──── Bᴇғᴏʀᴇ [₃]

Editado 📝

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2. BEFORE
HASTA EL FIN, PARTE 3
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NARRADOR OMNISCIENTE

—¡Papi!— el desgarrador grito de Lizzie resonó por todo el lugar. La pequeña bruja estaba desesperada, no podía concebir un mundo en el que su padre no estuviese. Que no se encontrase ahí para jugar con ella, para contarle cuentos antes de darle un beso de buenas noches, que no estuviese la única persona a la que parecía importarle.

Ahora, el amor, la vida, su sentido... todo se había terminado.

¿Por qué cosas malas le suceden a las personas buenas?

¿Por qué a él? Era lo que se preguntaba.

Y se dio cuenta de que, en realidad, todo había sido su culpa. Si ella no hubiese sido una bruja, si tan sólo no hubiera aceptado ir a Seattle y hubiera propuesto alguna otra actividad en casa, si no hubieran ido a ese parque o a comer helados, si tan sólo ella no hubiera existido, su padre seguiría con vida.

Ese gran hombre, aquel que dio su vida por amor...

Había muerto por el simple hecho de que hay personas que no pueden vivir sin la guerra.

La vista de Elizabeth permanecía nublada por las lágrimas. Jones había muerto creyendo que Holmes era su héroe cuando en realidad su padre siempre lo había sido. Nunca tuvo la oportunidad de decírselo... que ironía que ahora resultase serlo literalmente. Y como todos los héroes, él había muerto con una sonrisa protegiendo lo que más amaba.

Ahora, ya no tenía esperanza ni nada por lo que vivir.

—Despierta, por favor, despierta...—susurró sobre su pecho, desconsolada.

La noche cayó, el cielo estaba oscuro como la boca de un lobo.

—Te prometo que me portaré bien, no volveré a robarme las galletas, trataré de hacer amigos, pero por favor, despierta... abre los ojos, por favor, papi— susurraba desesperada, en un estado de negación—. No estás muerto, no lo estás, yo lo sé, no estás muerto. Por favor abre los ojos, vuelve a decirme lo mucho que me amas, por favor no me dejes...

—El ya no está, dulzura. Pero no tienes nada de qué preocuparte, pronto lo acompañarás, te lo aseguro.

—¡Cállate! Tú sólo... ¡Mi papi no está muerto!

Elizabeth se levantó temblando y se observó a sí misma justo antes de entrar en pánico de nuevo. Estaba bañada en la sangre de su padre, de pies a cabeza, mezclándose un poco con la que salía de sus propias heridas, las cuales eran simples rasguños si las comparabas con las de Jones. Él la había protegido lo más que pudo, y gracias a él, ahora ella estaba con vida.

¿Pero qué caso tenía continuar viviendo, si ya no le quedaba nada por lo que hacerlo?

La infante comenzó a percibir un sudor frío recorrerla por completo, seguido de algunos escalofríos que no podía controlar. Sentía un dolor inmenso en su cabeza y podía advertir cierto grado de debilidad e inestabilidad. Su frecuencia cardíaca comenzó a caer junto con su presión arterial, reduciendo la cantidad de flujo de sangre que iba hacia su cerebro, por lo que en cualquier momento podría desmayarse.

Sus manos temblaban y comenzó a tallarlas frenéticamente contra su ropa, intentando quitar la sangre de estas y sólo consiguiendo mancharlas más.

—¿Por qué?— preguntó con un hilo de voz—. Dijiste que eras mi tío y que mi papi era tu hermano... ¿Por qué?

—Esa es una buena pregunta, dulzura.

Lance apuntó su arma nuevamente hacia Elizabeth, riendo mientras mantenía los ojos cristalizados. El dolor en su pecho avivaba el deseo por aniquilar a esa niña, no... a ese monstruo. Ella era la culpable de todo, si no hubiese existido Jones no habría muerto.

Ahora ella debía pagar el precio y morir.

Elizabeth logró recuperarse justo a tiempo para evitar una bala que iba directo a su rostro. No perdió el tiempo y se levantó con la ira corriendo por todo su ser. Logró lanzarle una esfera de energía en su dirección —tal como había practicado con su padre—, enviando a Lance contra la pared ubicada tras su espalda. La carabina M4 cayó varios metros lejos, por lo que el hombre no perdió el tiempo y sacó su Walther PPS semiautomática antes de volver a apuntar contra ella.

La primera bala le rozó el brazo y la segunda la pudo evitar.

Conforme se acercaba, el cazador retrocedía intimidado. Los ojos de La Bruja se habían tornado rojizos y una energía del mismo color comenzaba a correr por sus brazos. Pronto, la misma energía se extendió por todo su cuerpo, luciendo como pequeños torrentes de fuego que danzaban a su alrededor.

—¡Responde!— gritó furiosa antes de volver a lanzar su poder contra él.

El arma cayó a sus pies justo cuando el cazador fue golpeado contra la pared una vez más. El hombre apenas y podía levantarse, completamente exhausto. Sin rendirse, logró sacar una daga de puño, cuya hoja era corta y poseía un mango en forma de "T" diseñado para agarrarla con la mano a modo de que la hoja sobresalga de la parte delantera del puño.

La encaró y trató de acercarse para herirla, pero antes de que pudiese hacerlo, ésta tomó la Walther PPS y le apuntó temblorosa.

—¿Por qué? Crees que yo soy el monstruo, pero tu eres quien le ha hecho esto a quien jurabas que era tu hermano y parece que no te importa en lo absoluto— susurró entre sollozos pese a que ya no salían lágrimas de sus ojos. Comenzó a retroceder, acercándose a su padre mientras continuaba apuntándole con el cañón del arma.

—No tiene sentido que me recrimines nada, niña. Él tomó sus decisiones, además tu ya estás muerta, no puedes hacerme absolutamente nada.

Lizzie miró una vez más el rostro de su padre. Estaba lleno de heridas y cubierto de sangre, pero poseía una hermosa sonrisa revelando que se había ido en paz. Eso sería algo que nunca olvidaría, su memoria se encargaría de recordarle en cada instante lo sucedido, atormentándola hasta la llegada de cierto vampiro que le voltearía el mundo por completo.

¿Cómo era que sonaba la risa de su padre? ¿Su voz? ¿Cuál era su color favorito? ¿Cuál era su sueño?

¿Por qué ya no podía recordar cosas tan sencillas teniendo una mente tan brillante y una memoria impresionante?

¿Por qué se sentía tan perdida?

¿Por qué él y no ella?

—Tienes razón— susurró antes de disparar sin dejar de ver el cuerpo de su padre.

Luego procedió a llevarse el arma a la boca y jalar del gatillo.

"Papi, sé que querías que viviera... pero es que no puedo hacerlo sin ti"

Porque la única forma de apaciguar el dolor que sentía en su corazón, era acabando con él desde la raíz. Perdió a su padre, a su soporte, a su mejor y único amigo. Y todo había sido su culpa.

No logró despedirse de él, decirle cuánto lo amaba y lo importante que era para ella; no le dio un último abrazo ni le dio las gracias por todo lo que le enseñó.

Y ahora ya no estaba.

Su alma se rompió, no el corazón ni el espíritu, sino algo más grande y que creía que era inquebrantable. No se veía a sí misma, sin él en su vida.

Había perdido el amor a la vida.

Y sólo quería que dejase de doler.

El cuerpo de Lizzie cayó junto al de su padre a la vez que una pequeña lágrima salía de su ojo izquierdo.

Mientras tanto, Lance solo podía observar la escena, atónito. La bala que la pequeña había disparado había impactado tres metros lejos de él. Su trabajo nunca había resultado tan sencillo y entretenido en su vida.

Sherlock Holmes había acertado, ellos eran los perdedores. La confianza no había garantizado su éxito aquel día.

Satisfecho, pero con un dolor agudo en el corazón por la pérdida de Jones, salió de aquel lugar luego de haber bañado ambos cuerpos en gasolina y tomar el arma de las manos de Elizabeth. Antes de marcharse, miró una última vez el rostro de Jones.

Y sin más preámbulos, disparó contra uno de los explosivos C-4, volando el lugar por completo. Las llamas consumían su lugar preferido en el mundo, llevándose las pruebas de lo que realmente era el "parque de diversiones". Y llevándose el cuerpo de su mejor amigo consigo. Eliminando la evidencia que podría vincularlo con sus muertes. Deshaciéndose de la verdad sobre la muerte de Jones Archer frente a los ojos de todo el mundo.

Finalmente, se subió en su auto y se fue de ahí, con una sensación que le advertía un mal presagio, al que ignoró por completo.

Oh, Lance, si tan sólo hubieras hecho caso... te habrías dado cuenta de que tus instintos no estaban errados.

Dentro de la casa del terror, un domo rojizo hecho por la magia de la chica los protegió a ambos inconscientemente. Lizzie había salvado el cuerpo de su padre sin siquiera saberlo, para que éste pudiese ser enterrado.

Ese día murieron los Archer.

• ────── ✾ ────── •

Aún no había salido el sol, cuando Elizabeth despertó gritando aterrada. Estaba en una habitación de hospital llena de un olor peculiar que le provocaba náuseas.

Aquella pesadilla había sido tan... real, pero era imposible que hubiera pasado, ¿no es así? Ella no estaría viva si fuera el caso, así que su padre tenía que estar bien ¿cierto?

Se sentó con la respiración acelerada y miró a los lados en busca de algún rostro familiar. Pronto, la puerta se abrió dejando ver el rostro de Sara Archer, quien se encontraba observándola con un ceño fruncido, totalmente disgustada.

—¡Mamá! ¿Dónde está papi?

—¿Ahora resulta que no lo recuerdas?— murmuró enojada.

La muerte de su esposo la había tomado completamente desprevenida, por lo que sólo quería saber lo que había pasado, y ahora su estúpida hija —cuya memoria era casi perfecta—, parecía haberlo "olvidado".

—¿Fue real?— susurró llena de angustia. Abrazó sus piernas y hundió su rostro en ellas mientras comenzaba a sollozar, sumida en un profundo dolor—. No quiero, no es verdad, fue una pesadilla, ¿no? Él está aquí, yo lo sé.

—¿Qué fue lo que pasó, Elizabeth? — le cuestionó su madre llena de ira.

—¡No pasó nada! Él no está muerto, yo lo sé ¡No está muerto!— gritó llena de histeria.

—¡Elizabeth, respóndeme carajo!

—No quiero seguir recordando— sollozó fuera de sí misma, sumida en el más profundo dolor—. ¿Por qué no estoy muerta? ¿Por qué no estoy con él? ¿Por qué tengo que sufrir?

—Lo mismo me pregunto yo, ¿por qué él y no tú?— susurró su progenitora sin pensar en el daño que le hacía a la infante—. Te odio. ¿Por qué mi esposo tuvo que morir y no tú? No es justo.

Y no lo era, para ninguno de los dos, pero en estos momentos Sara Archer no hacía más que avivar el deseo de morir en Lizzie, quien estaba devastada por lo sucedido.

Por ello, luego continuarían los intentos de suicidio en los que trataría de ver a su padre una vez más, esperando que el dolor que quemaba en su corazón lograse menguar. Al menos así sería hasta que se diese cuenta de que por más que lo intentase, nada resultaría ser efectivo.

• ────── ✾ ────── •

Una vez recuperada de las pocas heridas que poseía, los oficiales la trasladaron a la estación de policía de Seattle en busca de respuestas a lo acontecido para poder redactar un informe y hacer algo al respecto.

—Tu nombre es Elizabeth Archer, ¿no es así?— preguntó uno de los encargados en la cámara de Gesell, lugar en el que realizarían el interrogatorio para tomar la declaración judicial de la pequeña.

—Sí— susurró con la mirada fija en la mesa. 

Quienes yacían en aquella sala podían darse cuenta con sólo ver los ojos de la niña el terror que tuvo que vivir a tan corta edad. Ese vacío y esa falta de brillo anunciaban un pasado lleno de desgracias y auguraban un futuro lleno de dolor. 

—Bien, Elizabeth, ¿sabes por qué estás aquí?

La mencionada respiró profundo y esperó un momento antes de contestar con voz temblorosa:

—¿Es porque mi papi murió?

—Así es. Dime, ¿recuerdas lo que pasó?

—Sí— susurró al borde del llanto—. Papá y yo fuimos a Seattle de paseo, estábamos aburridos en casa y mamá llegaría hasta muy tarde. En un parque nos topamos a un señor al que saludé, pero ese señor era malo, muy malo. Nos siguió y me llevó con él luego de dejar inconsciente a papá. Casi me hace daño, pero mi papi me encontró y me salvó. El señor malo le hizo daño, pero logramos escapar. Aun así, cuando estábamos por irnos, el señor malo le disparó varias veces, incendió el lugar y luego huyó... logramos salir antes de que... de que... papi... —hizo una pausa para respirar profundo en un intento por calmarse—. Después supongo que llegaron ustedes —relató la pequeña Beth, modificando los hechos de lo que en realidad había pasado.

No podía decir la verdad de los hechos por más que quisiese honrar la memoria de su padre debido a que eso significaría exponerse o, en el peor de los casos, que la considerasen como alguien mentalmente inestable y la encerrasen de por vida en un manicomio.

O que Lance la encontrase de nuevo.

Y así surgieron dos versiones, la que era real y una que todo el mundo conocería, pero que no sería más que una vil mentira.

Los policías dentro de aquella habitación miraron con lástima a la pequeña antes de realizar otra pregunta.

—¿Recuerdas cómo era ese señor?— en ese momento, el rostro de Lizzie se ensombreció.

Jamás podría olvidarlo.

Aclaraciones importantes y datos curiosos:

Por favor, lean mínimo del punto 1 al 4, pues son fundamentales para esta historia.

1. El apellido fue cambiado luego de relatar los hechos modificados por Lizzie. Luego de escuchar la versión de lo sucedido por la pequeña, decidieron que lo correcto sería cambiar su apellido para evitar que Lance Argent la encontrase, por lo que oficialmente dieron por muerta a Elizabeth Archer. Le dieron libertad de elegir el que más le gustase para animarla un poco y ella escogió llamarse Elizabeth Jones, portando con orgullo el nombre de aquél que dio su vida por el amor que le tenía. El caso que quedó en los reportes está incompleto y con muchas lagunas porque no podían permitirse ningún error y que el "psicópata acosador" se diera cuenta de que seguía con vida. Los policías levantaron una denuncia en contra de Lance, sin embargo, debido al poder que tiene la organización de cazadores, esta fue disuelta a los pocos días (cuya velocidad fue principalmente por la falta de pruebas, ya que no podían correr el riesgo de exponer a la pequeña).

2. Los cazadores se remontan a siglos y siglos atrás, la mayoría portan un apellido distintivo. En el caso de Archer y Argent, ambos provienen de las familias fundadoras de cazadores. "Archer" proviene de la profesión de la cacería por medio de arcos y "Argent" es la palabra francesa para la plata, ambos resultan algo irónicos debido a que no son ni los arcos ni la plata los que matan a los seres sobrenaturales, sino las familias.

Créditos a Teen Wolf por esto último.

3. No cualquiera se puede unir al círculo de cazadores, tienen que pasar por muchas pruebas y distintos entrenamientos, por lo que son muy escasos aquellos que portan un apellido "común". Aunque lo curioso de esto, es que las brujas no reconocen a estos cazadores novicios, por lo que pueden llegar a ser más peligrosos que los de largas generaciones.

4. Lance realmente creyó que Lizzie había muerto porque las brujas tradicionales pueden ser asesinadas con fuego, además de que la bala en su boca era producto de un suicidio deseado, cosa que también funciona para matar a brujas. Sin embargo, se desconoce hasta el momento la forma de matar a la Bruja Escarlata, así que creyó que iba a ser prácticamente lo mismo.

5. Puede que no les interese, pero la idea de los cazadores surgió desde el momento en que redacté el capítulo 2 (antes de las ediciones de la historia), desde ese instante ya tenía planeada gran parte de la trama. Me gustó ver que realmente no se esperaban esto y que fue de su agrado.

6. La muerte de Jones me costó mucho escribirla porque quería darle ese toque desgarrador pero a la vez no quería que fuese algo muy escueto por así decirlo, ya que todos los que habían leído la anterior versión sabían que iba a morir desde el inicio y no quería que simplemente se quedasen con un "ya sé que morirá, así que no sentiré nada al leerlo". En pocas palabras, quería que les doliese hahaha.

7. El shipp oficial de Elizabeth y Jasper es Jazzie.

8. El cumpleaños de Liz es el 2 de marzo.

9. Todo lo que escribo en la trama está minuciosamente conectado, trato de no dejar cabos sueltos.

10. Lo más curioso, ya para finalizar, es que lo que más se me complica escribir es el romance, e incluso al principio creí que no lograría transmitir lo que quería, pero creo que si funcionó en la primera versión. De todas maneras, trataré de que sea más bonito en ese aspecto en esta nueva edición.

A quien haya leído todas las curiosidades y aclaraciones: muchas gracias, creí que no lo leerían completo hahaha, los amo.

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