —se gira a verme con esa sonrisa tan egocéntrica que jamás se separa de él—. Tengo una lista. Esta noche millones de chicas querrán besarme, y sólo cinco tendrán ese privilegio.

Lo miro con asombro fingido. Wow, ¿Sólo cinco chicas? El número se ha reducido de manera impresionante desde la última fiesta del beso. Lo cual me hace pensar que alguna chica en especial se pasea por los pensamientos de mi mejor amigo, aunque suena imposible, algo inaudito. Pues Gabe Kingston es el mayor de todos los mujeriegos.

—Y dime, ¿Quiénes son esas privilegiadas? —lo miro a los ojos— ¿Corbata roja o azul?

—Todo a su tiempo Berkeley, y roja.

Gabe se mira al espejo una vez más, se retoca el peinado y saca un papel doblado de su bolsillo, lo abre silenciosamente y sonríe como si fuera el más maníaco del mundo. Hace que me ponga nervioso y únicamente espero que la locura que vaya a hacer no me involucre de ninguna manera.

Se gira cuando ve que lo estoy mirando y me hace una seña con su pulgar indicando algo detrás de él, dirijo mis ojos en esa dirección y visualizo a una chica salir de su habitación en poca ropa.

Lo vuelvo a mirar a la cara con un gesto de confusión, sin entender que tiene que ver esa chica de compañía conmigo y él dice:

—Por si te aburres de Venus. —Le da a la desconocida un par de billetes y me señala que tenemos que irnos a la fiesta y yo no dudo en seguirlo sin dejar de pensar en la incomodidad que me presenta tener a una chica detrás semidesnuda mirándome.


Penny

Me rio mientras lo miro.

—No, ni de coña.

—Vamos Penny —me pide suplicante—. Tengo que ir, no, mejor dicho, necesito ir.

—¿Y que haré yo allí? No conozco a nadie y la mayoría me cae mal. Solo son unos niños mimados por sus padres que se creen revolucionarios por ¡Oh! ¡Sorpresa! hacer una mierda de fiesta en la que está permitido enrollarse unos con otros. —entorno los ojos.

—¡Pero irá April! ¿Entiendes la gravedad del asunto? —sacudo la cabeza— Me gusta desde hace un año, necesito verla.

—¿Para qué? ¿Para quedarte en las sombras mirándola? —comienzo a sentir pena por Dixon— Vale, no pongas cara de cachorrito abandonado o lo que sea. Iré con una condición.

Se me queda mirando expectante porque continúe, así que añado:

—Le vas a pedir una cita, estoy harta de tener que aguantar más este tema.

Al principio vacila pero después su rostro se torna seguridad y asiente lentamente mientras mira a un punto distante.

—Bien, vamos. —Giro las llaves del coche en mi dedo indice— Nos espera una gran fiesta.

O por lo menos para él.


Rose

Estoy sentada en el único sillón de la habitación esperando a que Jack salga del baño. Es gracioso recordar como nos conocimos, yo estaba hecha asco y muy avergonzada por lo que pasó con Gabe así que no dudé un segundo en huir de allí, y vaya que lo hice, además a lo grande. Me fui a París y me tomé las vacaciones de verano como un tiempo de "desintoxicación" de todo aquello que me tenía oprimida.

Entonces conocí a Jack, un chico australiano que quería aventurarse en la vida pero que por mala suerte no había comenzado con buen pie. Él quería ser un entrevistador de la prensa, ganar fama haciendo lo que le gustaba, pero se le subió a la cabeza y cuando llegó a Francia sus expectativas cayeron cuando le dijeron que el único puesto que le podían asegurar era el de repartidor de periódicos. Nos conocimos casualmente en un bar, cada uno aliviando sus penas de la única forma que sabemos.

Él me ayudó a superarlo, me ofreció un hombro en el que llorar y me hizo saber que mi mundo no se había terminado y me recordó que al igual que en una pasarela aún me queda gran camino por recorrer, esto ha sido solo un tropiezo y la cámara me espera al final del camino para enfocarme y retratarme de la mejor manera. Yo le prometí que si se atrevía conmigo a volver a Estados Unidos le haría famoso poco a poco, le daría lo que esperaba. Y ciegamente Jack confió en mí.

Tengo un plan y todo comenzará con la fiesta de esta noche, haré que Jack conozca a alguna chica de gran reputación, alguna que pueda aportarle prestigio al comienzo y más tarde la manipularé para conseguir lo que queremos.

Pase lo que pase tienes que abrir el rumbo y seguir tu propia senda.

—Ya he terminado Segunda —dice Jack saliendo por la puerta—. Oye, nunca me has contado porque te llaman así.

—Porque el número dos es mi aliado, siempre tengo un segundo plan, unas segundas intenciones, un segundo as en la manga, una segunda presa... Ya te haces a la idea.

—Es un buen apodo —me mira con sus ojos afilantes, como si tuviera una arma escondida en algún lugar y me estuviera analizando para saber si debería sacarla, pero no para atacarme, sino para unirse a mi —. Prométeme que algún día me conseguirás uno.

—Por supuesto Jack, pero por ahora vayamos a recoger a Elyse.

***

Elyse sale del edificio con un vestido azul que le queda ceñido al cuerpo y unos tacones que extrañamente combinan a la perfección, entra con gran velocidad al coche por la puerta trasera y nos saluda con una sonrisa ladina, se sienta en el asiento del medio, coloca sus brazos por detrás de nuestros asientos mientras se acerca y nos dice:

—No sé que es más penoso, si tú huida por un chico —me mira y luego mira a Jack— o que tú te creyeras que ibas a triunfar de la nada.

Se rie. Y os juro que me entran unas ganas terribles de darle un golpe en la mandíbula para callarle la boca. Cierro los ojos y cuento hasta diez para calmarme, no me queda otra que aguantarla.

—Venga, ¿A qué esperas Segunda? Arranca de una vez por todas el coche.

No le replico y hago lo que dice, pero no porque me de miedo o me sienta sumisa ante sus ordenes, sino porque debo mantenerla, por un tiempo, luego le daré la patada.


La fiesta del beso tendrá inicio en pocos segundos, ¿Estáis impacientes mis queridos lectores? No os desesperéis demasiado, poneros cómodos y leer el cotillón del día mientras esperáis. @ElizabethPrier nos informa de que ha visto a Gabe Kingston con una chica de compañía en el Empire State, "Parecían pasárselo bien" nos dice ella "Risas, champán, grandes vistas". Pero en realidad siento decirte Elizabeth que eso no nos importa, lo que la mayoría se preguntara es ¿Qué es lo que pasará con Kingston en la fiesta de esta noche? ¿Como piensa el mujeriego de fama marcar su inicio? Enviarme todo lo que sepáis.

Mañana los secretos de esta noche saldrán a la luz, se despide la Reina Cotilla.

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