1
— Bienvenidos a: Valle Normal (somos personas muy sencillas) — Leyó Lily Potter en el viejo letrero, tras detener su bicicleta, miró a su hermano mayor, de cabello azabache y ojos verdes. — Al, yo por aquí no paso.
— No hay de qué asustarse, este pueblo en verdad es normal — Afirmó — Scorp sabrá que hacer, después de todo él ve fantasmas — se puso en marcha con su bicicleta. Había escapado de sus deberes para dejar a su hermanita en manos de su mejor amigo, aunque esta no lo sabía.
A la pelirroja no le gustaba la idea de acercarse a su crush y ex novio de su prima, iba a verlo porque hace más de dos meses atrás empezó a ver fantasmas.
Siguió a su hermano por Jackson Street 777 — ¿En serio vive aquí? Granger's Hotel es inmenso y los cerezos son preciosos.
— Si vienes en Halloween estos árboles dan miedo de lo secos que se ven, casi parece un lugar de terror. — miró a su hermana que estaba más blanca de lo normal — Hay fantasmas a todas horas según Scorp, ¿ves alguno?
¿Alguno? Cientos estaban rondando la casa en especial una pareja extraña, él con la garganta cercenada y ella con la cabeza más que partida.
— No hay nada. — quería convencerse de ello.
— Vaya, que pena, tenía ganas de ayudar a resolver un caso misterioso de la vida de algún fantasma. — Albus se encogió de hombros con resignación y continuó manejando en dirección a la mansión, en el trayecto atravesó a varios espectros.
"Este es un lugar de locos, ¡Mierda! Solo a mí me pasan estos desastres, ¿Qué hice para merecerlo? solo le pedí a Scorpius que me dejara ver sus fantasmas... ¡creí que era una metáfora! ¡Joder!"
Literal, veía fantasmas por doquier, y ahora ella tenía ese don que parecía ser más un castigo por fijarse en el ex de su prima. "Soy una pésima persona"
2
— ¡Que besaste a mi hermana? — Exclamó Albus con asombro. — ¡Es una niña!
Lily se indignó — Esta niña tiene 22 años, tarado. Y sí, le pedí que me besara y me dejara ver sus fantasmas "personales" — Hizo unas comillas con los dedos al decir la última palabra.
— Exactamente, eso ocurrió. — Scorpius Malfoy se cruzó de brazos. — Solo que la margarita se me subió a la cabeza, de haber estado en mis cinco sentidos no le hubiera dado acceso a mis poderes. "Eso creo"
Albus respiró incómodo. Ya sabía él que era cuestión de tiempo para que estos dos acabaran esa situación. Solo un idiota no se daría cuenta de lo que sentían — ¿Y tus padres que opinan de esto? ¿les has dicho, amigo mío?
Scorpius hizo una mueca de resignación — Mamá ha dicho que me haga cargo del hotel y papá me ha deseado suerte entrenando a Lily.
— ¿No se ha enfadado tu madre? — Preguntó el azabache un tanto asombrado, la señora Malfoy era demasiado estricta con su hijo, no consentía que este fuera un mujeriego, ya que corría el riesgo de dar sus poderes a las pobres señoritas que lo besaban.
— ¿Por qué crees que estoy solo en esta mansión? Ellos han ido a su por ahí a exorcizar un par de casas poseídas — Suspiró cansado — Como he seguido los pasos de mi padre en su profesión, esperan que me haga cargo del hotel y de los espectrales inquilinos.
— ¿estos poderes son para siempre? — Preguntó Lily con impaciencia, le importaba un rábano la vida del joven, solo quería estar "curada". — ¿Veré fantasmas hasta el final de mis días?
El rubio de cabello rebelde de ojos grises asintió — Como fue con mi abuelo, y mis bisabuelas Los verás por siempre. ¿Podrás ayudarlos a pasar al más allá? O ¿esto te asusta?
—Pues manos a la obra con ayudarlos a pasar. — La señorita chasqueó la lengua de malagana. — Pero primero enséñame a espantar a los malditos fantasmas degenerados.
— Eso sí que no sé cómo se hace, en mi caso manejo la telequinesis y los tengo fuera del hotel. Mamá es la que sabe de eso — Scorpius tragó grueso cuando vio a la pelirroja aguantando el deseo de gritarle — Puedes quedarte y te mantendré protegida hasta que lleguen de su viaje.
Albus miró a su futuro cuñado — Nada de hacerle cosas raras hasta que se casen — Miró su reloj — Debo regresar al trabajo, papá va a matarme por abandonar la oficina y será peor cuando sepa que dejé a su princesa en manos del lobo feroz.
— Un beso no me convierte en...
— ¡Mierda! Me voy de aquí. —Lily gritó al ver un fantasma degollado
— No pasa nada, solo es un inquilino. — Scorpius sonrió. — Tienes que acostumbrarte, de no ser así vas a acabar en un manicomio, en esta época nadie cree estos asuntos.
— ¡Genial! Justo lo que necesito para animar mi aburrida vida — soltó de manera sarcástica la señorita Potter. Vio a unos niños fantasmales jugando en las escaleras. — Música para mis oídos
Fin.
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