〰2 Invitada de honor

April

—Buenos días cielo —dijo mi madre entrando por la puerta de la habitación—, voy a ir a visitar a Carl, le compraré algo de la cafetería que hay en la esquina, debe de estar hambriento.

—¿Por qué no lo traes a casa y desayunamos juntos? —sonreí.

—Mejor no. Tiene que quedarse allí, tan solo por precaución.

Me esperaba esa respuesta, otra vez su reputación se metía de por medio. Me pregunto que le habrá dicho a la prensa y a todos los demás sobre el paradero de Carl.

—Oh, ¿por precaución? Creo que te has tomado la molestia de preocuparte por tu hijo demasiado tarde, ¿no mamá?

—¡Le estoy protegiendo del exterior April!

—Él se intenta quitar la vida y tú lo único que haces es ocultarlo como si fuera una carga. Veo que no has cambiado, sigues siendo la misma. —Me apresuré a salir de mi habitación evitando cualquier contacto con ella. No es justo que nos haga esto, otra vez no.


Lindsay

Bajaba las escaleras del edificio con euforia intentando que no se saliera ningún sobre de mi bolso. Este día quiero que salga lo mejor posible, y lo mejor para comenzar el día es pasar por "Café Grumpy". Al entrar en el local de siempre la campanilla sonó, se estaba tranquilo ya que no había mucha gente y podía ver a mi amiga Penny servir entre mesa y mesa.

Me senté cerca del reloj para poder comprobar la hora y no llegar tarde el primer día, Penny se acercó a mí con una sonrisa y yo apoyé el bolso en la mesa, el cual no tardó en volcarse, por ende todo su interior se desparramó por el suelo de la cafetería.

—No te preocupes, yo te ayudo —me dijo Penny mientras me ayudaba a recoger—. ¿Por qué llevas tantos sobres? ¿Ahora trabajas de cartera?

—Para nada, hoy se celebra la fiesta del beso, se supone que las de primer año no podemos asistir, pero una chica de mi instituto me ha dicho que si hago todas las invitaciones ¡Me colará!

—Yo no me fiaría de las chicas de Constance, son manipuladoras... Suerte que yo me dejé los estudios.

—El grupo más popular del instituto ya está entrevistando a las chicas que quieren formar parte de él, dicen que tienes que dar una buena impresión y yo espero hacerlo asistiendo a la fiesta —la miré con una sonrisa—. Por cierto, quiero un latte y un gofre para tomar aquí.

—Marchando rubia.

April

Cuando llegué al hotel Palace vi a Sean sentado en recepción, crucé los dedos porque esa persona que buscaba con la mirada no fuera yo. He cambiado, ya no soy la de antes y me niego a que esto pase. Levanté la cabeza e ignoré por completo que estaba sentado allí.

—April, hola —dijo cuando pasé por delante.

—Vaya Sean, que sorpresa verte por aquí.

—Lo sé, tu madre me ha dicho que os estáis quedando en el Palace de momento porque vuestra casa aún sigue en reformas, y quería pasar a verte.

—Me alegro de que hayas venido —le sonreí falsamente—. Pero tengo que ir a recoger mis libros, ya sabes, siempre llego tarde a clase. Nos vemos.

Me dirigí lo más rápido que pude hacía la gran puerta, pero fue imposible seguir mi camino cuando me detuvo sujetándome por el brazo con algo de fuerza.

—Lo entiendo, no quieres hablar conmigo, pero en algún momento tendremos que hablar sobre ello.

—No —dije segura de mi misma—. No hay nada de que hablar. Venus es mi mejor amiga y tú eres su novio. Ambos os queréis. No hay otra historia, ni otro final.

Me solté de su agarre y me dirigí finalmente al hotel. No me giré a verle, no había vuelto por él y eso lo tenía que entender.

Venus

—Lindsay, ¿Tienes las invitaciones? —asintió mientras me las entregaba —Genial, toma tu invitación, tal y como te prometí.

—Muchísimas gracias, de verdad que eres la...

—Bla, bla, bla, ya no pintas nada aquí —la miré fingiendo pena—. Adiós Lindsay.

Que bien se siente volver a ser la reina de Constance, eso no quiere decir que este verano haya dejado de serlo. Pero no tiene gracia proclamarte reina de un sitio cuando no estás en tu territorio. Y ahora que he vuelto, la queen V está otra vez en su trono.

***

—¡Venus! ¡Oye! —Escuché que alguien me gritaba por los pasillos del instituto, a lo que me giré por la mucha insistencia de la chica— Cuanto tiempo sin verte —dijo con una sonrisa—. París es maravilloso, tendrías que ir a verlo.

—¿Sí? ¿De verdad? Que pena que no te rompieras una pierna caminando por la pasarela de Victoria's Secret. —Me llevé una mano al pecho mientras ladee la cabeza— Yo hubiera sido la primera en verte.

—Y yo hubiera sido la primera en no quererte como visita. No me gustaría verme con la otra pierna rota al día siguiente. —solté una carcajada.

—Te he echado de menos Rose.

—Y yo a ti —añadió—: queen V.

No os lo vais a creer, Rose Holt ha vuelto. ¿Nuestra querida modelo de fama sentía envidia por April y también quiso una entrada triunfante? Sirvámosle una copa de vino a nuestra invitada de honor y pongámonos al día. Estoy segura de que a nuestra parisina entre pasarela y pasarela las lágrimas por Gabe le habrán brotado de la nada. ¿Piensa retomar otra vez las riendas? ¿O volverá el millonario mujeriego a humillarla?


Beth

Llegué a Nueva Jersey antes de lo esperado, nunca antes había estado allí y, por ende, no sabía por donde comenzar a buscar. ¿Tal vez debería de preguntarle a alguien o tendría que ser más discreta? ¿Qué es lo que haría ella en estos casos?

Vislumbré un pequeño local a mi derecha, el cartel era de un color amarillo apagado, como si el negocio hubiera permanecido mucho tiempo allí. En el escaparate se observaban distintas pilas de libros gastados y viejos, por lo que deduce que se trataba de una librería de segunda mano, el señuelo perfecto.

Entré sin dudarlo, olía a incienso de lavanda, un olor que me causaba cierta repugnancia, pero evadiendo eso, disimulé una sonrisa y ande por los estantes actuando como una clienta normal. Poco a poco me fui acercando al mostrador con miedo a estar cometiendo un error, pero mi intuición me decía que debía hacerlo, que estaba en el lugar correcto.

—Buenas tardes, ¿La puedo ayudar en alguna cosa?

—Sí, me preguntaba si este libro estaba a la venta —miré la portada por encima—, se titula "Las violetas muertas" de Kurt Cosnett.

—Es el último ejemplar que queda ¿Se lo quiere llevar? —El dependiente miró unos documentos y después fijó su mirada en mí a través de sus gafas.

—La verdad es que no, no me interesa en absoluto. —El anciano me miró curioso y yo le sonreí mientras dejaba el libro en cualquier parte— Vengo a preguntar por alguien, tal vez le suene el nombre de Trevor...

Puso una cara de sorpresa y fue cuando supe que había dado en el clavo, el sitio indicado. Un señuelo por fuera y un gran misterio por dentro.

—Le pido por favor que salga de mi local, ahora.

—¿Perdone? ¿Qué? Usted conoce a Trevor, ¿verdad?

—Yo no conozco a nadie con —puso una cara de rechazo—... Ese nombre tan inusual. Salga de mi tienda si no quiere que llame a la policía.

Asentí mientras un nudo se formaba en mi garganta y salí lo más rápido que pude.

Saqué el móvil y procedí a leer el mensaje que me había llegado:

"¿Aún no lo has encontrado? ¿A qué esperas? ¡Estoy perdiendo mi tiempo contigo Bethany! Encuéntralo, ya.

Atte: L"





«Mierda,» Fue la primera palabra que me vino a la cabeza, «estoy acabada»

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